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Herpes Zóster: ¿Qué es? Causas, síntomas, tratamiento y mucho más

 Es curioso que en la literatura médica no figure el termino “lechina” con el cual el vulgo denomina a la afección cutánea, caracterizada por el brote generalizado, en todo el cuerpo, de ampollas llenas de líquido, con síntomas de picor y ardor, que en el argot médico se denomina varicela.

Sin embargo, el calificativo de “culebrilla” con que el lenguaje coloquial ha definido a la lesión donde se presenta una erupción en forma de franja zigzagueante, en determinadas zonas del cuerpo, que aparece a los años de haber padecido de “lechina”; si es es utilizado en el campo médico para referirse al Herpes Zóster, cuyas características presentamos en este post.

¿Qué es el Herpes Zóster?

Se trata de una erupción en la piel inducida por una infección de naturaleza, viral en los nervios que están situados exactamente bajo la piel.

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El virus que origina el herpes zóster es el mismo que el que produce la varicela. Si bien este tipo de herpes es poco frecuente en niños y adolescentes con sistemas inmunitarios sanos, cuando lo desarrollan, la mayoría de ellos presentan eventos leves, pues la erupción solamente se torna dolorosa cuando el virus impacta a personas mayores.

El herpes zóster habitualmente surge como una formación en forma de franja de piel escoriada y llena de ampollas en un lado del pecho, a nivel del abdomen, o del lado de la espalda. Sin embargo, puede impactar cualquier zona del cuerpo, inclusive en el rostro o rodeando los ojos.

En vista de que el virus que origina el herpes zóster es el mismo que produce la varicela, es altamente contagioso. Se contagia con facilidad a otras personas que no estén inmunes a la varicela, como aquellos que no la han contraído ni se han vacunado contra esta. Pero, en el caso de que se infectaran con este virus, no contraerían el herpes zóster, sino la varicela.

Los eventos de herpes zóster regularmente desaparecen en un mes. Si bien mejoran solos por lo general, existen terapias que pueden contribuir con los afectados a sanarse más rápidamente, y que disminuyen el peligro de desencadenar otros problemas o complicaciones relacionadas con el herpes.

Causas del herpes Zóster

El herpes zóster y la varicela son producidos por el virus varicela-zóster. Este virus está asociado con el virus del herpes que causa el herpes labial y el genital, de allí su nombre.

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Cuando una persona se infecta de varicela, el virus se mantiene en su sistema nervioso por el resto de su vida. Se conserva oculto e inactivo por años.

En numerosas personas nunca resurge, pero en otros individuos el virus se reactiva y ocasiona el herpes zóster. La gente puede presentar brotes de herpes zóster más de una oportunidad, si bien es algo que no sucede con frecuencia.

Los doctores desconocen con exactitud por qué el herpes zóster se reactiva repentinamente luego de meses o años de encontrarse inerte. Es probable que se deba a que el sistema inmunitario se torna más sensible a infecciones, a medida que las personas envejecen.

Este también puede ser la razón de que el herpes zóster sea más común en los adultos. Igualmente, pulula en los individuos cuyo sistema inmunitario se encuentra aminorado producto de una enfermedad como el SIDA o el cáncer o a la ingesta de algunos fármacos.

Causas emocionales

Esta afección que también es llamada culebrillas, es sumamente dolorosa; representa una variedad del virus de la varicela, con un proceso lento de curación, que impacta en los adultos que han padecido varicela.

Al haber presentado la varicela la persona, lo que ocurre con frecuencia en la niñez, el virus permanece adormecido en el organismo hasta un momento determinado de la edad adulta, donde el sistema inmunológico se ve quebrantado, por lo general por el estrés.

En ese instante brota en una irritación de picazón intolerable con ampollas llenas de líquido, y dolor agudo; habitualmente dura entre tres y cinco semanas, en ocasiones más. Regularmente se brinda medicamentos para la dolencia y el especialista puede prescribir fármacos antivirales.

Algunas veces el brote viene acompañado de dolor de cabeza y una sensación generalizada de malestar. Previamente al surgimiento del brote, en muchos casos, la persona pasa por un período de tensión, de preocupación ante un conflicto personal, que le conduce a un estado de estrés, dando paso a las culebrillas.

El estrés puede complicar el sistema inmunológico tornándonos sensible a numerosas enfermedades. Existe un legado del poder de la conexión mente-cuerpo tanto para originar enfermedad como para sanarla.

el lupus es contagiosoSíntomas

Los signos y síntomas del herpes zóster por lo general impactan solamente una pequeña porción del cuerpo. Algunos de estos son:

  • Dolencia, ardor, hemiplejía y hormigueo
  • Sensible al tacto
  • Irritación cutánea de color rojo que comienza a unos días luego del dolor
  • Vejigas llenas de líquido que se rompen y forman costras
  • Picazón

Ciertas personas igualmente manifiestan:

  • Fiebre
  • Cefalea
  • Sensibilidad a la luz
  • Agotamiento

Regularmente, el dolor es el primer síntoma del zóster. Para ciertas personas, puede ser muy fuerte. De acuerdo a dónde se halle focalizado el dolor, ciertas veces puede equivocarse con un síntoma de cierto problema que perjudique el corazón, los pulmones o los riñones. Ciertos individuos sufren dolor por el zóster sin manifestar la irritación cutánea.

Frecuentemente, el salpullido del zóster se presenta como una faja de vejigas en torno al lado izquierdo o derecho del torso. En ocasiones, esta irritación surge en torno a un ojo, en un costado del cuello o de la cara.

¿Cuándo consultar al doctor?

Debe consultar de inmediato con el médico si sospechas que padeces zóster, pero, en especial, en las siguientes condiciones:

  • El dolor y la erupción cutánea surgen adyacente a un ojo. Si no se atiende esta infección puede generar un daño permanente en el ojo.
  • Si tienes 60 años o más, ya que la edad aumenta significativamente el riesgo de tener complicaciones.
  • Tú o alguno de tus familiares tienen un sistema inmunitario debilitado (debido a cáncer, medicamentos o una enfermedad crónica).
  • La erupción cutánea es generalizada y dolorosa.

Síntomas iniciales

Dentro de los síntomas iniciales del herpes zóster encontramos:el lupus es contagioso

  • Comezón en la zona afectada
  • Dolor y ardor en la zona lesionada
  • Fiebre entre 37 y 38ºC;

Luego de 2 a 4 días aproximadamente brotan los síntomas característicos del herpes zóster activo, que abarcan el surgimiento de vejigas y enrojecimiento. Regularmente, las ampollas se presentan solamente en un lado cuerpo, por cuanto acompañan la ubicaciónde cierto nervio, transitando su extensión y formando un camino de vejigas y lesiones.

Diagnóstico

habitualmente, el diagnóstico del herpes zóster se fundamenta en la historia clínica y la experticia física del paciente. Para un diagnóstico concluyente se requiere la separación del virus en las muestras de tejido de las heridas cutáneas.

En episodios de manifestación atípica y en ciertos casos de herpes zóster en inmunodeprimidos se puede apelar al test de Tzanck, que radica en lograr una porción de líquido de las vejigas para su cultivo y reconocimiento del virus a través de una serie de exámenes de laboratorio. Su principal duda diagnóstica la presenta el impacto cutáneo del virus del herpes simple, que algunas veces puede producir heridas ampollosas parecidas.

La ejecución de serologías es uno de las técnicas más confiables para determinar el diagnóstico concluyente. Esta prueba vale para ratificar la presencia de anticuerpos concretos contra el virus varicela-zóster en la sangre del afectado.

Sin embargo, en este caso, siendo el mismo virus que la varicela y la mayor parte de la población se encuentra vacunada o ha sufrido la enfermedad, los anticuerpos se encontrarán presentes siempre. Por ese motivo no se acostumbra realizar esta especificación. Puede tener uso en casos donde se desconoce si se ha vacunado o sufrido la varicela previamente.

Cuando el herpes zoster impacta los ojos, lo que es de suma importancia por las complicaciones asociadas, el diagnóstico necesita un análisis detallado por el oftalmólogo. En esos casos habitualmente se manifiestan úlceras corneales a la tinción con fluoresceina.

En el caso de que haya sido afectado el sistema nervioso (encefalitis herpética) será requerido una punción lumbar para estudiar el líquido cefalorraquídeo, y efectuar la Prueba de la PCR frente a este virus, asimismo ciertas pruebas de imagen (ya sea TAC o RMN).

Fases

Fase prodrómica

El herpes zoster habitualmente comienza con dolor de punzante, parestesias o picor, que precede regularmente al surgimiento de las lesiones.

Ese dolor se focaliza en un dermatoma de manera unilateral y cambia desde una importante sensibilidad al tacto o disestesias, las cuales son más comunes en pacientes más jóvenes, hasta dolor agudo sostenido o intermitente, más habitual en el adulto mayor.

Ciertos pacientes, cerca de un 5% (más que todo niños), igualmente pueden manifestar febrícula, linfadenopatía, malestar general, fotofobia y cefalea de manera concomitante. Puede no presentarse algunos de estos síntomas y signos señalados, siendo la irritación cutánea la primera revelación.

Fase aguda

Las variaciones dermatológicas comienzan con una erupción maculopapular eritematosa que surge habitualmente entre las 48 y 72 horas después de que se presenta el dolor, pero puede surgir transcurrida una o varias semanas.

Las particularidades de la irritación cutánea son que presenta una ubicación metamérica, unilateral, y cuyas heridas básicas son pápulas, eritema, vesículas y costras.

Estas afecciones se desarrollan con rapidez hacia la proliferación de vejigas (12-24 horas), después a pústulas (en 3-4 días) para finalizar en costras (en 7-10 días). El mecanismo repite en brotes a lo largo de 7 días, aproximadamente, evidenciando la diferente antigüedad de las heridas de un mismo sitio y la sanación regularmente se da de 10-15 días.

En los individuos inmunocompetentes las heridas pueden ser irrisorias y seguir conformándose únicamente durante 3 o 5 días, pero pueden transcurrir de 2 a 4 semanas antes de que la epidermis retorne a su normalidad.

En personas inmunodeprimidas el surgimiento de las lesiones sigue a lo largo de una semana y las costras no surgen en la mayor parte de los pacientes hasta algunas semanas de la infección. En individuos inmunodeprimidos y enfermos ancianos la clínica es más aguda y prolongada.

La infectividad perdura desde que surgen las ampollas hasta que las heridas se han desecado, por lo que los enfermos deberían evadir hacer contacto con mujeres en gestación, inmunodeprimidos y personas que utilicen permanentemente esteroides.

Los dermatomas más impactados son los que van de D3 a L2. Si se impactan las ramas del trigémino, pueden surgir lesiones en la boca, la cara, los ojos (herpes zoster oftálmico) o la lengua. Si se lesiona el ramal sensitivo del nervio facial (síndrome de Ramsay Hunt) brotan heridas en el conducto auditivo y la lengua.

Fase de neuralgía post-herpética

La neuralgia post-herpética (NP), de acuerdo a ciertos autores es la dolencia que se manifiesta en el dermatoma quebrantado por el herpes zoster, luego de desaparecer las lesiones cutáneas; otros escritores circunscriben el tiempo y lo precisan bien como el dolor que sale por lo menos 30 días luego de desaparecer las lesiones cutáneas; o bien como la dolencia que surge por lo menos 3 meses posterior de haber salido de la fase aguda.
El dolor puede ser ardiente, agudo y además se relaciona con hipoestesia. Inclusive la fricción con la ropa, las sábanas o el viento producen dolor.

En el embarazo

Ciertas infecciones que se presentan en el embarazo, pueden transmitirse mediante el torrente sanguíneo, de la madre al feto, o ser trasmitidas al bebé en el instante del nacimiento.

Tanto la varicela como el herpes zoster (culebrilla) son producidos ​​por el virus varicela-zoster (VZV). Una infección VZV a lo largo del embarazo encierra cierto peligro para el feto, dependiendo de la fase del embarazo.

Previo a la semana 30 del embarazo, las mujeres a quienes se les desencadena varicela, en ciertos casos pueden dar a luz a un bebé con defectos de nacimiento. Dichos episodios son extraños y los especialistas contrastan en sus opiniones sobre qué tan grande es el peligro.

Sin embargo, buena parte de los especialistas coinciden en que el herpes zóster, a lo largo del embarazo, es menos proclive que ocasione perjuicio al feto. Es pertinente iniciar recordando a la gente que es extraño el zóster en mujeres embarazadas, aunque si ocurre; su tratamiento es parecido al del herpes zoster para las mujeres que no se encuentran en período de gestación.

La terapia para el herpes zoster es la medicina antiviral. Este tipo de tratamiento incluye fármacos como:

Aciclovir (Zovirax®), Valaciclovir (Valtrex®) y Famciclovir (Famvir®). Estos medicamentos vienen en diferentes presentaciones y son de categoría B, lo que quiere decir que se presentan como seguros para su uso durante el embarazo.

Es una categoría utilizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). Las drogas en esta clase no han sido analizadas en mujeres embarazadas, pero cuando se ensayaron en animales gestantes, no mostraron efectos perjudiciales sobre el feto.

Es significativo indicar que los animales no siempre reaccionan a los fármacos de la misma forma que los humanos. Es por ello que estas medicinas, solamente pueden ser suministradas a una mujer embarazada, si su doctor de control prenatal considera que sus beneficios sobrepasan los posibles riesgos para el feto.

Otros fármacos que se utilizan generalmente para atender el herpes zóster abarcan medicinas para el dolor. La medicina para el dolor determinado que se puede prescribir va a depender de sus meses de gestación. Por ejemplo, la aspirina y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (como Advil y Motrin), no deben administrarse enel tercer trimestre.

En el adulto mayor

Esta enfermedad puede ocasionar dificultades muy serias, colocando en peligro la vida de adultos mayores a los que afecta, por lo que se sugiere la vacunación como medida de prevención. Sin duda es una patología severa que sitúa en peligro estas personas.

El Herpes Zóster se revela mediante una irritación en la piel, que surge por lo general, en la mitad del cuerpo o en el rostro, pudiendo ocasionar dificultades como merma de la visión, neumonía, pérdida auditiva, meningoencefalitis, sobreinfección bacteriana, impotencia muscular parcial, cicatrización anormal, síndrome de Ramsay Hunt alodinia, hepatitis e inclusive hasta la muerte.

“El 50% de las personas de personas mayores de 85 años de edad, habrá experimentado un episodio de Herpes Zóster durante su vida. Asimismo, los mayores de 60 años que hayan sufrido esta enfermedad y no hayan sido tratados oportunamente podrían presentar neuralgia post herpética que es el dolor crónico que sigue a la enfermedad, su tratamiento puede durar meses e incluso años” argumentó el Dr. Juan Carlos Gómez de la Torre, copartícipe de la campaña “Que el Herpes Zóster no llegue a tu vida. Vacúnate”.

La vacunación como medida preventiva

Es de suma importancia concienciar a la población en su totalidad, sobre lo peligroso que puede resultar esa patología, cuando impacta a los adultos mayores, y por tanto, crear una cultura preventiva mediante la vacunación.

De acuerdo a ciertas estadísticas médicas, más de 600 millones de personas son quebrantadas en todo el mundo por la enfermedad.

Frente a esto, la vacunación se transforma en la mejor medida de prevención, y que ha confirmado no solamente disminuir, a menos del 50%, el riesgo de presentar la infección, sino igualmente ha contribuido en bajar en un 67% el riesgo de desencadenar la neuralgia post herpética, y hasta la dolencia que puede desplegarse luego de la enfermedad.

Sobre la enfermedad

El Herpes Zóster es una patología originada por el virus Varicella Zóster, el mismo que produce la varicela, y se revela mediante una irritación cutánea sumamente dolorosa y debilitante. La población más vulnerable es la de los adultos mayores, por cuanto la edad es el elemento de riesgo más significativo de esta enfermedad; a mayor edad la erupción es más drástica.

La terapia del Herpes Zóster, se fundamenta en la administración de analgésicos, compresas húmedas, lociones o cremas hidratantes y baños calmantes para aplacar el dolor y el prurito, así como el empleo de antivirales para acortar el tiempo de permanencia de los síntomas y reducir su severidad. No obstante, estos antivirales solamente son seguros cuando se administran al comienzo de la erupción.

Es pertinente destacar que la primera y única vacuna que evita esta enfermedad ya se halla disponible en muchos países.

Frecuente en EE.UU.

Alrededor de uno de cada cinco adultos que han presentado varicela le brotará culebrilla en algún instante de su vida. De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés), existe casi un millón de casos anualmente y cualquier persona que haya contraido varicela corre peligro de presentarla, pero el peligro se incrementa con la edad. El 50% de los casos suceden en mayores de 60 años.

Tratamiento

No es viable exterminar el virus del herpes zóster del organismo, a través de tratamiento alguno, si bien si se pueden ingerir determinados fármacos para calmar o reducir los síntomas y reponerse lo más pronto posible.

La terapia con aciclovir se admite para la varicela y el herpes zóster. Este fármaco, suministrado por vía oral por 7 a 10 días, es muy favorable para pacientes con un resurgimiento del virus varicela-zóster. Su compleja posología lo limita únicamente a tratamientos intravenosos en casos graves.

Otros medicamentos que igualmente son muy beneficiosos como terapia para el herpes zóster son el famciclovir y el valacilovir; que brindan numerosas ventajas en cuanto a su suministra, por cuanto necesitan menor dosis diariamente.

Hace algunos años se utiliza la brivudina a través de una dosis al día, a lo largo de una semana, con un registro de sanación de las afecciones cutáneas muy elevado, y una reducción significativa de la cantidad de neuralgia posherpética.

Se debe asimismo efectuar una terapia tópica sobre las heridas cutáneas a los fines de aligerar el proceso de costra e impedir las molestias y sobreinfecciones. Para ello se acostumbrar aplicar cataplasmas de sulfato de zinc disueltos.

Es significativo evadir la ropa ajustada que fricciones las lesiones, pues puede producir dolor y retardar el proceso de sanación.

Si existe afección ocular, se debe referir al paciente al servicio de oftalmología, donde le prescribirán aciclovir tópico y sistémico para el tratamiento del herpes zóster.

En casos específicos, como en pacientes con SIDA u otras afecciones inmunodepresivas, el aciclovir debe usarse por vía intravenosa, por lo que necesitarán siempre hospitalización. Así se disminuye la probabilidad de que surjan dificultades posteriores.

Si hay neuralgia posherpética lo más significativo será el empleo de analgésicos para calmar el dolor. Se han utilizado para ello el clorhidrato de amitriptilina y el clorhidrato de flufenacina.

Otros, prescritos para la epilepsia como la gabapentina y la pregabalina, son eficientes en la regulación del dolor. Asimismo, se usan análogos opioides como el tapentadol, con excelente tolerancia y un registro pequeño de efectos nocivos que los opioides tradicionales, así como cataplasmas de lidocaína sobre la zona afectada, pero ya sin vejigas ni costras.

Igualmente, se ha comprobado que el empleo temprano de glucocorticoides ha aligerado de forma importante ciertos aspectos relacionados a la recuperación de la calidad de vida del enfermo, como son el regreso a la actividad habitual y la suspensión del tratamiento con analgésico.

Complicaciones

Como ya se había analizado, primeramente, el virus de la varicela zoster (VZV) ocasiona una infección inicial identificada como varicela.

El virus se moviliza entonces de las afecciones en la piel mediante las células nerviosas a los ganglios sensitivos donde se torna en latente. Pasado unos años, en ciertas personas el virus se reaviva produciendo una infección secundaria reconocida como HZ.

Desde el brote del HZ, podemos definir 3 etapas de dolor: La fase de dolor agudo, que puede evidenciarse inclusive antes del surgimiento de la erupción; la fase de dolor subagudo, que comprende cualquier molestia  luego de la cicatrización de la erupción, para finalizar con la fase de neuralgia postherpética (NPH), que radica en el dolor registrado a lo largo de 90 días como mínimo, luego del surgimiento de la erupción1.

El HZ es básicamente una tipología del tejido nervioso, pero las evidencias a largo plazo necesitan un conocimiento multidisciplinario.

Dentro de las dificultades asociadas a la aparición del Herpes Zóster (HZ) tenemos las dermatológicas, neurológicas, oftalmológicas o viscerales. Inclusive, hay que tener presente que con la edad se registran transformaciones en el sistema inmunológico, como la inmunosenescencia, que benefician o incrementan el peligro del brote de un herpes Zóster.

Asimismo, la existencia de otras patologías asociadas al envejecimiento repercute en una baja de las defensas y el resurgimiento del virus. Las personas que sufren inmunopatologías o se encuentran en terapia de quimioterapia, igualmente padecen de un riesgo mayor de reactivación viral, aparte de su edad.

Neuralgia PostHerpética

Esta es la complicación más frecuente del HZ, incrementando el peligro con la edad.

Es una patología que se identifioca por un dolor agudo, como resultado del deterioro aplicado en los nervios sensoriales, ocasionado por el ataque del HZ. Esta dolencia esneuropática, alterna y no correspondida con estímulos exteriores.

Otras complicaciones

Pueden suceder otras complicaciones, tanto en el dermatoma impactado como en otros sitios, si bien son menos frecuentes.

Una reanimación viral en el ramal del nervio oftálmico V1 genera Herpes Zóster Oftálmico (HZO). Las dificultades oculares características del HZO habitualmente se producen por una falla en el diagnóstico, debido a la existencia del virus, pero no de la irritación visible.

Entre esas complicaciones hallamos hinchazón del iris o el síndrome del ojo seco (queratoconjuntivitis). Los problemas neuro-oculares son menos frecuentes, pero pueden generar en patologías como oftalmoplejía o ptosis. El deterioro neuronal empieza previo a que surja la erupción típica, y por tanto antes de que se comience la terapia antiviral.

Una complicación peligrosa es la propagación del herpes zoster, especialmente en pacientes inmunodeprimidos.

Se identifica por la existencia de ampollas que se expanden más allá de la disposición del dermatoma impactado, con la capacidad de influir a otros tejidos como cerebro, pulmones o riñones. Estas heridas pueden transformarse en hemorrágicas y necróticas, convirtiendo la condición en potencialmente mortal.

Por último, se destaca el síndrome de Ramsay Hunt, que produce parálisis del nervio facial VII periférico, unida a una erupción vesicular en el oído, conjuntamente con irritación, inflamación y lesión del nervio, y es inducido igualmente por el accionar del virus varicela-zóster.

Complicaciones neurológicas

El herpes zóster, siendo una tipología de evolución regularmente benigna, donde se lesionan los nervios periféricos y la piel, en algunos casos puede generar peligrosas complicaciones de naturaleza neurológicas.

La varicela y el herpes zóster o culebrilla, como se le denomina comúnmente, poseen el mismo elemento causal, ambas son inducidas por el virus varicela zóster.

Una vez que el individuo entra en contacto con el virus sucede una infección inicial, y es cuando surge la varicela; pero cuando el sistema inmunológico consigue controlar la infección, el virus quedan en forma latente, o sea, queda inactivo en el sistema nervioso.

No obstante, el virus se mantiene con el potencial de reactivarse e infectar de nuevo, pudiendo surgir una segunda infección materializada en el herpes zóster o culebrilla, con sus respectivas complicaciones, las cuales se detallan a continuación, comenzando por la más común de todas:

Neuralgia Postherpética

De los diversos niveles de la columna vertebral, particularmente de la médula espinal, emergen raíces sensitivas que van a inervar áreas específicas de la piel, donde cada una corresponde a un mismo nervio, a estas zonas les denomina .

En los pacientes que sufren de neuralgia postherpética se presentará dolor, inclusive después de 4 a 6 semanas de la erupción, en el dermatoma impactado por la infección, el cual puede perdurar más de tres meses.

Se ha detallado que el dolor habitualmente surge ante estímulos que en condiciones normales no lo producirían (alodinia), como cambios leves de temperatura, inclusive ante el roce leve.

Este puede ser más común en los ancianos, constituyendo la edad uno de sus importantes factores de riesgo. Igualmente, incrementa su incidencia en el sexo femenino y en los episodios donde se ha impactado el V par craneal (trigémino).

El tratamiento ha de ser particularizado, considerando las enfermedades relacionadas y la ingesta de otros fármacos. Estos pueden ser desde analgésicos de uso tópico (lidocaína), hasta los de uso sistémicos (analgésicos no narcóticos, inclusive opiáceos) o los neuroactivos (antidepresivos, anticonvulsivantes).

En ciertos casos (a excepción de estar afectado el nervio trigémino), por lo complejo que resulta calmar los síntomas, su doctor puede prescribir suministrar inyecciones de glucocorticoides en la zona que circunda la médula espinal (espacio intratecal).

Neuropatía Motora Somática Craneal

En esta se origina la reanimación del virus a ras del llamado ganglio geniculado. Su incidencia más común es el síndrome de Ramsay-Hunt. En vista de que su manifestación clínica es muy diversa, se han determinado cuatro estadios para su mejor entendimiento:

  • Estadio I: el paciente podrá presentar dolor focalizado en el oído (otalgia) y erupción (ampollas) localizadas en el trayecto del nervio facial (zona afectada).
  • Estadio II: adicional a lo anterior, surgirá del costado de la afección una parálisis facial periférica.
  • Estadio III: a la terna anterior (dolor-erupción-parálisis facial) se le adiciona la impresión de zumbidos en los oídos (acúfenos), reducción de la audición (hipoacusia neurosensorial) y vértigo.
  • Estadio IV: se propaga a otros pares craneales.

Las heridas en la piel, que se revelan en forma de erupciones vesiculares, se hallan principalmente en la región auricular, reconocida como zona de Hunt.

Hay casos de diagnóstico complicado donde las afecciones en piel no se evidencian o son tan leves que pasan inadvertidas, es el nombrado zoster sine herpete.

El herpes zoster oftálmico, por lo general abarca el nervio oculomotor (III par craneal), seguido del troclear (IV par craneal) y abductor (VI par craneal), pudiendo presentarse parálisis muscular, muchas de las cuales son asintomática, revelándose solamente en la mirada extrema. Su pronóstico regularmente es favorable y autolimitado.

Neuropatía Motora Somática Periférica

Se genera cuando se lesiona el asta anterior de la médula espinal. Los síntomas comienzan quince días luego del brote de las ampollas en el segmento lesionado.

Si se impacta el segmento cervical surgirá una parálisis de los músculos en las extremidades superiores, pero si se lesiona la porción lumbosacra la parálisis tendrá lugar en los miembros inferiores, resultando complejo el diagnóstico clínico si se lesionan los trozos torácicos o abdominal. Por lo general el paciente progresa de manera favorable.

Neuropatía Motora Visceral

Surge por afección del sistema nervioso autónomo extrínseco, conjuntamente con el herpes zoster. En este escenario se puede impactar el sistema digestivo o el urinario.

En el sistema digestivo puede suceder una pseudo obstrucción intestinal del colon o síndrome de Ogilvie; que es un aumento del colon sin que haya obstrucción orgánica.

Igualmente, puede suceder un quebranto transitorio de la digestión y del trayecto normal de los alimentos por el estómago (gastroparesia). En ciertos casos resulta dificultoso el paso de los alimentos, posterior a la incapacidad para relajar los músculos lisos del sistema digestivo.

En torno a los síntomas urinarios, el paciente puede experimentar contención urinaria (por lesión sacra) y en episodios más extraños puede presentarse una cistitis hemorrágica.

Neuralgia Preherpética

Es otra complicación neurológica que antecede a las afecciones de la piel, donde el paciente manifiesta dolor tipo radicular, en ocasiones relacionado a sensaciones de quemadura o punción (parestesias).

Mielitis Transversa

Se trata de una complicación neurológica del herpes zoster asumida como extraña. En este caso existe una inflamación de la médula espinal. Regularmente se presenta entre 1 a 2 semanas luego de las heridas en la piel, si bien incluso puede ser pasados varios meses.

En la Mielitis Transversa el paciente experimenta en las extremidades inferiores, dificultad para el movimiento, y quebranto de la sensibilidad, así como incontinencia. Observando el tratamiento pertinente la evolución es por lo general satisfactoria.

Encefalitis

En estos pacientes se registrarán lesiones vasculares, donde se verán complicados los medianos y pequeños vasos arteriales cerebrales (vasculopatía unifocal o arteritis granulomatosa de gran vaso y vasculopatía multifocal de pequeño vaso), de igual forma se producirán afecciones inflamatorias con merma de la mielina. Esto es lo que se denomina encefalitis por varicela zoster.

Pacientes con depresión inmunológica pueden experimentar cuadros de ventriculitis (inflamación de los ventrículos cerebrales).

Ciertos casos presentan ataques cerebrovasculares, que se pueden surgir conjuntamente con de dolores de cabeza y fiebre. Se han registrado pacientes con aneurismas y sangramientos.

Exámenes imagenológicos como Tomografía Axial Computarizada, Resonancia Magnética Nuclear, así como la Arteriografía contribuyen a determinar el diagnóstico.

Meningitis Aséptica

Es poco habitual, por lo que solamente se presume si al cuadro clínico del herpes zoster se le adiciona sintomatologías de afección meníngea tales como cefalea, rigidez de nuca, fiebre, etc. Este se ratificará a través del análisis del líquido cefalorraquídeo.

Síndrome De Guillain-Barré

Esta complicación habitualmente es muy extraña, pero puede presentarse días o meses (dos) después de la enfermedad.

El paciente evidencia iguales manifestaciones clínicas que en las causas idiopáticas o secundarias a otras patologías, presentando debilitamiento simétrico de extremidades, carencia de reflejos frente a estímulos exteriores y variaciones de la sensibilidad, pudiendo estos síntomas subir al tronco y al rostro.

Zoster Sine Herpete

El paciente experimenta dolor radicular, pero con ausencia de las afecciones en la piel. Se diagnostica a través de análisis de laboratorio (PCR del ADN del virus, examen del líquido cefalorraquídeo).

Este puede surgir unido a cualquiera de las complicaciones neurológicas ya detalladas, donde no se observan las lesiones exantemáticas en sus tiempos activos.

Aunque la esclerosis múltiple no está considerada como una complicación neurológica directa del herpes zóster, desde hace cierto tiempo se comenta sobre una probable vinculación entre estas dos patologías, por cuanto se ha considerado que la personas que han sufrido herpes zóster poseen más peligro de desencadenar esclerosis múltiple.

Secuelas

De acuerdo a un estudio cualitativo elaborado por la consultora GfK y Sanofi Pasteur MSD a individuos con HZ y a sus familiares “…éstos perciben la enfermedad como una experiencia traumática, muy invalidante y dolorosa que afecta significativamente a la calidad y estilo de vida” Tomando en consideración que las trerapias frente al Herpes Zóster no son satisfactorias y el problema que reviste realizar un diagnóstico precoz; la probabilidad de prever esta enfermedad infecciosa a través de una vacuna, se concibe como muy positiva y con gran esperanza por pacientes y familiares.

El Herpes Zóster es identificado como una enfermedad dolorosa, traumática y debilitante que afecta de manera importante la calidad de vida; de acuerdo  a los resultados de una investigación cualitativa, elaborada por la consultora GfK con la colaboración de Sanofi Pasteur MSD, a individuos que padecen o han sufrido Herpes Zóster (HZ) y a sus familiares.

Padecer HZ es una experiencia sumamente dolorosa y traumática que perturba de manera negativa a nivel psicológico, social, físico y funcional en un alto porcentaje de los casos.

Tanto el HZ como su complicación principal, la Neuralgia Post Herpética, pueden desequilibrar los síntomas de base de los pacientes crónicos; esto se generaría en un radical cambio de tratamiento, incremento de las hospitalizaciones y un número mayor de días en el hospital.

Luego de cesar la enfermedad, el paciente y su familiar experimentan sensaciones de debilidad y temor a que retorne un nuevo evento de HZ.

El agudo dolor que produce, junto al desesperante prurito, son unos de los aspectos principales que enfatizan los pacientes, los cuales, en una escala de dolor del 1 al 10, ubican al HZ entre el 8 y 10. Cotejan el dolor del HZ con el dolor por irritación de la vesícula biliar, el parto o el cólico nefrítico.

Para precisar el dolor, los pacientes con HZ describen términos como fuego, calor, lija, pinchazos, electricidad, latigazos y chispas, entre otras parecidos. “Además de picor era dolor. Ahí tienes un fuego. Yo lo notaba interiormente, notaba mucho calor en esa parte”, refiere en su testimonio un paciente.

Una de las conclusiones del estudio llevado a cabo es que, al tratarse de una patología poco conocida, para quien no la ha padecido o ha tenido algún caso próximo, y dado que hay cierto desconocimiento en cuanto a sus síntomas y que estos son muy inespecíficos, la mayor parte de los pacientes relacionaron los síntomas iniciales con una gripe, y no fue hasta el surgimiento de la erupción cuando visitaron al médico.

Se evidenció mucha confusión acerca del porqué se origina y cómo se manifiesta la infección por virus de la Varicela Zóster. Asimismo, los consultados ignoraban que hay colectivos con riesgo especial de sufrir HZ, así como el riesgo cierto de volver a padecerlo.

El estudio verifica además que la enfermedad impacta tanto a nivel físico como psicológico. En el campo físico cabe señalar, que por parte del paciente se experimenta la merma del apetito, sensación de agotamiento, debilidad, desfallecimiento e insomnio, lo que igualmente incide en los familiares/cuidadores.

En cuanto al aspecto psicológico señalan depresión, ansiedad e irritabilidad que padecen los pacientes, y que produce estrés en el círculo familiar. “Comía poquísimo. No me apetecía. Y me veía muy mal, muy débil. Rechazaba la comida y la médico me insistía en que tenía que comer” relata uno de los pacientes.

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También, el HZ incide en el entorno funcional del paciente. Todos concuerdan en que han requerido apoyo para efectuar actividades domésticas como cocinar, realizar tareas del hogar, e inclusive vestirse o asearse.

Asimismo, puede presumir un obstáculo para acudir a sus labores (los pacientes activos entrevistados, manifestaron bajas laborales de entre 15 y 30 días, y duraron más tiempo para poder ejecutar su trabajo al 100 por ciento.

Impacto físico menor

Para los parientes de pacientes con HZ, el impacto físico es bastante reducido, circunscribiéndose al campo del sueño y del descanso.

No obstante, el efecto funcional y social de la enfermedad obstaculiza considerablemente su día a día, quebrantándolo. “Te determina mucho porque altera toda tu vida. Estás como en una jaula. No puede hacer otra cosa más que estar al cuidado (…) Pero cuando se cura sabes que hay salida y que ya estás libre”, argumenta un familiar.

En el campo psicológico, el familiar que se desempeña como cuidador principal del paciente es presa de emociones de frustración, al ver quebrantado su ritmo de vida habitual, y de sentimientos de culpa, al tener la sensación de no estar asistiendo adecuadamente los requerimientos del enfermo.

Todo paciente que ha superado la varicela es susceptible de sufrir HZ, o sea, una de cada cuatro personas lo padecerán durante su vida.

Anualmente, 1,8 millones de personas son diagnosticadas de HZ en Europa. El 15% de las personas que padecen HZ sufre su complicación más común, la Neuralgia Post-Herpética (NPH), y para el momento no existen tratamientos completamente satisfactorios; ni para el HZ ni para la NPH. Cabe destacar que la neuralgia post-herpética produce una merma en la calidad de vida del paciente, alteraciones del sueño, ansiedad, depresión, baja concentración, así como dificultades de movilidad.

Prevención frente al HZ y/o NPH

La prevención constituye una puerta de esperanza; los pacientes entrevistados se presentan receptivos para someterse a una terapia preventiva contra el HZ, por cuanto esta enfermedad es previsible a través de la vacuna.

A partir de octubre de 2014 se encuentra a disposición en España la vacuna para la prevención del HZ y NPH para mayores de 50 años con indicación médica. Hasta ahora pueden acceder a ella personas con Diabetes Mellitus y EPOC de 60 a 69 años, residentes en Castilla y León, o las personas con Diabetes Mellitus de 65 años residentes en La Rioja.

Con la venida de la vacuna para la prevención del HZ y la NPH se podría disminuir la carga de la enfermedad en más de 60 por ciento, disminuir la incidencia de HZ en más de 50 por ciento, y en 70 por ciento la cantidad de casos de NPH.

De acuerdo a lo que señala la abultada evidencia científica y los excelentes resultados alcanzados en la práctica clínica luego de más de 32 millones de dosis, suministradas a nivel mundial desde su aceptación en 2006 por la FDA de Estados Unidos, y la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

El paciente crónico (EPOC, diabetes e insuficiencia cardiaca) es asumido como grupo poblacional preeminente en materia de prevención en vista de su debilidad, de acuerdo a lo que se toma del Documento de Consenso sobre el HZ y NPH.

Tratamientos caseros

Si estás sintiendo dolor agudo y picazón por el brote o irritación de las vejigas que produce la culebrilla (herpes zoster o shingles en inglés), debes estar buscando un calmante de forma inmediata. El remedio podría encontrarse al alcance de su mano.

Observe cuáles son los remedios naturales que pueden contribuir en aliviar el dolor, eliminar las ampollas y alcanzar una cicatrización más expedita.

¿Qué hacer si tienes culebrilla?

¿Qué es la culebrilla o shingles?

Si una persona se contagia de varicela, el virus que la produce se conserva inerte en el organismo, dentro de específicas células del sistema nervioso. A medida que se va envejeciendo, o si se aminora el sistema inmunitario, el virus se puede reavivar y reproducir, con lo que brota la erupción del herpes zóster, culebrilla o shingles.

Tratamientos para calmar la culebrilla

Poderoso ajo

El ajo es un poderoso antibacteriano y antiviral natural, excelente para enfrentar las ampollas; solamente debes partir un ajo a la mitad, y restregarlo por unos segundos sobre la zona lesionada, para desecar las erupciones.

Asimismo, su consumo habitual puede contribuir a fortificar el sistema inmunológico, subiendo tus defensas y resguardándote de virus y bacterias.

¿Cuáles son los síntomas?

La primera señal, regularmente, es un dolor como una quemada u hormigueo, y en ocasiones, entumecimiento encima o debajo de la piel. La persona se siente enfermo, con escalofríos, dolor de cabeza, fiebre o malestar en el estómago.

Luego de unos días, brota sobre la piel una irritación con ampollas llenas de líquido, parecidas a las de la varicela; el dolor inherente puede ser agudo.

Remedios naturales para el dolor

La dorada miel

Pocas personas se imaginan, que la miel que tienen en su dispensa, es uno de las mejores alternativas para calmar las ampollas generadas por la culebrilla.

En la segunda Guerra Mundial, este dulce se utilizó para el cuidado de heridas por sus características antibacterianas y antinflamatorias. Según investigadores de la Universidad de Waikato en Nueva Zelanda, contribuye a calmar el prurito y a curar.

Hierbas que embellecen la piel

Caléndula

La caléndula fue considerada una planta milagrosa por los egipcios, desde hace más de 3.000 años. Por sus características antisépticas y cicatrizantes, que incita la acción natural de curación dérmica, y regeneración de la piel deteriorada, es excelente para enfrentar la culebrilla. Puedes cocinar una infusión de caléndula y emplear compresas sobre la zona lesionada.

Avena

Este es un alimento muy consumido a la hora del desayuno, no obstante, este cereal igualmente puede ser un poderoso asociado de la lucha contra la culebrilla.

Los baños a base de avena son muy eficientes para refrescar la piel, contribuir a que las vejigas se resequen mucho más rápido y aplacar la comezón. Es suficiente con agregar avena a un recipiente con agua tibia y arrojártela encima de todo el cuerpo, sobre todo en las lesiones; deja que se seque sobre tu piel.

Vinagre de manzana

Usualmente se utiliza como aderezo en ensaladas, no obstante, es un ingrediente de múltiples usos y de aplicación tópica que te puede contribuir a desecar las ampollas y aplacar la comezón, gracias a su cualidad cicatrizante, antimicótico y antibacterial. Solo debes mojar un paño y lo adosas sobre la zona lesionada, puede que sientas un poco de ardor.

Toronjil o melissa

El toronjil es considerado, en la sabiduría popular, uno de los remedios más eficientes para exterminar el virus de la culebrilla e impedir que retornen los brotes. Gracias a su riqueza en polifenoles, posee un efecto sedante, calmante, y antiespasmódico que contribuye a reducir las molestias de la culebrilla. Alista una infusión y aplica cataplasmas sobre la región lesionada.

Analgésicos naturales contra el dolor

Uña de gato

Es una hierba muy conocida en la medicina alternativa, por su poderoso efecto anti inflamatorio y antiviral.

Natural Standard señala que se utiliza desde la civilización inca y los sacerdotes peruanos asháninka asumían que tenía significativos poderes para evadir enfermedades. Se le atribuye grandes cualidades para estimular e incrementar las defensas por lo que se sugiere tomar una infusión con regularidad.

Aceite de árbol de té

Oriundo de Australia, los aborígenes de ese país han usado el aceite de árbol de té por centenas de años. A esta planta se le confieren características antisépticas para enfrentar infecciones virales y bacterianas, así como gran poder para fortificar el sistema inmunológico y las defensas del cuerpo. Sólo debes mojar un algodón y aplicarlo sobre la región lesionada para que desequen las ampollas.

10 remedios naturales para las heridas

Diente de león

Las cualidades del diente de león son reconocidas desde hace muchos años. En América, los indígenas usaban la raíz para tratar abscesos, dificultades de la piel y malestar estomacal. Las hojas secas se pueden colocar en agua caliente para alistar una infusión y aplicar fomentos en el lugar impactado, para contribuir a desecar las vejigas, calmar el ardor, el prurito y la hinchazón.

¿Se puede prevenir?

Los adultos mayores se deben vacunar. Algunas instituciones de salud como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ha emitido comunicados donde instan a los adultos mayores de 50 años, a vacunarse contra el Herpes Zóster, mejor conocido como culebrilla.

Ésta es la mejor protección contra una situación de salud dolorosa que es más frecuente entre los adultos mayores. Anteriormente se recomendaba aplicarse la vacuna a partir de los 60 años.

Alimentos prohibidos

En tanto no sea oficial una dieta contra el herpes zóster, no es seguro decir que una dieta saludable es lo más favorable para mejorar la calidad de vida de un individuo que no quiere presentar brotes periódicos del virus del herpes; es de macha ayuda incorporar los alimentos que son beneficiosos para la piel e igualmente los alimentos que son principalmente buenos en la lucha contra el virus del herpes.

Por ello, se puede aplicar un ataque en tres frentes contra el herpes zóster, con nutrientes que beneficien el sistema inmunológico, alimentos que contribuyan con la piel y los alimentos que resguardan contra el herpes.

La dieta moderna colmada de comidas rápidas como pizzas congeladas, hamburguesas, y alimentos precocidos no favorecen para nada la salud en general de una persona que posee el virus del herpes; esto impacta el sistema inmunológico.

Existe una dieta favorable para optimizar el sistema inmunológico que contiene alternativas muy saludables tales como:

  • Cantidades de hortalizas y frutas frescas
  • Proteína magra
  • Reducidas cantidades de grasas saludables

Una buena ponderación es requerida para cualquier dieta sana, e igualmente es significativo no saltarse las comidas.

El alimento es nuestro combustible y requerimos consumirlos en cantidades adecuadas para conservar el motor operando, pero necesitamos combustible de buena calidad para que no se dañe.Una vez que estamos consumiendo el alimento apropiado para conservar nuestro sistema inmunológico, seremos menos proclives a la infección y empezará a sentirse mucho más saludable para todas sus actividades.

Los alimentos que son beneficiosos para mantener una piel sana y evitar el regreso del herpes zoster son las que tienen vitaminas A y C, colágeno, grasas saludables y zinc, en su composición; dentro de estos figuran:

  • Vitamina A: , hígado de res, espinaca, batata, zanahorias, mangos, melón y calabaza
  • La vitamina C: fresas, tomates, melón, cítricos y brócoli
  • Grasas saludables: productos lácteos, pescado rico en Omega-3, aguacates, las semillas crudas y frutos secos
  • Colágeno: gelatina hecha de subproductos animales, o cocción y enfriamiento de carne, o gelatina en polvo disponible comercialmente.
  • Zinc: pavo y pollo, legumbres, mariscos, todo granos, nueces, y carne roja magra.

Si se incorporan estos alimentos mencionados en su dieta, usted consumirá alimentos que han sido clínicamente comprobados para contribuir a evitar el brote de herpes zóster y disminuir el tiempo de curación de los mismos.

Los alimentos que se específicamente a continuación atacan el herpes, los cuales incluyen las vitaminas A y E, lisina, ajo, lactoferrina:

Dieta para el herpes zoster

  • Vitamina A: se describe arriba
  • Vitamina E: nueces, semillas y sus asociados aceites, brócoli, aceite de oliva, espinacas y aceite de germen de trigo.
  • Lisina: carne magra, pollo y cerdo, pescado de agua dulce, legumbres, nueces crudas, huevos y productos lácteos.
  • Ajo
  • Lactoferrina: proteína que se halla en productos lácteos y contribuye a estimular el sistema inmunológico.

Ciertos alimentos reseñados acá en realidad comprenden los tres grupos, en la guerra contra el herpes zóster que hace todavía más sencillo seguir una dieta balanceada.

¿Es el herpes Zóster es contagioso?

El herpes zóster o culebrilla no se puede trasferir de una persona a otra. No obstante, el virus que lo causa (el virus de la varicela zóster) puede ser contagiado por un individuo que presente el herpes zóster activo, a otra persona que nunca haya presentado varicela.

En este caso, la persona expuesta puede contraer varicela, mas no culebrilla.

El virus se esparce a través del contacto directo con los humores de las vejigas de la irritación, causada por el HZ.

Un individuo con culebrilla activa puede diseminar el virus de la varicela cuando la erupción se halla en la etapa de ampollas. La persona no es infecta previo a brotar las ampollas. Al formarse las costras en las vejigas, el paciente deja de ser contagioso.

Resumiendo se puede asegurar que el herpes zóster es menos contagioso que la varicela; y el peligro de una persona con la culebrilla de propagar el virus de la varicela es bajo cuando la irritación está cubierta.

Si tiene culebrilla:

  • Conserve la erupción tapada.
  • Evite palparse o rascarse la irritación.
  • Lávese las manos frecuentemente para evitar la trasmisión del virus de la varicela zóster.
  • Hasta que se creen costras en las vejigas de la erupción, evite tener contacto cercano con las siguientes personas:
    • Mujeres embarazadas que no hayan padecido varicela o no se hayan vacunado contra esa enfermedad;
    • Bebés prematuros o de bajo peso al nacer
    • Personas con sistemas inmunitarios aminorados (como las que ingieren fármacos inmunodepresores o están recibiendo quimioterapia, las que le han hecho trasplantes de órganos y las que presentan infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Formas de contagio

El virus de herpes zóster transmite el virus de la varicela:

  • Mediante el contacto con las segregaciones del individuo infectado
  • Por el aire; es suficiente que una persona que presente varicela en un instante tosa o respire cerca de otra. Si la persona receptora ya tuvo varicela anteriormente, podrá desencadenar herpes zóster.

El herpes zóster es la reanimación del virus de la varicela que se revela en un sitio específico, sobre todo cuando existe una disminución del sistema inmune.

Por lo general, la persona es contaminada con el virus de la varicela en la infancia, y cuando se expone a alguien con varicela nuevamente, el virus puede reavivarse, y puede desencadenar la nombrada “culebrilla” o herpes zóster. 
Cuidados

Entre las medidas desarrolladas para calmar la dolencia a Ud. o a un ser querido destacan:

Consultar con el médico al surgir los primeros síntomas (dolor, picazón, ardor) o signos (enrojecimiento, pápulas o vesículas). El tratamiento temprano, dentro de los 2 o 3 días de iniciada el quebranto, reduce la gravedad del padecimiento y disminuye la probabilidad de que continúe el dolor luego de la cicatrización de las lesiones.

  1. Conservar alejadas del paciente con herpes zóster, a las personas que no hayan presentado varicela o no hayan sido vacunadas contra esta. Si bien el herpes zóster es poco contagioso, alguien en tales condiciones puede desencadenarlo, en vista de que las dos enfermedades de la piel son causadas por el mismo virus
  2. Conversar con el doctor sobre los tratamientos más apropiados para calmar el dolor. En algunos casos, si el dolor es intolerable, sería importante consultar con un especialista de dolor o apelar a la acupuntura
  3. Promover la buena alimentación del paciente por cuanto el dolor reduce el apetito
  4. Tratar el insomnio con la medicación apropiada y prescrita por el doctor
  5. Si la ropa molesta al paciente, sugiérale utilizar la menor cantidad posible de vestimenta
  6. El dolor puede convertir a una persona en malhumorada y deprimida, e inclusive, inducir situaciones violentas. Permanecer calmado y razonar que la agresión no está realmente orientada a usted, es el mejor consejo.

Prevención

Para poder prever el herpes zóster, lo primordial es impedir la infección que ocasiona la varicela y, para ello, es de suma importancia la vacunación de todos los niños. Actualmente hay una vacuna que resulta muy eficiente y no reviste riesgo alguno.

Las personas con mayor posibilidad de ser contagiadas por herpes zóster son las que componen el equipo médico que asiste a los pacientes. Se ha verificado, además, que las segregaciones de las vías respiratorias de los enfermos son una forma potencial de contagio, al traspasar el virus de persona a persona por el aire, por ello es necesario que el personal sanitario use guantes y mascarillas, y se lave las manos periódicamente.

El suministro de inmunoglobulina específica para herpes zóster evita la infección si se aplica durante los primeros tres días de la exposición al virus. Está prescrita en pacientes menores de 15 años, que no hayan contraído varicela; con leucemia u otros estados de inmunodepresión, que hayan entrado en contacto últimamente con un paciente contagiado.

Igualmente, debe resguardarse al recién nacido cuya madre haya presentado varicela en los últimos 10 días previo al parto.

De igual forma, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) se ha tomado un buen período sugiriendo que se vacune a los mayores de 60 años como procedimiento eficaz de prevención del herpes zóster y, principalmente, de su mayor complicación, la neuralgia post herpética.

Esta vacuna, que en existe en España desde el año 2014, está orientada sobre todo a personas con el sistema inmune aminorado, en pacientes con diabetes, EPOC o insuficiencia cardiaca crónica.

Para evitar las complicaciones del herpes zóster, es pertinente destacar que el inicio del tratamiento antiviral en las primeras 48 a 72 h del surgimiento de los síntomas reduce significativamente la incidencia de neuralgia posherpética. De igual forma, la atención de las lesiones ampollosas con soluciones o ungüentos tópicos prescritos, y con ropas holgadas igualmente inducen a evoluciones más beneficiosas, impidiendo sobreinfecciones por bacterias de la piel.

Diseminado

El herpes zoster por lo general se presenta en una zona limitada luego de un dermatoma. En personas con un sistema inmunológico debilitado, el herpes zoster puede propagarse (herpes diseminado), induciendo enfermedades peligrosas. Lo ocasiona el mismo virus de la varicela.

Herpes Zóster Oftálmico

El Herpes Zóster Oftálmico

Así se denomina la infección por el virus varicela zóster que impacta el ojo. Los síntomas y signos, que pueden ser agudos, radican en exantema en el dermatoma de la frente e hinchazón dolorosa de todos los tejidos del segmento anterior, y rara vez del segmento posterior del ojo.

El diagnóstico se basa en el aspecto típico del segmento anterior del ojo; si se asocia con dermatitis zóster de la primera rama del trigémino (V1). La terapia se lleva a cabo con antivirales orales, midriáticos y corticoides tópicos.

El herpes zóster en la frente incide en el globo ocular, en tres cuartas partes de los eventos, cuando existe lesión del nervio nasociliar (determinada por lesiones en la punta de la nariz), y en un tercio de los casos sin lesiones de la punta nasal. Por lo general, el globo ocular es impactado en la mitad de los pacientes.

Signos y síntomas

Puede presentarse un pródromo de hormigueos en la frente. A lo largo de la enfermedad aguda, aparte del exantema frontal doloroso, los síntomas y signos pueden abarcar dolor ocular agudo, edema palpebral de considerables proporciones, hiperemia conjuntival, epiescleral y pericorneana, edema corneano y fotofobia.

Complicaciones

La queratitis y/o la uveítis puede ser peligrosa y generar cicatrización. Son comunes las secuelas serias como glaucoma, cataratas, uveítis crónica o recurrente, cicatrices corneanas, neovascularización corneana e hipoestesia, que presumen un peligro para la visión. Luego puede surgir una neuralgia posherpética. Los pacientes pueden desencadenar epiescleritis o retinitis.

Herpes zóster oftálmico

Diagnóstico

Se fundamenta en la irritación aguda herpética típica en la frente o los párpados, con una historia característica más signos de erupción previa por zóster (p. ej., cicatrices hipopigmentadas atróficas). Las afecciones vesiculosas o ampollosas en esa disposición que no afectan aún el ojo presumen un riesgo significativo y deben conllevar a una consulta de oftalmología para establecer si el ojo está impactado.

Los cultivos y análisis inmunológicos o de PCR de la piel en la evaluación primaria o las pruebas serológicas seriadas solamente se hacen cuando existen lesiones atípicas y el diagnóstico no es confiable.

Tratamiento

  • Antivirales orales (aciclovir, famciclovir, valaciclovir)
  • En ocasiones, corticoides tópicos

El tratamiento temprano con 800 mg de aciclovir VO por cinco veces al día o con 500 mg de famciclovir o 1 gr de valaciclovir VO 3 veces por día, a lo largo de 7 días, disminuye las complicaciones oculares.

Los pacientes con uveítis o queratitis requieren corticoides tópicos (acetato de prednisolona al 1% instilado por hora para la uveítis o 4 veces al día para la queratitis al comienzo, extendiendo los intervalos cuando se vayan aliviando los síntomas). La pupila debe dilatarse con atropina al 1% o escopolamina al 0,25% cada 8 horas. La presión intraocular debe ser regulada y tratada si sube desproporcionalmente por arriba de los valores normales.

El empleo de una serie corta o de megadosis de corticoides orales para evitar la neuralgia posherpética en personas mayores de 60 años con buen estado general es discutido.

Prevención

Se sugiere una vacuna contra el herpes zóster para adultos sanos, con edades iguales o mayores a 60 años, en forma independiente de si sufrieron varicela o herpes zóster. Esta vacuna reduce la posibilidad de contagiarse con herpes zóster al 50 %. Si el herpes zóster se desencadena en personas que han sido vacunadas, es menos peligroso que en personas que no hayan sido vacunadas.

En niños

El herpes zóster puede ser peligroso en adultos mayores, pero habitualmente no afecta a niños o adolescentes. Si un niño o adolescente lo presenta, lo más factible es que sea ligero y que se sane expontáneamente, aunque es muy contagioso.

¿Qué es el herpes Zóster?

Es un tipo de herpes muy poco común en niños o adolescentes con sistemas inmunitarios sanos. Se trata de una irritación cutánea, inducida por una infección de origen viral, de los nervios que existen justo bajo la piel.

Tanto el herpes zóster como la varicela son producidos por el virus varicela-zóster. Cuando una persona se contagia de varicela, el virus se aloja en su sistema nervioso por toda su vida. Se conserva en estado inerte, o inactivo, por años.

En numerosas personas, nunca resurge. Pero en otros individuos, se reaviva y ocasiona el herpes zóster. Los doctores no conocen a ciencia cierta por qué se reanima el herpes zóster. Se podría decir que se debe a que el sistema inmunitario se torna más sensible conforme vamos envejeciendo. Este puede ser la razón de que el herpes zóster sea más común en los adultos.

¿Cuáles son los signos del herpes zóster?

En numerosos casos, lo primero que se manifiesta es un cosquilleo, hormigueo, dolencia o prurito en la zona donde luego surgirá la erupción. El herpes zóster habitualmente brota como una correa de piel irritada, y con granos en un lado del pecho, a nivel del abdomen, o de la espalda.

Sin embargo, puede lesionar cualquier parte del cuerpo, inclusive el rostro y las áreas próximas al ojo. Los granos se transforman en ampollas llenas de pus, las cuales después se explotan para luego solidificarse y volverse costras, lo que ocurre pasados de 7 a 10 días.

Cuando se conforman las costras sobre las vejigas quiere decir que el herpes comienza a sanar. Las costras regularmente cicatrizan y por lo general se caen entre 2 y 4 semanas luego de aparecer el salpullido.

Ciertas personas con herpes zóster igualmente pueden manifestar fiebre, cefalea, agotamiento y dolor muscular generalizado. Otras personas (generalmente mayores) presentan síntomas más serios.

La mayor parte de los casos de herpes zóster se sanan solos y no desarrollan otros problemas. Es poco común, sobre todo en niños y adolescentes, que herpes zóster evolucione a complicaciones que pueden ser peligrosas.

Cómo se trata

Si consideras que tu hijo podría presentar herpes zóster, recurre a su médico habitual. Si sospechas que lo podría tener en el rostro, haz contacto con su médico inmediatamente para impedir que la infección se le propague a los ojos. Si tu hijo presenta el sistema inmunitario debilitado y es contagiado con esta infección, deberá tomar asistencia médica rápidamente para impedir posibles complicaciones.

Los fármacos antivirales pueden lograr que un episodio de herpes zóster se sane más rápido, y disminuir el peligro de las complicaciones. Pero no todos los enfermos requieren tomarlos. Para calmar las dolencias los doctores pueden prescribir cremas, espráis o cataplasmas para adormecer la piel. Si tu hijo tiene prurito o comezón, es probable que el médico le recete antialérgicos.

Se debe conservar la región de la irritación limpia, lavándola con agua y jabón suave. Se pueden adosar compresas húmedas y frías sobre las ampollas, varias veces por día para calmar el dolor y la picazón.

Las personas con herpes zóster lo pueden infectar con mucha facilidad. Si su hijo lo contrae, deberá conservar tapada en todo momento la región del salpullido. Hasta que la irritación esté totalmente sanada, se deberá mantenerse alejado de bebés recién nacidos, mujeres embarazadas y cualquier otra persona que no se haya vacunado contra la varicela y/o cuyo sistema inmunitario se encuentre aminorado. Deberá permanecer en casa y dejar de acudior a su centro de estudios por un tiempo.

Varicela y herpes Zóster

Identificado por el surgimiento de erupciones cutáneas en unas o más zonas del cuerpo, el herpes zóster puede definirse médicamente como una dermatosis aguda, originada por el virus VVZ (Virus Varicela-Zóster), el mismo que produce la varicela.

El Herpes Zóster, el despertar de la fuerza…

Luego de haberse curado la varicela, el virus VVZ permanece latente en los ganglios nerviosos sensitivos, donde el sistema inmune lo conserva controlado, y puede reavivarse cuando reduce la vigilancia inmunitaria (edad avanzada, estrés, algunos cánceres, infecciones, enfermedad neurológica, mononucleosis, SIDA, leucemia, etc.).

Sea cual sea su origen, se revela siempre de la igual forma: una erupción focalizada, con ampollas dispuestas sobre unas franjas enrojecidas que producen un prurito intenso y la sensación de tener una quemada.

Estas afecciones se localizan en el recorrido de un nervio sensitivo, por un solo costado del cuerpo, y lo peligroso de los síntomas va a depender de la ubicación del trayecto nervioso que ha decidido recorrer:

En más del 50% de los casos, el herpes zóster se ubica en la porción superior del cuerpo, en el tórax, abdomen, espalda, a lo largo de una o más costillas (herpes o zona intercostal) y en el 20% de los casos, el herpes zóster se alberga en los nervios craneales, tocando la región de los ojos (herpes oftálmico) o de las orejas (herpes ótico); donde puede ser fuente significativa de complicaciones.

Si bien el herpes zóster es una patología benigna en personas sanas, con una evolución expedita (veinte días) y una sanación espontánea, puede desarrollarse hacia complicaciones agotadoras en personas mayores y/o inmunodeprimidas.

Entre ellas, se hallan trastornos neurológicos mencionados “neuralgias postherpéticas”, superinfecciones cutáneas, y en el caso de herpes oftálmico, mediante un nervio craneal, que da lugar a lesiones muy severas (perturbaciones de la visión, hinchazón de la córnea, del iris o de la retina).

1 de cada 5 personas afrontará el virus a lo largo de su vida

Pues bien, el herpes zóster es una patología dolorosa y debilitante, que puede impactar a cualquier persona que haya presentado varicela, o sea un 90% de la población en países de clima templado. Sin embargo, regularmente el herpes zóster afecta solamente un 15 a 20% de las personas que han padecido de varicela.

Actualmente, se conoce que la manifestación del virus está asociada con el sistema inmune e impacta en su mayoría a personas mayores de 50 años, con un fuerte incremento de la incidencia con la edad. En efecto, en estas personas, las defensas inmunitarias reconocidas como Linfocitos T, son menos poderosas frente al virus presente, de forma latente en el organismo.

Se puede deducir que el herpes zoster no es contagioso en sí mismo, sin embargo, cuando un individuo que jamás ha presentado varicela, hace contacto con otra contagiada con herpes zóster, en particular, con el contenido de las ampollas herpéticas, puede desarrollar la varicela. Dicho contagio es grave, no únicamente para personas inmunodeprimidas sino igualmente para los neonatos y mujeres embarazadas (peligro para el feto).

Herpes zóster y Micro-Inmunoterapia

Con una intervención focalizada en los procesos de control del sistema inmunitario celular y humoral, la Micro-Inmunoterapia puede ser usada en episodios de infecciones de la piel por el virus VVZ, tanto en niños como en adultos y adultos mayores.

Los propósitos de la terapia serán múltiples y podrán contribuir a la vez a reducir el retorno viral, restringir la propagación de la erupción cutánea, minimizar su duración, impedir la propagación de la infección a otras áreas del sistema nervioso, y prever las complicaciones consecuentes de la infección, como neuralgias postherpéticas.

Vacuna

Características de la vacuna

Actualmente solo hay una vacuna acreditada frente al herpes zóster, la Zostavax® del laboratorio Sanofi Pasteur MSD.

Es una vacuna viva atenuada, procedente de la cepa Oka/Merck, que es la cepa del virus varicela zóster (VVZ), formulada, por tanto, con la misma cepa que la vacuna de la varicela, pero de superior potencia.

La vacuna Zostavax® se prescribe para la prevención del herpes zóster y la neuralgia postherpética. Está certificada para la inmunización de personas de 50 años de edad o más.

Composición: Zostavax® se muestra en forma de polvo y disolvente para suspensión inyectable en jeringa precargada. El polvo es una masa compacta cristalina, de color blanco, y el disolvente es un líquido transparente incoloro.

Luego de la reconstitución, 1 dosis de 0,65 ml contiene:

  • Virus varicela zóster*, cepa Oka/Merck (vivos, atenuados) mayoresd o iguales a 19.400 unidades formadoras de placa.

Esta vacuna puede contener trazas de neomicina.

Excipientes:

  • Polvo: sacarosa, gelatina hidrolizada, cloruro sódico, dihidrógeno fosfato potásico, cloruro potásico, L-glutamato monosódico, fosfato disódico anhidro, hidrato sódico y urea.
  • Disolvente: agua para preparaciones inyectables.

Conservación: la vacuna sin reconstituir, tal como todas las vacunas, debe ser almacenada entre 2 y 8 ºC y mantenerse resguardada de la luz. Luego de la reconstitución, la vacuna debe ser usada inmediatamente. Se debe descartar la vacuna reconstituida si no es usada en 30 minutos.

Hay otra vacuna frente al herpes zóster, del laboratorio GlaxoSmithKline, que se halla próxima a su comercialización, llamada Shingrix.

Es una vacuna de subunidades que glicoproteína E del virus varicela zóster y el adyuvante ASO1B que presenta, hasta el momento, resultados prometedores en torno a una respuesta inmune poderosa, y una seguridad tolerable, y que es posible que en el futuro ´posea un papel en la defensa frente al herpes zóster en personas de 50 o más edad.

Herpes Zóster y VIH

Como se ha señalado, el herpes zoster es una enfermedad cutánea producida por la reanimación del virus varicela zoster, el cual permanece inerte en los ganglios sensoriales de la raíz dorsal. Su influencia aumenta de forma significativa en enfermos de VIH; en los cuales se evidencia una mayor afección, con heridas necróticas y muy esparcidas que propenden a ser persistentes, de manifestación clínica irregular y mayores complicaciones.

De acuerdo a un estudio publicado en Clinical Infectious Diseases, los individuos con VIH continuarían evidenciando –a pesar de la existencia de tratamientos antirretrovirales eficientes- un peligro de padecer herpes zóster tres veces mayor al de la población en general. Sin embargo, es pertinente recalcar que esta posibilidad disminuyó marcadamente después de la venida de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), a finales de la década de los años noventa.

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