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Músculos isquiotibiales: ¿cuáles son? Anatomía, funciones y más

Los músculos isquiotibiales son aquellos que revisten la parte de atrás del muslo. Estos músculos presentan una inserción proximal en la pelvis e inserción distal en la tibia y son de gran importancia, pues actúa como flexor de la pierna sobre el muslo cuando el cuerpo está de pie.

Músculos isquiotibiales

¿Cuáles son los músculos isquiotibiales?

Los músculos isquiotibiales están compuestos por un conjunto de tres músculos que se deslizan por la parte superior de atrás de las piernas.

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Este grupo de músculos, bíceps femoral, el semitendinoso y semimembranoso, son los responsables de flexionar la pierna en la rodilla y llega en la pierna hasta la articulación de la cadera. Tienen su origen en la pelvis, específicamente en el hueso isquión y finalizan en los huesos de la pantorrilla, conocidos como la tibia y el peroné, por medio del cual, cruzan las dos articulaciones con las que se relaciona el fémur: la cadera y la rodilla.

Hay una división entre los músculos isquiotibiales: verdaderos el semitendinoso, el semimembranoso y la cabeza larga del músculo bíceps femoral; los músculos isquiotibiales internos se insertan, proximalmente, en la tuberosidad isquiática, y, distalmente, en el área del medial de la tibia justo después de la parte de abajo de la rodilla.

La cabeza corta de dicho músculo no es considerada como un músculo isquiotibial verdadero, porque su inserción se da, en la cara posterior del fémur, a lo largo de la línea áspera  y no en el hueso coxal.

Se conoce como músculo isquiotibial lateral al bíceps femoral, sus dos cabezas se insertan por la parte de abajo de la rodilla en las caras de los lados posteriores del peroné. (Ver artículo de Clasificación de los músculos)

Origen e inserción de los Músculos isquiotibiales

Músculos semimembranoso

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Se origina en el isquion.

Ejerce la función de flexor y ayudar en la rotación interna de la articulación de la rodilla, así como extiende y ayuda a la rotación interna de la articulación de la cadera.

Se inserta en la cara posterior e interna de la tibia.

Músculos isquiotibiales: Biceps femoral, Semitendinoso y Semimembranoso

Musculo semitendinoso

Se origina en el isquion, gracias a un tendón común con la parte larga del bíceps de la pierna.

Funciona de modo parecido al anterior, su tensión ocasiona la flexión y la rotación de la rodilla. También expande y ayuda a la rotación interna de la cadera. Expande el muslo sobre la cadera.

Se inserta en la superficie interna del cuerpo de la tibia.

Músculos bíceps crural o femoral

El bíceps crural, por su parte, presenta dos orígenes de los dos cuerpos del bíceps, la parte corta se origina en la parte de abajo del intersticio de la línea áspera. Y la parte larga en el isquion de la cadera.

Actúan como extensores del muslo y flexores de la rodilla. A diferencia de los anteriores, contribuyen en la rotación externa de la articulación de la cadera.

Se insertan en la cabeza del peroné por una parte y en la tuberosidad o meseta tibial por la otra. (Ver artículo de Músculos de la pierna)

Anatomía de los músculos isquiotibiales

Los músculos isquiotibiales ubicados en la parte posterior del muslo entre la cadera y la rodilla, se denominan, de medial a lateral en semimembranoso, semitendinoso y bíceps femoral.

Estos músculos son de gran relevancia en numerosas actividades diarias como caminar, correr, saltar y controlar algo de movimiento en el tronco. Cuando caminamos, su importancia aumenta porque actúan como antagonistas de los cuádriceps en la desaceleración de la extensión de la rodilla.

Tendones isquiotibiales

Se originan en la pelvis en la tuberosidad isquiática, atraviesan la articulación de la rodilla y llegan hasta la parte inferior de la pierna. Las fibras musculares de los tendones isquiotibiales se encuentran con el tejido conectivo de los tendones isquiotibiales próximos a los puntos donde los tendones se ligan con los huesos.

El grupo muscular de los isquiotibiales contribuye a la extensión de la pierna recta hacia atrás y flexionar la rodilla.

Los tendones isquiotibiales atraviesan y ejercen tensión sobre dos articulaciones: la cadera y la rodilla. El músculo semitendinoso y el semimembranoso expanden la cadera cuando el tronco está fijo, también ejercen como flexores de la rodilla y giran interiormente la parte de abajo de la pierna cuando la rodilla está doblada.

La cabeza larga del bíceps femoral expande la cadera, cuando se comienza a caminar y así como la cabeza corta, la cabeza larga doblan la rodilla y rotan lateralmente, hacia afuera, la parte de abajo de la pierna cuando la rodilla está doblada.

Músculo semimembranoso

Músculo semimembranoso

El músculo semimembranoso es uno de los tres músculos que componen los músculos isquiotibiales. Está ubicado en la parte de atrás del muslo y se extiende desde la tuberosidad isquiática hasta la parte de atrás de la tibia, el cual es uno de los huesos que componen la parte inferior de la pierna.

Este músculo se encuentra unido a la pelvis y la tibia por medio de los tendones, presenta diversa funciones, entre las cuales está las que acabamos de mencionar, que es la permitir que la pierna se doble y rote y además, actúa como extensor del muslo.

El músculo semimembranoso es el más medial de los tres músculos isquiotibiales. Las contracturas crónicas de isquiotibiales son con frecuencia, un factor que colabora con el dolor lumbar y de rodilla.

Su inervación depende del parte tibial del nervio ciático. (Ver artículo de Músculos flexores)

Músculo semitendinoso

Músculo semitendinoso

El músculo semitendinoso es otro de los tres músculos que componen los músculos isquiotibiales. Está ubicado en la parte posterior del muslo y se encuentra entre los otros dos y actúa en conjunto para doblar la rodilla y extender la cadera.

Tiene su origen en el área interna de la base de la pelvis en la tuberosidad isquiática y el ligamento sacrorotuberoso y su inserción se realiza en el cóndilo tibial medio.

El músculo semitendinoso está formado por fibras musculares de contracción rápida. Las fibras musculares de contracción rápida son denominadas así, por sufrir contracciones rápidas por un período de tiempo corto y se dañan fácilmente.

La arteria glútea inferior y las arterias perforadoras son las encargadas de trasladar sangre oxigenada al músculo semitendinoso y a una parte del nervio ciático, actúa como el nervio sensorial y motor del músculo. Cuando el músculo semitendinoso sufre una contracción, el tendón sufre un estiramiento en la corva.

Su inervación depende del parte tibial del nervio ciático.

Musculo bíceps Femoral

Musculo bíceps Femoral

El bíceps femoral es el último de los tres músculos que componen los músculos isquiotibiales. El músculo con frecuencia, se distingue por presentar una cabeza larga y una cabeza corta. Es decir, que se trata de un músculo de doble cabeza que se encuentra en la parte posterior del muslo: la cabeza larga, se une al isquion y la cabeza corta, que se une al hueso del fémur.

La cabeza larga también forma parte del grupo muscular de los músculos isquiotibiales que se localiza en una parte del área posterior del muslo. El músculo del bíceps femoral ejerce función en lo que se refiere a la flexión de la rodilla, la rotación interna y externa y la extensión de la cadera.

La Cabeza larga del bíceps femoral tiene su origen en el cuadrante superior interno de la superficie posterior de la tuberosidad isquiática. Mientras que la Cabeza corta se encuentra en el tercio medio de la línea áspera, cresta supracondilar lateral del fémur.

Su inervación es de la manera siguiente: Cabeza larga por la parte tibial del nervio ciático y Cabeza corta por la porción peronea común del nervio ciático (ambos L5, S1) (Ver artículo de Tendones)

Función de los músculos isquiotibiales

Como se dijo anteriormente, los músculos isquiotibiales, tienen su origen en la pelvis, específicamente en el hueso isquión y finalizan en los huesos de la pantorrilla, conocidos como la tibia y el peroné, por medio del cual, cruzan las dos articulaciones con las que se relaciona el fémur: la cadera y la rodilla.

El semimembranoso y el semitendinoso se incorporan a la tibia, mientras que el bíceps femoral se incorpora al peroné, sujetando la pantorilla por su parte interna y externa, lo que incrementa el equilibrio de dicha articulación.

Los músculos isquiotibiales como ya se ha dicho anteriormente, pasan a través de dos articulaciones, por lo que sus funciones dependen de cada una de ellas.

Por lo tanto, los músculos que se ubican por el área de la cadera y bajan hacia la zona posterior del muslo, los isquiotibiales tienen la función de levantar el muslo posteriormente, a este movimiento muscular es a lo que se le conoce como extensión de cadera, y que nos permite, entre otras cosas a:

  • Impulsarse hacia adelante cuando damos saltos o corremos hacia adelante.
  • Contribuyen a que el cuerpo pueda permanecer erguido, es decir, la postura vertical.

Los músculos isquiotibiales que atraviesan la articulación de la rodilla también, acercan la pantorrilla al muslo por la parte de atrás, teniendo como resultado, lo que se conoce como flexión de rodilla.

Los músculos isquiotibiales como ya se ha mencionado antes, pasan a través de dos articulaciones, por lo que sus funciones van a depender de tal condición. Por lo que al insertarse en diferentes lados de la rodilla, cada músculo presentará una función diferente.

Es por ello que el bíceps femoral ayuda a la rotación externa de la pantorrilla, siempre que la rodilla esté en flexión como mínimo de 90º, así como el semimembranoso y el semitendinoso son rotadores internos, en las mismas condiciones de flexión de la rodilla.

Lesión de los músculos isquiotibiales

Una lesión isquiotibial se puede sufrir, por tensión o estiramiento de uno de los músculos isquiotibiales.

Lesión de los músculos isquiotibiales

Las personas que suelen practicar algún tipo de deporte, tales como fútbol, baloncesto, fútbol americano, tenis u otro similar en los que haya que correr muy rápido, además que tengan detenciones y salidas bruscas. La lesión isquiotibial también puede generarse en las personas que sean corredores y en los bailarines.

Las lesiones más frecuentes de isquiotibiales son las distensiones, la rotura de fibras y la contractura muscular.

La distensión  de los isquiotibiales, consisten en un dolor agudo en la parte posterior del muslo. Es una lesión muy común en deportistas que por lo general, sufren de roturas en el bíceps femoral. La distensión de isquiotibiales es el estiramiento de las distintas estructuras tendinosas que conforman los músculos de la parte de atrás del muslo.

Con frecuencia, lo único que se prescribe para mitigar el dolor y la hinchazón relacionados con una lesión isquiotibial son medidas de cuidado personal, tales como descanso, hielo y analgésicos de venta libre. En algunos casos excepcionales, se puede requerir cirugía para reparar un músculo o un tendón isquiotibial. (Ver artículo de Músculos esqueléticos)

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Causas de la distensión de los músculos isquiotibiales

Las causas de esas distensiones pueden deberse a diferentes razones: por ejemplo, poco calentamiento y mal realizado, ocasiona que la musculatura esté cansada y se ha dejado poco tiempo de reposo entre sesiones o por presentar debilidad muscular.

Las distensiones musculares son habituales en los deportes que exigen movimientos violentos, tales como el fútbol, atletismo, etc. correr a alta velocidad y cambiar bruscamente, la dirección o el ritmo de la carrera,  un golpe al balón, una batida de salto, son acciones en los que el músculo puede verse afectado con esta lesión.

La distensión o desgarro muscular presenta una clasificación que se basa en la gravedad de tal lesión en tres grados:

Grado 1 o leve

Se trata de un estiramiento o rotura de alguna fibra muscular. El deportista siente un dolor ligero, pero aún conserva la movilidad por completo. Es probable que en este grado el deportista no se percate del momento en el que se produjo la lesión. No obstante, después de finalizada la actividad física o probablemente, al día siguiente puede sentir algunas molestias. En estos casos es recomendable aplicar hielo.

Lesión de los músculos isquiotibiales

Grado 2 o moderado

En el grado 2 hay una rotura moderada de fibras del músculo y del tendón. Cuando se palpa la zona donde ocurre la lesión, puede presentar dolor. Puede haber una inflamación y molestias al caminar o correr.

El deportista, por lo general, se ve en la necesidad de abandonar la actividad deportiva en el momento que ocurre la lesión. Es recomendable un tratamiento tradicional, pero bajo la supervisión médica.

Grado 3 o grave

Ya en el grado 3, se trata de una rotura seria de fibras o de la inserción del tendón. Cuando se palpa se siente una anomalía notoria y amplia en la fibra muscular. La capacidad de movimiento y carga es menor. Se siente un dolor más agudo puede haber la aparición de un edema importante. Por supuesto, es recomendable acudir con el especialista.

Factores que pueden contribuir a una distensión de los músculos isquiotibiales

No hacer sesiones de calentamiento antes de hacer ejercicio físico. Unos músculos comprimidos son más propensos a sufrir distensiones que unos músculos fuertes y flexibles.

No estar en forma o excederse con el ejercicio. Unos músculos que carecen de fortaleza, son menos capaces de aguantar el estrés del ejercicio físico y unos músculos que están agotados por el exceso de ejercicio, pierden en cierto modo, su capacidad de asimilar energía, lo que aumenta el riesgo de sufrir lesiones las lesiones.

Desequilibrio en el tamaño de los músculos de la pierna. Es muy común que los cuadriceps, los músculos que se encuentran en la parte anterior del muslo, estén más evolucionados y sean más fuertes que los isquiotibiales. Cuando se lleva a cabo una actividad la cual implique correr, los isquiotibiales pueden agotarse primero que los cuadriceps, lo que eleva el riesgo de sufrir una distensión de isquiotibiales.

No excederse con el ejercicio

Falta de técnica. Es necesario contar con los conocimientos que aporten buenas técnicas para correr, o de lo contrario, se corre el riesgo de lesionar los músculos los isquiotibiales.

Reanudar la actividad física muy pronto después de haberse lesionado. Las distensiones de isquiotibiales requieren de un largo tiempo de reposo para curarse del todo. Tratar de reanudar la actividad física antes de cumplir el tiempo de reposo establecido, después de una distensión, eleva las posibilidades de una  nueva lesión de isquiotibiales. (Ver artículo de Músculos largos)

Síntomas de una lesión en los músculos isquiotibiales

Una lesión que se produzca en los músculos isquiotibiales, por lo general, causa un dolor súbito y agudo en la parte posterior del muslo. Además, puede experimentarse una sensación de crujido o de desgarro. Generalmente, la inflamación y la sensibilidad se ponen de manifiesto en unas horas.

La aparición de hematomas o moretones como también cambios de color a lo largo de la parte posterior de la pierna, así como también, fragilidad muscular o la ausencia de las condiciones necesarias para soportar el peso sobre la pierna lesionada.

Tratamiento de una distensión de los músculos isquiotibiales

El tratamiento indicado para el caso de una distención se basa en cuatro pasos, sencillos y fáciles de cumplir: “Descanso, hielo, Compresión Y Elevación” en el menor tiempo posible después de lesionarte.

Descanso. Se debe guardar reposo y tratar de  no apoyar la pierna lesionada, si el especialista, así lo ha indicado.

“Descanso, hielo, Compresión Y Elevación”

Hielo. Colocar una bolsa de cubitos de hielo o un pañito frío para ayudar a disminuir la inflamación durante las primeras 48 horas después de haberte lesionado. Mientras más pronto se ponga el hielo mejor, luego de transcurridas las 48 horas, se podrá colocar el hielo, de tres a cuatro horas por 20 o 30 minutos seguidos hasta que desaparezca la hinchazón.

Compresión. Es necesario la utilización de una cinta elástica o vendaje elástico para sostener la pierna lesionada y disminuir la hinchazón, por supuesto, si el especialista lo ha recomendado.

Elevación: es importante, elevar la pierna, siempre que te sientes o acuestes.

Otras indicaciones importantes para el caso de este tipo de lesión serían:

Medicamentos contra el dolor (analgésicos). El ibuprofeno y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), pueden contribuir a disminuir el dolor, además de la inflamación, en la pierna lesionada. Algunos especialistas optan por otros medicamentos como el paracetamol.

Ejercicios de estiramiento y de fuerza. Empezar un entrenamiento ligero con algunos ejercicios, puede contribuir a mejorar la fuerza y la flexibilidad en la pierna afectada. Un especialista, un entrenador o un fisioterapeuta señalarán el momento apropiado para realizar esos ejercicios.

Si el desgarro es completo de uno de los músculos o tendones de los isquiotibiales, es muy probable que el especialista tenga que recurrir a la cirugía para volver a unir el tendón al hueso o fijar el tendón.

La buena noticia es que la mayoría de las distensiones de isquiotibiales se curan por si mismas o con fisioterapia y no requieren de cirugía.

¿Cómo prevenir las distensiones de los músculos isquiotibiales?

La mejor manera de prevenir lesiones, específicamente, distensiones de isquiotibiales, es cuidar y mantener los músculos en forma. A continuación, algunas recomendaciones de ayudar a proteger los músculos de distensiones y otras lesiones deportivas:

Hacer sesiones de calentamiento apropiadas antes de comenzar cualquier tipo de ejercicio o actividad física intensa.

Correr sin moverte del sitio durante un minuto o dos.

Realizar algunos saltos abriendo y cerrando los brazos sobre la cabeza para calentar los músculos.

Hacer varios estiramientos dinámicos (si no sabes cómo, pide a un entrenador o monitor deportivo que te enseñe cómo hacerlos). Antes y después de hacer ejercicio.

Estiramientos dinámicos

Hacer varios estiramientos estáticos en los que se estiran los músculos suavemente, manteniendo cada estiramiento durante treinta segundos o más.

Para mantener unos músculos fuertes y flexibles a lo largo de todo el año, se recomienda hacer ejercicio con cierta frecuencia y adoptar un buen programa de estiramientos para que los músculos no se te desmayen cuando hagas un ejercicio físico intenso.

Aumenta la intensidad y el tiempo de las sesiones de entrenamiento de forma gradual y lentamente. Una buena norma básica en este caso, consiste en tratar de añadir no más de un 10% cada semana a la cantidad de kilómetros o de millas que se dedica para correr o al tiempo que pasas haciendo deporte.

Si se llega a presentar un dolor en el muslo, hay que detener la actividad de inmediato. Si hay la sospecha de que pueda haberse producido una distensión de los isquiotibiales, se debe guardar reposo y no reiniciar la actividad física hasta que el dolor desaparezca por completo la pierna lesionada, se sienta fuerte y se pueda mover con la misma libertad como la otra pierna. (Ver artículo de Músculos de la pelvis)

Ejercicios para fortalecer los músculos isquiotibiales

Los músculos isquiotibiales se usan al momento de doblar la rodilla y como extensores de cadera. Son músculos oponentes que se desempeñan durante la carrera de forma extraña, siendo los músculos que más se ven afectados, en las etapas de entrenamiento, por lo cual es esencial fortalecerlos, para evitar cualquier tipo de lesión.

A continuación, una serie de ejercicios para fortalecer lps músculos isquiotibiales:

Skipping ruso

Skipping ruso

Desplazarse y manteniendo las rodillas inmóviles y los cuádriceps contraídos, como si se dieran pasos en el suelo, se debe buscar la amplitud en los movimientos para no dejarse hundir en los apoyos. Se trabaja la potencia muscular, la fuerza explosiva y la simetría.

Isquiotibiales retenidos

Para realizar los isquiotibiales retenidos o nordic curl se necesita un tapiz o colchoneta y de un compañero o de una barra fija que sujete los pies. Para llevarlo a cabo, se debe adoptar la posición de rodillas, con las manos detrás de la espalda, los tobillos fijos, sujetos y sin separación del suelo. Hay que inclinarse hacia delante e intentar mantener la posición por unos segundos, manteniendo la espalda recta en todo momento.

Curl femoral con fitball

Curl femoral con fitball

Para realizar este ejercicio, acostarse boca abajo y colocar la pelota de fitball entre las piernas, justo en el hueco poplíteo detrás de las rodillas, tomando contacto tus talones con el fitball. Hacer una contracción doblando las piernas hasta un ángulo de 90º y, luego, extender las piernas totalmente. Realiza 3 – 4 series de 15 – 20 repeticiones.

Cuestas

Otra manera de fortalecer las piernas es realizando un trabajo aeróbico. Tanto las cuestas hacia arriba como hacia abajo exigen una intensidad extra que ayudará a fortalecer el tren inferior. En función de los objetivos, si lo que se desea es elevar la potencia o la explosividad en carrera,  se pueden cambiar la inclinación, el desnivel y la longitud de las cuestas.

Ejercicios pliométricos

Si estas comenzando a fortalecer tu musculatura no es recomendable los multisaltos, pues realizarlos, podría traer consecuencias perjudiciales a las articulaciones, que son las que más sufren, cuando reciben esos impactos con la pliometría.

Elevación de cadera supino

Elevación de cadera supino

En cuadrupedia invertida, es decir, apoyando los pies y las manos en el suelo pero boca arriba, se alza la cadera de manera tal que los hombros, caderas y rodillas queden totalmente alineados y se empuja con los talones. A este ejercicio, se le podría agregar un pequeño cambio, con pierna elevada, apoyando los codos y empujando con una sola pierna (talón) mientras la otra se mantiene elevada y totalmente recta.

Peso muerto

Con una barra, se desciende el tronco hasta que los discos casi toquen el suelo, se mantiene la mirada en todo momento hacia adelante y la columna recta y extendida.

Se debe doblar un poco las rodillas para impedir una hiperextensión de las mismas. Para llevar a cabo, el peso muerto de la forma correcta, es importante cargar el peso del cuerpo hacia las puntas de los pies y no hacia los talones para evitar desequilibrarte.

Flexión aislada de la rodilla

Se puede realizar la flexión aislada de rodilla por medio de distintas variantes que permitirán fortalecer los isquiotibiales, aislándolos: sentado en máquina, de pie a una pierna (también en máquina) y acostado (con la ayuda de una goma o en máquina).

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