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Huesos del pie: ¿Cuántos son? Funciones, anatomía, partes y mucho más

Los huesos del pie se caracterizan por ser una parte fundamental para poder llevar a cabo las actividades que realizamos a diario, teniendo como ejemplo principal el caminar o correr, de igual manera son los que pertenecen a las extremidades inferiores del cuerpo humano.

¿Cuántos son?

Al momento de hablar sobre las cantidades de huesos que se ubican en una parte determinada de nuestro cuerpo, nos encontramos que los huesos que se ubican en la zona del pie son uno de los que resultan ser ganadores ya que el pie está estructurado en una división de 26 huesos en total, los cuales se distribuyen en tres grandes conjuntos, siendo estos conocidos como el tarso, el metatarso y finalmente el falanges.

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Tomando en cuenta la clasificación de los huesos que se ubican en la zona del tarso o el lugar del pie que está más cerca del tobillo, podemos observar que se encuentran un total de 7 huesos distintos, los cuales son conocidos como:

  • Astrágalo
  • Calcáneo
  • Navicular
  • Primer cuneiforme
  • Segundo cuneiforme
  • Tercer cuneiforme
  • Cuboides

Finalmente, hablando sobre los huesos restantes que forma al pie de los seres humanos obtenemos como dato curiosos que estos no poseen un nombre en específico para referirse a ellos, sin embargo, se puede tomar en cuenta la altura del pie donde se ubican como el factor con el que se distinguirá cada hueso, siendo estos determinados como los metatarsos, los falanges proximales, falanges mediales y finalmente los falanges distales. (Ver artículo: Cuantos huesos tiene el cuerpo humano)

Anatomía

Al momento de hablar sobre la anatomía que se vincula con la estructura del pie mencionamos en primer instante que está compuesto por diversas partes los cuales cumplen con la función de conectarse con otras estructuras cercanas y poder así formar al pie.

Mencionando en primer instante nos topamos con el tarso, siendo este clasificado en un total de 7 huesos entre los cuales nos encontramos con el calcáneo, astrágalo, cuboides y finalmente con tres cuñas, las cuales se clasifican como la parte media, la intermedia y la lateral.

Seguido a esto, el metatarso es otro que compone a la anatomía del pie, el cual está dividido en 5 huesos que son caracterizados por ser largos de longitud y estos se les denomina desde el primero hasta el quinto.

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Por otra parte, el falanges es un grupo de 14 huesos en el piel, siendo estos nombrados como proximal, media y distal o también conocido como el ungueal.

No está demás mencionar que una clasificación importante del pie resulta ser el retropíe, el cual es caracterizado por estar originado por el astrágalo y por el talón, del mismo modo, podemos observar que sus huesos son sumamente largo, los cuales logran conectarse con otras estructuras de la pierna, formando de esta manera al tobillo y cumpliendo con la función principal de ser una parte de control.

No obstante, lo que conocemos como la parte media del pie está formado gracias a la presencia de 5 huesos irregulares, los cuales entran en la categoría de un hueso cuboides, uno navicular y los otros 3 restantes como huesos cuneiformes, siendo estos los que origina también el arco del pie y cumplen con la función de ser un gran amortiguador de cargas y de llevar las habilidades rítmica del pie.

Esta parte está vinculada con el antepié y con el retropíe por la aparición de algunos músculos.

Finalmente, el antepié es la última estructura del pie, el cual se caracteriza por estar compuesto principalmente por un total de 5 huesos metatarsianos, siendo estos los que llegan a originar la aparición del falanges del piel.

Tomando en cuenta el dedo gordo podemos encontramos que este está generado por dos falanges conocidos como el distal y el proximal, a pesar de esto, los otros dedos restantes poseen tres falanges. (Ver artículo: Corteza suprarrenal)

Funciones

Las funciones que ejercen los huesos del pie pueden depender de la altura en la que se encuentren, es decir, cada parte que conforma a la composición del pie trabaja con cualidades y funciones distintas, las cuales todas en conjunto hacen que el pie logre aplicar su función principal.

Teniendo en cuenta en retropié, el cual es la zona más cercana al talón, podemos observar que este cumple con la función de poder darle la característica de la estabilización al pie en general, del mismo modo que se vincula con la formación del tobillo.

Por otra parte, hablando sobre la zona media que compone al pie podemos mencionar que este está estructurado en un total de 5 huesos que pertenecen a clasificaciones distintas, siendo estos los que se asocian con la formación del arco del piel, del mismo modo se destaca que esta altura del pie está catalogado como el amortiguador de la extremidades inferiores y finalmente esta parte cumple con la función de mantener conectado al antepié con el retropíe, manipulando el uso de músculos del pie.

No está demás mencionar que los huesos de la parte media emplean su labor mediante una forma sincrónica, generando de esta manera una función rítmica en el pie.

Para finalizar, nos encontramos con el antepié, siendo este el encargado de poder formar las falanges junto al metatarso del pie, del mismo modo diversas científicos y personas capacitadas en esta área del cuerpo humano mencionan que la función que ejerce el antepié sobre nuestro organismo es un trabajo dinámico. (Ver artículo: Huesos irregulares)

Partes

Las partes que componen al pie se clasifican en tres grandes grupos, los cuales cumplen con funciones distintas y relevantes para el buen funcionamiento de esta extremidad.

Iniciando la lista nos encontramos con la parte delantera del pie, la cual también es conocida como el antepié y esta se caracteriza por estar formada gracias a la presencia de un total de 5 huesos metatarsos acompañado de 14 falanges, es decir, los huesos que originan a los dedos que se ubican en el pie.

Seguido a esto, mencionamos a la parte media del pie, siendo este el que está formado por la aparición de conexiones entre huesos irregulares, es decir, se pueden observar con la presencia de huesos importantes para la estructura del pie, teniendo como ejemplo principal al cuboides, el escafoides y finalmente hacemos notar que se ubican tres cuñas o también llamados como los huesos cuneiformes, siendo estos los que dan origen al arco que se ubica en la zona del pie, del mismo modo que trabajan siendo un amortiguador.

Y por último pero no menos importante destacamos a la parte trasera del pie o también conocido como el retropié, siendo este caracterizado por ser la zona más cercana al tobillo y a los otros componentes que se vinculan con las extremidades inferiores de la anatomía del cuerpo humano. Con respecto a la formación de los huesos que están en esta zona podemos encontrarnos principalmente con el astrágalo, el cual es el que origina al tobillo.

No obstante, otro hueso relevante para el pie humano es el calcáneo, cumpliendo con la función principal de formar al talón. (Ver artículo: Huesos de cristal)

Nombres de los huesos del pie

Los nombres que se les otorga para la denominación de los huesos que componen a la estructura del pie llegan a clasificarse dependiendo de la zona donde se encuentren ubicados, siendo esta división conocida como el tarso, el metatarso y finalmente el falanges.

Por lo tanto, tomando en cuenta la parte del tarso la cual se caracteriza por ser la zona del pie más cercana al tobillo al mismo tiempo que está establecida con el peroné y la tibia, el tarso del pie posee un total de 7 huesos distintos en su clasificación, los cuales se les conoce como el cuboides, el calcáneo, el astrágalo, los huesos cuneiformes internos, medios, externos y finalmente mencionamos al navicular.

Desplazándonos ahora hacia la parte media del pie o también conocido como el metatarsiano o simplemente como el pie medio, podemos encontrarnos con un dato curioso, el cual se basa que los huesos que se ubican alrededor de esta zona no poseen con un nombre que los identifique.

A pesar de esto, los científicos los enumeran desde el número 1 hasta el 5, obteniendo como resultado final que el número 1 es el que está en la fila donde se ubica el dedo pulgar, mientras que el 5 es donde está localizado el meñique del pie.

Para finalizar, hablamos sobre la altura del pie donde están alojado los dedos, los cuales son conocidos como los falanges. Cabe destacar que los falanges cuentan con un total de 14 huesos en cada pie de los seres humanos y tomando en cuenta su distribución nos topamos que se presentan un total de 3 huesos falanges por cada dedo, excluyendo al dedo pulgar ya que este cuenta con dos falanges.

Los huesos falanges se clasifican en tres partes distintas, los que se conocen como la distal, la falange media y por último la falange proximal.

Dolor en los huesos del pie

Los dolores que afectan a los huesos que finalmente componen a la estructura del pie pueden variar dependiendo del caso que se esté tratando con el paciente, por lo tanto, dichas variables se asocian con la edad, el peso corporal de la persona y finalmente con las actividades o las tareas que realice durante su rutina diaria.

Por otro lado, la zona específica donde se está presentando dicho dolor puede ser también algún factor de gran relevancia para lograr determinar cual es el problema que se está presentando.

Tomando en cuenta los casos cuando los pacientes están padeciendo de dolores en los laterales de los pies mencionamos que estos pueden ser ocasionados principalmente por los juanetes, sin embargo existen otros problemas que se vinculan con los dolores en esta parte tal como lo son los callos y finalmente las durezas.

Con respecto a los tratamientos es recomendado aplicar temperaturas bajas donde se está padeciendo el dolor y realizar masajes acompañado de aceites naturales, resaltando al aceite de oliva.

Por otra parte, hablando sobre los dolores que se ubican en el talón o se originan en la planta del pie estos pueden llevarse a cabo por la presencia de alguna inflamación o irritaciones de los elementos que componen estas estructuras, ocasionando de esta manera que se presente la sensación de quemadura o tensión sobre esta zona.

Los tratamientos empleados en la mayoría de los casos se asocian con pérdida de peso, cambiar el tipo de calzado por uno que posea suelas adaptables y llevar a cabo estiramientos en esta zona del pie.

Finalmente, cuando una persona está presentando dolores en el metatarso en la mayoría de los casos estos son asociados con poco descanso en los pies, del mismo modo que los callos poseen un alto índice de provocar dolores en esta zona.

Los consejos que son recomendados para poder aliviar estos tipos de dolores mencionamos con la aplicación de hielo sobre el lugar afectado, estirar los huesos acompañados de masajes, tomar la posición de reposo y colocar los pies sobre una almohada.

Escafoides

También es denominado como el hueso navicular, esto con el fin de evitar confusiones con al hueso escafoides que se encuentra ubicado en la anatomía de la muñeca humana, del mismo modo es reconocido por la forma navicular que este posee.

Tomando en cuenta las características de gran relevancia, mencionamos en primer instante que es un hueso pequeño y asimétrico, al mismo tiempo que posee un total de sises caras distintas, las cuales se distribuyen hacia la parte externa e interna de este, superior e inferior, anterior y posterior y finalmente observamos a dos bordes superiores e inferiores acompañado de los extremos externos e internos.

Tomando en cuenta la ubicación exacta del hueso navicular del pie mencionamos que este se puede observar alojado en la segunda fila del tarso, del mismo modo que está conectado con un ángulo del astrágalo en la parte de atrás, mientras que por delante se vincula con tres cuñas y con la aparición del cuboides. No está demás mencionar que se ubica dentro de la distribución de la parte media del pie.

Finalmente, este hueso posee tres facetas con forma triangular para poder articularse de esta manera con las cuñas que están por delante del hueso navicular, obteniendo de esta manera la característica de ser un hueso adaptable a otras estructuras más que se encuentran formando al pie humano.

Cabe destacar que el hueso navicular es catalogado como uno de los más pequeños que están localizados en la zona del tarso o en la parte media del pie, cumpliendo de esta manera la función rítmica de las extremidades inferiores.

Astrágalo

El astrágalo es otro de los huesos que componen a la estructura esquelética del pie de los seres humanos, siendo este conocido también como el talus, el taba o simplemente como el chita. Con respecto a la ubicación exacta que posee este hueso mencionamos que está en el lugar donde se aloja el tobillo.

No obstante, tomando en cuenta las características relevantes que se asocian con el astrágalo es que es uno de los que se encuentran en la clasificación de los huesos tarsos del pie, del mismo modo que este se conecta con el resto de las extremidades inferiores gracias a la presencia de articulaciones.

Tomando en cuenta la función más importante que posee el hueso astrágalo sobre la anatomía del pie mencionamos en primer instante que este es el encargado de tratar todo el peso que cae desde el cuerpo humano hasta el pie, seguido a esto, como es un hueso que pertenece al retropíe podemos asociar que este se vincula con la formación del tobillo, al mismo tiempo que posee una función de estabilización en las extremidades inferiores.

Como datos relevantes que se obtienen al momento de hablar sobre el hueso astrágalo tomamos en cuenta que es un hueso singular, seguido a esto también se caracteriza por poseer una irrigación sanguínea con asociada con el sentido retrógrado, es decir, una irrigación del flujo sanguíneo que recorre desde la zona distal hasta la parte proximal del mismo, por lo que es un elemento de fácil distinción ya que otros hueso de la anatomía humana no poseen esta característica.

No está demás mencionar que la posición del hueso astrágalo puede depender de la presencia de las estructuras óseas que estén ubicados cerca de el, esto viene dado por la simple causa que es un hueso que no posee un origen exacto y una inserción muscular, provocando de esta manera esta causa.

Metatarso

El metatarso está compuesto por un total de 5 huesos en el pie, los cuales poseen la característica principal de ser los huesos más largos que localizan en esta zona, del mismo modo que estos no poseen un nombre en específico, a pesar de esto se puede hacer referencia a ellos mediante los números, es decir, se clasifican desde el número uno hasta el número cinco.

Los huesos metatarso pertenecen al grupo de la parte del antepié, por lo que se puede encontrar ubicado muy cerca de los dedos del pie.

Del mismo modo, se puede mencionar que los huesos metatarso cumplen con la función de originar y darle forma a los dedos, esto viene dado por el simple hecho de pertenecer a la zona del antepié, sin embargo, también puede cumplir con una función de impacto dinámico en el pie.

Tomando en cuenta las características relevantes que se vinculan al momento de hablar sobre los huesos metatarsianos mencionamos en primer instante que son huesos largos, del mismo modo que están originados generalmente por un cuerpo prismático que posee una forma similar a la de un triángulo.

Provocando de esta manera que posean un total de tres caras, clasificadas generalmente en la parte superior y en los laterales, todo esto acompañado de dos extremos, los anteriores y los posteriores.

Cabe destacar que el primer metatarsiano generalmente llega a ser el más corto, sin embargo de ser más resistente que los otro restante. Mientras tanto, el segundo resulta ser el hueso más largo de todos.

Tomando en cuenta las bases que poseen estos huesos mencionamos que son adaptables para poder conectarse con las cuñas y el hueso cuboides, mientras en la parte delantera del mismo está articulado con los falanges del pie a nivel proximal.

Lesiones en los huesos del pie

Los pies son estructuras que poseen una gran importancia en nuestro organismo ya que estos nos ayudan a cumplir las tareas que se nos presentan durante el transcurso de nuestra rutina diaria, teniendo como ejemplo principal la acción de trotar, correr, caminar o simplemente soportar las cargas que ejerce nuestro cuerpo sobre ellos, del mismo modo que nos brindan apoyo para conseguir una correcta estabilización corporal.

Por lo tanto, los pies están estructurados en un total de 25 huesos que lo componen, del mismo modo que se hacen notar otros elementos como articulaciones y tendones junto a la presencia de músculos relevantes para poder cumplir con la función principal, no obstante, la ubicación del mismo acompañado de todas las características anteriormente nombradas lo hacen propenso a sufrir de cualquier tipo de problemas que afecten al estado de salud del mismo, provocando de esta manera que aparezcan síntomas y signos de mucho o poco impacto sobre el individuo.

Tomando en cuenta los problemas con mayor índice de casos registrados en los seres humanos destacamos a los juanetes, la formación de los callos o las durezas, acompañado de las verrugas que se originan en la planta del pie y finalizando con una caída del arco o también denominado como el pie recto o simplemente como el pie plano.

Cabe destacar que existen diversos hábitos que pueden resultar dañinos para la salud de los pies, teniendo como ejemplo principal el empelo de los calzados inadecuados, del mismo modo que también se presenta el sobrepeso corporal y finalmente la edad se destaca como una causa natural que puede perjudicar a la función que ejercen los pies sobre nuestro organismo.

Fisuras

Son también conocidos como las fisuras óseas, siendo este un tipo de lesión que se puede presentar en cualquier hueso de nuestro cuerpo, sin embargo, tomando en cuenta a los huesos que componen a la estructura del pie podemos mencionar que las fisuras se basan generalmente en una pequeña fractura de tipo incompleta, es decir, se puede asociar con la imagen de una grieta.

Cabe destacar que las fisuras que se ubiquen en alguno de los huesos del pie no poseen tanto riesgo o consecuencias como lo pueden llegar a provocar otras lesiones de esta zona, teniendo como ejemplo principal la fractura completa del hueso, esto viene dado ya que las fisuras no resultan ser limitaciones para poder llevar a cabo los movimientos que se ejercen en los pies, a pesar de esto se debe de tomar los tratamientos adecuados y las vías saludables para obtener de esta manera la pronta recuperación de dicha fisura.

Tomando en cuenta las características relevantes que se observan al momento de hablar sobre las fisuras es que estas no llegan a generar una separación de alguno de los bordes que componen al hueso, al mismo tiempo que no se presentan fragmentos separados del hueso.

No está demás mencionar que este tipo de lesión es frecuente en los huesos que son cortos, teniendo como ejemplo principal al hueso calcáneo y al escafoides que se ubican en el pie, por lo que se hace frecuente la presencia de una fisura que afecte a estas estructuras.

Con respecto a los tratamientos más eficientes que se aplican para la recuperación de las fisuras que perjudique alguno de los huesos del pie nos encontramos con una inmovilización de la parte afectada, con una duración aproximada de dos semanas o un poco más dependiendo de la gravedad del asunto que se esté tratando con el paciente.

A pesar de esto, las fisuras poseen el “beneficio” de tener un tiempo de rehabilitación mucho más corto al momento de ser comparado con las fracturas.

Fracturas

Los pies son aquellas estructuras del cuerpo que poseen un gran índice de sufrir lesiones, entre ellos se encuentran las fracturas de los huesos, los cuales pueden clasificarse dependiendo de la gravedad del problema.

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Cabe destacar que las fracturas del pie resultan ser un caso médico frecuente, esto viene dado ya que entre uno de los trabajos que ejercen los pies es poder aguantar el peso corporal, por lo que al momento de realizar un ejercicio acompañado de un mal movimiento o de llevar a cabo fuerzas masivas pueden llegar a provocar de esta manera la lesión, causando que se haga común observar fracturas que afecten a estos huesos.

Tomando en cuenta a los huesos que poseen un alto índice de fracturas que perjudiquen su estado de salud mencionamos en primer instante al calcáneo, siendo este el perteneciente a la clasificación de los huesos del tarso del pie.

Con respecto a las causas que logran provocar esta lesión en el calcáneo destacamos a los accidentes que se vinculen con las caídas de alturas considerable, del mismo modo que sufrir de un accidente asociado con un automóvil resulta ser otra causa muy frecuente.

Hablando sobre los tratamientos más empleados en la actualidad para poder obtener la recuperación pronta de la aparición de las fracturas que afecten a los huesos del pie nos topamos con las intervenciones quirúrgicas, siendo estas llevada a cabo únicamente cuando el paciente está presentando un caso grave de fractura.

Por otro lado se destacan a la aplicación de yesos o calzados que estén diseñados para este ejemplo y finalmente nos encontramos que la fisioterapia resulta ser otra de las vías eficaces para hacer que el hueso vuelva a trabajar con total normalidad.

Inflamación

La inflamación que se lleva a cabo en los pies resulta ser una de las lesiones más frecuentes que las anteriormente descritas, estos problemas pueden ser causados generalmente por la edad, es decir, las personas adultas poseen un gran porcentaje de sufrir de una hinchazón que afecte principalmente alguno de los pies. Cabe destacar que en la mayoría de los casos, las inflamaciones hacen énfasis en los tobillos.

La aparición de una inflamación en la altura de los pies pueden ser producidas por una acumulación o retención de líquidos que viajan por esta zona, lo cual se le denomina como la formación de un edema.

Tomando en cuenta las causas más frecuentes que pueden llegar a provocar este tipo de lesión en las estructuras de los pies mencionamos en primer instante a los problemas asociados con el exceso del peso corporal o simplemente conocido como el sobrepeso, siendo esta una característica que posee un gran impacto negativo sobre los pies.

Seguido a esto, la formación de los coágulo de sangre ubicado en las extremidades inferiores también forman parte de las causas. Cabe destacar que la causa natural de la inflamación de los pies resulta ser la edad del paciente.

No está demás mencionar que es común observar una inflamación en los pies de las mujeres que están pasando por el proceso del embarazo.

Con respecto a los tratamientos que se emplean para desinflamar esta zona destacamos con el empleo de ejercicios que implique el movimiento de estas estructuras, lo cual causa un mejor bombeo del flujo sanguíneo. Del mismo modo, es recomendable evitar usar ropas que queden muy ajustas o apretadas en las extremidades inferiores.

Cabe destacar que dependiendo de la persona, el mejor tratamiento resulta ser el bajar de peso corporal, con el fin de mejorar el transcurso de los fluidos que viajan a través de los pies.

Calcáneo

El hueso calcáneo se encuentra ubicado en el grupo de los huesos tarso del pie, correspondiendo a las características de ser un hueso corto, con elementos que lo hacen asimétrico y finalmente posee una forma cúbica, al mismo tiempo, este hueso está compuesto por un total de seis caras distintas, las cuales se distribuyen y se conocen como las caras superiores e inferiores y finalizando con las laterales junto a la anterior y por último se observa la cara posterior.

Con respecto a la ubicación en la que se encuentra el hueso calcáneo mencionamos que este se puede observar ubicado en la primera fila de la parte del tarso del pie.

Por otro lado, se puede tener como punto de referencia que está conectado con el hueso astrágalo por la parte de arriba, mientras que en la cara de adelante se observa el cuboides. Del mismo modo, se puede destacar que este hueso se ubica en la zona cercana al talón del pie.

Tomando en cuenta las funciones principales que ejerce el calcáneo destacamos que es un hueso que le da origen y forma al talón del pie, el cual se vincula con otorgar una función estabilizadora en nuestras extremidades inferiores, al mismo tiempo se puede asociar con ser la primera referencia que tiene el pie para lograr apoyarse durante la acción del caminar.

Cabe destacar que este hueso está protegido gracias a la presencia de una especie de almohadilla que se ubica por debajo de el, siendo este tejido el que brinda apoyo al momento de amortiguar las cargas.

Mencionando las características relevantes que se obtiene al momento de hablar sobre el hueso calcáneo es que este es uno de los huesos más grandes que se pueden observar en la anatomía esquelética del pie humano, seguido a esto, es una pieza fundamental para poder formar el talón del pie, acompañado de ser uno de los huesos que pertenecen a la zona del retropié o también denominado como el tarso.

Hueso del pie que forma el talón

El calcañar o habitualmente conocido como el talón es el elemento que se ubica en la parte trasera del pie, siendo este ubicado exactamente por debajo de toda la extremidades inferiores del cuerpo humano, al mismo tiempo que se ubica por debajo de la pantorrilla, siendo este el que cumple con la importante función de poder otorgar la función estabilizadora hacia el pie.

Del mismo modo que es una composición del pie que resulta ser el primero en tocar el piso cuando se lleva a cabo la acción del caminar, es decir, es catalogado como el primer punto de referencia o de apoyo que recibe el pie durante la caminata del individuo.

Por lo tanto, se puede mencionar que el talón es una estructura del pie que pertenece a la distribución del retropíe, por lo que al momento de estar dentro de esta parte del pie, podemos mencionar que la función que cumple sobre nuestro organismo es lograr generar una estabilización, equilibrio y soporte de todas las cargas que ejerce el cuerpo sobre esta parte del pie.

Tomando en cuenta los huesos que aportan la función de poder formar y darle origen al talón del pie mencionamos en primer instante al hueso calcáneo.

Siendo este caracterizado por ser uno de los huesos más grandes que se ubican en la parte del retropié, no obstante, el hueso calcáneo no es el único que resulta ser el encargado de originar el talón, también se puede mencionar al hueso astrágalo o al cuboides, los cuales pertenecen a la zona del retropié y cumplen con la misma función que ejerce el talón: darle la estabilización a las extremidades inferiores y al cuerpo en general.

Tarso

El tarso es conocido como uno de las distribuciones que se le otorga al pie, siendo este el que abarca el espacio desde los huesos metatarsianos hasta los huesos que componen a las piernas.

Tomando en cuenta las características principales que se obtienen al momento de hablar sobre la parte del tarso es que es la zona del pie que está más cerca del talón, al mismo tiempo que está vinculado con el tobillo de los seres humanos mediante las conexiones y establecimientos de los tendones, articulaciones y músculos, finalmente se caracteriza por ser la parte del pie más cercana a las piernas.

Con respecto al grupo de los huesos que se encuentran dentro de esta zona del pie conocida como el tarso, mencionamos que se ubican un total de 7 huesos unidos mediante diversos componentes relevantes para la correcta función del pie, los cuales se les conoce bajo el nombre del calcáneo, el astrágalo, el hueso cuboides, el escafoides o también denominado como el hueso navicular del pie y finalmente nos encontramos con la presencia de las cuñas.

Cabe destacar que todos estos huesos anteriormente nombrados llegan a poseer un gran impacto positivo con respecto a la función que ejercen sobre nuestro organismo ya que estos trabajan generalmente soportando las cargas que se aplican desde nuestro cuerpo hacia las extremidades inferiores, seguido a esto se destacan por otorgar la función estabilizadora del pie y finalmente por generar el arco que se ubica en la parte de abajo del pie.

Cuboides

El hueso cuboides es uno de los huesos que pertenecen al sistema esquelético del pie, siendo este caracterizado por ser un hueso corto, el cual posee una figura irregular cúbica, del mismo modo el cuboides cuenta con un total de seis caras las cuales se ubican en la parte superior e inferior, seguido a esto se encuentran las caras de los laterales, la cara anterior y por último se ubica la cara posterior. Cabe destacar que tres de estas caras que han sido mencionada poseen un elemento que las hace pertenecer a una articulación del pie.

Con respecto a la ubicación en la que observamos el hueso cuboides en el pie destacamos que este elemento se ubica en la segunda fila, lo cual lo hace pertenecer a la zona del pie que se conoce como el tarso, del mismo modo, este está conectado con otros huesos grandes y relevantes para la formación del pie, teniendo como ejemplo principal al calcáneo, el hueso escafoides, la cuña número tres y finalizando con un establecimiento con el huero metatarsiano número 4 y con el número 5.

Otro punto de referencia que se puede emplear al momento de hablar sobre la localización del hueso cuboides es que este se encuentra en el mediopie del territorio del tarso, el cual hace énfasis en la parte lateral del mismo.

Tomando en cuenta la función que ejerce el hueso cuboides sobre nuestro organismo es que este es un hueso que brinda apoyo al momento de generar el soporte del lado lateral de las extremidades inferiores.

Deformación de los huesos del pie

La deformación que se emplea en los pies pueden aparecer por dos causas en la mayoría de los casos, la primera es cuando se presenta una malformación que afecta a los huesos que componen el pie llevada a cabo por la presencia de malos hábitos o simplemente por el empleo de calzados inadecuados para estas extremidades.

Del mismo modo también se destacan a las deformidades por alteraciones que afectan a las hormonas del organismo, siendo este problema conocido como deformidades adquiridas. Por otra parte se presentan las malformaciones congénitas, siendo estas las que afectan a los recién nacidos.

Entre los tipos de deformidades más frecuentes que se pueden encontrar en los pacientes de este problema destacamos al famoso dedo en martillo, siendo este el que se basa en afectar el tercer dedo del pie, provocando de esta manera que se produzca que el dedo comience a tomar una posición flexionada.

Seguido a esto, el dedo en garra es considerado como otro tipo de alteraciones en los huesos, el cual trae como consecuencias que el dedo se flexione bruscamente, causando de esta manera que se presenten problemas durante la caminata.

Con respecto a los tratamientos que se emplean mencionamos en primer instante que el método de recuperación de dicha deformidad en los pies dependerá del problema que esté padeciendo la persona, del mismo modo, tomando en cuenta los casos más graves de deformidades o alteraciones en los huesos que este afectando a otras estructuras o funciones de los componentes del pie, destacamos que la intervención médica resultar ser una de las vías más eficaces para tratar dicho problema, sin embargo, cuando se está presentando un problema leve se observa el empleo de terapias.

Juanete

El juanete es una de las deformaciones más conocidas que se pueden presentar en la estructura ósea del pie, siendo este el líder de los casos de problemas de salud que perjudican dicha extremidad.

El juanete se basa generalmente cuando el dedo más grande del pie comienza a hacer presión hacia el dedo adyacente, causando de esta manera altas escalas de dolor en dicha zona, del mismo modo que la articulación que se presenta en este dedo comience a tomar tamaño y se salga de su lugar.

Esta deformación se caracteriza por hacer que el dedo más grande de pie comience a sobresalir de los demás, seguido a esto también es reconocido por provocar que la piel que se encuentra en dicha zona afectada comience a tomar color rojo y cause dolores intensos y constantes, no obstante, la hinchazón resulta ser otra característica relevante para poder detectar dicho problema.

Con respecto a las causas más comunes que llegan a provocar el conocido juanetes en el pie destacamos en primer instante con el empleo del calzado que resulte inadecuado para esta extremidad, teniendo como ejemplo principal a los zapatos que poseen un taco alto, del mismo modo, cuando una persona está utilizando un calzado sumamente ajustado, puntiagudo este llega a poseer un alto índice de padecer de dicho problema.

Finalmente, tomando en cuenta la causa natural, mencionamos que el juanete llega a ser un problema hereditario.

Finalmente, entre las complicaciones que pueden llegar a provocar los juanetes que no han sido tratado a tiempo mencionamos en primer instante con la aparición de una bursitis, siendo este un trastorno que se basa principalmente en una inflamación o retención de líquidos, provocando de esta manera dolor en dicha zona. Seguido a esto también se destaca que dicho problema puede llegar a provocar la formación del dedo de martillo.

Y finalmente, cuando un paciente presenta un proceso avanzado de juanete este puede llegar a padecer de una metatarsalgia, es decir, un problema que provoca grandes escalas de dolores acompañado de inflamación en el lugar donde se ubican los huesos metatarsianos.

Falanges

Los falanges son conocidos por ser los huesos que le dan origen a los dedos de los pie, por lo tanto, también son denominados como los falanges del pié o simplemente como los huesos de los dedos del pie, siendo estos los que poseen la característica de ser huesos largos, del mismo modo que se pueden observar tres huesos en cada dedo, exceptuando el dedo gordo, el cual únicamente posee dos falanges en su estructura.

Los huesos falanges se clasifican dependiendo de la altura en la que se encuentre, por lo tanto, se les denomina como los falanges 1, falanges 2 y finalmente como los falanges 3, de igual manera que se les refiere a ellos como el falange proximal, el medial y por último se encuentra el hueso falange distal.

Con respecto a las conexiones con otros huesos que componen a la anatomía esquelética del pie humano, mencionamos que los falanges son los huesos que se establecen mediante la presencia de músculos, tendones, articulaciones y otros elementos con los huesos metatarsianos.

Cabe destacar que los huesos falanges cuentan con un total de 14 huesos presentes en el pie humano, del mismo modo que estos pertenecen al antepié acompañado de los huesos metatarsianos, por lo tanto, se les vincula que trabajan cumpliendo la función dinámica del pie, no obstante, otra función relevante que cumplen los huesos falanges es que estos son los encargados de originar los dedos que se ubican en el pie, al mismo tiempo que gracias a estos huesos se pueden observar articulaciones entre cada falanges, las cuales se les conoce como las articulaciones interfalángicas,

Huesos de la pierna

Al momento de hablar sobre los huesos que componen el sistema esquelético de las extremidades inferiores, haciendo énfasis en las piernas que poseemos los seres humanos, nos encontramos con la presencia de 3 grandes huesos conectados, los cuales poseen una gran función sobre nuestro organismo, del mismo modo que son relevantes ya que estos son los encargados de formar la rodilla junto a la articulación que lo acompaña.

Tomando en cuenta el hueso que se ubica hacia la altura del muslo, el cual también posee el punto de referencia que está por encima de la rodilla, este es conocido como el hueso fémur, siendo caracterizado por ser uno de los huesos más grandes que posee el cuerpo humano en general y en las extremidades inferiores del mismo.

Por otra parte, el hueso fémur también es muy conocido por ser un huesos sumamente resistente, por lo que en general se observar pocos casos de lesión en el mismo.

Seguido a esto, por debajo de la rodilla nos encontramos con la presencia del hueso que se le denomina como la Tibia, el cual es caracterizado por ser uno de los huesos más fuertes que se ubican en la anatomía esquelética humana, del mismo modo que el fémur.

Cabe destacar que la tibia es un hueso largo, el cual se conecta mediante articulaciones, músculos y tendones con el fémur. No está demás mencionar que el punto donde se conecta la tibia con el fémur es el lugar exacto donde se origina la rodilla humana.

Por último, tomando en cuenta el hueso restante que compone a la pierna de los seres humanos destacamos al peroné, siendo este caracterizado por ser un hueso sumamente largo, al mismo tiempo que está localizado de forma paralela a la tibia. Seguido a esto, el hueso peroné cumple con la función de generar inserción hacia los músculos, del mismo modo que se encarga de formar la articulación que acompaña al tobillo.

Huesos del pie y de la mano

Las manos y los pies poseen una gran cantidad de características que se pueden relacionar entre ambos, tomando en cuenta la parte de los huesos que los componen y otros elementos que se vinculan con ellos.

En primer instante, mencionamos que los pies y las manos forman parte de las extremidades inferiores y superiores respectivamente, del mismo modo, son las únicas partes de nuestro cuerpo que poseen la presencia de un total de 5 dedos, los cuales están acompañados de diversos músculos, articulaciones y huesos que lo originan y le otorgan la función que cumplen.

Por otro lado, cabe destacar que tanto como los huesos de la mano como los huesos de los pies, estos se pueden clasificar dependiendo de la altura en la que se ubiquen, es decir, los huesos de los pies se distribuyen en el retropié, el pie medio y finalmente está el antepié, mientras que tomando en cuenta los huesos de las manos estos se dividen en los huesos de la muñeca, los huesos de la palma y los huesos digitales.

No está demás mencionar que en los huesos que se ubican en las manos también se pueden encontrar con la presencia de los huesos que se les denomina como los falanges, los cuales también se pueden ubicar en los dedos de los pies. De igual manera, los falanges de los dedos se subdividen en tres grupos, los cuales se les conoce como los falanges proximales, los falanges mediales y finalmente se observan los falanges distales, los últimos mencionados son los que están ubicados en la altura de la punta de los dedos.

Finalmente, los huesos falanges de la anatomía esquelética de las manos cumplen con la misma función que ejercen los huesos falanges del pie, es decir, ambos trabajan principalmente en darle el origen y la forma a los dedos que están en las extremidades, del mismo modo, estos están acompañados por la aparición de articulaciones móviles para obtener mejores beneficios.

Huesos del pie y del tobillo

El tobillo es una articulación que podemos encontrar en la extremidades inferiores, siendo esta la que cumple con la función importante de darle la movilidad en ciertos ángulos a toda la estructura del pie, por lo tanto, podemos observar que este está compuesto por la presencia de diversos músculos, tendones y huesos que le dan la formación a esta relevante parte del cuerpo.

Al momento de hablar sobre los huesos que se ubican en la composición esquelética del tobillo mencionamos que este está estructurado por la presencia de tres huesos, de los cuales dos se encuentran en la zona de la pierna y uno pertenece al pie. Estos tres huesos se les conoce como la tibia, el peroné y finalmente el hueso que se ubica en la parte del pie es el hueso astrágalo.

Cabe destacar que los huesos de la tibia junto al peroné trabajan principalmente en originar una especie de bóveda o espacio donde se se podrá conectar el último hueso restante que origina al tobillo: el astrágalo.

Por otra parte, se menciona que todas estas conexiones y establecimientos entre los tres huesos que se ubican en las extremidades inferiores del cuerpo humano y que son los encargados de hacer que aparezca el tobillo, están conectados mediante diversos elementos importantes, tendiendo como ejemplo principal a los tendones, músculos pertenecientes a la pierna y al pie y finalmente se encuentran las articulaciones.

No está demás mencionar que el astrágalo es un hueso corto, el cual se encuentra conectado por encima del calcáneo y que gracias a esta unión de estos dos huesos grandes del pie se puede observar un apoyo al momento de brindar la estabilización hacia el tobillo, del mismo modo, ambos huesos se caracterizan por ser uno de los que soportan todas las cargas que se ejerce principalmente desde el cuerpo de la persona y que se apoyan sobre las extremidades inferiores, haciendo énfasis en los pies o simplemente en el tobillo.

En resumen, el tobillo se origina gracias a la aparición de huesos tres huesos, de los cuales dos son los que se ubican en la altura de la pierna, haciendo énfasis en alojarse por debajo de la rodilla, mientras que el último restante pertenece a un grupo de huesos que conforman a la anatomía esquelética del pie, siendo este el que se puede encontrar fácilmente en la parte del tarso del pie o también conocido como el retropié.

Estos huesos se les conoce como el peroné, el hueso de la tibia y finalmente se encuentra el hueso astrágalo.

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