Vena renal: ¿qué es? Función, izquierda retroaórtica y más

La vena renal es la encargada de sacar el exceso de la sangre venosa del riñón, así como de la membrana de grasa que lo rodea, de la glándula suprarrenal y de la parte superior del uréter. La vena renal derecha, por lo general, realiza un recorrido menor hasta vaciar en la vena cava inferior, mientras que la vena renal izquierda, por ser de mayor tamaño que la derecha, realiza un recorrido inclinado, de unos 7 mm, a lo largo de lo cual cruza la cara anterior de la aorta abdominal.​

 

Características de la vena renal

Por motivos de la desproporción de la vena cava inferior, es común que la vena renal izquierda reciba anastomosis (La anastomosis es una conexión quirúrgica entre dos estructuras) de la vena diafragmática izquierda, la vena suprarrenal izquierda, la vena testicular u ovárica en mujeres y la segunda vena lumbar.

Glomérulo renal

Las dos arterias renales salen de la zona abdominal de la aorta aportando sangre a un lóbulo del riñón. La arteria que ingresa se divide en cinco ramas, para formar arteriolas, y éstas desembocan en una especie de balón denso formado por capilares a lo que se le conoce con el nombre de glomérulo.

Después de ser purificada la sangre que llegó a través de la vena renal pasa a la arteria renal y es retornada a la circulación sanguínea.

Desde la vena cava salen las dos venas renales que transportan la sangre a ambos riñones para filtrarla. Esta sangre presenta deshechos y elementos tóxicos que se originan en el metabolismo de los tejidos, también trae exceso de sales minerales y agua.

La vena que ingresa en el riñón y converge en los capilares renales pasando por los glomérulos de Malpighi donde las unidades básicas de extracción (nefrona) saca estos desechos, retornando la sangre ya limpia a la corriente sanguínea a través de las arterias renales. (Ver Glándulas endocrinas)

Función de la vena renal

La función de la vena renal se puede enumerar de la siguiente manera:

  1. La arteria renal transporta sangre oxigenada al riñón.
  2. La vena renal traslada sangre venosa desde el riñón.
  3. El riñón depura la sangre de elementos tóxicos.
  4. La vena cava inferior traslada sangre venosa (sin oxígeno o poco oxígeno) hacia la aurícula derecha.
  5. La arteria aorta manda sangre oxigenada a todo el cuerpo.
  6. El uréter traslada orina del riñón a la vejiga.
  7. La uretra desecha la orina hacia el exterior del cuerpo.
  8. La vejiga urinaria acumula la orina que luego será expulsada.

Trombosis de la vena renal

La trombosis de la vena renal consiste en la obstrucción, de la vena que evacúa la sangre del riñón, debido a un coágulo sanguíneo. Dicho coágulo puede dañar el riñón. Los síntomas pueden tan pocos que pueden pasar desapercibidos, dependiendo que el coágulo se desarrolle de repente.

Angiografía por RM sin contraste en patologías renales

Para diagnosticar una trombosis de la vena renal, debe realizarse una angiografía por resonancia magnética, una ecografía Doppler o una angiografía mediante tomografía computarizada.

Para tratar una trombosis renal, se requiere aplicar anticoagulantes, que son medicamentos elaborados para que diluir los coágulos (fibrinolíticos) y la extirpación del coágulo. (Ver Vena femoral)

Síndrome nefrótico

En los adultos, la causa más común de trombosis de la vena renal es el síndrome nefrótico, ocasionando, que se pierda grandes cantidades de proteínas por la orina, lo que hace que la sangre tenga mayor propensión a formar coágulos. Otra situación que puede ocasionar la trombosis de la vena renal es un cáncer de riñón o por tumores que ejerzan presión en la vena renal o en la vena cava inferior, en la cual desemboca la vena renal.

También los trastornos de la coagulación sanguínea, conocidos como trastornos de hipercoagulación, la vasculitis, el lupus eritematoso sistémico (lupus), la anemia de células falciformes, a la que también se le denomina anemia drepanocítica o la diabetes con afectación de los riñones, el uso de anticonceptivos orales, las lesiones, la adicción a la cocaína o, raramente, la tromboflebitis migratoria, que consiste en una afección en la que se produce coagulación de forma consecutiva en diversas venas por todo el cuerpo.

Síntomas de la trombosis de la vena renal

Síndrome nefrótico

Al igual que el Síndrome nefrótico, la trombosis de la vena renal es más frecuente en personas adultas. Debido a que, la aparición y evolución del trastorno se producen por lo general de forma gradual y asintomática.

Sólo en raras ocasiones, hay indicios del trastorno cuando una porción del coágulo se rompe y se mueve desde la vena renal hasta los pulmones, ocasionando lo que conocemos como embolia pulmonar; lo que se traduce en un dolor torácico súbito, que empeora al respirar y disnea. En otras personas disminuye la producción de orina.

La aparición de esta afección, en la mayoría de los niños y en un número limitado de adultos, es de manera súbita. El dolor, que en general, es el primer síntoma, aparece con frecuencia en la espalda, en la parte de atrás de la parte inferior de las costillas y en las caderas. Otros síntomas pueden ser: fiebre, náuseas, vómitos, una cantidad de orina inferior a la normal y sangre en la orina. (Ver Vena Safena)

Diagnóstico de la trombosis de la vena renal

Para determinar la presencia de una trombosis de la vena renal, es necesario realizar diferentes pruebas, como por ejemplo:

  1. Análisis de sangre y orina
  2. Pruebas de diagnóstico por la imagen

Con los análisis de sangre se pueden señalar las evidencias de una reducción en la capacidad de los riñones para tratar y expulsar los productos de desecho del organismo (insuficiencia renal). También se realizan análisis de orina rutinarios.

La angiografía por resonancia magnética (RMN), la ecografía Doppler y la angiografía por tomografía computarizada (TC) son las pruebas que los médicos utilizan para diagnosticar la trombosis de la vena renal.

De estas pruebas, la angiografía por RMN y la angiografía por TC son quizás las más exactas y no necesitan la introducción de un catéter en una arteria o en una vena profunda del cuerpo. La ecografía, sin embargo, no es tan exacta, pero es bastante segura. La ecografía muestra hipertrofia renal si el bloqueo se desarrolla de manera repentina.

La ecografía Doppler puede mostrar la ausencia de flujo sanguíneo en la vena renal. La prueba más acertada para este tipo de diagnóstico, son las radiografías de la vena cava inferior o de la vena renal, que son realizadas después de la inyección de un medio de contraste radiopaco en una arteria o una vena profunda (venografía), pero se corre el peligro, que se origine una segregación de coágulos y que estos circulen dentro el torrente sanguíneo, convirtiéndose en émbolos, que pueden causar complicaciones.

Tratamiento

Fármacos anticoagulantes,

Lo primero que indica el tratamiento, consiste en administrar fármacos anticoagulantes, que por lo general, restablecen la función renal e impiden la formación de coágulos adicionales, y reducir el riesgo de embolia pulmonar. En ocasiones, se hace necesario, insertar un catéter en la vena para suministrar un medicamento que disuelve los coágulos (fibrinolítica) o para eliminar el coágulo (llamado trombectomía).

Los últimos tratamientos que están adquiriendo una gran difusión, no llegan a ser el tratamiento habitual. En muy pocas ocasiones, se efectúa una intervención quirúrgica para suprimir los coágulos instalados en la vena renal. Sin embargo, en alguna ocasión poco frecuente, se procede a la extirpación de un riñón, pero este procedimiento se plantea, ante la aparición de otro trastorno tal como hipertensión arterial.

El tratamiento depende de la causa de la trombosis, de sus complicaciones y del grado de la lesión renal. No es común, que una trombosis de la vena renal sea mortal, que es normalmente, la consecuencia de un trastorno subyacente mortal o de sus complicaciones, como una embolia pulmonar. La consecuencia sobre la función renal obedece de si está afectado uno o ambos riñones, de la restauración del flujo sanguíneo y del estado de la función renal antes de la trombosis. (ver Arterias)

Trombosis Venosa Renal y Síndrome Nefrótico

El estudio de trombosis venosa renal y síndrome nefrótico ha venido en aumento, lo que ha dado paso al desarrollo de mejores técnicas de estudio.

En los últimos estudios se han incluido los siguientes puntos:

  1. La relación causa-efecto entre el síndrome nefrótico y la trombosis venosa renal.
  2. La frecuencia de trombosis venosa renal en el síndrome nefrótico.
  3. Las manifestaciones clínicas, radiológicas y anatomopatológicas de la trombosis venosa renal y su respuesta a la terapia anticoagulante.

La trombosis venosa renal es, según lo obtenido de los últimos estudios, una complicación secundaria al síndrome nefrótico y no su origen. Se presenta de manera asintomática e incurre sobre todo en los casos de glomerulonefrtis membranosa, ocupando un segundo lugar la glomerulonefritis membranoproliferativa.

Las dificultades tromboembólicas se presentan con la misma frecuencia en los síndromes nefróticos con trombosis venosa renal que en los que no la tenían.

En dicho estudio el crecimiento clínico de los pacientes tratados con terapia anticoagulante resultó buena, parecida a la de los pacientes que no padecían trombosis venosa.

Conclusiones

  1. La trombosis de la vena renal que es padecida por los enfermos nefróticos es una consecuencia secundaria al síndrome nefrótico y no es la causa de dicho síndrome.
  2. La trombosis de la vena renal sucede con una constante elevada en pacientes con el síndrome nefrótico debido a la nefropatía membranosa y en menor grado a la glomerulonefritis membranoroliferativa.
  3. En los casos que se presentaron en dicho estudio, la trombosis de la vena renal, se apareció sin síntomas con referencias clínicas y de laboratorio semejantes a enfermos nefrósicos sin trombosis renal venosa.
  4. Se encontró una repetición alta de otros trastornos tromboembólicos específicamente embolias pulmonares. Dichos trastornos tuvieron una constancia similar en pacientes nefrósicos con y sin trombosis de la vena renal.
  5. La gammagrafía pulmonar expone errores de perfusión asintomáticos en todos los paciente nefróticos con y sin trombosis de la vena renal.
  6. La anatomía patológica renal e inmunofluorescencia, fue características de la nefropatía renal de cada enfermos sin que se observaran hallazgos patognomónicos de la trombosis de la vena renal.
  7. El desarrollo clínico de los enfermos necróticos tratados con la terapia anticoagulante fue buena parecida a la de los pacientes nefróticos sin trombosis. Esto se contrapone con la alta mortalidad de la trombosis venosa renal de la literatura médica.

Vena renal izquierda retroaórtica

Hay algunas diferencias anatómicas en cuanto a la disposición de las venas renales que no son tomadas en cuenta, generalmente, por lo tampoco son referenciadas. Son situaciones muy poco frecuentes que se vinculan, generalmente, con la vena renal izquierda, las cuales tienen su origen en fallas en el crecimiento normal de las anastomosis subsupracardinales periaórticas, tanto en su configuración, colocación y/o recorrido.

Vena renal izquierda retroaórtica

Morfológicamente, el anillo circum-aórtico es un collar venoso que está compuesto por un brazo ventral y un brazo dorsal; la involución ventral y persistencia dorsal de estos brazos da lugar a la vena innominada retroaórtica.

Esta irregularidad es una variante anatómica parcialmente poco común, ya que por lo general se pasa por alto. Sin embargo, se ha identidicado en informes anteriores que los mejores procedimientos diagnósticos para su detección son la venografía renal, ecografía Doppler, angiorresonancia y angiotomografía.

No obstante, son pocos los casos que presentan síntomas clínicos, debido a la compresión de la vena renal izquierda por la aorta, desarrollando hipertensión venosa renal secundaria debido a la dificultad del drenaje, en el que se percibe el fenómeno de cascanueces que se determina por hematuria, dilatación de la vena gonadal y varicocele. Se exhibe un caso clínico con variación retroaórtica tipo l. (Ver Nervio femorocutáneo)

Arterias y venas renales

Arterias y venas renales

La arteria renal es una arteria grande o abultada del cuerpo humano y otros mamíferos que se origina específicamente en la aorta abdominal y suministra una cantidad de vasos sanguíneos y linfáticos al riñón, a la sección inicial de la vía excretora y de una porción de la glándula suprarrenal.

Las puntas o parte final de la arteria renal derecha, así como las de la arteria renal izquierda son suficientemente cambiante. Generalmente, producen una rama anterior, que dividida en 3 o 4 ramas cumplen con la función de regar la cara anterior del riñón y su polo inferior.

También surgen unas ramas posteriores que riegan la cara posterior y el polo superior del riñón. La arteria renal produce unas ramas colaterales que cumplen con la función de irrigar la glándula suprarrenal (Arteria suprarrenal inferior) y a la grasa perirrenal (Arterias capsuloadiposas).

Por lo general, la arteria renal derecha es más baja que la izquierda, esto se debe a que el riñón derecho está colocado un poco más abajo, motivado a que el hígado lo presiona desde arriba, aunque la variabilidad observada es inmensa.

Siguiendo hacia el tejido esencial renal, la arteria renal produce primero ramas que entran en las papilas renales que finalizan a la altura de la base de las pirámides renales creando una especie de cama vascular de donde nacen las arterias radiadas que producen las arterias del glomérulo renal.

Ramas colaterales producidas por la arteria renal:

  • Arteria capsular inferior.
  • Arteria ureteral superior.
  • Arterias capsuloadiposas.
  • Ramas terminales:
  • Rama anterior, que emite a su vez un ramo superior y otro inferior.
  • Rama posterior, destinada a la cara posterior del seno del riñón.
  • Arteria polar superior.

Patología de la arteria y la vena renal

Las irregularidades de la arteria y de la vena renal son abundantes, de causas múltiples y generalmente, desconocidas. Las lesiones usuales como las estenosis ateromatosas, el aneurisma, la disección de la arteria renal y la trombosis de la vena renal, las demás alteraciones de los vasos renales, ya sean congénitas o adquiridas, no son muy frecuentes, motivo por el cual, se hacen complicados de canalizar, lo que conlleva a un considerable retraso diagnóstico y terapéutico.

Estenosis ateromatosas

Algunos avances se han logrado, en lo que se refiere al diagnóstico y el tratamiento en estos últimos años, especialmente, con la implementación de una nueva tecnología de revascularización arterial endovascular, como la angioplastia transluminal percutánea, más o menos completada con la implantación de una endoprótesis.

La angioplastia transluminal percutánea se ha convertido en el tratamiento de elección de la estenosis de la arteria renal, de una obstrucción aguda e incluso de un aneurisma o de una fístula arteriovenosa.

Estas lesiones pueden ser excluídas directamente o de forma complementaria, con la liberación in situ de espirales metálicos (coils) que hacen posible la embolización de la lesión arterial.

La principal utilidad de estos tratamientos es que gracias a ellos, se obtiene una menor cantidad de personas que enferman en relación con el total de la población; con relación al uso de la vía percutánea, en pacientes que padecen lesiones multivasculares y, por tanto, débiles y no muy capacitados para soportar una cirugía vascular más invasiva. No obstante, si se presenta una complicación o fracasan las intervenciones endovasculares o desde el principio si se trata de lesiones arteriales complejas, la cirugía vascular está indicada.

Basados en la trascendencia de las lesiones y la duración de su recuperación, la revascularización puede ser anatómica, extraanatómica o por cirugía ex situ con enfriamiento del parénquima renal, cuyo objetivo es impedir lo que sea posible, la cirugía de exéresis definitiva. (Ver Tipos de arterias)

Vena cava renal

Las venas cavas son las dos venas más grandes del cuerpo. Hay una vena cava superior o descendente, que obtiene la sangre de la parte superior del cuerpo, y otra vena cava inferior o ascendente, que obtiene la sangre de los órganos localizados en la zona que se encuentra, debajo del diafragma. Las dos venas desembocan en la aurícula derecha del corazón.

En cuanto a la Medicina Veterinaria, a las venas cavas superior e inferior se les conoce como vena cava craneal y vena cava caudal, respectivamente, debido a que un gran número de los mamíferos son cuadrúpedos y la forma como están distribuidas dentro del cuerpo animal es muy distinta a la ubicación que tienen, dichas venas en el cuerpo de los seres humanos. De hecho, las venas cavas de los seres humanos, pueden llegan a medir 3 cm de diámetro.

La vena cava superior o descendente

En el cuerpo humano existen muchas venas, pero entre las más relevantes tenemos la vena cava superior o descendente. Además, es la más gruesa, pues presenta un espesor de dos centímetros y medio aproximadamente. Le llega la sangre de la mitad superior del cuerpo, es decir, de la cabeza, el cuello, el tronco, los brazos, las manos, etc. A esta vena en particular, no le llega la sangre del corazón ni de los pulmones, debido a que estos dos órganos poseen sus propias venas que les suministran la sangre que necesitan.

Se origina en la unión de las dos venas braquiocefálicas, pasando hacia abajo y desembocando en la aurícula derecha.

En esta vena pueden desarrollarse varias enfermedades. Una de ellas es llamada vena cava superior izquierda persistente, que ocurre cuando, en el feto, la vena desemboca en la aurícula izquierda y no en la derecha, como debería.

Trayecto de la vena cava superior o descendente

Se inicia en la convergencia entre los dos troncos venosos braquiocefálicos derecho e izquierdo, a nivel del primer cartílago costal. Sigue su recorrido inferior y lo finaliza a nivel del tercer cartílago costal, por donde penetra a la aurícula derecha. La vena cava superior o descendente se establece a la derecha del mediastino superior, anterolateral a la tráquea y posterolateral a la aorta ascendente.

El nervio frénico se localiza entre la vena cava superior o descendente y la pleura mediastínica. La mitad terminal de la vena cava superior o descendente se ubica en el mediastino medio, al lado de la aorta ascendente y se convierte en el borde posterior del seno pericárdico transverso

El final de su recorrido está ubicado en el orificio de la vena cava superior, que se sitúa en la pared superior de la aurícula o atrio derecho.

Se denomina como vena cava superior izquierda persistente a una irregularidad en el desarrollo, en la que se mantiene la vena cava superior izquierda, propia del feto, durante la vida postnatal. Esta vena suele vaciarse en la aurícula izquierda del corazón; el motivo de esta anomalía, es una obliteración o cierre escaso de la parte superior de la vena cardinal anterior izquierda.

Puede ser una irregularidad separada o puede ir unida a otros trastornos cardiovasculares, como por ejemplo la tetralogía de Fallot​ e inflamación de brazos. (Ver Aurícula derecha)

Vena cava inferior o ascendente

La vena cava inferior consiste en un tronco venoso o vena de tamaño muy grande, que existe en el cuerpo humano y otros mamíferos, que regresa la sangre de los miembros inferiores, los órganos del abdomen y la pelvis hasta la aurícula derecha del corazón.​

Es la vena que actúa como asistente de la aorta abdominal, pues se encarga de reunir el regreso venoso de todas las venas infradiafragmáticas.

El tamaño de la vena cava inferior o ascendente es, aproximadamente de 22 cm de longitud, en el cuerpo humano, de los cuales 18 cm coinciden con su trayecto en el abdomen.

La vena cava inferior presenta un diámetro de 20 mm en su parte más inferior, mientras que alcanza los 30 mm en su parte superior con dos agrandamientos a la altura de los riñones y otro por la parte superior del hígado.

La vena cava inferior se forma con la adherencia de las dos venas ilíacas primitivas por encima del cuerpo vertebral de la 5ª vértebra lumbar (L5).

Desde allí, la vena cava inferior pasa por todo lo largo del abdomen en su parte retroperitoneal, ubicada a la derecha de la columna vertebral lumbar hasta entrar en el surco de la cara posterior del hígado. Luego de pasar el músculo diafragma a través del agujero de la vena cava inferior también conocido como orificio cuadrilátero, se aleja hacia adelante y a la izquierda hasta drenar en la aurícula derecha del corazón a nivel de la 9ª vértebra dorsal (D9).

La vena cava inferior se anastomosa con el sistema de las venas ácigos, que se extiende del lado derecho de la columna vertebral, y los plexos venosos unidos a la médula espinal.

Tributarias de la vena cava inferior o ascendente

Dado que la vena cava inferior no está ubicada en la línea que divide el cuerpo, hay unas asimetrías en los modelos de vaciado de las tributarias. Las venas gonadales del lado derecho y la vena suprarrenal derecha vacían hacia la vena cava inferior, pero las venas del lado izquierdo lo hacen en la vena renal izquierda, que a su vez converge en la vena cava inferior. Sin embargo, todas las venas lumbares y las venas hepáticas por lo general desembocan directamente en la vena cava inferior. (Ver Aurícula izquierda)

Tromboembolismo pulmonar

Enfermedades

En algunas personas, se presenta el caso de que poseen dos venas cavas inferiores hasta que las dos se enlazan justo por debajo del hígado. Mientras que otras personas nacen sin ella, por lo que el regreso venoso debe ser sustituido, por el sistema de las venas ácigos.

Este caso de impotencia de vena cava inferior, motiva un drenaje venoso con anomalías, de las extremidades inferiores, por lo que se incrementa el peligro de padecer, trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar.​

En personas que padecen trombosis venosa profunda de miembros inferiores y embolia pulmonar y para quienes la anticoagulación no establece una alternativa terapéutica, la técnica de selección es la inserción de un filtro en la vena cava inferior, con la finalidad de evitar el paso de émbolos desde los miembros inferiores hacia la circulación pulmonar.

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