Glóbulos blancos: ¿Qué son? Origen, función, tipos, características y mucho más

El hecho de tener un verdadero ejército biológico en nuestro interior, para defender al organismo de posibles microrganismos químicos perjudiciales, o de elementos extraños que puedan alterar o desequilibrar su normal funcionamiento; nos da una idea de lo complejo y perfecto que es el cuerpo humano. Uno de los batallones encargados de nuestra defensa son los glóbulos blancos. Conoce en este artículo cuáles son sus funciones.

Qué son los glóbulos blancos

Es un tipo de célula sanguínea que se origina en la médula ósea y se localiza en la sangre y tejidos linfáticos. Forman parte del sistema inmunitario del organismo. Contribuyen a enfrentar infecciones y otras patologías. Los tipos de glóbulos blancos son: granulocitos (neutrófilos, eosinófilos y basófilos), monocitos y linfocitos (células T y células B). Habitualmente el control del número de glóbulos blancos en la sangre integra la prueba de recuento sanguíneo completo (RSC), que se utiliza para establecer la presencia de quebrantos de salud como, inflamaciones, infecciones, alergias y leucemia. Igualmente se denomina GB y leucocito.

Origen

Estos glóbulos tienen su origen en la médula ósea, donde la célula progenitora común generará glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Los linfocitos, aparte de producirse en la médula ósea, igualmente pueden generarse en órganos lingénicos como:

  • Amígdalas
  • Timo
  • Bazo
  • Ganglios linfáticos

Los mastocitos que se encuentran en la sangre, emigran de ella cruzando capilares y se convierten en macrófagos tisulares (macrófagos del sistema retículo-endotelial), que regulan diversos accesos.

A los que se apostan en la piel y tejidos subcutáneos se les llama histiocitos, los que se alojan a nivel del pulmón, macrófagos alveolares, y los localizados en el área del hígado llevan por nombre células de Küpjjer

Los glóbulos blancos surgen en los órganos hematopoyéticos que se localizan en la médula ósea; a partir de allí se dirigen a la sangre, circulan por ella; los que se originan en el Bazo transitan por los tejidos, llevando a cabo labores de defensa. Los linfocitos transitan por la sangre, brotan de los tejidos y son recogidos por la linfa, para concluir de nuevo en la sangre.

Cuál es su función

Funciones importantes de los glóbulos blancos o leucocitos

Los glóbulos blancos son células sanguíneas esenciales para la salud, específicamente para el sistema inmunitario.

Circulan precisamente por el torrente sanguíneo para luchar contra infecciones o elementos extraños, no obstante, por ser un elemento principal de las defensas inmunitarias del cuerpo, en ciertas ocasiones pueden igualmente, arremeter en contra de tejidos normales del mismo organismo.

El origen de las diversas formas de leucocitos se lleva a cabo a partir de células madre en la médula ósea, aunque también surgen en el tejido linfático.

Características de los glóbulos blancos o leucocitos

Son células móviles que se hallan suspendidos en la sangre, y conforman el segmento celular de los llamados elementos figurados de la sangre. Aunque, no solamente transitan por los vasos sanguíneos, por cuanto,  mediante un proceso denominado diapédesis pueden trasladarse fuera de ella, y hacer contacto con tejidos a lo interno del organismo.

En cuanto a su tiempo de vida, el mismo varía en ciertas horas, meses o incluso algunos hasta alcanzan años.

Clasificación de los leucocitos o glóbulos blancos

Leucocitos con núcleos carentes de lóbulos (mononucleares)

  • Linfocitos: leucocitos de menor tamaño. Se activan en presencia de elementos extraños; se pueden considerar como los de mayor jerarquía en el sistema inmunitario, ya que se ocupan de la inmunidad adquirida o específica.
  • Monocitos: Pertenecen a la familia de los agranulocitos, que son más grandes. Se originan en la médula ósea y, mediante la sangre, parten a diversos órganos y tejidos como hígado, bazo, pulmones, huesos o ganglios linfáticos. Su misión principal es la de absorber diferentes microorganismos o residuos celulares.

Leucocitos con núcleos lobulados (polimorfonucleares)

  • Neutrófilos: Es del tipo granulocito, y constituye el de mayor abundancia de los glóbulos blancos en el torrente sanguíneo del ser humano. Tiene un periodo de vida bastante limitado (horas o pocos días), y su misión primordial es de fagocitis de bacterias y hongos (las circunda con su membrana citoplasmática y las introduce dentro de la célula).
  • Basófilos: son los de menor abundancia en la sangre. Tienen la función de iniciar la réplica alérgica, mediante emanaciones de serotonina e histamina, en bajas concentraciones, con una intervención dinámica en la reacción inmunitaria.
  • Eosinófilo: procede de la médula ósea; antes de pasar a los tejidos poseen una vida promedio en el torrente sanguíneo de 3 a 4 días. Son encargados de la patogénesis en las enfermedades alérgicas y de la expiración de parásitos.

De lo anterior podemos deducir que cada tipo de leucocito, tiene una serie de funciones principales y específicas. Por ello es conveniente reconocer cuáles son y su clasificación respectiva para determinar sus funciones básicas.

Tipos de glóbulos blancos

Los glóbulos blancos o leucocitos, son células de la sangre de importancia vital para la salud de nuestro organismo, en vista de que se ocupan de combatir contra agentes patógenos e infecciosos, como bacterias, virus y gérmenes, a través del envío de una contestación inmune.

Estas células blancas de la sangre se clasifican de acuerdo a aspectos como el núcleo, y la ausencia o concentración de granulocitos. Por ello seguidamente se tratará sobre los distintos tipos de leucocitos existentes en el  torrente sanguíneo, y el rol que cumplen cada uno de estos en el funcionamiento adecuado del cuerpo.

Linfocitos

Estas células se fraccionan en linfocitos B y T, y poseen la facultad de resguardar el organismo contra las infecciones, identificando las células del propio organismo, de los elementos extraños. Cuando revelan la existencia de agentes patógenos, los linfocitos emanan sustancias químicas que contribuyen a su exterminio.

Neutrófilos

Son los más comunes dentro de los glóbulos blancos. Se ocupan de exterminar a elementos patógenos, partículas sólidas y restos celulares de nuestro cuerpo, a través del mecanismo de fagocitosis.

Eosinófilos

Se ocupan de resguardarnos contra elementos infecciosos, de motivar la acción de los linfocitos T y motivar la generación de anticuerpos IgM en las células B, cumpliendo un rol de importancia en la reacción inmunológica adaptativa.

Monocitos

Son los glóbulos blancos de mayor dimensión dentro de la sangre, y su misión es exterminar las células muertas de las áreas del organismo donde se ha generado una infección.

Basófilos

Su oficio es el de librar histamina como respuesta a las reacciones alérgicas e inflamatorias, aunque igualmente liberan heparina para hacer más fluida la sangre.

Características de los glóbulos blancos

En contraste con lo glóbulos rojos o eritrocitos, no cuentan con pigmentos, por ello se les denomina glóbulos blancos. Estas células poseen núcleo, mitocondrias y otros orgánulos celulares. Tienen habilidad para moverse con libertad a través de pseudópodos. Su dimensión varía entre los 8 y 20 μm (micrómetros).

El leucocito o glóbulo blanco, es un elemento celular de la sangre que no posee hemoglobina, contiene un núcleo; con capacidad de motilidad y protege al organismo frente a infecciones o enfermedades al engullir elementos raros y restos celulares, eliminando agentes infecciosos y células cancerígenas, o generando anticuerpos para luchar contra esos elementos patógenos. De esta manera es como el organismo se protege y enfrenta enfermedades, virus y otro tipo de factores patógenos como hongos, bacterias, etc.

Un adulto saludable posee entre 4.500 y 11.000 glóbulos blancos por mm3 de sangre. Las oscilaciones en el número de células blancas (leucocitos) suceden en el transcurso del día; se logran valores más pequeños en el reposo y más elevados cuando se realiza ejercicios. El incremento desproporcionado del número de glóbulos blancos se le llama leucocitosis, en tanto que una reducción anormal en su cantidad se reconoce como leucopenia.

El reconteo de glóbulos blancos se puede incrementar como consecuencia de extenuantes esfuerzos físicos, dolor, embarazo, parto, convulsiones, reacciones emocionales agudas, y ciertos estados patológicos, como infecciones e intoxicaciones. Se puede ver reducido en respuesta a determinados tipos de infecciones, fármacos o en combinación con algunas afecciones, como desnutrición, anemia crónica, o anafilaxia.

Aunque los glóbulos blancos se hallan en la sangre, la mayoría se generan fuera del torrente sanguíneo, adentro de los tejidos, donde batallan con infecciones; los que se encuentran en el vital líquido permanecen en circulación de un lugar a otro. Su supervivencia obedece a una incesante fabricación de energía, como células vivas que son. Las rutas químicas usadas son más complicadas que las de los glóbulos rojos, y similares a las de otras células del tejido. Estas células que poseen un núcleo, y tienen capacidad para generar ácido ribonucleico (ARN), pueden sintetizar proteínas.

Los leucocitos son totalmente identificados por sus funciones especiales, y no presentan segmentación celular (mitosis) en el torrente sanguíneo; no obstante, algunos mantienen el potencial de la mitosis. De acuerdo a su figura captada en un microscopio de luz, los glóbulos blancos se congregan en tres tipos principales: linfocitos, granulocitos y monocitos, cada uno de los cuales desempeña misiones un tanto diferentes.

Los linfocitos están divididos en células B y T; se ocupan de la identificación determinada de elementos foráneos y de su expulsión del huésped. Los linfocitos B fabrican anticuerpos, los cuales son proteínas que se adhieren a microorganismos raros en los tejidos del cuerpo e intervienen en su eliminación. Tradicionalmente las células T identifican células infectadas por virus, o cancerosas, y las eliminan, o valen como células complementarias para contribuir en la elaboración de anticuerpos por parte de células B.

Además, forman parte de este grupo las células asesinas naturales (NK), así llamadas por su habilidad innata para eliminar una diversidad de células objeto.

En un individuo corporalmente sano, cerca del 25 al 33 por ciento de sus glóbulos blancos son linfocitos.

Los granulocitos, que son los más numerosos dentro de los glóbulos blancos, libran al cuerpo de organismos patógenos mayores, como protozoos o helmintos; además, intervienen de manera determinante en las alergias y otros tipos de inflamación. Estas células poseen granulación citoplasmática, o vesículas excretoras, que alojan sustancias químicas de importancia para las respuestas inmunes. Asimismo, poseen núcleos multilobed, por lo que se le llama con frecuencia células polimorfonucleares.

De acuerdo a cómo estos gránulos adquieren el tinte en el laboratorio, los granulocitos se subdividen en tres tipos: neutrófilos, eosinófilos y basófilos.

Los neutrófilos son los más numerosos de los granulocitos, los cuales componen entre del 50 al 80 por ciento de todos los glóbulos blancos. Con frecuencia son los primeros tipos de células que hacen presencia en el lugar donde se produzca una infección; una vez allí tragan y desintegran los microorganismos infecciosos mediante el mecanismo de fagocitosis.

Por su parte, los eosinófilos, basófilos, y las células de los tejidos denominadas mastocitos, aparecen después. Los gránulos de basófilos y de los mastocitos cercanamente vinculados, poseen un grupo de sustancias químicas, que incluyen histamina y leucotrienos, las cuales son de gran importancia para provocar réplicas inflamatorias alérgicas. Los eosinófilos desintegran los parásitos y contribuyen además a modificar las manifestaciones inflamatorias.

Los glóbulos blancos o leucocitos tienen núcleo y no poseen hemoglobina, en contraste con los glóbulos rojos. Se clasifican en granulares o agranulares, estribando si poseen gránulos (vesículas) evidentes por métodos de tinción. Los granulocitos contemplan los neutrófilos, eosinófilos y basófilos; los leucocitos agranulares comprenden linfocitos y monocifots. Los monocitos y granulocitos crecen a partir de una célula madre mieloide y los linfocitos de una linfoide.

Forma de los glóbulos blancos

Por lo general son de forma esférica dentro de la sangre circulante en los vasos sanguíneos del organismo, fuera de ellos adquieren formas diversas, y varios tienen amiboismo. Su dimensión oscila entre ó mieras para los reducidos linfocitos, y de 14 a 18 mieras para los polinucleares y grandes mononucleares.

Número. Su numeración se realiza utilizando pipeta de dilución 1 en 20, y empleando como disolvente el ácido acético al 1 % que desintegra los glóbulos rojos. Se enumeran los leucocitos en 1 mm2 de la cámara, sean 35 leucocitos que multiplicado por 10, ya que la altura de la cámara es 0,1 mm, y luego por 20 que es la solución, resulta 7.000; lo cual es la cifra bastante cerca a lo normal, con variaciones de entre ó.000 y 8.000 en el adulto. El neonato y lactante poseen  de 15.000 a 20.000 leucocitos proximadamente. Los aumentos se les denomina lecocitosis y las reducciones, leucopenia.

Clasificación

Granulocitos

Tienen un núcleo de diversas formas (polimorfo) y cuantiosos gránulos en su citoplasma. Hay tres tipos de granulocitos:

  • Neutrófilos: Su cantidad normal es entre 2.500 y 7.500 por mm³ de sangre; a partir de allí se consideran neutrófilos altos. Se ocupan de fagocitar elementos extraños (bacterias, agentes externos, etc.) que ingresan en el organismo.
  • Basófilos: Suman de 0,1 a 1,5 por mm³ de sangre. Emanan sustancias como heparina, de virtudes anticoagulantes, y la histamina que incita el mecanismo de inflamación.
  • Eosinófilos: Alcanzan entre 50 y 500 por mm³ de sangre. Su cantidad se incrementa en presencia de enfermedades causadas por parásitos, en las alergias y en asma.

Agranulocitos

Tienen un núcleo redondeado y no poseen gránulos en su citoplasma. Existen dos tipos de agranulocitos:

Monocitos: Su cantidad estándar es de 150 a 900 por mm³ de sangre, la cual aumenta en presencia de infecciones causadas por virus o parásitos, igualmente en casos de ciertos tumores o leucemias.

Linfocitos: Suman entre 1.300 y 4.000 por mm³ de sangre. Dicha suma se incrementa en infecciones virales y en el cáncer, aunque puede reducir en inmunodeficiencias.

Producción de glóbulos blancos

El mecanismo de generación de leucocitos, o sea la leucopoiesis, se incita por hormonas por lo general conocidas como citosinas, las cuales se agrupan en dos familias de factores hematopoyéticos: las interleucinas, y los elementos incitadores de colonias CSF (colony stimulating factors). En tanto que las interleucinas se les llama por números, por ejemplo, IL-3 o IL-5; los CSF se designan conforme al tipo de leucocito cuya elaboración estimulan; de esta manera, por ejemplo, los G-CSF incitan la producción de granulocitos.

Aparentemente, la liberación de hormonas incitadoras se manifiesta por señales químicas determinadas, implicadas en el despliegue del ejército de leucocitos a combatir contra la agresión de un usurpador.

El procedimiento se inicia con la segmentación de los hemocitoblastos (células predecesoras de los elementos formes de la sangre) en dos ramas bien distinguidas: las células madres mieloicas, y las linfoicas.

La célula madre mieloica da paso a otros factores formes; por un lado genera el mieloblasto el cual generará granulocitos; y por otro producirá el monoblasto que culminará como monocito. Los mieloblastos almacenan lisosomas (gránulos que reservan enzimas digestivas), y se transforman en promielocitos, para que después los diferentes tipos de gránulos conformados, distingan las células en la fase mielocítica como mielocito eosinofílico, mielocito nutrofílico y mielocito basofílico.

En la siguiente fase los núcleos se deforman para originar las bandas de célulares (eosinofílica, neutrifílica y basofílica). Exactamente de seguida los granulocitos dejan la médula ósea e ingresan a la sangre para iniciar el proceso de fraccionamiento del núcleo, que originan los granulocitos maduros, eosinófilos, neutrófilos y basófilos.

Los granulocitos tienen un rango de vida entre 0.5 y 9 días, y se piensa que la mayor parte de ellos sucumben en lucha con microorganismos usurpadores del cuerpo. Independientemente de la semejanza entre ellos, los dos tipos de agranulocitos poseen diferentes ancestros. Al igual que los granulocitos, los monocitos se distinguen de la célula madre mieloica avanzando a monoblastos, y después a promonocitos, para al final transformarse en monocitos.

En cambio, los linfocitos nacen de la célula madre linfoica para migrar a los estados de linfoblasto y prolinfocito. Los promocitos y prolinfocitos dejan la médula ósea para dirigirse a los tejidos linfáticos donde sucede la transformación definitiva. Los monocitos suelen existir por varios meses, en tanto que la vida de los linfocitos varía de unos días a décadas.

Tiempo de Vida

Los diferentes tipos de leucocitos se producen en varios órganos. Los linfocitos se producen en el bazo, las amígdalas y los ganglios linfáticos; los monocitos nacen en la médula ósea y en el bazo; y los neutrófilos, eosinófilos y basófilos se conforman en la médula ósea roja. Aunque todos los leucocitos tienen núcleo, los circulantes en la sangre no se fraccionan. No son tampoco desintegrados o eliminados por órgano alguno.

Aunque algunos son exterminados por bacterias, y otros traspasan la mucosa del aparato digestivo u urinario; siendo expulsados al exterior en las heces fecales o la orina. La existencia de la mayor parte de los glóbulos blancos es bastante corta; tiene un tiempo de duración entre 2 y 4 días.

La sangre de una persona sometida a una irradiación intensa, mediante rayos gamma (como la procedente de una detonación atómica), se le mueren todos sus neutrófilos en tres días aproximadamente. Se estima que el tiempo de vida de un linfocito es más corto todavía, cerca de de unas cuatro horas escasamente. Dicho cálculo se sustenta en que la cantidad de linfocitos que ingresan en la sangre a partir de los conductos linfáticos, cada 24 horas, es algunas veces superior que la cantidad total que hay en cualquier momento.

Glóbulos blancos altos

Una gran cantidad de glóbulos blancos puede ser producido por un extenso abanico de condiciones, que involucran manifestaciones estándar fisiológicas al estrés, infecciones, reacciones alérgicas, y enfermedades delicadas como el cáncer. Por lo general el tratamiento está sujeto a la causa o enfermedad.

Nuestro torrente sanguíneo tiene elementos sólidos en forma de glóbulos rojos (eritrocitos), glóbulos blancos (GB) y plaquetas; al igual que una parte líquida conocida como plasma. Las células rojas del torrente sanguíneo operan básicamente para el traslado de oxígeno a los varios tejidos y órganos, en tanto que las plaquetas trabajan especialmente para evitar o paralizar el sangrado.

Por otro parte, las células blancas de la sangre, conformadas por cinco tipos de células, poseen diversas funciones, pero principalmente tienen la de resguardar el cuerpo de la enfermedad. Las células en la sangre se producen especialmente en la médula ósea y son liberadas a la circulación cuando alcanzan la maduración.

Lograr un conteo sanguíneo completo (CSC) forma parte de un laboratorio rutinario de seguimiento. Asimismo, se puede requerir para un diagnóstico sobre un problema médico. En algunos casos el médico puede hallar que Ud. presenta un recuento alto de glóbulos blancos; condición conocida también como leucocitosis. Por lo general, el origen de un alto recuento de células blancas en el torrente sanguíneo, se asocia con un estado de salud desarrollándose, como una infección; aunque con menos frecuencia, puede ser ocasionado por una perturbación grave, como la leucemia.

Los valores considerados altos por los médicos, para un recuento de glóbulos blancos, pueden diferenciarse de una práctica médica a otra. Asimismo, el comienzo para un número elevado de glóbulos blancos en infantes varía de acuerdo a la edad y tamaño. En adultos, una de glóbulos blancos superior a 11.000 por microlitro de  sangre se interpreta superior a la normal.

¿Qué ocasiona el incremento en el número de Glóbulos Blancos?

Generalmente, un recuento elevado de glóbulos blancos puede ser indicio de:

  • Tener una mayor generación de glóbulos blancos en la médula ósea
  • El organismo se está manifestando a una droga que incita el aumento en la producción del CMB
  • Se tiene una patología en la médula ósea que está generando una fabricación anormal elevada de glóbulos blancos
  • Se posee una perturbación del sistema inmunológico que origina un incremento en la producción del CMB

En ocasiones, un elevado recuento de glóbulos blancos indica que la persona está siendo víctima de un estrés inusual, lo que puede ser producto de diversos factores, considerando el ejercicio intenso o estrés emocional grave.

La leucocitosis (elevada cantidad de glóbulos blancos) puede ser producto de un extenso abanico de causas. Existen cinco tipos diferentes de glóbulos blancos, los cuales pueden ayudar a un incremento en la cantidad total de estos glóbulos. La leucocitosis puede ocurrir debido a un incremento en uno o a una combinación de estas células:

  • Los neutrófilos
  • Los linfocitos
  • Los eosinófilos
  • Los monocitos
  • Los basófilos

En ocasiones, las células blancas de la sangre inmaduras (blastos), de la médula ósea, igualmente se hallan en la sangre. El tipo de células involucradas en la leucocitosis, que se hallan bajo examen microscópico puede contribuir al especialista investigar lo que está ocasionando su estado.

Neutrofilia

Los neutrófilos conforman casi el 59 por ciento de la población de células blancas en la sangre. Un incremento en la cantidad de neutrófilos (neutrofilia) puede ser producto de:

  • Infección, lo cual es la causa más frecuente, debido a las bacterias
  • Inflamación, que puede estar asociada con diversas situaciones como enfermedad inflamatoria del intestino, vasculitis, o artritis reumatoide
  • Cáncer, incluyendo leucemia
  • Estrés
  • Algunos medicamentos, contemplando heparina, fenobarbital, carbamazepina, litio, fenitoína, minociclina y esteroides
  • Algunas condiciones hereditarias como urticaria por frío, o neutrofilia.

Cabe destacar que ciertas infecciones bacterianas, como la fiebre tifoidea, no ocasionan neutrofilia. Pero otras infecciones de bacterias originan una reducción de los neutrófilos (neutropenia), incluyendo staphylococcus, aureus, rickettsia, y mycobacterium tuberculosis. Infecciones severas o crónicas también pueden producir disminución en el recuento de neutrófilos, debido a que la demanda es superior a la tasa de producción.

Recuento de Glóbulos Blancos altos: otras causas

Linfocitosis

Los linfocitos conforman del 20 al 40 por ciento del total de células blancas en la sangre. Un incremento en el recuento (linfocitosis) con frecuencia se traduce en un aumento general en el recuento de glóbulos blancos.

A menudo se asocia con diversas infecciones agudas o crónicas, así como tumoraciones malignas del sistema linfoide.

  • Infecciones agudas: la tos ferina, infección por citomegalovirus, toxoplasmosis, infección por el virus de Epstein-Barr y hepatitis
  • Infecciones crónicas: tuberculosis y brucelosis
  • La leucemia linfocítica crónica
  • Diversas enfermedades virales: hepatitis infecciosa, mononucleosis infecciosa, y las infecciones de virus sincitial respiratorio
  • Enfermedades del tejido conectivo
  • Enfermedad de Addison
  • Tirotoxicosis
  • La esplenomegalia (agrandamiento del bazo)
  • Un recuento alto de linfocitos en niños menores de dos años, se encuentra dentro de parámetros normales.

La Eosinofilia

Los eosinófilos son células que se encuentra involucradas en episodios alérgicos e inmunológicos. Un incremento en el recuento absoluto de eosinófilos se considera eosinofilia. Las causas frecuentes involucran:

  • Las alergias: asma, fiebre del heno, eczema
  • Hipersensibilidad  a drogas
  • Situaciones dermatológicas: dermatitis, herpetiforme y pénfigo
  • Las infecciones parasitarias: larva, migrans visceral
  • Infecciones: la escarlatina, lepra, la corea, infecciones genitourinarias
  • Trastornos inmunológicos: artritis reumatoide y lupus eritematoso
  • Algunas patologóas pulmonares: síndrome de Löffler
  • Neoplasias malignas: enfermedad de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin
  • La leucemia mielógena crónica
  • Sarcoidosis
  • Enfermedad de Addison

Monocitosis

Constituyen el mayor tipo de glóbulos blancos, y su principal función es la de acometer a bacterias y virus, así como eliminar sustancias ya fallecidas o foráneas en el  organismo. Monocitosis se precisa como el incremento en el recuento de monocitos. Es usualmente es causada por:

  • Infecciones bacterianas: tuberculosis, brucelosis y endocarditis bacteriana subaguda
  • Infecciones virales: mononucleosis infecciosa y otras infecciones (kala azar, manchado de las Montañas Rocosas, fiebre, la malaria)
  • La leucemia mielomonocítica crónica y la leucemia monocítica
  • Enfermedad de Hodgkin
  • El cáncer metastásico, de pulmón y otros tipos de cáncer
  • Etapa de convalecencia de una infección aguda.
  • Enfermedad autoinmune: lupus eritematoso sistémico, colitis ulcerosa, artritis reumatoide y enfermedad inflamatoria intestinal.

Basofilia

Los basófilos son células involucradas en la inflamación y liberación de sustancias como la histamina. Conjuntamente con los mastocitos, se encuentran implicados en los episodios originados en el transcurso de las reacciones alérgicas y anaphylaxis. Un incremento en basófilos (basofilia) no es frecuente que sea generado por leucocitosis. Más bien puede ser ocasionado por:

  • Las infecciones virales: sinusitis crónica y la varicela
  • Situaciones inflamatorias: dermatitis crónica y enfermedad inflamatoria del intestino
  • Leucemia mielógena crónica, mielofibrosis, policitemia vera
  • Anemia hemolítica crónica
  • Enfermedad de Hodgkin
  • Hipotiroidismo
  • Esplenectomía

Tratamiento de Leucocitosis

La leucocitosis puede ser un indicio de una patología, sin embargo, en la mayoría de los casos no hay un procedimiento médico que lo determine. Un alto número de glóbulos blancos se hallan, por lo general, luego que el médico ha indicado exámenes de sangre para establecer la condición que está manifestando una persona. Esto, conjuntamente con los resultados de otras pruebas, puede contribuir a definir la causa de la enfermedad, sin embargo, el galeno puede sugerir otras pruebas para valorar aún más la condición del paciente.

En buena parte de los casos, el abordaje de una enfermedad, como una infección o reacción alérgica, repercutirá en una mejora sustancial de su conteo de glóbulos blancos. No obstante, en casos de mayor gravedad, asociados con perturbaciones de la médula ósea, donde se producen las células de la sangre, se puede requerir una terapia más agresiva.

En los niños

Descripción general

El organismo genera glóbulos blancos (leucocitos), que contribuyen a combatir infecciones bacterianas, virus y hongos. Si su hijo posee muy pocos o exceso de glóbulos blancos, representa lo siguiente:

  • Un recuento de glóbulos blancos bajo (leucopenia) quiere decir que existe muy pocos leucocitos transitando
  • por la sangre. Esto a largo plazo incrementa el riesgo de sufrir infecciones, y puede ocasionar numerosos trastornos o enfermedades diferentes.
  • El recuento de glóbulos blancos alto (leucocitosis) representa que existe un exceso de leucocitos viajando por la sangre, generalmente, producto de una infección. Una diversidad de trastornos o enfermedades diferentes pueden estimular un recuento de glóbulos blancos alto, a largo plazo.

Hay diversos tipos de glóbulos blancos, los cuales tienen una función diferente para luchar contra las enfermedades. Los principales tipos son:

  • Neutrófilos
  • Linfocitos
  • Monocitos
  • Eosinófilos
  • Basófilos

Dentro de las perturbaciones de los glóbulos blancos que implican un tipo específico de ellos, se mencionan:

  • Neutropenia. Es una cantidad inferior de neutrófilos de lo normal; el cual es un tipo de glóbulo blanco que batalla contra infecciones causadas por hongos y bacterias. El cáncer y otras enfermedades, trastornos o infecciones que perjudican la médula ósea pueden causar neutropenia, así como algunos medicamentos.
  • Se trata de una disminución de los linfocitos, que es un tipo de glóbulo blanco que protege al cuerpo de infecciones virales, entre otras tareas. Puede generarse por un síndrome hereditario, estar relacionada con algunas enfermedades o ser un efecto colateral de ciertos fármacos o tratamientos.
  • Trastornos de los monocitos. Los monocitoscontribuyen a descartar los tejidos expirados o deteriorados, y a controlar la reacción inmunológica del cuerpo. El cáncer, las enfermedades autoinmunitarias, las infecciones, y otras perturbaciones pueden generar un aumento en la cantidad de monocitos. Una cantidad inferior de éstos puede ser una consecuencia de toxinas, quimioterapia u otras causas.
  • La eosinofilia es una cantidad de eosinófilos más alta de lo normal. Este tipo de glóbulos blancos combate las enfermedades. La eosinofilia puede originarse por una diversidad de trastornos y enfermedades, frecuentemente por una reacción alérgica o una infección por parásitos.
  • Trastornos de los basófilos.Los basófilos constituyen escasamente una reducida cantidad de glóbulos blancos, aunque están implicados en la cicatrización, las infecciones y reacciones alérgicas. Una reducción en la cantidad de basófilos puede ser generada por reacciones alérgicas o infecciones. Por el contrario, una cantidad superior se puede atribuir a algunos tipos de cáncer en la sangre u otras perturbaciones.

Síntomas

Los síntomas de la leucocitosis pueden alterarse considerablemente, de acuerdo a la razón que subyace de la enfermedad, pero con frecuencia comprenden debilidad, fiebre y fatiga, aunque puede que no se presente ningún síntoma.

Los síntomas son por lo general atribuidos a la causa de la leucocitosis. Sin embargo, algunos síntomas pueden ocurrir, sin importar cuál sea dicha causa. Estos síntomas comprenden:

  • Sangrado excesivo o moratones
  • Mareos
  • Sudoración
  • Desmayos
  • Hormigueo en las piernas, brazos o abdomen
  • Problemas de visión
  • Dificultad para respirar
  • Pérdida de peso
  • Apetito reducido

Cuándo consultar con un médico

Un elevado número de glóbulos blancos se encuentran, por lo general, cuando el galeno aplica pruebas para determinar una condición de salud que se está sintiendo. Con normalidad se revela eventualmente.

Converse con su doctor sobre lo que representan esos resultados. Una elevada cantidad de glóbulos blancos, unido a resultados de otras pruebas, pueden revelar la causa de su patología. El especialista puede indicar otras pruebas para valorar mejor su condición.

Causas

Un número superior de glóbulos blancos, por lo general muestra:

  • Incremento en la producción de glóbulos blancos para combatir una infección.
  • Reacción a un fármaco que aumenta la fabricación de glóbulos blancos.
  • Padecimientos de la medula ósea, conllevando a la generación desproporcionada de glóbulos blancos.
  • Trastorno del sistema inmune que acrecienta la elaboración de glóbulos blancos.

Las causas específicas de un alto recuento de glóbulos blancos involucran:

  • Leucemia linfocítica aguda
  • Leucemia mielógena aguda (LMA)
  • Alergia, reacciones alérgicas especialmente graves
  • Leucemia linfocítica crónica
  • Leucemia mielógena crónica
  • Medicamentos como adrenalina y corticoides
  • Infecciones, bacterianas o virales
  • Mielofibrosis
  • Policitemia vera
  • Artritis reumatoide
  • Fumar
  • Estrés, como el agobio emocional o físico severo
  • Tuberculosis
  • Tos ferina

Diagnóstico

El conteo mayor de 11.000 leucocitos en un microlitro de sangre en adultos, por lo general es considerado leucocitosis. El comienzo para considerar un conteo alto de glóbulos blancos en niños cambia con la edad y la altura.

Su doctor puede indagarle acerca de su historial médico. Asimismo, le interrogará sobre los medicamentos que está tomando, o si usted presenta algún tipo de alergia. En los exámenes de sangre se presentará el número y la forma de sus glóbulos blancos. Se expondrá si Ud. posee excesiva cantidad de un tipo de glóbulos blancos. Además, pueden contribuir a hallar la razón de su leucocitosis. Igualmente, se puede requerir un examen de la médula ósea para localizar la causa de su leucocitosis.

Tratamiento

Los glóbulos blancos pueden tornar a su normalidad sin tratamiento; este habitualmente procura solucionar la razón subyacente. En ciertos casos, como en una infección, no se requiere tratamiento, en vista de que la leucocitosis desaparece por sí misma cuando la infección es medicada o sigue su curso.

También podría requerir alguno de los tratamientos que se señalan a continuación:

  • Líquidos intravenosos. Se administran para proporcionarle líquidos y electrolitos extras.
  • Medicamentos. Son administrados para reducir la inflamación o medicar una infección. Igualmente, puede recibir medicamentos para reducir los niveles de ácido en su organismo o en la orina.
  • Leucaféresis. Mecanismo para restar el número de glóbulos blancos. La sangre es extraída de su cuerpo mediante una vía intravenosa. Los glóbulos blancos se separan y se eliminan. Su sangre, ya sin los glóbulos blancos, se refiere a un laboratorio para ser examinada.
  • Trasplante de médula ósea. Si las alteraciones en la médula ósea son la razón de la leucocitosis, el trasplante de médula ósea, las transfusiones de sangre, y la quimioterapia se pueden emplear para contribuir a abordar la leucocitosis.

Consecuencia

Los leucocitos o glóbulos blancos, como también se les denomina, son imprescindibles para conservar la salud de nuestro organismo, ya que se ocupan de luchar con agentes y elementos extraños, como gérmenes, bacterias y virus, mediante una respuesta inmune.

Sin embargo, esto únicamente es factible si se mantienen niveles apropiados de esas células en la sangre, ya que una deficiencia de las mismas lograría arriesgar a nuestro cuerpo a la contaminación de infecciones y enfermedades en general, generándose una condición denominada leucocitosis, la cual radica en un trastorno sanguíneo, que lo caracterizado por la reducción notable en el volumen de leucocitos  en la sangre. 

¿Qué se consideran niveles altos de leucocitos?

El conteo normal de células blancas en la sangre se ubica entre 4.500 y 10.000 unidades por microlitro de sangre; cualquier valor que sobrepase ese límite es un indicador de leucocitosis en el paciente, el cual aunque no es una enfermedad de manera explícita, puede revelar la presencia de dificultades subyacentes, por ello se requiere un análisis médico minucioso para determinar las causas.

Problemas y consecuencias de tener leucocitos altos

Con niveles altos de leucocitos, podemos presentar infecciones parasitarias, sangrado que produce hipotensión, aceleración de los latidos del corazón e inclusive sepsis. Además, la leucocitosis puede generar hipotermia o baja temperatura corporal, así como disnea y taquipnea.

Adicionalmente, presentar leucocitos altos puede relacionarse con daños en los tejidos y algunas dificultades en la operatividad de la médula ósea, como es el caso de la leucemia o la trombocitopenia.

Son numerosas las complicaciones que pueden traer, el hecho de tener un conteo superior de leucocitos, por ello se sugiere recurrir al médico en cuanto se tenga certeza de ello, a los fines de someterse al tratamiento apropiado, que logre regularizar dichos niveles, y así controlar la salud del paciente.

En los recién nacidos

Como se ha expuesto, los glóbulos blancos (GB) son un tipo de célula del organismo que se localiza en la sangre, y que contribuyen a combatir infecciones. La cantidad normal que se halla en el torrente sanguíneo de un neonato es de 4.500 a 10.000 por microlitro de sangre. Las células blancas de la sangre se forman en la médula ósea, en su mayoría, y transitan mediante el torrente sanguíneo a un lugar donde se desarrolle una infección.

Pruebas

Los niveles de glóbulos blancos se someten a prueba en los neonatos mediante la ejecución de un conteo sanguíneo completo (CSC). Las pruebas de CBC se aplican para otros tipos de células, como los glóbulos rojos, hemoglobina y plaquetas; así como los rangos de cada tipo de glóbulo blanco. Para evidenciar un CBC en un neonato, se hace una pequeña incisión en la piel del talón con un bisturí, obteniendo una pequeña muestra de sangre para el análisis. El CSC evidencia si el recuento de glóbulos blancos es elevado y se encuentran elevados los tipos de células blancas de la sangre.

Enfermedad materna

Un neonato puede nacer con un elevado recuento de glóbulos blancos (leucocitosis), si su progenitora se encuentra enferma a lo largo del embarazo, y la infección se transfiere. La corioamnionitis es una infección del líquido amniótico, y de las membranas que circundan al feto. La Corioamnionitis ocasiona dolencia abdominal y fiebre en una madre embarazada, y puede inducir un parto prematuro.

Un recién nacido de una madre con corioamnionitis puede contraer leucocitosis, si nace con una infección y su organismo se encuentra luchando contra las bacterias usurpadoras.

Infección

La leucocitosis del neonato puede estar asociada con la infección que un bebé desarrolla luego del nacimiento. Dicha condición es más frecuente entre bebés que nacen prematuros, en menos de 36 semanas de gravidez. La infección puede atacar cualquiera de los sistemas del organismo, y otras manifestaciones que se puede presentar se relacionan con los órganos involucrados. Por ejemplo, un neonato que presenta una infección gastrointestinal puede generar un aumento en el conteo de glóbulos blancos, distensión abdominal y diarrea.

Consideraciones

La solución de la leucocitosis en el neonato implica el tratamiento de la infección subyacente, y los doctores acostumbran prescribir antibióticos. No obstante el bebé puede mejorar con la medicación, y los síntomas de la enfermedad disminuir, es posible que tarde más tiempo el recuento de glóbulos blancos para retornar a la normalidad. Hay que tener presente que un recuento elevado de glóbulos blancos no es el único indicativo de infección en un neonato. Los médicos deben revisar el historial médico del bebé, así como valorar la aparición de otros síntomas para comprobar si tiene una infección antes de suministrar el tratamiento.

Glóbulos blancos bajos

Como se ha señalado, los leucocitos o glóbulos blancos, son necesarios para conservar la salud de nuestro organismo, ya que se ocupan de enfrentar agentes y elementos extraños, como los gérmenes, bacterias y virus, mediante una respuesta inmune.

Ahora bien, esto únicamente es posible si se conservan los niveles apropiados de estas células en el torrente sanguíneo, ya que una insuficiencia de las mismas lograría exponer a nuestro organismo a ser contagiado de infecciones y enfermedades en general, generándose una condición de salud denominada leucopenia, la cual se refiere a un trastorno sanguíneo que lo caracteriza una disminución evidente en el volumen de leucocitos en la sangre.

¿Qué se considera un nivel de leucocitos bajo?

El conteo de leucocitos en la sangre puede cambiar dependiendo de la edad y el sexo del paciente, no obstante, los valores normales se ubican entre 4.500 y 11.000 leucocitos por microlitro de sangre en adultos, y un rango un poco mayor en niños. Un conteo inferior a 3.500 células por microlitro de sangre es considerado leucopenia, por cuanto se trata de una reducción significativa del número de leucocitos en la sangre, lo que quebranta el sistema inmunológico de una persona.

¿Cuáles son las causas de tener leucocitos bajos?

Son numerosos los elementos que se asocian con un recuento bajo de leucocitos; entre los más frecuentes se encuentran:

  • Enfermedades que perturban la operatividad de la médula ósea, congénitas o adquiridas; ejemplo de ello es el síndrome de Kostmann.
  • Enfermedades y desordenes en el sistema inmune, como son el sida y el lupus.
  • Enfermedades infecciosas.
  • Insuficiencia hepática o del bazo.
  • Tratamiento contra el cáncer, como la radioterapia y quimioterapia.
  • Altos niveles de estrés.
  • Malnutrición y deficiencia de vitaminas y minerales.

Si un análisis de sangre proporciona como resultado un valor de leucocitos bajo, se aconseja asistir al médico para determinar las causas y tomar el tratamiento apropiado que logre reponer la salud del paciente.

En los niños

Linfocitos bajos en niños; síntomas, causas y tratamiento

Cuando en un análisis de sangre se encuentra un valor de linfocitos bajo, significa que el sistema inmune no está operando eficientemente, y que se debe actuar lo más pronto posible para que recobre su función normal.

El nivel de linfocitos bajos puede estar acompañado, en ciertos casos, de un grupo de síntomas que nos indican el riesgo. Las causas del descenso pueden ser muy distintas, pero sobre todo graves en embarazadas, y cuando existen linfocitos bajos en infantes.

Si consideras que tu hijo presenta glóbulos blancos bajos, observa con mucho cuidado estos signos para proceder a tiempo, empleando el tratamiento más apropiado para que se recobre la salud cuanto antes.

Causas de linfocitos bajos en niños

En los niños se pueden presentar numerosos casos de descenso del nivel de glóbulos blancos. Se pueden hallar rangos de basofilos, neutrofilos y monocitos bajos; e incluso combinaciones que pueden llegar a ser graves como neutrofilos bajos y linfocitos subidos, o eosinófilos altos en niños.

En estos casos, las causas que generan bajadas y subidas en los niveles de los diversos glóbulos blancos pueden ser muy disímiles. Pero la que se presenta con mayor frecuencia es la bajada de linfocitos, y puede ser debido a diversos factores:

Infecciones virales

Esta la causa más frecuente que genera un rango de linfocitos bajos en niños, y adultos. Una infección viral origina la pérdida de estas células de defensa, de manera temporal, ya que han sido utilizados para enfrentar la infección, y muchos han muerto durante en la lucha. Por ello será obligatorio que el sistema inmune incremente la producción por unos días para restaurar todas esas bajas.

No obstante, existe un tipo de infección que no permite al sistema inmune recuperarse con el tiempo: la infección del VIH. Al tener un paciente SIDA, los rangos de células de defensa (glóbulos blancos) suelen estar bajos, por cuanto el virus las destruye gradualmente. Por ello es de suma importancia cuidarse de cualquier elemento patógeno oportunista, ya que el organismo no es capaz de defenderse por sí mismo, al tener este virus.

Fallos en la médula ósea

En ciertos casos, si un infante no presenta una operatividad eficiente de su médula ósea, el rango de glóbulos blancos que se generan puede ser deficiente. Esta dificultad se denomina en medicina anemina aplásica, y se le asocia con enfermedades genéticas que se surgen en diferentes grados.

Toma de medicamentos

Ciertos medicamentos como esteroides, o los que se usan para quimioterapia, producen que el recuento de linfocitos descienda durante el tratamiento. Estas personas que se encuentran bajo medicación fuerte, deben estar muy atentos cuando existe un nivel de linfocitos bajos, a fin de evitar otra enfermedad adicional.

Trastornos autoinmunes

De igual manera que la médula ósea puede ser deficiente en la producción de linfocitos, por una dificultad genética, también puede ocasionar una sobreproducción de esas células, que sea interpretada por el organismo como un problema al que debe enfrentar.

En esos casos, una situación de autoinmunidad puede hacer que las células combatan unas contra otras, y al final mueran un número importante de ellas, de tal forma que no subsistan glóbulos blancos para enfrentar microorganismos, externos realmente perjudiciales.

Síntomas de linfocitos bajos

El nivel de leucocitos bajo en los niños, no siempre evidencia síntomas claros asociados. Al haber pocos leucocitos y linfocitos, los infantes pueden manifestar en ciertos casos, algo de debilidad cansancio, así como fiebre e inflamaciones; sin embargo, no siempre son señales claras que se puedan distinguir de otros problemas de salud.

La única prueba que realmente puede identificar un nivel bajo de leucocitos y linfocitos es el análisis de sangre, que realiza un recuento concreto de todas las células de la sangre.

Para realizar un diagnóstico, el especialista aplicará una repetición de la prueba, con un nuevo recuento de glóbulos blancos en sangre del niño, así como una historia clínica apoyándose en las últimas patologías que haya presentado el menor, incorporando el riesgo de que pueda existir contagio por VIH. Aunque este último paso, es poco probable en niños.

Tratamiento de linfocitos bajos en niños

Para un niño con un nivel bajo en linfocitos, el tratamiento cambiará de acuerdo a la razón de la bajada del rango de sus células. Si fue ocurrido por una enfermedad subyacente, la preferencia será tratarla médicamente a los fines de que el mismo organismo esté en plenitud de condiciones para incrementar por sí mismo el rango de linfocitos. Entre estas patologías se contemplan todas las posibles infecciones, así como el SIDA.

En determinados casos, si existe un rango de linfocitos bajos, solo queda esperar hasta que el pequeño se recupere por sí mismo. Igualmente, hay que protegerle de forma complementaria para evitar el contagio con otro factor externo que pueda suponer un peligro para su salud, sin que su cuerpo pueda resguardarse por sí mismo.

Cómo subirlos

Si su conteo de glóbulos blancos es muy bajo, lo cual es una condición de salud denominada leucopenia, es más propenso a contagiarse de una infección o un virus.

Para incrementar los glóbulos blancos, tendrás que propinarle un envión a tu sistema inmune.

La importancia de la vitamina C

La vitamina C (ácido ascórbico) es hidrosoluble que opera como antioxidante, al contribuir a resguardar las células contra daños ocasionados por los radicales libres; los cuales son compuestos que se originan cuando el organismo transforma los alimentos en energía, y presentan efectos perjudiciales en algunos procesos celulares.

Asimismo, el cuerpo se expone a estos radicales libres al encontrarse en ámbitos colmados de humo de cigarrillos o lugares con exceso de contaminantes en el aire.

El organismo requiere vitamina C para generar colágeno, la cual es una proteína requerida para la sanación de las heridas.

La vitamina C además optimiza la absorción del hierro presente en alimentos de origen vegetal, y ayuda al adecuado funcionamiento del sistema inmunitario al contribuir en aumentar los glóbulos blancos y la capacidad de protección del cuerpo contra las enfermedades.

La vitamina C está presente de forma natural en frutas cítricas como limones, naranjas, fresas o melón, así como tubérculos como el brócoli o las papas, y en verduras. También se puede obtener suplementos de vitamina C en farmacias; en ese caso se debe consumir un mínimo de 200 miligramos por día.

No hay que limitarse a los suplementos, es más saludable acompañar su consumo con una dieta que incluya mayores porciones de frutas y verduras. Si por exigencia médica u otra razón se debe ingerir varios suplementos de vitamina C, debes distribuirlos a lo largo del día.

Consume más vitamina E

Otra vitamina que posee un efecto beneficioso en el sistema inmunológico es la vitamina E, ya que contribuye al proceso de creación de las células inmunitarias que forman anticuerpos capaces de combatir las bacterias.

La vitamina E  también actúa como antioxidante, protegiendo las células de los daños ocasionados por los radicales libres. Activa el sistema inmunitario, y contribuye a dilatar los vasos sanguíneos para evitar la conformación de coágulos de sangre al interior de sus conductos.

Se puede obtener en aceites, verduras, cereales y semillas.

No olvide ingerir calorías

El organismo humano requiere digerir alimentos para obtener de ellos la energía necesaria para que funcionen adecuadamente músculos, órganos y tejidos. Esa energía se calcula a manera de calorías, y su nutrición debe contemplar suficiente cantidad de ellas para impedir la disminución de peso, y el debilitamiento general del cuerpo.

Consuma alimentos integrales como frijoles y legumbres. Asimismo, incluya muchas proteínas en tu dieta. El pescado, los huevos y la carne magra de pollo, son alimentos con un alto contenido de proteínas.

En su dieta no deben faltar además los ácidos grasos Omega 3, copiosos en alimentos como pescados (salmón y atún) y el aceite de linaza. Igualmente, se pueden conseguir ácidos grasos de suplementos que se consiguen en farmacias.

Asimismo, la ingesta de zinc contribuye a incrementar su conteo de glóbulos blancos. Consuma de 15 a 25 miligramos de zinc por día, para ello debe ingerir alimentos como carne de res, pavo, frijoles, ostras, cangrejo y los cereales con aditivos de zinc. De igual forma, puede ser obtenido mediante suplementos, en farmacias.

Sin embargo, consumir porciones mayores a 75 miligramos por día puede afectar de forma negativa el sistema inmunológico, por ello se debe evitar los excesos.

Medicamentos

Otra técnica utilizada para incrementar el conteo de glóbulos blancos es el tratamiento con medicinas que incitan la médula ósea para que elaboren más células de ese tipo.

Dichos medicamentos favorecen la restauración de la capacidad del organismo para luchar contra las infecciones, sin embargo, no se deben consumir sin consulta médica.

Ciertos estudios relacionan el uso de esteroides con el aumento del conteo de glóbulos blancos, ya que estimulan la creación y salida de glóbulos blancos de la médula ósea para ingresar a la sangre.

Las personas que presentan un conteo demasiado bajo de glóbulos blancos, y no reaccionan a ningún tratamiento, deben considerar hacerse un trasplante de médula ósea, donde la médula dañada se reemplaza por una sana de algún donante.

Tratamiento

Como se ha mencionado, la leucopenia se refiere al nivel más bajo de lo normal de glóbulos blancos en el torrente sanguíneo. Los glóbulos blancos o leucocitos son células que combaten las enfermedades.

De acuerdo al tipo de leucocito que se halle disminuido, se contemplan la:

  • Neutropenia. Niveles bajos de neutrófilos, originados por numerosas condiciones y enfermedades.
  • Linfopenia. Niveles bajos de linfocitos.
  • Monocitopenia. Niveles bajos de monocitos.
  • Eosionopenia. Niveles bajos de eosinófilos.
  • Basopenia. Niveles bajos de basófilos.

Los términos leucopenia y neutropenia, ocasionalmente, se pueden utilizar indistintamente, por cuanto el recuento de neutrófilos es el indicador más importante de riesgo de infección. Esto no debe equivocarse con la agranulocitos.

Diagnóstico

El límite desde el cual se considera un recuento bajo de glóbulos blancos cambia de una práctica médica a otra. Ciertas personas sanas poseen un recuento de glóbulos blancos que son menores a lo que se considera normal. Un conteo por debajo de 4.000 leucocitos por microlitro de sangre, habitualmente se considera leucopenia en los adultos. El umbral o nivel mínimo a partir de donde se considera un conteo bajo de glóbulos blancos en los niños, cambia de acuerdo a la edad y el sexo.

Tratamiento

El tratamiento adecuado para la leucopenia se establece de acuerdo a la causa subyacente, y puede contener medidas para impedir las infecciones y otras complicaciones hasta que se solucione.

Muchas enfermedades y tratamientos pueden perjudicar las células blancas de la sangre o la misma médula ósea, lo que dificulta que el organismo genere más glóbulos de este tipo. Cuando una persona presenta leucopenia y la causa no es conocida, ciertos exámenes se pueden ordenar para profundizar en el caso, y desarrollar un tratamiento adecuado. Para la leucopenia el tratamiento puede involucrar abordar el problema desde sus raíces, conservando la estabilidad del paciente.

La reducción de los glóbulos blancos en la sangre puede estar relacionada con ciertos trastornos genéticos, así como con tumores de la médula ósea y lupus eritematoso sistémico (LES); y se puede requerir atención para la leucopenia. Los pacientes en ocasiones manifiestan esa condición como una complicación por la medicación como en el caso de una quimioterapia. En ciertos casos, la leucopenia es la consecuencia de la eliminación de la médula ósea para disponer al paciente para un trasplante.

Las infecciones suelen ocasionar una bajada, a corto plazo, en las células blancas del torrente sanguíneo, ya que el organismo las ha utilizado en la batalla contra elementos infecciosos; estos pacientes pueden no requerir tratamiento especial para la leucopenia, más allá de la terapia de apoyo, mientras la infección continúa su curso.

En el caso de una enfermedad que produce la muerte de los glóbulos blancos o limitan la operatividad de la médula ósea, el tratamiento para la leucopenia contempla enfrentar la enfermedad. Ello incluye la radioterapia y quimioterapia para el cáncer, medicinas para enfermedades como el lupus, y otras opciones como trasplantes de médula ósea, en casos más graves donde no responda otro tratamiento.

En muchos de estos casos se hacen necesarios controles de por vida, como en el caso de los pacientes con inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que deben ingerir medicamentos durante toda la vida para impedir complicaciones.

Si una medicina está ocasionando leucopenia, el caso debe ser valorado, ya que es factible cambiar a otra droga que no produzca ese efecto secundario, a los fines de permitir la recuperación del recuento de leucocitos del paciente. En otros casos, el tratamiento debe seguir, pero con el monitoreo cuidado del paciente.

Las medidas para evitar infecciones como los antibióticos, el aislamiento y el empleo de una mascarilla para restringir la exposición a microorganismos patógenos suspendidos en el aire, se pueden prescribir. Al haber culminado el tratamiento, la operatividad de la médula ósea del paciente debe retornar a la normalidad.

La eliminación de la médula ósea radica en provocar, de forma adrede leucopenia, como parte de una técnica para suprimir las células cancerosas de la médula ósea. El paciente puede requerir ingresar en una sala de aislamiento, al final de la terapia, por cuanto el organismo va a estar más vulnerable a las infecciones. Una vez que la intervención de supresión ha culminado, el paciente está en condiciones de aceptar el trasplante de médula fresca, que empezará a laborar en la elaboración de nuevas células sanguíneas. Además de curar el cáncer potencialmente, esto también resuelve la leucopenia.

Consecuencias

Al presentar leucocitos bajos, nuestro organismo es menos competente para luchar contra los elementos patógenos que acechan con dañar nuestra salud, lo que nos convierte en más propensos para presentar enfermedades.

Además, por cuanto los síntomas que indican la existencia de alguna infección habitualmente se activan mediante la respuesta inmunológica, se hace más complicado identificar enfermedades posibles en el paciente con leucopenia, lo que concede más tiempo para que las patologías se vuelvan más graves.

En conclusión, podemos asegurar que son innumerables las consecuencias, a las que se expone la persona con leucopenia, pudiendo contagiarse con múltiples enfermedades, sobre todo aquellas que dañan el tracto digestivo, los pulmones, la piel y las mucosas, enfatizando en las enfermedades neoplásicas, como es el caso del cáncer.

Valores normales de glóbulos blancos (leucocitos) en sangre

Los denominados glóbulos blancos (leucocitos), como se ha expuesto, son un grupo de células sanguíneas que sobresalen por ser los efectores celulares de la respuesta inmunitaria del organismo.

¿Qué significa esto? Muy sencillo: Toman parte de manera dinámica en la defensa del cuerpo contra la existencia de elementos extraños o agentes infecciosos (antígenos), transitando por la sangre con el objeto de enfrentarlas.

Es frecuente que a través de un análisis de sangre se estudien los valores de leucocitos en sangre. Aunque hay varios tipos de leucocitos, el valor general indicado en el análisis sanguíneo concentra al total de todos ellos, de manera que si alguno se encuentra reducido o elevado afectará a la cifra global.

Niveles normales de glóbulos blancos o leucocitos

  • El valor normal se ubica entre 3.500 y 11.000/mL.

Adicionalmente, se presentan los valores normales entre los diferentes tipos de leucocitos:

  • Linfocitos: Valor normal de 1.000 a 4.500/ml. Se incrementan en presencia de infecciones por parásitos o virus, tumores o leucemias.
  • Neutrófilos: Valor normal entre 2.000 y 7.500/ml. Acrecientan en condiciones de infección o inflamación, aunque en circunstancias normales su cifra es 0, y solo se indica en forma de porcentaje cuando existe infección.
  • Monocitos: Valor normal de 200 a 800/ml. Aumentan cuando hay infecciones de virus y parásitos, y en ciertas leucemias o tumores.

¿Cuándo disminuyen los glóbulos blancos (leucocitos) en sangre?

  • Al ingerir ciertos medicamentos, los cuales propenden a ser tóxicos para la médula ósea: antibióticos (cloranfenicol), analgésicos (nolotil), y cuando se aplica la quimioterapia.
  • Infección grave: cuando el factor de agresión es más fuerte y ocasiona la muerte de glóbulos blancos.
  • Cuando la médula ósea se le dificulta generar células, por los elementos infecciosos o tejido tumoral.

Diferencia entre glóbulos blancos y glóbulos rojos

  • La organización física de los glóbulos rojos (Eritrocitos) es la de círculos bicóncavos y sin núcleo en los mamíferos, en tanto que los glóbulos blancos (Leucocitos) poseen forma amorfa, núcleo y una capa exterior en los mamíferos.
  • El período de vida de los glóbulos rojos habitualmente es de 120 días; en cambio los Leococitos duran de 4 a 30 días, lo que depende del organismo.
  • El recuento bajo en los glóbulos rojos significa un estado de anemia (reducción de la habilidad del cuerpo para llevar oxígeno a los tejidos), en tanto que el número menor de glóbulos blancos (leucopenia) puede quebrantar las funciones inmunitarias.
  • La función primordial de los glóbulos rojos es la de trasladar oxígeno, en cambio la de los glóbulos blancos es la de proveer de protección frente a materias y organismos raros.
  • Sólo existe un tipo de glóbulos rojos, en cambio hay diversos tipos de glóbulos blancos: los granulocitos, los monocitos y los linfocitos.
  • Los glóbulos rojos constituyen un 40-45 % del volumen total de la sangre; por su parte los glóbulos blancos escasamente representan un 1% del volumen de misma.
  • Los glóbulos rojos, por lo general, se movilizan en el sistema cardiovascular; en cambio los glóbulos blancos viajan en el sistema cardiovascular linfático. Cierta cantidad de ellos lo hacen en los ganglios linfáticos, huyen de los vasos sanguíneos y se dirigen a los sitios donde existen infecciones o heridas.

Glóbulos blancos en la orina

Sistema urinario

Está conformado por riñones, vejiga, uretra y uréteres. Los glóbulos de la sangre, en condiciones normales, no se localizan dentro de la orina. Si un examen de orina presenta muestras de sangre o ciertos glóbulos, lo que se conoce como hematuria, puede ser inidicativo de que algo anormal en el sistema urinario.

Causas comunes

La infección urinaria es la forma más frecuente de afección del sistema urinario. Este tipo de infección se origina habitualmente en la uretra o el uréter. Las bacterias ingresan en la abertura de la uretra en el transcurso de la relación sexual o la micción. Los síntomas incluyen por lo general ardor al orinar, dolor y hematuria.

Riñones

La infección en los riñones puede inducir a que los glóbulos blancos se presenten en la orina. Una infección renal conocida como pielonefritis sucede por lo general en el tracto urinario, y transita hacia los riñones. La sintomatología de la pielonefritis incluye escalofríos, fiebre,  frecuencia urinaria y sangre en la orina.

Las infecciones de los riñones suelen ser una situación de cierta gravedad, que necesita el abordaje con antibióticos, y hospitalización en ciertos casos. De acuerdo a ciertos estudios, el peligro de infecciones en los riñones se incrementa entre los pacientes que presentan un uso extenso del catéter urinario, así como las mujeres y las personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Vejiga

También las infecciones de vejiga pueden ocasionar hematuria. Los síntomas inherentes son: micción con ardor, dolorosa, orina fétida y turbia. Las infecciones de vejiga o cistitis son producidas por bacterias que se dirigen a la vejiga. Las relaciones sexuales, interrupción del vaciado vesical –práctica de mujeres embarazadas por ampliación del útero- y el uso de catéteres, pueden generar infección.

Obstrucciones urinarias

Un obstáculo en los conductos urinarios puede desencadenar una hematuria. Las obstrucciones pueden proceder de un traumatismo en la pelvis, de un tumor o cálculos renales del riñón o la vejiga, crecimiento de la próstata o de cuerpos extraños en el tracto urinario. Algunos de los síntomas incluyen dificultad para orinar, dolor al orinar, dolor abdominal y debilidad del chorro de orina. Las obstrucciones pueden presentarse en cualquier lugar del aparato urinario, y con relativa regularidad necesitan abordaje médico o quirúrgico.

Leucemia

Es una enfermedad de la sangre en la cual la médula ósea genera células blancas anormales, denominadas células blásticas leucémicas o células de leucemia. Estas células se fragmentan reproduciéndose a sí mismas de manera incontrolada, lo que produce una propagación neoplásica de células alteradas, que no perecen cuando envejecen o se dañan, por lo que se aglomeran y van desalojando a las células normales. Esta reducción de células sanas puede originar problemas en el envío de oxígeno a los tejidos, en la sanación de las infecciones o en la regulación de las hemorragias.

Por ser una multiplicación de células anormales e inmaduras en la sangre, la leucemia se concibe  como el “cáncer de la sangre”. Es una patología más frecuente en hombres que en mujeres.

Causas

En la mayoría de los casos de leucemia, no se logra identificar una causa. No obstante, está comprobado que no es una patología hereditaria o contagiosa. Aunque hay una serie de factores de riesgo:

  • Haber recibido tratamiento para enfermedades cancerosas: las exposiciones a la quimioterapia o radioterapiapuede ocasionar alteración o daño celular que desencadene en una leucemia secundaria.
  • Presentar un trastorno genético: Enfermedades como el Síndrome de Down aumentan la probabilidad en una persona para sufrir de leucemia.
  • Exposición a factores tóxicos: Tener contacto con algunos agentes tóxicos, bien sea ambientales, profesionales o relacionados con hábitos como el tabaquismo, incrementan el peligro de leucemia.
  • Historia familiar: En menor cuantía, poseer antecedentes familiaresde leucemia puede ser un elemento de riesgo.

Síntomas

Los síntomas se modifican de acuerdo al tipo de leucemia al que nos estemos refiriendo. Dentro de los más comunes tenemos:

  • Leucemia mieloide aguda: Agotamiento, fatiga, fiebre, pérdida del apetito y de peso, y sudores nocturnos.
  • Leucemia mieloide crónica: Debilitamiento, sudoración profusa sin motivo evidente, fiebre, pérdida del apetito y de peso.
  • Leucemia linfocítica aguda: Sensación de turbación o mareo, fatiga, cansancio y debilidad, respiración irregular, infecciones periódicas, aparición de moretones fácilmente, y en ocasiones, sin razón aparente; fiebre y sangrado habitual, de moderado a grave, en nariz y encías.
  • Leucemia linfocítica aguda: Además de ciertos síntomas ya descritos en los otros tipos, como debilidad, cansancio, pérdida de peso, fiebre o sudores nocturnos, esta clase de leucemia produce el aumento de los ganglios linfáticos, y dolor o sensación de inflamación estomacal.

Otras manifestaciones comunes para los diferentes tipos de leucemia son: dolor en los huesos, producto de la duplicación de las células leucémicas en el sistema óseo, o el surgimiento de anemia, que entre los rasgos distintivos podemos mencionar: palidez, cansancio y poca aguante para el ejercicio, lo que se debe a la disminución de glóbulos rojos.

Producto de la enfermedad además se origina una bajada en el número de glóbulos blancos (leucocitos); condición que repercute en las defensas del paciente frente a infecciones.

La disminución del número de plaquetas que provoca la leucemia desencadena, asimismo, el surgimiento de manchas en la piel (petequias) y hemorragias ocasionales. Los más frecuentes de estos sangramientos son por la nariz, la boca o el recto; y las más peligrosas son las que se producen en el cerebro, a consecuencia de una baja abrupta del número de plaquetas.

Prevención

No existen registros científicos o médicos que indiquen alguna forma de prevenir la leucemia. Los especialistas sugieren mantener una vida sana, y sin costumbres tóxicas; sugerencias válidas igualmente para evitar otras enfermedades oncológicas y que ayudarían, además, a afrontar en mejores circunstancias, el tratamiento que necesita este tipo de cáncer, en el caso de que llegue a desarrollarse.

Tipos

De acuerdo a la velocidad de desarrollo de la enfermedad, se puede diferenciar entre leucemias agudas (presentan un proceso rápido; las células anormales se incrementan de forma considerable, en poco tiempo, y no realizan las labores de los glóbulos rojos normales); y leucemias crónicas (su procesamiento es lento; las células quebrantadas trabajan a la perfección como glóbulos blancos normales.

Otra clasificación responde al tipo de célula donde se origina la leucemia. Las leucemias mieloides (o mieloblásticas)  comienzan en los mielocitos, en tanto que las leucemias linfoides (o linfoblásticas) se originan en las células linfoides y pueden aglomerarse en los ganglios linfáticos.

Tomando en cuenta ambos criterios, se forman cuatro tipos de leucemia:

  • Leucemia Mieloide Aguda (LMA).
  • Leucemia Mieloide Crónica (LMC).
  • Leucemia Linfocítica Aguda (LLA).
  • Leucemia Linfocítica Crónica (LLC).

Diagnóstico

Hay una serie de exámenes médicos, los cuales son habituales para todos los tipos de leucemia; aunque para el determinar la leucemia linfocítica aguda se desarrollan otros estudios precisos. Dentro de los exámenes comunes figuran:

Analíticos. Análisis completo de sangre.

Extracción. Con el fin de determinar leucemia, el especialista puede aplicar una biopsia de la médula ósea o extracción de líquido cefalorraquídeo, que circunda el cerebro y la médula ósea. Su extracción se emplea para analizar la propagación de la enfermedad.

Pruebas de laboratorio. Recuento y examen de células sanguíneas, pruebas de coagulación, química sanguínea y, por último, el examen microscópico de rutina.

Pruebas cromosómicas. Comprenden citoquímica, citogenética, hidratación in situ con fluorescencia, y la interacción en cadena de la polimerasa.

Estudios por imagen. Rayos X, tomografía computarizada, resonancia magnética y ecografía.

Para diagnosticar la leucemia linfocítica aguda, se requiere efectuar una biopsia del ganglio linfático, para contribuir a diagnosticar los linfomas, y una gammagrafía con galio y gammagrafía ósea, únicamente en el caso de que el pacientetenga dolor en los huesos.

Cabe destacar que, cuando la leucemia aparece en la infancia, su diagnóstico precoz se complica, ya que sus primeros síntomas son parecidos a los de otras enfermedades típicas de la niñez. Estos síntomas son: cansancio, falta de apetito o fiebre intermitente. Debido a esta situación, los padres suelen culparse por la demora en el diagnóstico, cuando incluso para el médico resulta complicado reconocer esta situación en su primera etapa.

Tratamientos

El tratamiento prescrito en este tipo de cáncer es la quimioterapia. En ella  se utilizan varios medicamentos específicos, orientados a destruir las células leucémicas. Esta terapia posee tres etapas: Inducción a la remisión, consolidación y mantenimiento. En la etapa de inducción a la remisión, que tiene un período de cuatro a cinco semanas; se intenta desintegrar el mayor número de células malignas.

Cuando sucede la remisión, o sea el control transitorio de la enfermedad, el niño habitualmente luce normal, por cuanto las manifestaciones más evidentes de la leucemia se disipan. En ocasiones la remisión es escasamente parcial, por ello ciertos síntomas se mantienen. Apenas un porcentaje reducido de los pacientes no consigue ingresar en remisión. La etapa de consolidación tiene una duración de 2 a 3 semanas, en tanto que la de mantenimiento debe prolongarse hasta alcanzar los tres años de terapia.

El cáncer y los glóbulos blancos

Conteo bajo de glóbulos blancos y el cáncer

Los glóbulos blancos (GB) enfrentan infecciones por virus, hongos, bacterias, y otros patógenos (organismos que causan infecciones). Los neutrófilos son uno de los tipos importantes de GB, células éstas que se originan en la médula ósea y transitan en la sangre por todo el organismo. Detectan las infecciones, se movilizan hacia las zonas donde se encuentra y destruyen los patógenos.

Si el organismo cuenta con muy pocos neutrófilos, presenta un afección denomina neutropenia. Esto dificulta que el cuerpo pueda enfrentar los patógenos. En consecuencia, la persona es más proclive a enfermarse por infecciones. En líneas generales, un adulto con menos de 1,000 neutrófilos en un microlitro de sangre presenta neutropenia.

La neutropenia grave se presenta cuando el conteo de neutrófilos es muy bajo; menos de 500 neutrófilos en un microlitro de sangre. Al llegar así de bajo el conteo de neutrófilos, hasta las bacterias que habitualmente viven en la boca, la piel o en el intestino de una persona, pueden ocasionar infecciones graves.

Por qué ocurre

Una persona que padece cáncer presenta un conteo bajo de GB, bien sea por la enfermedad o a raíz del tratamiento que se le aplica para combatirla. El cáncer puede localizarse en la médula ósea y ocasionar una producción inferior de neutrófilos. El conteo de GB igualmente puede descender, cuando el cáncer es tratado con medicamentos de quimioterapia, los cuales reducen la producción de GB sanos, en la médula ósea.

Cuán bajo es demasiado bajo

Al realizarse un análisis de sangre pida el conteo de GB, específicamente de neutrófilos. Si su conteo está muy reducido, realice lo que esté a su alcance para impedir infecciones. Conozca los síntomas de infección, y cómo actuar si hace presente alguna.

Lo que usted puede hacer para prevenir infecciones

Estas sencillas medidas le evitaran mayores problemas:

  • Las mascotas y otros animales trátelos con cuidado para evitar contagiarse de infecciones por su causa.
  • Practique rutinas seguras para comer y beber.
  • Lávese las manos regularmente con jabón y agua.
  • Permanezca alejado de personas que tengan síntomas de infección.

Cuándo acudir al médico

Si usted presenta algunos de los siguientes síntomas, llame o acuda al médico:

  • Fiebre, escalofríos o sudores.
  • Diarrea persistente, o con sangre.
  • Vómitos intensos.
  • Incapacidad para comer o beber.
  • Debilidad generalizada.
  • Nueva erupción cutánea o ampollas.
  • Dolor en el área del estómago.
  • Dolor fuerte de cabeza persistente.
  • Tos que empeora progresivamente.
  • Dificultad para respirar.
  • Ardor al orinar.

 

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