Huesos largos: ¿qué son? Anatomía, función, características y más

Los huesos largos son una parte fundamental del sistema esquelético que constituye la base que sustenta el resto de los sistemas corporales y permite la movilidad del mismo. Entre los diversos huesos que lo componen, los huesos largos son una parte fundamental de este sistema.

huesos largos

¿Qué son?

Los huesos largos son extensiones óseas densas y y duras que otorgan bastante resistencia, dan forma a la estructura corporal y permiten la movilidad de todo el cuerpo humano. Un ejemplo de hueso largo es el hueso del muslo cuyo nombre es el fémur; esta estructura ósea representa la estructura de un hueso largo.

Estos huesos se caracterizan por tener una diáfisis y dos extremos. La diáfisis es la parte en forma de tubo de un hueso largo, comprendida entre sus dos extremos, llamados también epífisis. La diáfisis se encuentra recubierta de un tejido óseo denominado periostio. En el canal medular posee la médula ósea amarilla.

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La denominación de huesos largos no se debe sencillamente por el tamaño aparente de los huesos. Los huesos de las manos, por ejemplo, se clasifican como huesos largos aunque sean de corta extensión. La clasificación de los huesos largos se debe a su forma y no al tamaño de los mismos.

Como se mencionó anteriormente, los huesos largos poseen médula ósea amarilla en el canal medular. En la etapa de formación corporal, poseen además médula ósea roja, que le da el característico tono rojizo a algunos huesos y es capaz de producir las células sanguíneas.

Anatomía

Como cualquier otra clase de tejido conjuntivo, el hueso el cual también es llamado como tejido óseo está compuesto por una especie de matriz en la que las células se encuentran dispersas. Esta matriz ósea tiene una composición de un cuarto o veinticinco por ciento de agua, un cuarto o veinticinco por ciento de proteínas y un medio o un cincuenta por ciento de sales minerales. Además hay cuatro clases de células óseas:

Las primeras clases de células son las células osteoprogenitoras. Estas son células no especializadas que derivadan del mesénquima, un tejido del cual hace proceder todos los demás tejidos conectivos del cuerpo.

Se encuentran células osteoprogenitoras en la capa interna del periostio, en el endostioy en los canales del hueso que contienen los vasos sanguíneos. A partir de estas células se generan los osteocitos y osteoblastos.

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Los osteoblastos: Se conocen mayormente por ser células que forman el tejido óseo pero que poco a poco  han perdido la capacidad de dividirse por mitosis. Segregan colágeno y otros materiales utilizados para la construcción del hueso. Se encuentran en las superficies óseas y a medida que segregan los materiales de la matriz ósea, esta los va envolviendo, convirtiéndolos en osteocitos

3. Osteocitos: son células óseas maduras derivadas de los osteoblastos que constituyen la mayor parte del tejido óseo. Al igual que los osteoblastos han perdido la capacidad de dividirse. Los osteocitos no segregan materiales de la matriz ósea y su función es la mantener las actividades celulares del tejido óseo como el intercambio de nutrientes y productos de desecho.

4. Osteoclastos: Son las células que se encuentran derivadas de monocitos circulantes que se asientan sobre la superficie del hueso y proceden a la destrucción de la matriz ósea (resorción ósea)

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El hueso no es totalmente sólido sino que también posee pequeños espacios entre sus componentes, lo cual hace que formen pequeños canales por donde circulan los vasos sanguíneos encargados del intercambio de nutrientes.

Función

Aunque los huesos largos parezcan por gran apariencia o externamente como simples estructuras sólidas, la real verdad es que estas, como cualquier otro componente del sistema esquelético, no son más que estructuras omplejas, semirígidas, con cierta capacidad de movilidad, y porosas.

Hay casos donde la movilidad y sensibilidad es muy restringida como las personas que padecen la enfermedad de huesos de cristal.

En su total extensión, todos los huesos están compuestos de tejido óseo, el cual a su vez está conformado por muchos minerales en dos terceras partes y componentes orgánicos en un tercio de la composición total del tejido óseo. Esta conformación de sustancias permite la porosidad de los huesos y la semirigidez.

Entre las funciones de los huesos largos, como la de cualquier otra clase de huesos del sistema esquelético, se encuentran las siguientes:

1. Estructural o de sostén: Todos los huesos que conforman el esqueleto humano aportan el sostén y soporte necesario para la estabilidad del cuerpo. Los huesos además brindad una forma específica durante el desarrollo corporal.

2. Locomotriz: Los huesos largos, así como los huesos irregulares, los cortos o los planos y demás clases de huesos, tienen unas clases de marcas de carácter óseo que ayudan en la inserción de los tendones, ligamentos y fascias, todas estas estructuras cartilaginosas.

Gracias a estos cartílagos los huesos son capaces de tener interacción con la masa muscular, lo cual se traduce en la psoibilidad de movimiento de las articulaciones.

Cabe recordar que los músculos proporcionan el poder motriz mientras que el sistema esquelético tienen una función como sistema de palancas que es capaz de organizar el movimiento acorde con cada necesidad del cuerpo humano.

3. Protección: El cuerpo humano tiene órganos y estructuras vitales, específicamente como el corazón, el cerebro, el hígado, los riñones, los pulmones, entre otros.

Todas estas estructuras necesitan protección, los huesos tienen entonces esta función protectora, formando o creando paredes rígidas alrededor de cada órgano, como en el cerebro del cual se tiene un aproximado de más de treinta huesos.

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4. Hematopoyética: La médula ósea roja que se encuentra en los huesos planos y algunos huesos largos, en estructuras como las costillas, el esternón, la columna vertebral, el cráneo, la escápula o la pelvis, es capaz de formar los eritrocitos, leucocitos y plaquetas a través de la hematopoyesis.

5. Homeostasis de minerales: Los huesos pueden además ser un almacén de cualquier clase de minerales en el organismo, específicamente el de calcio y el fósforo. Hay un intercambio recíproco de manera casi constante al torrente sanguíneo para mantener un equilibrio y distribuir a otros órganos del cuerpo humano según sus necesidades.

6. Almacenamiento de triglicéridos: La médula ósea roja que se encuentra en los adultos es reemplazada por médula ósea amarilla. Esta médula ósea amarilla está constituida por adipocitos que almacenan triglicéridos, los cuales constituyen una reserva energética.

Estructura

El hueso siendo parte del tejido del sistema óseo es duro, resistente y firme, conformando todo lo que constituye el sistema esquelético. Todos los huesos se componen de tejido blando y tejido duro; los huesos largos no son la excepción, estos además presentan una estructura particularizada.

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La epífisis es la primera estructura que conforma todo hueso largo. Esta es una porción del hueso que se ubica en los extremos de los huesos largos. Su formación parte de un tejido de textura esponjosa en el centro de la epífisis y una capa de hueso levemente delgada que resulta de mayor compactación en su periferia.

En la parte exterior de la epífisis, esta estructura ósea se recubre en su zona articular, es decir, la ubicación donde coincide con un hueso de rótula, por un cartílago especializado denominado articular; en el resto de la parte externa de la epífisis se recubre por el periosto.

En la parte interior de la epífisis se encuentra inmersa la médula ósea de color rojizo, que es donde se realiza la función hematopoyética.

Absolutamente todos los huesos que son largos tienen dos epífisis: una primera que se encuentra más próxima al centro anatómico, recibiendo así de este modo el nombre de epífisis proximal, y una segunda clase de epífisis que está más alejada de este centro anatómico, cuyo nombre es la epífisis distal.

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La diáfisis es la segunda parte de la estructura de estos huesos. Es una parte o porción en el centro del hueso que es en su forma y clasificación largo. Esta compuesto de tejido de carácter óseo con cierta compactación. Tiene una forma de cilindro alargada, a manera de tubo.

Esta estructura está ubicada en el medio de las dos epífisis, entre estas dos estructuras óseas, uniéndolas por una forma tubular. Las epífisis y la diáfisis están unidas entre sí por una forma denominada como metáfasis.

Esta porción del hueso largo se encuentra cubierta en su exterior por el periostio, que es una membrana de tejido conjuntivo o unificador, adherida en el exterior a los huesos, que le sirve a estos para su regeneración constante y nutrición para fortalecerlos.

En el interior de las diáfisis hay una cavidad a manera de tubo que es denominada como canal medular. En este canal el hueso largo alberga la médula ósea amarilla.

La médula ósea amarilla esta formada por adipocitos hematíes dispersas en toda la cavidad del canal medular de las diáfisis en los huesos largos. No participa en la formación de células de la sangre, si no más bien tiene la principal y única función de reserva energética. En un adulto la proporción de médula ósea amrilla y roja es de 50 y 50.

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La metáfisis es otra de las estructuras de mayor importancia para la composición de cualquier clase de hueso largo. Esta es la zona que sirve como unión entre los extremos de los huesos largos o epífisis y la parte central, la diáfisis, que tiene una forma característica de un tubo.

La zona de la metáfisis está ocupada durante el período de la infancia de la persona y también durante el período de la adolescencia por una especie de tejido del tipo cartilaginoso que es llamado como cartílago de crecimiento, permitiendo este que el hueso pueda desarrollarse con una forma longitudinal.

Luego de superar la adolescencia hasta alcanzar la adultez, el cartílago articular tiene una tendencia a ser reemplazado o sustituido por el llamado tejido óseo esponjoso. Luego de toda la conversión total del cartílago articular hacia el tejido óseo esponjoso, la zona de la metáfisis recibe el nombre de la línea epifisiaria.

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El cartílago articular, que ya mencionado anteriormente se conforma durante el período de la infancia de la persona y va desarrollándose durante la adolescencia, es una clase de cartílago que encaja en la clasificación de estos como un tipo de cartílago hialino.

Esta clase de cartílago presente en la zona de la metáfisis de los huesos largos es una gran capa de tejido con mucha elasticidad y de bastante resistencia que además tiene la función de recubrir los extremos óseas e impide el roce para tratar de evitar cualquier clase de desgaste en las estructuras óseas.

Su composición se basa en la constitución de un red de fibras de colágeno y proteoglicanos que son producidos por un tipo de células cartilaginosas llamadas condrocitos, quienes producen los proteoglicanos, nutrientes encargados de mantener y fortalecer la matriz del cartílago articular.

Este no tiene inervaciones como otros tipos de cartílagos ni tampoco posee sistema de vascularización.

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Otra de las estructuras fundamentales de los huesos largos es el periostio. Esta clase de estructura ósea es una membrana de tejido conectivo, cuya función es de enlace entre dos estructuras óseas. El periostio está inervado en toda su forma, cuya inervación se da por las terminaciones nerviosas nociceptivas. Posee además vascularización.

El periostio es una capa de bastante fibre y suma resistencia, que además cubre el hueso por la superficie externa a salvedad de los lugares donde se insertan los ligamentos, los tendones y otras clases de estructuras superficiales de las articulaciones.

Este se encuentra unido al hueso por unas fibras de colágeno llamadas como fibras de Sharpey; son parte de la capa de fibra exterior del periostio, que entran en las laminillas circunferenciales e intersticiales por fuera del tejido óseo.

La conformación del periostio de divide en dos: primeramente, está formado por una capa exterior de mucha fibra y luego, en segundo lugar, por una capa interior de recambio. La primera capa contiene fibroblastos, el cual es un tipo de célula residente del tejido conectivo propiamente dicho, ya que nace y muere ahí. Sintetiza fibras y mantiene la matriz extracelular del tejido.

La otra capa, la que se encuentra en el interior y funciona como capa e recambio, contiene células osteogénicas, las cuales son células no especializadas que tienen la capacidad de dividirse y en las cuales forman células hijas como los osteoblastos. Estas células osteogénicas se transforman en osteoblastos, capaces de modificar la matriz ósea para el desarrollo y crecimiento de los huesos.

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Por último, se tiene como parte de la estructura de los huesos largos el endostio. Esta es una membrana de tejido que une, por tanto conjuntivo, y además recubre la cavidad de la médula ósea. Esta membrana de los huesos largos tiene en su contenido unas células que son capaces de formar hueso llamadas osteoblastos.

La cavidad medular por otro lado es una concavidad, entendida esta como el espacio interno que existe en la porción de la diáfisis y donde esta contiene la médula ósea amarilla que posee una contención sustancial de adipocitos, y durante las primeras etapas del desarrollo corporal humano, la médula ósea roja. La cavidad medular ósea está recubierta por el endostio.

Huesos largos de la pierna

El cuerpo humano tiene una cantidad bastante numerosa, por lo que ha resultado de bastante complicación para la biología contemporánea precisar cuántos huesos tiene el cuerpo humano, sin embargo a la fecha ya es sabida la cantidad exacta de huesos en toda la estructura corporal.

Tibia

La tibia es un tipo de hueso que clasifica dentro de la denominación de los huesos largos. Tiene una forma aproximada de un prisma de carácter triangular, de simetría par, que está ubicado en la parte de atrás e interna de las dos piernas del cuerpo humano.

Tiene además dos curvaturas de sentido contrario: la de la parte de arriba, cóncava hacia fuera; otra inferior, cóncava hacia dentro, con la forma de una S itálica.

Como el resto de los huesos tiene dos epífisis, dos metáfisis y una diáfisis con su respectiva cavidad medular ósea. La epífisis proximal a la matriz ósea participa en la articulación de la rodilla, relacionándose con el fémur, mientras que el otro tipo de epífisis, la epífisis distal tiene compartimiento con la articulación del tobillo y con la epífisis distal del peroné

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La tibia se encuentra a una altura medial con el peroné, con el que slogra poder articularse en sus extremos proximal y distal. Asimismo, entre ambos huesos existe una membrana fibrosa que es llamada membrana interósea, pudiendo aportar estabilidad las dos articulaciones al formar una sindesmosis.

La sindesmosis, cabe acotar, es una articulación de textura fibrosa que logra unir dos huesos, generalmente huesos largos, que se encuentran separados por una lámina de tejido fibroso de gran distancia entre las dos estructuras del sistema esquelético, ya sea por una membrana fibrosa o algún ligamento.

Peroné

El hueso del peroné, el cual es también llamado como fíbula. Este es un hueso de la parte que está debajo del sector de la pierna, de gran amplitud, par, sin ninguna clase de simetría, formado además por un cuerpo prismático circular con tres caras llamadas externa, interna y posterior respectivamente, tres bordes, siendo estos el único anteriores y los dos laterales, y dos extremos: superior o cabeza, donde se destaca la apófisis estiloides y el maléolo lateral.

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El peroné se ubica en la parte externa de la extremidad cuyo nombre tiene como pierna. Logra poder articularse en la parte interior junto a la tibia gracias a una articulación de la clase diartrosis, de un tipo específico de esta clasificada dentro del tipo artrodias, conformando así junto con la tibia la llamada pinza tibioperonea, y por abajo con el astrágalo, formando la articulación tibioperoneoastragalina.

Fémur

El hueso del muslo en la parte superior de la pierna es llamado fémur. Es el segundo segmento del miembro inferior de la extremidad, además de ser el hueso más largo, fuerte y voluminoso de todo el cuerpo humano,​ y de la mayor parte de los mamíferos en la clasificación de la zoología moderna.

El fémur se encuentra en la parte inferior de nuestro cuerpo; los músculos que están ubicados en el fémur son el bíceps femoral​, las cuatro cabezas del cuádriceps: el recto femoral, el vasto lateral, el vasto medial y el vasto intermedio o crural, además de los músculos semitendinoso y semimembranoso.

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La longitud de este hueso largo es en promedio de un porcentaje de un 26.74% de la altura de una persona,​ esta proporción varía en los hombres, en las mujeres y la mayoría de los grupos étnicos o raciales; este dato resulta de mucha utilidad en la antropología, ya que ofrece una base para poder estimar razonablemente sobre la altura de un sujeto no poder contar con todo el esqueleto completo.

El fémur, mencionado anteriormente, se clasifica como un hueso largo y se compone de un diáfisis, el eje o cuerpo y dos epífisis o las extremidades que se articulan con los huesos adyacentes en la cadera y la rodilla. Durante la época de crecimiento de la zona ósea también se puede encontrar metáfisis, que está situada entre la diáfisis y la epífisis.

Huesos largos de la mano

Los huesos de la mano parecieran a simple vista clasificar en la categoría de huesos cortos, sin embargo los huesos no se clasifican extrictamente por su tamaño sino más bien por su forma. Sabiendo esto, los huesos de la mano tienen cinco categorías de acuerdo a la zona que ocupan en la mano:

Carpianos o carpos

  • Os trapecium – trapecio
  • Os trapezoideum – trapezoide
  • Os capitatum – hueso grande
  • Os hamatum – ganchoso
  • Os pisiforme – pisiforme
  • Os triquetrum – piramidal
  • Os lunatum – semilunar
  • Os scaphoideum – escafoides

Metacarpianos o metacarpos

  • Primer metacarpiano
  • Segundo metacarpiano
  • Tercer metacarpiano
  • Cuarto metacarpiano
  • Quinto metacarpiano

Falanges proximales, medias y distales

Hay cinco falanges en por cada mano con tres porciones. Las falanges proximales son una clase de huesos largos de la mano que se articulan con los respectivos huesos metacarpianos en su epífisis proximal, mientras que en su epífisis distal se articulan con las falanges medias, excepto en el pulgar donde no existe este último hueso.

Huesos largos del brazo

El húmero es el hueso más largo de los brazos, extremidades laterales ubicadas en la parte superior del cuerpo humano. Forma parte del llamado esqueleto apendicular, contrario al esqueleto axial, ubicado además en la región específica del brazo.

En la parte superior tiene una articulación con la escápula, por  medio de la articulación del hombro o conocida también como articulación glenohumeral, y en la inferior con el radio y el cúbito, por medio de la articulación del codo o articulación humeroradioulnar. El extremo más próximo del húmero tiene la cabeza, cuellos quirúrgico y anatómico y tubérculos mayor y menor.

 

Radio

El radio es un hueso que clasifica dentro de los huesos largos, es par y no tiene simetría. Se sitúa por la parte de afuera del cúbito, en la parte externa del antebrazo. Como cualquier otro hueso largo consta de un cuerpo y dos extremidades, superior e inferior.

Cúbito

El hueso largo del cúbito, el cual es también llamado como ulna, es una estructura del sistema esquelético, localizado de manera paralela al radio, entre la tróclea humeral y el carpo. Tiene su ubicación en la parte interna del antebrazo; acerca de su capacidad para articular, en la región superior se configura con el húmero y el radio, y por la parte inferior con el radio y con los huesos del carpo. Tiene un cuerpo y dos extremidades.

Factura de huesos largos

A pesar de ser los huesos de mucha resistencia y estabilidad, resulta a veces por diversos percances inevitable una fractura de estos. La fractura de un hueso largo se refiere a la fracción en pedazos de una misma porción del sistema óseo. Las fracturas de huesos largos pueden suceder a cualquier edad, pero son más frecuentes en personas mayores de 65 años y también en mujeres, porque tienen una menor masa ósea.

Las fracturas tienen varios tipos y pueden distinguirse en diversas formas: la fractura abierta – cerrada, configurada en función de si el hueso está expuesto o no, si está expuesto es abierta y viceversa; la fractura conminuta es el otro tipo de fractura de los huesos largos, se caracteriza por tener una fractura en varios fragmentos del sistema esquelético; por último se tiene la fractura desplazada o no, de acuerdo a si están los huesos en su sitio o desviados.

En toda clase de fracturas de cualquier estructura ósea que tienen relación alguna con en el desgaste excesivo del hueso, conocido clínicamente con el trastorno de osteoporosis grave, a veces ocurre antes la rótula que la misma caída, es decir, el hueso se rompe solo y entonces la persona se cae porque el hueso roto no sujeta bien el peso.

Aunque en el momento es complicado poder saber qué ha sucedido antes o después, algunas personas notan un crujido en la cadera, señal de que se ha roto un hueso.

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