El Tobillo: ¿Qué es? Anatomía, función, partes, dolor y mucho más

El tobillo es la parte del cuerpo donde se ejerce la mayor presión de manera permanente. Es el punto de encuentro de todo el organismo con el pie que lo soporta, por lo tanto es una de las zonas de mayor fortaleza. De su correcto funcionamiento depende nuestro andar. Conocer sus características y conservarlo en buen estado es garantía de un buen desplazamiento. En este artículo te podrás documentar al respecto.

Qué es el tobillo

Es la articulación donde se conectan el pie con la pierna. Está conformada por tres huesos: el peroné y la tibia que corresponden a la pierna, y el astrágalo que es parte del pie. La tibia y el peroné estructuran conjuntamente, en su porción inferior, una mortaja articular o domo sobre la que se incrusta la troclea del astrágalo, también llamada polea.

El maléolo lateral va a ser más abultado que el medial, va a bajar más y por tanto, se posterioriza más también, lo que explica que haya una leve inclinación (cerca de 20º). Sobre la estructura ósea existe una cápsula fibrosa, un grupo de ligamentos, músculos y tendones que favorecen la solidez de la articulación y hacen viable el movimiento de ésta.

Anatomía del tobillo

En los textos siguientes describiremos  la anatomía del tobillo

Huesos del tobillo

La articulación del tobillo se encuentra estructurada por tres huesos: astrágalo, tibia y peroné. Los dos últimos constituyen una bóveda en la que se incrusta la cúpula del primero. Admite, principalmente, movimientos de giro adelante y hacia atrás, que son de flexo-extensión del pie. En sentido lateral, los topes del maleolo peroneo y maleolo tibial, que son dos aditamentos óseos que prolongan peroné y tibia a ambos lados y hacia abajo, frenan un movimiento total de giro lateral aunque sí admiten su comienzo.

El astrágalo se posa sobre el calcáneo (hueso que estructura el talón) formando una articulación muy plana, sin mayor movimiento. Esta es una articulación subastragalina de conflictos por cuanto aguanta la transferencia de fuerzas del peso corporal y administra movimientos finos de estabilidad del pie. Cuando se malogra el cartílago de esta articulación, se origina una degradación artrósica y fuerte dolor, el cual en ciertos casos, obliga a una intervención quirúrgica para calmarlo o eliminarlo.

Es meritorio destacar, por su responsabilidad y trascendencia en la reproducción de lesiones deportivas, un aditamento posterior o cola en el astrágalo. En movimientos violentos del pie hacia atrás y abajo (flexión plantar), como el ejercido al patear con fuerza una pelota de fútbol; esta prominencia ósea oscila, pudiendo impactar con la porción posterior de la tibia y llegar a desgarrarse. En ocasiones la fractura es tolerable, sin embargo, en ciertas oportunidades, exige una intervención quirúrgica, removiendo el fragmento roto para posibilitar que el deportista pueda seguir chuteando un balón sin presentar dolencia.

No debe confundir con una variante anatómica, el os trigonum o síndrome del hueso trígono del astrágalo, que presenta en su imagen radiográfica una cola de astrágalo despegada, con frecuencia no se diferencia de la fractura.

El astrágalo se articula, guiado por la dirección que conlleva a los dedos, con el escafoides y el cuboides, localizados en la región interna y externa del pie, respectivamente. Entre el escafoides y la línea definida por los metatarsianos, están las llamadas tres cuñas. Los metatarsianos poseen unas bases aproximadamente planas y unas cabezas redondeadas para acoplarse con las preliminares falanges de los dedos.

Ligamentos del tobillo

Las articulaciones requieren de conexiones que conserven la cohesión de los huesos que las conforman, evitando que se separen, se desplacen, o su luxación; posibilitando, por otra parte, movimientos determinados. La describir todos los ligamentos de tobillo y pie sería tema de alta especialidad por su cantidad y complejidad. Dentro de los más importantes tenemos:

Vale destacar que la cápsula articular circunda la articulación creando un sitio cerrado, y asiste a los ligamentos en su trabajo estabilizador.

  • Ligamento lateral externo. Comenzando por el pico del maléolo externo, el ligamento lateral exterior tiene tres versiones: peroneo calcáneo, peroneo astragalino anterior y peroneo astragalino posterior), que anclándose posándose en el astrágalo y en el calcáneo, se ocupa de retener y afianzar lateralmente el tobillo. Si se desgarran, el más impactado en principio es el peroneo astragalino anterior; se origina prontamente una significativa inflamación que es prudente revertir cuanto antes a través de la aplicación de frío, a través de dispositivos como un pulpo de neopreno u otro. La crioterapia (empleo de frío con finalidad terapéutica) presupone la medida más sencilla y eficiente contra la hinchazón, por lo que frente a una torcedura (esguince) de tobillo no debe dejar de aplicar frío en los primeros instantes después de la lesión, y subsiguientemente, hasta lograr prácticamente la sanación.

El padecer un esguince de ligamento lateral externo ayuda que posteriormente el tobillo se vuelva a torcer en

movimientos de inversión   del  pie, posibilitando que se tengan esguinces de tobillo de forma repetida.

    • Ligamento deltoideo. En la parte inversa, en la porción interna del pie, este ligamento sale de la cúspide del maléolo interno y sostiene la cara interior del tobillo.
    • Ligamento sindesmal, sindesmosis o ligamento tibio-peroneo. Sujeta la parte más distal de la tibia y el peroné para conservarlos acoplados en esa función de bóveda que muestra su superficie articular a la copa del astrágalo. Su fractura presenta muchas dificultades. Demora en cicatrizar largo tiempo y puede ocasionar secuelas constantes de dolor y desequilibrio que exijan la intervención quirúrgica. El ligamento enlaza los dos huesos en todo el recorrido antero-posterior de su acoplamiento, no simplemente en la parte anterior del tobillo. Por ello, cuando se desgarra, puede dejar “deshilachados” que guinden hacia la articulación y dolencia en la zona posterior del tobillo.
    • En la porción trasera del tobillo hay igualmente una trama de ligamentos que acoplan la tibia y el peroné (tibio-peroneo posterior), la tibia con el astrágalo, etc. Cabe recalcar el ligamento transverso, que se lastima por el mismo mecanismo que la sindesmosis, la que se puede considerar una extensión posterior.

    Músculos

    • Músculos extrínsecos del pie son los responsables del movimiento de tobillo y pie. Si bien están en la pierna, ejercitan su tracción halando de las incrustaciones óseas de tobillo y pie. Consiguen los movimientos de flexión plantar, flexión dorsal, inversión y eversión del pie.
    • Músculos intrínsecos del pie son los que, ubicados en el mismo pie, logran los movimientos de los dedos: flexión, extensión, aducción y abducción.
    • Flexores plantares. Son los que traccionan tiran del pie hacia atrás y abajo (flexión plantar). Están localizados por tanto en la parte posterior de la pierna, en la pantorrilla. Son los gemelos y el sóleo con el tendón de Aquiles, el cual es común para los dos.
    • Flexores dorsales son los que alzan el pie hacia arriba y están ubicados en la cara delantera de la pierna. Son el tibial anterior, el peroneo anterior y el extensor común de los dedos.
    • Inversores del pie. El tibial anterior se incrusta en el primer metatarsiano y la cuña preliminar.
    • Eversores del pie. El peroneo lateral largo y el peroneo lateral corto se incrustan en la primera cuña y base del primer metatarsiano, en tanto que el peroneo anterior se implanta en las bases del cuarto y quinto.

  • La aponeurosis plantar es una conformación anatómica que se le debe brindar atención, ya que al inflamarse, produce las temidas fascitis plantares, muy incomodas y discapacitantes. Es una distribución que forma el suelo de la bóveda plantar y que se clava en la parte inferior del calcáneo.

Funciones del tobillo

Desde el punto de vista mecánico, la articulación del tobillo distribuye las potencias y presiones verticales por toda la organización del pie. Las líneas de fuerza alcanzan al pie a ras del astrágalo y de allí se racionan en tres líneas hacia tres soportes que le valen al pie de sostén; una se orienta posteriormente hacia el calcáneo y dos hacia las cabezas del primer y quinto metatarsianos, conformando de esta manera la bóveda plantar. Al permanecer descalzos y nivelados, cerca del 60% de la carga se orienta al calcáneo y el 40% al antepié.

El tobillo se halla entre las articulaciones de la rodilla y la bóveda plantar, por tanto, un fallo o mecánica deficiente en su operación impactará tanto al pie como a la pierna, y viceversa: un defectuoso equilibrio de rodilla o en la planta del pie, acabarán incidiendo en el tobillo. Esto nos hace entender que para lograr una articulación del tobillo eficaz en su función, se debe presentar una visión más extensa, observando las articulaciones profundas; no solamente es una situación de centrarse en ejercicios analíticos en la misma articulación, sino que será de mucho beneficio incorporar al tren inferior en su totalidad.

Para el momento, nuestros hábitos y costumbres han acrecentado la merma gradual de las destrezas naturales y funciones con que fueron creados los pies, desde la evolución. Ejemplo de ello lo tenemos en los siguientes casos:

  • No hacemos flexiones profundas con un rango de recorrido total de cadera, rodilla y tobillo. No tomamos posiciones de “cuclillas”, únicamente llegamos a los 90º que nos establece la silla.
  • Usamos calzados que cambian la mecánica natural del pie con tacones elevados que reducen el tendón de Aquiles y desfiguran la estructura plantar.
  • En el deporte, los tenis vienen provistos con amortiguación y refuerzos demás, que le quitan operatividad al pie; no solamente en cuanto a estabilidad, sino igualmente a nivel propioceptivo, inutilizando receptores sensoriales sensitivos esenciales para el equilibrio y la estabilidad.

Estas prácticas y una reducida estimulación, producen que el tobillo vaya mermando su rango de movilidad natural y su capacidad de reacción de ajustes a los cambios rápidos del centro de masas y golpes; funciones requeridas para toda actividad deportiva. Para restituir la operatividad y habilidades perdidas en toda la estructura del pie, debemos incorporar ejercicios concretos.

Las importantes variaciones que se hallan en el aparato locomotor bajo son dos: una pronación desproporcionada ocasionando una pisada incorrecta y una merma en su capacidad de reacción con el peligro de padecer esguinces. Seguidamente se presentan ejercicios que persiguen restituir dichas funciones al tobillo y de esta manera impedir las dificultades derivadas.

El pie es particularmente sensitivo, presenta una capacidad neuromuscular muy elevada similar al rostro, con una eficiente comunicación sensitiva con el cerebro. Lo primero es evitar cualquier interferencia probable en su captación de estímulos, por dicha razón es recomendable andar descalzo de vez cuando, permitiendo que los estímulos de presiones y cargas sean captados de manera directa por las estructuras del pie. Si no es viable permanecer descalzo, usa escarpines especiales o un calzado minimalista.

Tobillo móvil, tobillo útil

Por lo general requerimos 10º de dorsiflexión para andar; 20º para correr o bajar escaleras y 40º para poder efectuar de forma correcta una sentadilla profunda; si no presentamos esa movilidad del tobillo, nuestro cuerpo averiguará la forma de efectuar el movimiento, produciendo compensaciones; el pie se orientará especialmente hacia la eversión-pronación (caída de la bóveda plantar); y la rodilla la rotación interior, colocándose en valgo (hacia lo interno, piernas en X).

Un ensayo muy fácil es descalzarse y procurar palpar el suelo con la mano del lado contrario al apoyo. Si tu tobillo está bien ajustado, poseerás el equilibrio requerido, pero igualmente chequea si tu tobillo prona demasiado. En la colocación adecuada, el tobillo se ordena con la rodilla y la cadera, pero si cae la bóveda plantar, la rodilla se va a lo interno y generalmente, la pierna de atrás atraviesa por detrás de la de apoyo.

Partes del tobillo

El tobillo se le identifica como la articulación donde el pie y la pierna están acoplados. Se compone por tres huesos principales los cuales son tibia y peroné que es parte de la pierna, y el astrágalo que configura al pie.

El peroné y la tibia acoplados en la parte inferior estructuran una mortaja articular o cúpula en la que se localiza la polea del astrágalo o troclea. El maleolo de los lados va a presentar un volumen mayor que el del medio, va a descender más la razón de esto, se posterioriza mucho más.

El tobillo lo estructuran tres huesos importantes a saber: tibia, peroné y astrágalo.

Peroné

Igualmente llamado fíbula; se encuentra en la porción inferior de la pierna. Se identifica por ser largo, asimétrico, par y lo conforma un cuerpo de tipo triangular y prismático. Presenta tres caras: interna, externa y posterior. Contiene tres bordes tangentes los cuales son laterales y anteriores, y posee dos extremidades: el maléolo lateral y la cabeza o superior desde donde se contempla la apófisis estiloides. Se sitúa en la porción externa de la pierna y se articula en la parte interior adyacente a la tibia, usando la diartrosis del tipo artrodias, consiguientemente creando una articulación con la tibia llamada la pinza tibioperonea, y por la porción baja del astrágalo creando la articulación tibioperoneoastragalina.

Tibia

Hueso de prolongada longitud y como figura de prisma triangular, es par y se halla situado en la porción anterior interna de la pierna. Se particulariza por poseer dos curvas que se sitúan en sentido reverso: una cóncava hacia la interna llamada inferior, y una cóncava a lo externo nombrada superior. Presenta una diafisis y dos epífisis. La epífisis proximal es parte de la articulación de rodilla conjuntamente con el fémur, en cambio que la epífisis distal toma parte conjuntamente con la articulación del tobillo y la epífisis distal del peroné. La tibia se localiza lateral al peroné por la parte medial de la pierna, acoplándose en el extremo distal y proximal. Al centro de estos huesos se halla la membrana interósea qué conforma una junta nombrada sindesmosis la cual posee tiene escaso movimiento.

Astrágalo

Llamado igualmente talud, chita y taba; es un hueso de proporciones reducidas y es parte del tarso. El esqueleto del pie humano posee 26 huesos que se distribuyen en tres grupos: metatarso, tarso y falanges. En los tarsos se encuentran 7 huesos cortos repartidos en dos filas; en la posterior se halla el astrágalo que posee 6 caras articulares. Este hueso se relaciona con el peroné, el escafoides (llamado también navicular) y con la tibia. Antiguamente se utilizaba para calcular la aleatoriedad de posibilidades por los ciudadanos existentes. Se encuentra en la anatomía de seres humanos, de plantigrados y en la porción de abajo de la pata de los unguligrados. Se piensa que el hueso de astrágalo es el precursor del dado de seis caras que se usa para juegos actualmente.

Dolor de Tobillo

Con seguridad has padecido un día donde, sin explicártelo, se te dificulta más afincar un pie. Y al hacerlo percibes una repentina punzada en tu tobillo. Es una circunstancia que puede perdurar varios días, sin embargo, ¿A qué se debe esto? Veamos…

Causas del dolor de tobillos

Hay un aspecto que debemos tener claro. Nuestros pies son un complejo aglutinado de diminutos huesos bien acoplados, con músculos, múltiples articulaciones y ligamentos. Hay que reflexionar, igualmente, en el movimiento permanente al que obligamos a nuestros pies y tobillos a diario. Es algo que jamás acaba, en comparación, con nuestros hombros, por ejemplo, cuya carga que deben soportar es muy diferente.

Se tiene la necesidad de que los mencionados ligamentos, músculos y articulaciones se encuentren bien en cada momento. Es usual que en un lugar o momento determinado dado, sufran ciertos problemas. De allí que es pertinente mostrar cuáles pueden ser las causas principales:

Tobillos débiles

Existen personas que padecen más que otras la dolencia de tobillos. Esto es debido al hecho de que los ligamentos varían en debilidad, a que se fatigan más por ser más finos o no son suficientemente resistentes como los de otras personas.

A veces, un esguince no sanado adecuadamente ocasiona esta situación. Además, se debe tener presente que la utilización de calzado inapropiado por un tiempo prolongado, como serían los tacones, habitualmente producen asimismo la debilidad de ligamentos y, por consiguiente, el dolor de tobillos.

Los galenos advierten además que una inadecuada nutrición, o incluso el estrés, puede generar de igual forma en ese cuadro de dolencia o molestias. A consecuencia de la mal nutrición podemos estar más débiles; los huesos, cartílagos y ligamentos se debilitan y perfilan además los clásicos tobillos débiles. Se nos dificulta caminar a lo largo de periodos prolongados, percibimos pinchazos, dolencia al remontar escaleras, y sin saber muy bien cómo, terminamos cojeando.

Un esguince

Todos los hemos padecido. Un paso inadecuado, un movimiento brusco, un accidente menor. Los esguinces son esencialmente una lesión de los ligamentos localizados en nuestros tobillos. Si se estiran excesivamente en un momento determinado y se desgarran, se presenta un dolor intenso acompañado de inflamación en la zona impactada.

Es algo frecuente en los deportistas, pero también puede presentarse si tropezados, caemos o demos un paso inapropiado; y notamos que no podemos caminar.

Dolor de tobillo por artritis

A los fines de distinguir si su dolor de tobillos es ocasionado por artritis o a una debilidad de ligamentos, date cuenta si el dolor se prolonga de igual forma a la planta del pie o inclusive al talón. Si además se diferencia porque no es algo puntual que surge de repente, entonces podemos decir que no estamos frente a un esguince.

La dolencia se presenta con periodicidad y se torna más agudo en tiempos de frío o cuando hemos caminado mucho. El dolor no es penetrante, como un ardor que circunda todo el pie y no únicamente el tobillo. La artritis surge con la edad y si bien no posee cura, si podemos logar terapias paliativas.

Dolor de tobillo debido a gota

Si nuestro dolor de tobillo es producido por la gota, es usual que, acompañado de dolor, surja hinchazón en esta región del pie. Un estudio de sangre será lo que defina su origen, porque como se sabe, la gota es producto de la presencia desproporcionada de ácido úrico en el organismo, el cual se almacena en figura de cristales que no pueden ser descartados y se acumulan dolorosamente en las articulaciones. Se debe terner esto presente para prevenirlo.

Lesiones en los tobillo

Artrosis

Las zonas externas de las articulaciones del tobillo, la tibia, el astrágalo y el peroné van padeciendo un deterioro gradual que, a medida que transcurre tiempo, se convierte en lo que hoy se conoce como artrosis.

En lo que respecta al tobillo, el cual es una articulación que debe resistir todo el peso del cuerpo; aparte del desgaste natural o lesiones crónicas, la causa más frecuente del surgimiento de la artrosis es la postraumática, o sea, que brota luego de sufrir cierto tipo de fractura.

Su terapia se circunscribe a los analgésicos, antiinflamatorios o la rehabilitación, sin embargo, en ciertas ocasiones se necesita la implantación de prótesis a los fines de que la articulación recupere su función.

Caída del arco

Cuando expresamos que alguien posee los “pies planos”, en realidad lo que padece es una caída del arco.

Existen diferentes tipos de arcos caídos, con intensidades y características muy disímiles. Ciertos síntomas habituales son dolor en el talón, arco, tobillo y porción exterior del pie (molestias que pueden llegar a la tibia e inclusive a la rodilla, cadera y espalda lumbar), desplazamiento de dedos, desvío del talón y del tobillo, y tensión en el Tendón de Aquiles.

Esta enfermedad habitualmente empieza en la niñez donde, si se revela a tiempo, puede corregirse con el empleo de plantillas. De no ser así, con la edad va aumentando, hasta el punto de requerir cirugía en los casos más complicados.

Condropatías

Existe una condropatía cuando el cartílago se halla desfigurado. La forma de establecerlo será mediante una resonancia magnética (RM), que nos proporcionará una imagen particular de esa afección. Se puede generar por un incremento de la actividad deportiva o, sencillamente, por motivos meramente genéticos de la persona.

Su terapia será a base de renovadores de cartílago, rehabilitación, infiltraciones de ácido hialurónico o de plasma. Si estas terapias no surtieran el resultado esperado, tendrá que optarse por la cirugía.

Dedos en martillo

Debido a variaciones de la articulación metatarsofalángica o de la musculatura, en ciertos casos se desfiguran los dedos de los pies, a tal punto que se pliegan y se montan unos sobre otros. Esta anomalía recibe por nombre dedos en martillo y/o garra.

En diversos casos no existe dolor, o este se puede regular simplemente con calzado y protecciones apropiadas, por lo que no será preciso apelar a la cirugía. La opción quirúrgica solamente se aplica en casos donde el dolor sea agudo y no se logre acabar de otro modo, ya que no resulta recomendado someterse a una operación quirúrgica de ese tipo si solamente se trata de una problemática estético.

Espolón calcáneo

El doble esfuerzo y la utilización de calzado impropio puede originar un incremento óseo en la fáscia, exactamente en el sitio dónde se acoplan los tendones con el hueso, facilitando el paso al espolón calcáneo. Este abultamiento puede surgir debajo del talón (espolón calcáneo plantar), o en la porción posterior (deformidad de Haglund), menos habitual que el anterior.

Aunque es probable que este incremento no cause alguna molestia, cuando se hinchan los tejidos adyacentes dan lugar a un profundo dolor, que puede calmarse transitoriamente con el empleo de plantillas determinadas o con terapia rehabilitadora.

Para esos casos donde no haya efectos positivos estas metodologías, será inevitable acudir a las infiltraciones y, en situaciones extremas, a la cirugía.

Fracturas

La articulación del tobillo acopla la pierna con el pie y es la que nos permite efectuar el movimiento natural al caminar. Es una región muy proclive a las lesiones.

A grosso modo podríamos distinguir dos tipos de fracturas:

  • De alta energía causadas por accidentes de tráfico o laborales, por ejemplo; y que producen las fracturas de pilón tibial. En estos casos se hieren considerablemente los tejidos que envuelven al hueso, lo cual debe ser tratado antes de abordar la parte ósea.
  • De baja energía, propias de deportes de giro o salto (fútbol, baloncesto, patinaje, etc.) que por la torsión generada pueden ocasionar a fracturas maleolares. A diferencia de las anteriores, la contusión se origina en el mecanismo de pinza que impide que se aparte la pierna del pie.

El tratamiento va a depender de la severidad de cada caso. En ciertos casos bastará con alinear los huesos involucrados e inmovilizar la articulación por un periodo de algunas semanas hasta que se encuentre el hueso soldado para después hacer la rehabilitación pertinente.

No obstante, existen otros casos en los que será necesario la cirugía para subsanar los daños causados. Si este es el caso, la cirugía será rápida para impedir la rigidez articular y posibilitar una rápida recuperación.

Juanetes y juanetillos

El Hallus Valgus, cotidianamente llamado juanete; es una deformidad del pie que radica en una desvío de la cabeza del primer metatarsiano, que descarrila y empuja el dedo pulgar hacia los otros dedos.

Es bastante doloroso y a menudo se origina por el uso de calzado inadecuado (por zapatos de altos tacones y finalizados en puntas afiladas), no obstante existen otros factores anatómicos y más que todo, hereditarios.

La utilización de plantillas o calzado confortable puede cooperar con el problema pero, si no es así y persiste una dolencia fuerte, se sugiere tratamiento quirúrgico.

En todos esos casos donde es viable, se usa la cirugía percutánea, que brinda excelentes resultados y facilita la recuperación.

Si el dedo afectado no es el gordo sino el quinto (dedo pequeño del pie), la deformidad se le llama juanetillo de sastre.

Luxaciones

Se habla de una luxación cuando los terminales de los huesos que deberían estar incrustados en las articulaciones, se salen de su lugar normal. Es lo que se conoce como “dislocación”.

Cuando esto ocurre, se genera una dolencia repentina y muy aguda, resultando la articulación desfigurada e inestable.

El diagnóstico lo debe efectuar un traumatólogo y la terapia será los analgésicos, la reducción de la lesión –únicamente aplicada por el especialista, pues la articulación se daña con facilidad –, el reposo  y la inmovilización. En ciertas ocasiones será imprescindible la cirugía.

Tome muy en serio este tipo de lesiones por cuanto, una terapia inadecuada puede terminar en algo más complicado e inclusive crónico, y lógicamente, sólo admita que le asista un traumatólogo y no se deje “poner el hueso en su sitio” por cualquier persona que le asegure que sabe hacerlo.

Metatarsalgia

Los metatarsianos se hallan ubicados en la zona delantera del pie. Cuando surge un dolor agudo y continúo sobre la cabeza de esos huesos, decimos que se sufre una metatarsalgia.

Si bien puede ser debido a razones nerviosas, vasculares o incluso tumorales, lo más habitual es que posea su origen en cierto tipo de perturbación estructural del pie.

Para resolverlo se puede probar usar unas plantillas de descarga apropiadas, pero si la molestia permanece, la salida será la aplicación de una cirugía que corrija esa alteración estructural.

Osteocondritis

La causa más posible son los traumatismos, pero puede haber muchos motivos. Es una afección muy habitual en las consultas de traumatólogos. Radica en que se desprende un pedazo de cartílago dentro de la articulación, dando paso a una artritis muy dolorosa.

De acuerdo al tipo de osteocondritis con la que nos encontremos, su terapia será distinta: bien se puede elegir efectuar un cultivo de condrocitos o bien puede estar más recomendado hacer una mosaicoplastia, que radica en incrustar cartílago y hueso en las zonas afectadas del astrágalo. De cualquier modo, el especialista en traumatología será quien establezca qué tratamiento es el más apropiado, considerando las características individuales de cada paciente.

Lesiones de partes blandas

Bursitis

La bursitis es la hinchazón de unas pequeñas bolsas colmadas de líquido (bursas) que se hallan entre los huesos y otras fracciones móviles. Coloquialmente, podríamos asegurar que son como almohadillas que evitan que las diversas “piezas” que conforman las articulaciones colisionen entre sí. Cuando se efectúa un movimiento repetidamente, o se esfuerza considerablemente el tendón, se pueden generar esas lesiones que se identifican por un dolor penetrante e impotencia para ejecutar determinados movimientos.

Ya diagnosticado por un facultativo, la terapia será a base de antiinflamatorios, reposo deportivo y rehabilitación.

Esguinces

Lesiones traumáticas de los ligamentos son de las más habituales. Hay ciertos factores que lo favorecen (anatómicos, ambientales, hormonales o biomecánicos), pero se generan por igual en hombres y en mujeres, y se presentan más que todo en el adulto joven. Si bien los deportistas es la población donde más se presenta, también se manifiesta en la población en general; por ello no pueden ser tomadas como lesiones propias del ámbito deportivo.

Los ligamentos peroneoastragalinos anterior y posterior y peroneocalcaneo (o sea, los que acoplan el peroné con el astrágalo y el calcáneo) son los más impactados en esta tipología de lesiones y se ven perjudicados tanto el ligamento como la cápsula.

De forma simple, podemos clasificar los esguinces en tres grupos, de acuerdo a su importancia:

  • Esguince GRADO I: se origina una distensión de los ligamentos. Se conoce como “una torcedura”, y su terapia consiste en suministrar anti-inflamatorios, colocarse media elástica y pequeñas dosis de rehabilitación.
  • Esguince GRADO II: los ligamentos padecen un desgarro parcial, ocasionándose zonas hemorrágicas. El lesionado soporta un desequilibrio entre ligero y moderado. El tratamiento es parecido al de Grado I pero con un lapso de reparación más extenso.
  • Esguince GRADO III: los ligamentos se desgarran en totalmente y es requerida la inmovilidad del tobillo a lo largo de ciertas semanas, y luego un período de rehabilitación. Si queda inestabilidad o desequilibrio, es requerido acudir a la cirugía.

Si le ocurre, no se confíe creyendo que “esto no es más que una torcedura” y vaya al facultativo para que le diagnostique adecuadamente la gravedad de su lesión, y le muestre cual es el tratamiento más apropiado.

Fascitis plantar

La fascia es una franja de tejido muy inflada que transita por debajo del pie, de los dedos al talón, produciendo tensión y logrando que el arco del pié sea medianamente abultado. La merma de elasticidad por edad, un sobreesfuerzo -por ejemplo en deportistas– o incluso las peculiaridades anatómicas de cada persona, pueden generar una hinchazón de la fascia, que es lo que se conoce como fascitis plantar.

El dolor y el absceso en la región del talón es el síntoma más específico, y habitualmente es más agudo al levantarse en las mañanas. El tratamiento puede ser variable de acuerdo a la intensidad pero, básicamente, se indicará rehabilitación, uso de plantillas de descarga, antiinflamatorios y en ciertos casos será requerida la cirugía.

Como siempre, deberá ser el traumatólogo quién determine el tratamiento a seguir.

Tendinitis y tendinosis

Los tendones enlazan los músculos a los huesos. Atrás del hueso del tobillo se hallan los dos tendones peroneos. Aferrándose uno a la parte exterior y otro a la parte interior del pie, lo afianzan e impiden las torceduras.

La tendinitis es una hinchazón de los tendones –uno o los dos–, bien por haberlos esforzado o bien por un impacto.

En el caso de que se produjera un desgarro agudo, a la larga podría cambiar la forma del pie y del arco, elevándolo y creando desequilibrio. Si estos desgarros son de naturaleza degenerativa se llaman tendinosis; las cuales tardan años en presentarse pero, de manera gráfica se puede indicar que es como estirar una tira de plastilina, hasta volverla muy delgada, y se rompiera. El resultado es que el arco del pie se eleva y, como se señalaba, se genera un gran desequilibrio.

La terapia dependerá del compromiso de la lesión, y puede ir del suministro de antiinflamatorios, la contención con media elástica o la inmovilidad de la articulación. En ciertas situaciones más graves, la cirugía se tendrá como la única forma de superar los daños padecidos.

Otro tendón que puede hallarse afectado por tendinitis y tendinosis es el que acopla el músculo de la pantorrilla con la parte trasera del talón, la cual recibe el calificativo de Talón de Aquiles.

¿Qué es una fractura de tobillo?

Es la partidura parcial o total de un hueso. En el tobillo, las fracturas impactan los extremos lejanos o distales de la tibia, el peroné o los dos huesos. La tibia es el hueso de la canilla y se coloca en el costado interior, o medio, de la pierna. El peroné se localiza en el costado exterior o lateral, de la pierna. Los extremos distales de los huesos de la tibia y el peroné igualmente se reconocen como maléolo medial y lateral, en orden.

Ciertas fracturas distales de tibia pueden impactar la parte trasera o posterior del hueso, que también se reconocen como fracturas maleolares posteriores. Las fracturas de tobillo pueden cambiar de lesiones de avulsión menos complicadas (pequeños trozos de hueso que fueron sacados) a fracturas graves. Ciertas fracturas igualmente pueden constituir afecciones en ligamentos importantes del tobillo que conservan el tobillo en posición normal. Las fracturas de tobillo se originan por lo general cuando el tobillo se dobla hacia adentro o hacia afuera.

Síntomas de una fractura de tobillo

Los síntomas siguientes pueden presentarse con una fractura de tobillo:

  • Dolor en el lugar de la fractura, que se puede prolongar del el pie a la rodilla.
  • Inflamación que puede surgir a lo largo de la pierna o estar más focalizada en el tobillo.
  • Pueden surgir ampollas sobre la región impactada. Un cirujano ortopédico de tobillo y pie debe tratar esos

síntomas de inmediato.

  • Surgimiento de hematomas.
  • Capacidad para marchar reducida. Si la fractura es de menor gravedad, es probable caminar o aguantar peso en el tobillo. Jamás se confíe en experimentar si puede caminar para comprobar si el tobillo se encuentra fracturado.
  • Huesos que resaltan a través de la piel. Esta lesión se reconoce como fractura expuesta de tobillo. Estos tipos de fracturas de tobillo necesitan tratamiento inmediato para impedir dificultades, como una infección.

Buena parte de los pacientes con fracturas de tobillo son asistidos en una sala de emergencia o en el consultorio médico. Se puede hacer una radiografía del tobillo impactado para establecer el aspecto de la fractura, qué huesos se rompieron y qué tan apartados o desplazados se encuentran, así mismo para indagar el estado del hueso en sí. La radiografía contribuirá a establecer el tratamiento conveniente.

Tratamiento de la fracturas de tobillo

Elevación y colocación de hielo

Por lo general se evidencia una protuberancia luego de una fractura de tobillo. Si se reduce la cantidad de inflamación, puede reducir el dolor por la fractura de tobillo y evitarse el daño adicional al tejido blando contiguo. Alzar el tobillo y colocar hielo sobre la región afectada pueden contribuir a focalizar la tumefacción.

Entablillado  

Es probable que sea requerido poner un entablillado para aguantar el tobillo fracturado. El entablillado comúnmente debe utilizarse por varios días; en este se deja espacio para que se acomode la inflamación. Si el tobillo impactado no se encuentra desplazado, el entablillado se puede colocar de inmediato sin mover el tobillo partido. Pero, si se mueven los huesos o se desarticula la articulación del tobillo, se aplica una reducción cerrada en tanto se coloca el entablillado. Este tratamiento comprende disponer los huesos de la tibia o el peroné y la articulación del tobillo para mejorar la posición y reducir la dolencia del tobillo. Este tratamiento puede necesitar cierto tipo de anestesia.

Hacer reposo/No soportar peso

Buena parte de los pacientes debe mantener reposo por un periodo definido sin aguantar peso con el tobillo. Ayudas técnicas como andadores, muletas, y sillas de rueda posibilitan a los pacientes no colocar peso sobre el tobillo. Diversos factores logran establecer cuál es la mejor elección para un paciente en particular. El tipo de fractura de tobillo definirá en qué momento pueden los pacientes empezar a pararse y andar con el tobillo lesionado. En diferentes ocasiones el paciente no puede colocar peso sobre el tobillo por algunos días, semanas o inclusive meses. El facultativo ortopedista en pies y tobillo es quien debe tomar esa decisión.

Inmovilización con yeso/bota ortopédica para fractura

Ciertas roturas de tobillo pueden ser asistidas sin cirugía. Se trata por lo general de afecciones donde un hueso se desliza mínimamente. Dichas fracturas pueden ser abordadas sencillamente con un lapso de inmovilidad. Cuando la tumefacción inicial baja con los días iniciales, se puede aplicar un yeso o una bota ortopédica para fracturas en el tobillo con el objeto de resguardarlo e inmovilizarlo de forma apropiada.

Tanto el yeso como la bota logran ofrecer un resguardo adecuado al tobillo. El yeso no se puede mojar ni quitar sin la asistencia de herramientas especiales. La bota se puede remover para bañarse y dormir. El tipo de fractura y el juicio del galeno establecerán el mejor tipo de inmovilidad. El yeso o la bota deben utilizarse hasta que la fractura cicatrice en su totalidad, lo que regularmente lleva de dos a tres meses.

Cirugía

La necesidad de efectuar o no una cirugía en un paciente va a depender en gran medida de la fachada de la articulación del tobillo en la radiografía, y en el tipo determinado de fractura. Las fracturas que muestran un gran desplazamiento y las fracturas de la tibia y el peroné regularmente necesitan cirugía. Reponer la alineación del hueso quebrado es esencial para una restitución total, por cuanto si una fractura no se sana de manera apropiada puede surgir una artritis de tobillo. La mejor forma de disminuir el peligro de artritis es reponer el tobillo a la posición normal en la medida de lo posible.

La terapia quirúrgica se reconoce como cirugía de reducción abierta y fijación interna, o CRAFI. Se efectúa un corte externo o lateral en el tobillo si el hueso del peroné está partido.

Se aplica una incisión interior o media en el tobillo, si el hueso de la tibia distal está fracturado. Los huesos afectados se disponen perfectamente mediante estos cortes y se conservan en su lugar mediante placas y tornillos de metal. Con la cicatrización del tobillo luego de la cirugía, se resguarda la articulación limitando las actividades y utilizando un yeso o una bota ortopédica para fracturas. El yeso o la bota deben utilizarse hasta que la fractura cicatrice totalmente, lo que toma de dos a tres meses, habitualmente.

¿Qué ocurre durante la recuperación?

El facultativo ortopédico en pies y tobillos probablemente planifique otras radiografías, en tanto se fortalecen los huesos, para confirmar que los cambios o las presiones en el tobillo, no hagan que los huesos se desplacen de lugar.

Probables complicaciones

Existen por lo general ciertas dificultades en un tobillo partido, considerando que el riesgo es superior en pacientes diabéticos y fumadores. El cirujano ortopédico puede sugerir actividades de rehabilitación y fortalecimiento. Los ejercicios de nivel de movilidad son importantes, pero tiene igual importancia no aguantar peso con el tobillo.

Un niño que se parte el tobillo debe ser examinado regularmente por un período de dos años para asegurar que el crecimiento avanza debidamente sin anormalidades o un largo no parejo de las piernas.

Lesiones deportivas de Tobillo

Las más comunes son las de ligamentos (esguinces), en particular las del lateral externo, muy habitual en baloncesto y fútbol. Cerca de un 20% de los esguinces se vuelven crónicos dando lugar a desequilibrios (fallos continuados y esguinces de repetición) que al paso del tiempo pueden desencadenar en artrosis de tobillo. Al comienzo son abordados a través de tobilleras o vendajes funcionales, seguido de un programa de rehabilitación.

Si no mejoran se realiza una atroscopia para investigar y aplicar tratamiento a afecciones intraarticulares relacionadas como el “impingement” (pinzamiento) de partes blandas u óseo, sinovitis, afecciones de cartílago (osteocondritis), de otros ligamentos, o cuerpos libres. Posteriormente a la artroscopia, y en el mismo acto quirúrgico, se efectúa una reparación de los ligamentos. Las afecciones de los tendones peroneos (tendinitis, roturas) se asocia corrientemente con tobillos inestables y deberían ser abordadas al mismo momento que las lesiones de ligamentos.

Las afecciones osteocondrales del astrágalo son afrontadas con artroscopia, exceptuando las de mayor tamaño que pueden necesitar de trasplante osteocondral (mosaicoplastia). Varias de estas cirugías se ven favorecidas con el aporte de elementos de crecimiento, con lo que se logra una más rápida reparación de los tejidos lesionados.

¿Qué es el esguince de tobillo?

Un esguince de tobillo refiere un desgarro de los ligamentos del tobillo. El más frecuente sucede en la porción lateral o externa del tobillo. Es una afección bastante habitual, que impacta a muchas personas realizando una extensa variedad de actividades. Puede suceder al momento de una fractura de tobillo (o sea, cuando los huesos del tobillo se quiebran). Sin embargo, es más común que suceda de forma aislada.

¿Cuáles son los síntomas del esguince de tobillo?

Los pacientes refieren dolor después de haberse doblado el tobillo. Por lo general esto ocurre generado por una afección por inversión, es decir que el pie da vueltas debajo del tobillo o la pierna. Pasa comúnmente cuando se realizan deportes. Los pacientes presentan dolor en la parte externa del tobillo y se exponen varios grados de inflamación y sangrado debajo de la piel (hematomas). Médicamente, estos hematomas son identificados como equimosis. Según la severidad del esguince, una persona podrá o no aguantar su peso con el pie.

Factores de riesgo del esguince de tobillo

Como se señaló, estas lesiones musculares suceden cuando el tobillo hace rotación por debajo de la pierna, lo que se llama inversión. Los

¿Cómo se efectúa el diagnóstico del esguince de tobillo?

Los esguinces de tobillo se pueden determinar de forma muy sencilla por cuanto son lesiones comunes. Es muy sugestivo el sitio del dolor en la zona externa del tobillo con sensibilidad e hinchazón en un paciente que tiene inversión del tobillo. En esos pacientes, las radiografías normales igualmente insinúan que el hueso no se ha partido, sino que los ligamentos del tobillo se han desgarrado o esguinzado.

Sin embargo, es muy importante no considerar cualquier lesión como un esguince de tobillo porque también pueden suceder otras lesiones. Por ejemplo, se pueden desgarrar los tendones peroneos. Igualmente, puede haber fracturas en otros huesos alrededor del tobillo, como el quinto metatarsiano y la parte anterior del calcáneo. En casos muy severos estaría justificada una resonancia magnética (RM) para desechar otras dificultades en el tobillo, como daño al cartílago. Una RM regularmente no es requerida para diagnosticar un esguince.

Tratamiento del esguince de tobillo

No se necesita cirugía en la mayor parte de los esguinces de tobillo. Incluso en los esguinces graves, estos ligamentos sanan sin cirugía. El grado del esguince establecerá la terapia a seguir. Los esguinces se catalogan tradicionalmente en varios grados. No obstante, quizás lo más importante sea la capacidad del paciente de aguantar su peso. Los pacientes que pueden resistir peso luego de la lesión, probablemente retornen a jugar con mucha rapidez. Las personas que no pueden caminar muy posiblemente son inmovilizadas.

Generalmente, la terapia en las primeras 48 a 72 horas radica en mantener reposo con el tobillo, poner hielo durante 20 minutos cada dos a tres horas, colocar una venda comprimida y subir el tobillo, es decir, posicionar la pierna y el tobillo de manera que los dedos de los pies se hallen por arriba del nivel de la nariz del paciente. Quienes no pueden aguantar peso se tratan mejor con la utilización de una bota ortopédica desmontable para caminar hasta que puedan aguantar peso de forma cómoda.

La Fisioterapia

Esto es uno de los pilares en el tratamiento del esguince de tobillo. Primero que nada los pacientes deben aprender a fortificar los músculos alrededor al tobillo, sobre todo los peroneos. Un deportista puede utilizar tobillera hasta que el fisioterapeuta piense que el tobillo se encuentra apropiadamente fuerte como para volver a jugar sin ella. En pocos casos se prescribe una cirugía, pero puede ser requerida en un paciente que presenta daños en cartílagos u otras lesiones asociadas. Los ligamentos solo se subsanan o fortifican en casos de inestabilidad crónica cuando los ligamentos han cicatrizado pero débilmente.

¿Cuánto tiempo demora la recuperación?

Eso depende de la severidad de la afección. Como se detalló, si las lesiones no son graves, las personas pueden volver a las actividades deportivas en algunos días. Pero si el esguince es grave, puede pasar más tiempo, incluso semanas. Es conveniente tomar en cuenta que los esguinces de tobillo superior cicatrizan en mucho tiempo.

Los resultados que se logran en los esguinces de tobillo son, por lo general bastante satisfactorios. Buena parte de los pacientes se sobrepone del esguince de tobillo y puede volver a sus deportes, actividades y vida normalmente. Sin embargo, ciertas personas que no siguen un programa de rehabilitación para el tobillo, de forma adecuada y que presentan un esguince grave pueden continuar con la inestabilidad del tobillo. La inestabilidad crónica sucede en pacientes que se esguinzan el tobillo de forma repetida. Estos episodios repetidos pueden ser graves porque pueden inducir daños a lo interno del tobillo. Estos pacientes deben considerarse para una intervención quirúrgica.

Posibles complicaciones

Las cirugías pocas veces son necesarias, como se señaló, no obstante, un tobillo que no hizo rehabilitación apropiadamente puede finalizar con inestabilidad crónica. Es significativo tratar esto con la terapia o la cirugía antes de que suceda mayor daño en el tobillo.

Grados en los esguinces de tobillo

Grado I. Esguince leve donde los ligamentos se distienden levemente. Una persona con un esguince grado I presentará un tobillo algo adolorido y es probable que se note algo inflamado.

Grado II. Esguince moderado donde los ligamentos se desgarran parcialmente y la articulación de tobillo se percibe sin tensión. El tobillo se encuentra adolorido y es probable que perdure inflamado por un período. Se dificulta afincar el pie impactado y hacer peso encima él.

Operación de tobillo

En la rotura común del tobillo el tratamiento quirúrgico se puede realizar bajo anestesia general o supresión local del dolor (por ejemplo, con anestesia raquídea). El primer paso de la operación consiste en una sección de la piel de unos 10 centímetros de longitud, por encima del maléolo interno, para exponer la fractura. Entonces el cirujano une los extremos de la fractura y los fija con placas, tornillos, alambres de fijación o lazos de alambre. Si hay además le lesión de sindesmosis, el cirujano aplica temporalmente un tornillo ajustable entre la tibia y el peroné.

En una rotura de tobillo abierta, durante y/o tras la operación, según las circunstancias, se administra un antibiótico (se pueden determinar el grado de contaminación de la herida y el tipo de contaminación microbiana mediante un hisopo). Además de este tratamiento de antibióticos, también se aplica una profilaxis de trombosis  (como en el tratamiento conservador). En el tratamiento quirúrgico de la fractura de tobillo se utilizan medidas antiinflamatorios y fisioterapia.

En la fractura de tobillo, que según la clasificación de Weber puede ser fractura Weber de tipo A, B o C, es necesario que la pierna esté descargada por completo durante varias semanas para el éxito del tratamiento.

Ejercicios de tobillo

Los Ejercicios para fortalecer luego de un Esguince de Tobillo son fundamentales para que tengas una buena recuperación y evitar las secuelas crónicas en el tobillo.

Los Ejercicios de Rehabilitación después del Esguince de Tobillo son esenciales para asegurar que el tobillo cure por completo y para evitar nuevos esguinces de tobillo.

El Esguince de Tobillo es la enfermedad de Traumatología más atendida en los servicios de urgencias hospitalarios. Además, es el tipo de Esguince más frecuente del cuerpo humano.

El tratamiento de Rehabilitación va a ser mucho más específico y prolongado dependiendo de la gravedad. En el caso de los esguinces más graves, para que la recuperación funcional del tobillo sea perfecta, tienes que hacer un buen Tratamiento de Rehabilitación.

Clasificación del Esguince de Tobillo de acuerdo a su gravedad

El Esguince de Tobillo se clasifica dependiendo de la gravedad del mismo en 3 grados.

  • Esguince de Tobillo Grado 1: El grado de gravedad es Leve.
  • Esguince de Tobillo Grado 2: El grado de gravedad es Moderado.
  • Esguince de Tobillo Grado 3: El grado de gravedad es Grave.

Esta clasificación es muy importante para comenzar el tratamiento de Fisioterapia del Esguince de Tobillo.

Objetivos de la rehabilitación después de un Esguince de Tobillo

Los objetivos de la Rehabilitación tras un Esguince de Tobillo son los siguientes:

  1. Disminuir la Inflamación: En las primeras 48 o 72 horas.
  2. Fortalecer los músculos que rodean el tobillo.
  3. Aumentar la Estabilidad de la articulación del tobillo.
  4. Prevenir la producción de un nuevo esguince de tobillo.

Ejercicios para fortalecer el tobillo después de un Esguince

En ocasiones, un esguince de tobillo grave, como el Esguince de Tobillo Grado 3, puede requerir un tratamiento personalizado

de rehabilitación para lograr la recuperación funcional completa de la articulación del tobillo.

En las primeras 48 horas, y antes de apoyar el pie en el suelo en el caso de que exista dolor en el lugar del esguince, tienes que realizar movimientos de flexión y extensión del tobillo, así como trazar círculos con el pie (hacia fuera y hacia dentro), para favorecer la disminución de la inflamación y la prevención de la rigidez de la articulación del tobillo.

Hay tres tipos de Ejercicios que tienes que realizar después de haber sufrido un Esguince de Tobillo.

Estos ejercicios te van a servir para que puedas prevenir la aparición de un nuevo Esguince de Tobillo.

Los 3 tipos de ejercicios son los siguientes:

  1. Ejercicios de Movilidad Articular.
  2. Ejercicios de Potenciación Muscular.
  3. Ejercicios de Propiocepción.

Ejercicios de movilidad articular para fortalecer el tobillo después de un esguince

Este tipo de ejercicios se pueden empezar a realizar a partir del tercer día después de haber sufrido un Esguince de Tobillo. Hay que empezar a realizarlos cuando haya desaparecido casi totalmente el dolor y la inflamación en la zona del Esguince. Están indicados en el Esguince de Tobillo grado 1 y Grado 2.

Son dos tipos de movimientos:

  1. Movilizar el pie en todas las direcciones.
  2. Trazar las letras del alfabeto en el aire. Para ello, tienes que utilizar el dedo gordo del pie como si estuvieras escribiendo con él.

Los ejercicios de Rehabilitación después del Esguince de Tobillo se comienzan a realizar empezar a realizarlos:

  • Cuando ya no tengas ningún tipo de dolor.
  • Cuando hayas recuperado la movilidad de la articulación del Tobillo.

Están indicados en el Esguince de Tobillo grado 1, Grado 2 y Grado 3.

Consisten en la realización de 6 tipos de ejercicios.

Son los siguientes:

  1. Movimientos de flexión de la articulación del Tobillo.

  1. Movimientos de extensión de la articulación del Tobillo.
  2. Movimientos de pronación de la articulación del Tobillo.
  3. Movimientos de anteversión de la articulación del Tobillo.
  4. Caminar sobre las puntillas de los pies.
  5. Caminar sobre los talones de los pies.

Ejercicios de rehabilitación después del esguince de tobillo

Los ejercicios de propiocepción dan estabilidad a la articulación de tu tobillo. En última instancia, este tipo de ejercicios son los que van a prevenir que puedas volver va sufrir un nuevo esguince. Son fundamentalmente ejercicios de Prevención del Esguince de Tobillo.

Ejercicios de Propiocepción para fortalecer el tobillo después de un esguince

Son de gran importancia para trabajar la capacidad de reacción del tobillo ante un desequilibrio. De seguro has resbalado en múltiples ocasiones, has sufrido un “traaaaspies” o has dado un mal paso donde tu tobillo ha sufrido una “torcedura“; sí este es el caso, es casi seguro que padecerás un Esguince de Tobillo.

Pero lo más importante es que los ejercicios de Propiocepción habilitan para que el tobillo pueda aguantar esa “torcedura“, que permanezca equilibrado y no padezca la “torcedura” que te va a generar el esguince de Tobillo.

Este tipo de ejercicios es conveniente realizarlos después de los ejercicios de Potenciación Muscular, cuando tu tobillo tenga ya la suficiente fortaleza y la articulación del tobillo haya adquirido cierta estabilidad.

Están indicados en el Esguince de Tobillo grado 1, Grado 2 y grado 3.

Existen muchos ejercicios de Propiocepción, pero se presentarán solo 4 por su simplicidad y facilidad de ejecución.

Son los siguientes:

  1. Colocarse de puntillas y frenar en esa posición.
  2. Mantenerse de pie sobre la pierna que ha padecido el esguince. Se le conoce como posición de “cigüeña”.
  3. Brincar hacia delante, hacia atrás o a los lados, y frenar o caer apoyado sobre la pierna en la que has sufrido el esguince. Si este ejercicio lo realiza igualmente con la pierna sana, estará fortaleciendo el tobillo sano y con ello estará haciendo un ejercicio que te va a prevenir que sufras un esguince en ese tobillo sano.
  4. Caminar sobre superficies irregulares. Por este motivo, es habitual que los médicos aconsejen andar sobre la arena de la playa.

Es recomendable realizar todos estos ejercicios con el mayor interés.

Inestabilidad del tobillo

En un tobillo con inestabilidad crónica las recidivas del esguince son frecuentes, esto se puede detectar claramente cuando un paciente refiere que ha tenido múltiples esguinces en uno o ambos tobillos al realizar actividades de la vida diaria, correr, saltar o durante un entrenamiento o práctica de algún deporte.

A través de distintas herramientas terapéuticas se puede implementar un idóneo un programa de movilidad y estabilización de todo el complejo articular del pie y del tobillo, además de la rodilla y cadera, que en esencia es la base de la rehabilitación funcional del tobillo.

Diagnóstico

Estas lesiones se sospechan por la clínica que refiere es paciente, junto a los antecedentes de esguinces de tobillo. Se diagnostican con una minuciosa anamnesis y exploración física, unas RX en estrés en varo y una RMN que nos sirve para catalogar la lesión y diagnosticar lesiones asociadas.

Tratamiento

El tratamiento de estas lesiones crónicas es quirúrgico. Hoy en día las técnica más propagada y más exitosa en la reconstrucción anatómica mediante plicatura ligamentosa tipo Böstrom – Gould, que consiste en un avance y retensado del ligamento lateral externo del tobillo.

Cuando el retensado fracasa hay que aplicar técnicas de rescate de reconstrucción del ligamento lateral mediante plastias tendinosas y fijación ósea en los puntos de origen e inserción del ligamento lateral, o estabilización mediante tenodesis. Existen diferentes procedimientos quirúrgicos siendo las más populares la técnica de Evans, técnica de Watson Jones, técnica de Chrisman- Snook.

Postoperatorio

La cirugía suele requerir un día de hospitalización. La anestesia es regional mediante bloqueo regional nervioso o raquianestesia. Empleamos un abordaje lateral, con una herida de aproximadamente 4 – 6 cm en la parte lateral del tobillo. El paciente debe permanecer inmovilizado postcirugía con una férula de yeso en posición de eversión cuatro semanas aproximadamente para conseguir la correcta cicatrización del ligamento, seguido de un periodo de rehabilitación posterior de aproximadamente cuatro semanas.

Úlcera de tobillo

La úlceras de estasis venosa es el tipo más frecuente de úlcera, y es responsable de entre 80 y 90 por ciento de las úlceras que impactan las piernas. Se deben habitualmente a una condición conocida como Hipertensión venosa o insuficiencia venosa crónica. La sangre no drena desde las piernas hasta el corazón con normalidad, y produce una aglomeración de presión en las venas; lo que puede producir una ulceración de piel. Estas úlceras, incluyendo las úlceras varicosas, por lo general se forman al interior de la pierna, exactamente por arriba del tobillo.

No se sabe con exactitud cómo la hipertensión venosa ocasiona las úlceras, pero cantidades de galenos consideran que también

ocasionan una reducción en la corriente sanguínea a los capilares de la pierna. Esto genera una aglomeración de glóbulos blancos. La acumulación de glóbulos blancos limita el oxígeno al tejido, lo que afecta y conforma la úlcera.

Otra tesis es que la hipertensión venosa produce fuga en las células del cuerpo hacia la piel e influye en el crecimiento celular. Este proceso invade la reparación del tejido dañado.

Quiénes están en riesgo de úlceras de tobillo

Mayor riesgo de desarrollar úlceras venosas presentan las personas que tienen o tuvieron:

  • Hinchazón anterior de pierna
  • Antecedentes de coágulos
  • Varices
  • Antecedentes de enfermedades inflamatorias
  • Fumar

Si tiene familiares con antecedentes de úlceras, es posible que las desarrolle también. Fumar puede incrementar el riesgo de desarrollar úlceras de tobillo porque obstaculiza el flujo de oxígeno mediante el torrente sanguíneo.

Síntomas de las úlceras de tobillo

Estas úlceras no siempre son dolorosas, pero pueden producir picazón o quemar. Generalment son rojas, con piel amarillenta encima de ellas. La úlcera puede drenar líquido amarillo o verde. La piel se siente caliente al tacto, y la zona que circunda la úlcera puede estar inflamada y descolorida. Las piernas pueden doler y, de acuerdo a lo inflamado que se halle el tobillo, la piel puede sentirse muy apretada y presenta un aspecto brillante.

¿Cómo se diagnostican las úlceras de tobillo?

El médico le preguntará sobre su historial médico y síntomas. Asegúrese de mantener un registro de todos sus síntomas porque ayudará a su médico a conseguir el diagnóstico más acertado.

Si ha mantenido la úlcera durante mucho tiempo, es probable que su doctor tome una muestra y aplique una biopsia para descartar presencia de cáncer. MRIs, CT Escáneres y radiografías, igualmente verifican comunmente la profundidad de la úlcera y si existe un hueso afectado. Su médico asimismo revisará su úlcera para determinar el nivel de infección.

Tratamientos para las úlceras de tobillo

El objetivo principal es tratar las heridas, cualquier infección presente y calmar el dolor. La terapia con compresas contribuye con la inflamación,acelera el proceso de sanación e igualmente ayuda en la prevención de úlceras futuras.

Medias de compresión, envolturas o inclusive un vendaje elástico alrededor de la pierna hasta la rodilla pueden mejorar. Usted y su médico pueden definir el método de compresión que funcione mejor para usted de acuerdo a su tipo de úlcera.

Su médico puede prescribirle fármacos como pentoxifilina y aspirina, si la terapia de compresión no es el tratamiento idóneo para usted. Estos medicamentos pueden ser muy exitosos en el tratamiento de las úlceras. Es probable que deba tomar diuréticos por un breve período si presenta una inflamación significativa.

Es determinante que ingiera todos los medicamentos prescritos, conserve el área de la úlcera limpia y cambie el apósito sobre la úlcera periódicamente, así como observar las instrucciones para estimular la curación adecuada. Existen varios tipos de apósitos que se pueden utilizar para una úlcera, incluyendo colágenos, antimicrobianos, compuestos y apósitos para la piel. El facultativo puede exponer las ventajas de cada tipo y le orientará sobre qué compuesto es más adecuado para su situación.

Ingiera muchos líquido regularmente, siga una dieta balanceada, descanse lo suficiente y haga ejercicio. La buena salud general acelera el proceso de sanación.

Cómo prevenir las úlceras de tobillo

Eleve las piernas por arriba del corazón durante un mínimo de 30 minutos, varias veces al día. Alterne la posición de pie o sentada, evitando permanecer largos períodos en cada una. Esto contribuye a disminuir la presión e inflamación que pueden ocasionar las úlceras de estenosis venosas, así como contribuir en la apropiada circulación sanguínea.

Procure subir las piernas en la cama por la noche, si es posible. Trate igualmente de disminuir la sal en su dieta y controle la presión arterial con regularidad frente a cualquier cambio.

En ocasiones perder peso puede reducir parte de la presión sobre su piernas. Consulte con su doctor para ver si considera que la pérdida de peso es conveniente parea Ud.

Ganglión

También llamado quiste sinovial, es una bolsa de líquido paratendinoso o articular que se encapsula, lo cual constituye una de las primeras razones de tumoración en el pie o tobillo. Por lo general requiere de intervención quirúrgica para su eliminación.

Son poco comunes y en muchos casos no requiren atención médica ni dolor.
Son tumoraciones benignas tal como la fibromatosis o fibroma plantar. Surge como una tumoración, regularmente en la zona dorsal del pie, como una como una pequeña pelota no dolorosa.

Aparece por presentar un poro en la zona de la cápsula articular, el cual filtra líquido articular afuera del espacio, el cual se va encapsulando formando el ganglión en el pie o quiste sinovial.

¿Cómo se diagnostica el ganglión en el pie?

Por lo regular el paciente nota una pequeña tumoración o bulto en el pie que surge de manera inesperada. En algunos casos, antes al surgimiento del ganglión en el pie, se puede presentar una etapa de dolor. Sin embargo, frecuentemente el ganglión del pie no es doloroso, a menos que se trate de un ganglión de mayores proporciones, en cuyo caso el dolor es muy recurrente por el roce con el zapato y porque el quiste ocupa estructuras anatómicas del pie.
Se diagnostica con una ecografía o una resonancia magnética que presenta una tumoración con líquido intracapsular.

Tratamiento del ganglión en el pie

Mayormente los gangliones en el pie no requieren de tratamiento específico alguno. Si la molestia es poca se sugiere aguardar, por cuanto regularmente desaparece en algunos días. Hay veces que por su localización o gran tamaño las molestias son de consideración. En esos casos se sugiere aplicar una operación quirúrgica, la cual consiste en una cirugía de extracción del ganglión de pie.

Cabe señalar que los gangliones o quistes sinoviales pueden recidivar o surgir de nuevo luego de una cirugía. El índice de recidiva en ciertos casos es alto. Adicionalmente, existe la posibilidad de complicaciones después de la cirugía, si el ganglión en el pie es muy grande. Se han prescrito dificultades cutáneas, lesiones tendinosas o dolor después de la cirugía del ganglión gigante en el pie. Por ello se recomienda hacer un tratamiento temprano y no aguardar a que el ganglión se vuelva muy voluminoso.

Tratamiento de esguince de tobillo mal curado

El esguince de tobillo es una de las afecciones más frecuentes, no solamente entre los deportistas. En numerosas ocasiones no se le da la importancia requerida, a esa torcedura del pie que ocasiona una pequeña molestia, pero no nos limita a continuar con nuestra vida normalmente.

En otras oportunidades, luego de un tiempo de reposo y el empleo de hielo; consideramos sanada la afección, aunque notemos en ocasiones, algo de dolor en el tobillo, específicamente cuando cambia el tiempo. Es lo que definimos como un esguince de tobillo mal curado y, aunque con frecuencia no le prestamos la debida atención, estamos provocando que surjan nuevas lesiones o que empeore la que ya presentamos. De acuerdo a lo grave que sea la torcedura, únicamente se hablará de distensión de los ligamentos y de desgarro de fibras musculares o, en contraste, se tratará de una rotura de fibras o del mismo ligamento.

La Fisioterapia como la Osteopatía pueden xontribuir a recuperarnos de una afección de tobillo mal curada. El tobillo experimenta alguna inestabilidad, por la pérdida de tensión en los ligamentos, que puede volverse crónica. Es muy común que esto ocurra si el esguince originario que sufrido fue atendido a través de la inmovilización con yeso (escayola).

Si las fibras desgarradas se han regenerado de manera desordenada, se puede conformar un callo fibroso o una fibrosis de la cicatriz. Exteriormente esta cicatriz no se observa pero sí se evidencia cuando se palpa la región lesionada.

El masaje transversal a profundidad, igualmente nombrado masaje de Cyriax, en honor al doctor ortopeda que lo desarrolló, James Cyriax, es una técnica manual que radica en dinamizar específicamente el lugar de la afección. Es eficiente para los esguinces agudos al haber cicatrizado, por cuanto, entre otras cosas, posibilita la producción de tejido colágeno y tiene influencia analgésica, minimizando el dolor.

Es frecuente aplicar también un vendaje funcional o el kinesiotaping, que son vendas neuromusculares, para optimizar la estabilidad del tobillo, bajar la hinchazón y mejorar la circulación sanguínea en la región lesionada.

Rehabilitación del tobillo

Un aspecto de suma importancia en la atención de un esguince de tobillo es la rehabilitación. Es posible que, debido a la hinchazón y el dolor, dejamos de afincar el pie afectado o estemos caminando apoyando indebidamente el pie.

Los músculos del tobillo habrían perdido elasticidad, así que será requerido trabajar con ellos a los fines de recobrar la normalidad lo más posible. Para ello se recomiendan los siguientes ejercicios.

Ejercicios isométricos

Son bastante simples. Es suficiente con sentarse en una silla, descalzos, con los pies afincados en el suelo, realizar repeticiones de algunos movimientos, sin esforzar la articulación.

Fortalecimiento del tobillo con bandas elásticas

Se utilizan bandas elásticas para acompañar el movimiento. Estos ejercicios igualmente, se desarrollan sentados y descalzos.

Fortalecimiento de los ligamentos del pie

Se logra mediante ejercicios propioceptivos, los cuales son ejercicios muy sencillos. Se basan en afincar el pie sobre el suelo o sobre un cojín, con o sin desequilibrios, para lograr que nuestros movimientos sean lo más eficientesy coherentes posibles. De esta manera impediremos que una mal pisada se convierta en un esguince.

Ácido úrico en tobillos

El Ácido Úrico es un elemento tóxico de desecho que procede del metabolismo de nitrógeno en el organismo; se obtiene de la degeneración de las purinas (componentes de ciertas proteínas) no posee utilidad en el organismo, por lo que se elimina mediante la orina, sin embargo, cuando la eliminación no es correcta, o si su producción es muy profusa, se almacena en las articulaciones con consecuencias adversas.

Ocurre cuando se aglomera mucho ácido úrico en el organismo. Dicha acumulación puede generar depósitos de cristales de ácido úrico en las articulaciones o coyunturas, y con frecuencia lesiona el dedo gordo del pie —mediante almacenamientos de ácido úrico (tofos gotosos) que semejan bultos debajo de la piel y piedras.

el tobillo

Al haber más purinas en el organismo, se incrementan las concentraciones de ácido úrico en sangre. Lo que se conoce como hiperuricemia. Las concentraciones normales de ácido úrico en sangre son 7mg/dl para hombres y 6 mg/dl para mujeres. Entre más tiempo se permanezca la hiperuricemia, mayor es la probabilidad de desarrollar la conocida gota; en esa afección el ácido úrico en exceso se aglomera y forma “vidrios” o “sales” (uratos de sodio) que se depositan en articulaciones y tejidos circundantes, lo que puede generar artritis (inflamación de esos tejidos) crónica.

En consecuencia surgen dolores subitamente en la zona que afecta, el cual generalmente comienza en el dedo gordo del pie y prosigue hacia arriba por la extremidad inferior, incluyendo los tobillos.

La enfermedad que habitualmente ocurre pasados los 35 años, puede surgir de manera aislada o acompañarse, en cierto momento de su evolución, de cálculos o piedras en los riñones (litiasis renal úrica) y lesionar la funcionalidad de esos órganos.

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