Amígdalas: ¿Qué son? Anatomía, función, fisiología y mucho más

Bacterias, gérmenes, microbios y toda clase de organismos patógenos que pretendan ingresar al organismo por vía aérea o ingeridos, consiguen el primer frente de defensa en las amígdalas, que forma parte del sistema inmunitario. De no acabar con estos invasores acciona otra serie de mecanismos dentro del cuerpo para combatirlos.

Qué son las amígdalas

Se trata de dos masas de tejido linfático que desempeñan una misión defensiva en el organismo. Se localizan en la zona posterior de la garganta, situadas a cada lado de ella.

Forman parte del sistema linfático en unión con los adenoides. Este sistema extermina las infecciones y conserva en equilibrio los fluidos del cuerpo. Las amígdalas y adenoides capturan gérmenes que ingresan por la boca y la nariz.

Saber sobre la estructura de las amígdalas y el sistema al cual pertenece nos ayudará a comprender mejor el rol que cumple este tejido linfático en nuestro cuerpo.

¿Qué es el sistema linfático?

Se concibe como la infraestructura anatómica que traslada la linfa -líquido que elimina sustancias de residuales de nuestro organismo- directamente al corazón, y conforma el aparato circulatorio.

De esta manera el aparato circulatorio de un individuo está compuesto por el corazón, las arterias que trasladan la sangre del corazón a todo el organismo, las venas que compilan la sangre, y el sistema linfático que acopia la linfa para llevarla al corazón.

El sistema linfático de los seres humanos se compone de:

  • Vasos linfáticos:capilares, colectores, troncos y conductos.
  • Órganos linfáticos o linfoides primarios(médula ósea y el timo, el cual es una glándula que se encuentra en la porción superior del torax)
  • Órganos secundarios (ganglios linfáticos, bazo, tejidos linfáticos como amígdala faríngea o placas de Peyer y, en general, tejido linfoide relacionado a las mucosas)
  • La linfa el cual es el líquido que transita por los vasos linfáticos; presenta funciones muy significativas, por lo que es esencial para el funcionamiento del sistema inmunitario y adicionalmente recopila las sustancias de desecho.

Funciones del sistema linfático

  • Sostenimiento del equilibrio osmolar en el “tercer espacio”.
  • Ayuda de manera primordial a conformar y agilizarel sistema inmunitario (defensas del organismo).
  • Recoge el quilodesde el compuesto intestinal, el cual es un producto que posee un alto contenido en grasas.
  • Regula la concurrencia de proteínasen el intersticio, la cantidad de líquido intersticial y su presión.

Anatomía de las amígdalas

Su organización constituye el Anillo linfático de Waldeyer que resguarda el acceso de las vías digestiva y respiratorias de la incursión bacteriana.

El anillo de Waldeyer posee una función de defensa del cuerpo: los linfocitos hacen contacto de inmediato con los gérmenes patógenos que hayan podido entrar por la nariz o la boca; así pueden librar una rápida respuesta defensiva por parte del organismo:

El anillo está compuesto por cuatro estructuras distintas, de acuerdo a la ubicación donde se localicen en la faringe, las cuales son:

  • Amígdala faríngea
  • Amígdala tubárica
  • Amígdala lingual
  • Amígdala palatina

Amígdala faríngea o amígdala de Luschka, o vegetaciones como también se le llama. Está ubicada en el techo o bóveda de la faringe. En los niños habitualmente se encuentran hipertrofiadas, y en la porción posterior se hallan los adenoides. Cuando producen insufiencia respiratoria nasal e imperfección facial (vegetaciones) por lo general se extirpan.

Su cápsula incompleta es más fina. Posee invaginaciones alargadas, superficiales denominadas plegamientos, en cuya base se abren conductos de glándulas seromucosas. Su recubrimiento es de epitelio cilíndrico ciliado seudoestratificado, entremezclado con placas de epitelio escamoso estratificado no queratinizado. Su parénquima la estructuran nódulos linfoides, unos con centros germinales.

Amígdala tubárica:Igualmente se le conoce como amígdala de Gerlach y se ubica cercando el límite faríngeo de la Trompa de Eustaquio.

Amígdala lingual: Agrupación de tejido linfoide más voluminoso de la faringe que está ubicado en la base de la lengua.

Amígdala palatina: Conocida asimismo como tonsila anginas. Está colocada a ambos lados del istmo de fauses, en la puerta de la orofaringe, en el medio de los pilares del velo del paladar. Son las conocidas anginasque cuando se hinchan e infectan se denomina amigdalitis.

Es una congregación de tejido linfoide encapsulado. Se hallan en parte cubiertas por los pilares faríngeos delanteros.

Son diversas, recubiertas por epitelio escamoso estratificado no queratinizado. Cada amígdala tiene una bóveda, en cuya base llegan los canales de glándulas salivales. Su parénquima está compuesto por nódulos linfoides.

Función de las Amígdalas

Las amígdalas son componentes del sistema linfático y resguardan al cuerpo de gérmenes perjudiciales y contaminantes. Presentan una localización estratégica, exactamente atrás de la boca y la nariz. Componen el primer frente de defensa frente a contaminantes inhalados o ingeridos. Los segmentos sueltos de tejido, que guindan ubicados a ambos lados de la garganta se denominan amígdalas palatinas. Los que se hallan adentro de la garganta, próximo de la abertura trasera de la cavidad nasal son los adenoides o amígdalas faríngeas. Las estructuras que se hallan en la base de la lengua se denominan amígdalas linguales.

Dentro de sus funciones se señalan las siguientes:

Proporcionar inmunidad

Atrapan bacterias y antígenos y permiten que el cuerpo produzca anticuerpos contra ellos. La misión primordial de las amígdalas es suministrar inmunidad local. Las bacterias, los virus de la trampa y otros agentes infecciosos se adhieren a ellas antes de que el sistema inmunológico los elimine.

Procesamiento de líquido linfático

Las amígdalas manipulan líquido linfático conjuntamente con otros tejidos linfáticos. El líquido linfático se reparte en los tejidos del sistema linfático; el cual opera para sacar líquido intersticial de los tejidos y órganos contiguos, para succionar ácidos grasos y trasladarlos en el sistema circulatorio, y para llevar las células inmunes hacia y desde los ganglios linfáticos.

La linfa está compuesta por linfocitos, proteínas y grasas, que son un tipo de glóbulos blancos. Cumple un papel primordial en la filtración y exterminación de gérmenes y toxinas.

Producir anticuerpos

Las amígdalas generan anticuerpos que anulan las infecciones respiratorias (neumonía, bronquitis, infecciones del oído, laringitis, sinusitis y rinitis) que ingresan por la garganta, boca o nariz. Los anticuerpos (inmunoglobulinas) son proteínas que se hallan en la sangre y otros líquidos corporales.

Son generadas por varios elementos del sistema inmunológico del cuerpo, y suministran resguardo frente a parásitos, hongos, virus, productos químicos y bacterias. Las amígdalas B son un prototipo de células de las amígdalas palatinas, que se desarrollan para fabricar 5 tipos de anticuerpos. Esto genera anticuerpos determinados para luchar contra: staphylococcus aureus, haemophilus influenzae, streptococcus pneumoniae, virus de la polio y difteria toxoide.

 Fisiología de las Amígdalas

Su misión es proteger al cuerpo de gérmenes (bacterias, virus, hongos) que puedan entrar por las vías digestivas o respiratorias. Esos tejidos son pequeños al momento del nacimiento, crecen cuando se alcanzan los 5 años de edad, y después disminuyen de volumen. Según al sitio donde se ubiquen en la faringe acogen diferentes nombres.

  • Amígdala faríngea: ubicada en la cubierta de la faringe (adenoides).
  • Amígdala palatina: a ambos lados del istmo de las fauces.
  • Amígdala lingual: situada en la base de la lengua.
  • Amígdala tubárica: alojada en el límite faríngeo del tubo faringanglios linfátigo timpánico o trompas de Eustaquio.

Ubicación de las amígdalas

Como se ha señalado, las amígdalas son dos pequeños nódulos, dispuestos en el fondo de la cavidad bucal (uno a cada lado), en el llamado istmo de las fauces. Su volumen es parecido al de una almendra sin cáscara. Presenta figura ovalada y su diámetro regular es de 4 centímetros aproximadamente.

Los adenoides se localizan en la zona superior de la garganta, atrás de la nariz y el techo de la boca (paladar blando) y no se logran observar por la boca sin dispositivos especiales. Las amígdalas y los adenoides se encuentran adyacentes a la entrada de la vía respiratoria donde pueden capturar gérmenes que ocasionan las infecciones.

Enfermedades de las amígdalas

Las expresiones dolor de gargantaamigdalitis y faringitis suelen utilizarse indistintamente, sin embargo, no se refieren a lo mismo.

  • Amigdalitis se le llama a la afección cuando las amígdalas se encuentran hinchadas.
  • Faringitises una infección ocasionada por un tipo determinado de bacteria, llamada estreptococo. Cuando un niño presenta faringitis, las amígdalas habitualmente se inflaman considerablemente, y lo que puede afectar el contorno de la garganta.
  • Otras causas de dolor de gargantason los virus, pero estos solamente pueden producir hinchazón de la garganta en torno a las amígdalas, pero no de las amígdalas propiamente dicho.

Dolor de garganta

En bebés, niños pequeños o en edad preescolar, la causa más habitual de dolor de garganta es una infección viral. No se requiere medicina específica alguna cuando el causante es un virus, y el niño debería superar la afección en un lapso no mayor de siete a diez días.

Es habitual que los infantes que presentan dolencia de garganta producido por virus, igualmente aquejan de resfriado. Es probable que además les broten fiebre ligera, pero por lo general la enfermedad es leve.

Un virus determinado llamado Coxsackie, que surge con más periodicidad en el verano y otoño, puede originar fiebre un poco más elevada, más dificultad para ingerir alimentos o bebidas y mayor malestar generalizado. Si su niño presenta una infección por el virus de Coxsackie, es probable que igualmente tenga una o más vejigas en la garganta, manos y pies (por lo que se acostumbra llamarle enfermedad de mano-pie-boca).

La mononucleosis infecciosa puede causar dolor de garganta, habitualmente con amigdalitis marcada; no obstante, la mayor parte de niños que contraen una infección del virus de mononucleosis presentan escasos síntomas.

Faringitis

Es producida por una bacteria denominada Streptococcus pyogenes. Parcialmente, la sintomatología de la faringitis está sujeta a la edad del niño.

  • Bebés: Pueden presentar tan solo una fiebre leve y segregación nasal espesa o con sangrado.
  • Niños pequeños: Igualmente pueden manifestar mucosidad gruesa o con sangre y fiebre. Estos infantes habitualmente están irascibles, no tienen apetito y con frecuencia presentan ganglios hinchados en el cuello. En ocasiones los niños pequeños gimen de dolor de estómago y no de garganta.
  • Niños mayores de tres años: Habitualmente presentan síntomas más afanosos; el dolor de garganta puede ser particularmente doloroso, la fiebre se eleva sobre 102 grados Fahrenheit (38,9 grados Celsius); brotan ganglios hinchados en el cuello y purulencia en las amígdalas.

Es significativo poder diferenciar una faringitis (infección estreptocócica) de una infección viral, por cuanto las infecciones estreptocócicas se atienden con antibióticos.

Diagnóstico y tratamiento

Si su hijo manifiesta dolor de garganta que no aminora con ciertos tratamientos caseros, bien sea que esté seguido por fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago o cansancio extremo, debe acudir al pediatra. Esta visita debe hacerse con más urgencia si el niño muestra estar profundamente enfermo, o si presenta dificultad para respirar o gran problema para tragar (lo que produce babeo).

Cultivo de garganta

Esto puede ser una señal de una infección mayor. El médico evaluará a su hijo y es posible que efectúe un cultivo de garganta para establecer la naturaleza de la infección. Para ello, palpará la porción posterior de la garganta y las amígdalas con un aplicador dispuesto de una punta de algodón; la cual frotará en una placa de cultivo especial que posibilita que la bacteria de estreptococo se desarrolle si se encuentra presente. La placa de cultivo se evalúa veinticuatro horas después para establecer la concurrencia de la bacteria.

Examen rápido de faringitis

La mayoría de consultorios pediátricos realizan pruebas expeditas de estreptococo que ofrecen resultados en breve tiempo. Si la prueba es negativa, es probable que su doctor certifique el resultado con un cultivo. Un examen negativo quiere decir que la infección es producida por un virus. En ese caso, los antibióticos (antibacterianos) no son aplicables por lo que no se prescriben.

Antibiótico

Si la prueba refleja que su hijo sí presenta faringitis, el pediatra prescribirá un antibiótico inyectado u oral. Si es oral, es muy determinante que ingiera la dosis completa, tal como se prescribe, inclusive si los síntomas se alivian o se disipan.

Cuando la faringitis del niño no se atiende con antibióticos, o si no completa el tratamiento, la infección puede desmejorar o propagarse a otras partes del cuerpo, surgiendo otras afecciones como abscesos de las amígdalas o dificultades en los riñones. Las infecciones estreptocócicas que se descuidan pueden desencadenar en fiebre reumática, la cual es una enfermedad que lesionan el corazón. No obstante, la fiebre reumática no es común en algunos países ni en niños que no alcanzan los cinco años.

Prevención

Numerosos tipos de infecciones de la garganta son por contagio, traspasándose especialmente por el aire, en diminutas gotas de humedad o en las manos de adultos o niños infectados. Por esta razón, es razonable alejar a su hijo de las personas que presentan síntomas de esta afección.

No obstante, la mayoría de personas son contagiosas previo a que los primeros síntomas surjan, de manera que verdaderamente no hay una manera práctica de impedir que su hijo se contamine con la enfermedad.

Antiguamente, cuando un niño presentaba algunas infecciones de garganta, era posible que se le extirparan las amígdalas en un ensayo por impedir más infecciones. Sin embargo, esta intervención, conocida como amigdalotomía, actualmente solamente se prescribe para niños muy afectados. Inclusive en los casos graves, donde existen infecciones periódicas, la terapia con antibiótico habitualmente es la solución más efectiva.

Amigdalitis

Mi hijo tiene amigdalitis. ¿Le tendrán que sacar sus amígdalas?

Anteriormente, era muy frecuente que a los niños les extirparan las amígdalas y los adenoides. Hoy, los galenos saben mucho más sobre las amígdalas y los adenoides, y son más escrupulosos en cuanto a sus recomendaciones para extirparlas.

Las amígdalas son acopios de tejido con figura de óvalo y de color rosado, situadas a los dos lados de la garganta. Los adenoides son semejantes a las amígdalas y están ubicadas en la zona superior de la garganta, encima de la úvula y atrás de la nariz.  Las amígdalas y los adenoides conforman, junto a otros tejidos, el sistema de defensa de su cuerpo contra las infecciones.

La amigdalitis es una tumefacción de las amígdalas, regularmente motivado a infecciones. Existen varios indicios para establecer si se tiene amigdalitis, entre los cuales podemos señalar:

  • Amígdalas rojas e inflamadas
  • Substancia blanca o amarilla que recubre las amígdalas
  • Voz áspera
  • Garganta con dolor
  • Molestia o dolencia al tragar
  • Nódulos linfáticos (glándulas) inflamados en el cuello
  • Fiebre

Los síntomas de un adenoide agrandado

No es una tarea sencilla percatarse, en todas las eventualidades, si los adenoides de su niño(a) se encuentran agrandados. Ciertos infantes nacen con un adenoide más pronunciado. Otros chiquillos podrían tener un agrandamiento temporal de los adenoides por resfriados u otras infecciones. Eso es especialmente común entre los niños pequeños. La hinchazón constante puede causar otras dificultades de salud, como infecciones de oídos y de senos paranasales (sinusitis). Estas son algunas señales de un agrandamiento en los adenoides:

  • Inspirar mayormente por la boca en vez de hacerlo por la nariz
  • La nariz emite un sonido como si estuviera tapada cuando el(la) niño(a) pronuncia palabra
  • Presentar respiración con sonido durante el día
  • Roncar de noche

Tanto las amígdalas como los adenoides podrían estar hinchadas si su niño(a) presenta los síntomas mencionados arriba, además de lo siguiente:

  • Una respiración que se interrumpe por un breve período de tiempo en la noche al roncar o al tener una respiración con ruido (a eso se le llama “apnea”).
  • Sofocamiento o jadeo durante el sueño.
  • Dificultad para ingerir alimentos, principalmente sólidos.
  • Una voz áspera permanente, inclusive si no se posee amígdalas.

Tratamiento

Si su niño(a) presenta cualquiera de estos síntomas de aumento de las amígdalas o adenoides y no muestra mejoría por un espacio de varias semanas, consulte con el pediatra.

Numerosos niños presentan se agrandamiento de amígdalas y adenoides sin presentar una infección manifiesta. Asimismo, en muchas ocasiones retornan a la normalidad sin aplicarles tratamiento.

Según recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, el pediatra puede recomendar que se efectúe la cirugía motivado por las siguientes condiciones:

  • Inflamación de las amígdalas o adenoides que hace la respiración regular difícil (eso podría contemplar apnea).
  • Las amígdalas se encuentran muy inflamadas que el niño(a) presenta dificultades para ingerir.
  • Los adenoides están lo bastante abultados que tornan la respiración incomoda, trastorna el habla y probablemente perturbará el desarrollo normal del rostro. En este caso, es recomendable la cirugía para extirpar los adenoides únicamente.
  • Su niño(a) presenta infecciones de oídos o de senos nasales no obstante el tratamiento. En dicho caso, se podría recomendar cirugía para extraer los adenoides solamente.
  • A su niño(a) le ataca el dolor de garganta fuerte muchas veces al año.
  • Los nódulos linfáticos debajo de la quijada inferior se encuentran inflamados o adoloridos por un período mayor a seis meses, inclusive si se aplica una terapia de antibióticos.

Si bien esta cirugía ya no es tan frecuente como anteriormente, algunos niños requieren que les extirpen las amígdalas y/o los adenoides. Si su niño(a) precisa que la hagan cirugía, cerciórese de qué pasará antes, durante y luego de la cirugía.

Su pediatra igualmente puede colaborar con usted y con su niño a entender la intervención, y lograr que sea menos impresionante todo el proceso.

Infecciones estreptocócicas del grupo A

La infección más frecuente producida por el estreptococo del grupo A es una dolencia de garganta conocida como faringitis estreptocócica, la cual es principalmente común entre niños en edad escolar y adolescentes.

Los organismos estreptocócicos del grupo A (GAS) igualmente son encargados de las infecciones en la piel, abarcando ciertos casos de impétigo y celulitis. Numerosas infecciones por GAS se expanden cuando un niño hace contacto directo con las lesiones de la piel o segregaciones de la garganta o nariz de una persona contaminada.

Entre otras infecciones por GAS se encuentran las infecciones sanguíneas (septicemia), neumonía, artritis y escarlatina (faringitis estreptocócica con salpullido producido por una toxina que el germen libra a lo interno del cuerpo).

Ciertos niños se quebrantan por la reacción que manifiestan sus cuerpos a la infección estreptocócica. Estas enfermedades perjudican el riñón (glomerulonefritis) y el corazón (fiebre reumática). El cuidado de la infección estreptocócica puede impedir la fiebre reumática, pero no la glomerulonefritis.

En tanto ciertas enfermedades por GAS propenden a ser leves, otras son más graves. Por ejemplo:

  • La fascitis necrosante es una infección estreptocócica fuerte que destruye el tejido muy apresuradamente. En ocasiones se le llama enfermedad necrosante. Los bebés y los niños mayores presentan más riesgos.
  • El síndrome de shock tóxico por estreptococo es una gama de enfermedades, que se originan cuando una toxina producida por una bacteria penetra en el cuerpo y origina una riesgosa reducción en la presión sanguínea y otros síntomas.

Señales y síntomas

Cuando el estreptococo del grupo A contagia a un niño menor de 3 años, los síntomas propenden a ser más ligeros que en niños mayores. Es probable que los bebés con una infección estreptocócica presenten fiebre baja y segregación nasal gruesa. Igualmente es factible que los niños pequeños manifiesten fiebre, irritabilidad, pérdida del apetito y en ciertos casos, ganglios hinchados en el cuello.

Si un niño es mayor de 3 años, es posible que tenga más síntomas graves asociados al estreptococo como una garganta roja y con dolor muy afanoso, fiebre elevada (superior a 102° F o 38.9° C), parches blancos de purulencia en las amígdalas (no siempre) y ganglios hinchados en cuello.

Un niño infectado padecerá de 2 a 5 días luego de permanecer expuesto a la bacteria del estreptococo.

Qué puede hacer

La dolencia de garganta en ciertos niños se puede calmar con remedios caseros como gárgaras de agua tibia con sal. El acetaminofén reduce la fiebre y el dolor.

¿Cuándo debe llamar al pediatra?

Si su niño presenta dolor de garganta, principalmente con purulencia en las amígdalas o ganglios inflamados, consulte con su pediatra.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Su médico aseará la garganta con un hisopo y las amígdalas de su hijo para examinar si tiene infección por GAS. Algunas clínicas que tienen el servicio de pediatría cuentan con exámenes de estreptococo de resultados rápidos que pueden contribuir en diagnosticar la infección estreptocócica en muy breve tiempo.

Tratamiento

La terapia primordial para el dolor de garganta por GAS es la penicilina vía oral o inyectada. La ampicilina, amoxicilina o cefalosporinas orales en ocasiones se usan como medicamentos alternos. Si su hijo presenta alergia a la penicilina, por lo general se opta por la eritromicina oral.

¿Cuál es el pronóstico?

Cuando se proporcionan antibióticos para atacar una infección por GAS, su hijo se debe restablecer totalmente. No obstante, si no enfrenta la infección de la garganta, es posible que se disperse a otras zonas del cuerpo. Puede desatar una infección en el oído o sinusitis.

El estreptococo del grupo A igualmente puede producir fiebre reumática, la cual es una extraña enfermedad que perjudica el corazón y las articulaciones o glomerulonefritis, que es un problema de los riñones donde la orina es color marrón y se incrementa la presión sanguínea.

Prevención

Las infecciones estreptocócicas del grupo A son extremadamente contagiosas. Las de garganta, por ejemplo, se traspasan mediante el aire al estornudar, toser o acariciar a un niño infectado.

Los infantes con faringitis por GAS o infecciones en la piel no deben volver a la escuela o a la guardería si no han recibido la terapia con antibióticos, por lo menoss las primeras 24 horas.

Inflamación en las Amígdalas

La amigdalitis puede suceder a cualquier edad y aunque es una infección infantil frecuente. Se diagnostica habitualmente en pequeños desde la edad preescolar a la adolescencia. Los síntomas abarcan dolor de garganta, hinchazón de las amígdalas y fiebre.

Esta afección es contagiosa y logra ser originada por una serie de virus y bacterias comunes, como la bacteria estreptocócica, que ocasiona la faringitis estreptocócica. La amigdalitis producida por faringitis estreptocócica puede conducir a complicaciones peligrosas si no se atiende.

La amigdalitis es de diagnóstico fácil. Los síntomas por lo general se disipan de 7 a 10 días.

Cuando una bacteria o un virus pretende penetrar en nuestro organismo mediante la nariz o la boca; las amígdalas succionan esos microorganismos y, en numerosas ocasiones, se contagian.

Amígdalas Inflamadas: Causas

Las amígdalas son el primer frente de defensa contra enfermedades. Generan glóbulos blancos para cooperar con el cuerpo en combatir las infecciones. Las amígdalas enfrentan las bacterias y virus que ingresan al organismo por la boca. No obstante, las amígdalas asimismo son sensibles a la infección por estos invasores.

Regularmente, la causa de inflamación en las amígdalas, se presenta por virus, pero además puede ser por la concurrencia de una infección bacteriana.

La amigdalitis puede ser ocasionada por un virus, tal como el resfriado común; o por una infección bacteriana, como es el caso de la amigdalitis estreptocócica.

De acuerdo a la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (AAFP, siglas en inglés), se estima que entre 15 y 30 por ciento de los casos de amigdalitis se relacionan con bacterias.

La mayormente es una bacteria estreptocócica, conocida como estreptococo del grupo A; igualmente responsable de otras situaciones, como por ejemplo: la faringitis. Otras bacterias igualmente pueden estar implicadas en la evolución de la enfermedad.

Los virus son la razón más frecuente de amigdalitis. El virus de Epstein-Barr puede ocasionar amigdalitis, que también puede producir mononucleosis.

Los niños hacen contacto con otros niños en la escuela o a través del juego, exponiéndose a una serie de virus y bacterias. Esto los hace proclives a los gérmenes que ocasionan la amigdalitis.

A continuación, las causas más frecuentes de hinchazón en las amígdalas:

  • Infección viral o bacteriana motivada por el contacto con una persona contagiada, puede producir hinchazón en las amígdalas.
  • Con frecuencia los niños pequeños presentan amigdalitis crónica por el virus del resfriado o de la gripe común.
  • En adultos y adolescentes, principalmente, se hinchan las amígdalas motivado a una infección bacteriana o en la garganta.
  • En pocas ocasiones las bacterias que originan enfermedades como la fiebre escarlata o difteria, igualmente pueden ser causal de hinchazón de amígdalas.
  • Las alergias a los alimentos asimismo pueden motivar tumefacción en las amígdalas.

Síntomas de la inflamación en las amígdalas

Ciertos síntomas son propios de la amigdalitis:

  • Amígdalas hinchadas y rojas
  • Placas blancas o amarillentas en las amígdalas
  • Dolencia de garganta
  • Dificultad y dolor al ingerir
  • Fiebre
  • Nódulos linfáticos en el cuello
  • Halitosis
  • Dolor de cabeza
  • En niños muy pequeños, asimismo se puede evidenciar incremento de la irritabilidad, pérdida del apetito o babeo excesivo.

Existen dos tipos de amigdalitis:

  • Amigdalitis recurrente: reiterados eventos de amigdalitis aguda por año.
  • Amigdalitis crónica: los eventos perduran más que la amigdalitis aguda, aparte de otros síntomas que abarcan:
  • Dolor crónico de garganta
  • Mal aliento, o halitosis
  • Ganglios linfáticos sensibles en el cuello.

Cuándo ver al médico

En casos extraños, la amigdalitis puede lograr que la garganta se inflame excesivamente que ocasione dificultades para respirar. Si esto ocurre, acuda a un médico inmediatamente.

Visite al doctor si manifiesta los siguientes síntomas:

  • Fiebre por encima de 103˚F (39.5°C)
  • Impotencia muscular
  • Rigidez del cuello
  • Dolencia de garganta que no cede pasado dos días.

Si bien ciertos episodios de amigdalitis desaparecen espontáneamente, otros pueden necesitar tratamientos adicionales.

Inflamación de amígdalas en Adultos

Las amígdalas son dos tejidos redondos que se ubican al fondo de la boca, dispuestas una de cada lado. Generalmente, son perceptibles cuando nos observamos al espejo con la boca muy abierta y la lengua a fuera, o con la boca abierta y la lengua presionada hacia abajo con los dedos o una cuchara.
Las amígdalas se componen de tejido linfoide, el cual es encargado de cooperar con el organismo a generar anticuerpos y células de defensa.

Inflamación de las Amígdalas en Adultos

Parece lógico que se encuentren en la boca, que es una entrada significativa de microorganismos. Las amígdalas presentan más importancia hasta la adolescencia, cuando hacemos contacto con nuevos gérmenes; por ello aumentan su volumen hasta los 5 o 6 años de edad, y ya próximo a la adolescencia permanece solamente un remanente de ella (en casi todas las personas).

A pesar de ello, desconocemos por qué las amígdalas permanecen grandes, si pueden generar inflamaciones frecuentes. En ciertas personas, inclusive reduciendo de tamaño, se transforman en fuentes de infecciosas.

¿Todo dolor de garganta es una inflamación en las amígdalas?

La hinchazón de las amígdalas en adultos es causa común de dolor de garganta, aunque existen otras. Por ejemplo, la faringitis que es una inflamación de la mucosa de la faringe (fondo de la garganta) y igualmente puede producir dolor de garganta.

No obstante, es fácil determinar una inflamación de amígdalas en personas mayores. En estas personas la dolencia es más marcada al tragar (odinofagia) y, el examen respectivo evidencia, en la mayor parte de los casos, una segregación purulenta en las amígdalas. 

¿La inflamación de las amígdalas en adultos puede ocasionar halitosis?

Sí puede producirla. La hinchazón de amígdalas en adultos, con relativa ocurrencia,

Habitualmente se presenta con mal aliento. Las amígdalas que se inflaman con cierta periodicidad regularmente tienen su superficie irregular, (con diminutas cavidades); en las cuales se almacenan residuos de alimentos, por adecuado que sea el aseo bucal, originando mal aliento. En ocasiones se conforman pequeñas masas blancas (diferente al pus), que presenta un olor fétido.

La nombrada amigdalitis caseosa (que genera el caseum) únicamente se soluciona con cirugía las amígdalas o, por lo menos, una cauterización con LASER.

¿Se operan las amígdalas hoy día?

Sí, numerosas veces, inclusive en adultos. En particular, por las inflamaciones repetidas de la garganta.

La Academia Americana de Otorrinolaringología, en su consenso de 2008 en cuanto al tema, expone que en cantidades de casos, la cirugía puede resultar más eficiente y menos costosa que las terapias prolongadas para las infecciones de garganta.

Si las amígdalas son un órgano inmune de defensa ¿No es peligroso extirparlas? ¿Será que dejaré de tener amigdalitis pero tendré faringitis o neumonía?

Primero que nada, es cierto que no se deben suprimir las amígdalas sin una razón importante. La cirugía, así sea menor, jamás debe ser la opción inicial y solamente se debe acudir a ella cuando el tratamiento clínico (fármacos) no logran su cometido.

El segundo punto es que existen algunos trabajos, donde se demuestra que el tejido linfoide de las amígdalas muy hipertrofiadas, o que se hinchan periodicamente, ya no se encuentran laborando en beneficio del sistema inmune.

Retirar las amígdalas que enferman repetidamente (solamente las que están enfermas) no afecta el sistema inmune. Al contrario, extirparlas libera de sobrecarga el sistema inmune con las infecciones de repetición y pasa a operar mejor.

Dando respuesta directa a la interrogante, NO. No existe certeza de que las personas intervenidas de amígdalas presenten más faringitis y neumonías que el otro porcentaje de la población.

Resumiendo, podemos decir que las amígdalas sanas hacen falta y mucho, y no deben ser extirpadas. Las amígdalas verdaderamente enfermas afectan mucho más de lo que ayudan (si es que cooperan) y pueden ser retiradas si es necesario.

¿Si no funciona puedo tener fiebre reumática?

Realmente eso no es cierto. La fiebre reumática es una complicación probable de la amigdalitis bacteriana producida por la bacteria “Estreptococos Beta-Hemolítico del Grupo A”. Efectivamente, es esta la principal bacteria que produce la amigdalitis. No obstante, se trata de una complicación extraña.

No existe seguridad científica sólida que asegure que debe operarse a los pacientes con amigdalitis recurrente para impedir la fiebre reumática. Se debe intervenir para optimizar la calidad de vida del paciente, evadir la ingesta excesiva de antibióticos, pero no concretamente por la fiebre reumática.

¡Me realicé un examen de sangre y resultó positivo! ¿Esto se interpreta que presento fiebre reumática o que puedo tenerla?

No, no se debe entender que Ud. presenta fiebre reumática. O sea, sencillamente usted tuvo un cuadro de amigdalitis bacteriana originada por la bacteria “Estreptococos Beta-Hemolítico del Grupo A”, que como se señaló, es meramente la bacteria que con frecuencia ocasiona hinchazón de amígdalas en adultos.

O sea, el examen únicamente evidencia que Ud. Ha presentado una amigdalitis bacteriana. La probabilidad de que surja fiebre reumática continúa siendo pequeña.

Un análisis de ASO positivo de ninguna forma quiere decir que requiere operar las amígdalas. Insistimos, solo se indicará una extirpación de amígdalas en el adulto cuando las infecciones estén alterando su calidad de vida, y por un análisis de sangre.

¿Cómo es la cirugía de las amígdalas?

Hoy día tenemos la técnica convencional y la de láser, cada una con sus ventajas y desventajas.

¿Cuánto tiempo tengo que estar sin trabajar?

Luego de una intervención por la técnica convencional, aproximadamente una semana. Quizás algo menos por la técnica de LASER.

¿Duele mucho?

Verdaderamente sí, la cirugía de amígdalas en adultos duele en el postoperatorio, básicamente en los primeros días, no obstante, el paciente puede recurrir a los analgésicos más fuertes en ese período. Si bien la cirugía a LASER igualmente no es indolora, ocasiona menor edema y no expone la musculatura, regulasrmente duele menos.

Inflamación de amígdalas en niños

Hace unos años atrás, los doctores optaban por su eliminación luego de repetidas infecciones. Hoy se conoce que conforman una serie de órganos que tienen la misión de elaborar anticuerpos para el organismo, a objeto de protegerlo de invasiones externas y, por dicho motivo, la terapia es más conservadora. Efectivamente, el índice de niños operados de amígdalas ha bajado del 95% al 2% en los últimos años.

Las amígdalas: todo un equipo de defensa

Las amígdalas, igualmente nombradas tonsilas, son agregaciones de nódulos linfáticos ubicadas debajo del revestimiento epitelial de la boca y faringe.

Existen en la lengua (linguales), el paladar (palatinas) y porción superior de la faringe. La expresión amígdalas -sin adjetivo- describe las palatinas. Como hemos señalado, hace algunos años, se suprimían luego de padecer infecciones reiterativas en un lapso de tiempo relativamente corto.

No obstante, hoy día se conoce que desempeñan una significativa labor defensiva en la guerra contra las infecciones, particularmente, a lo largo de los tres primeros años de vida.

Fabrican anticuerpos sasta los cinco o seis años, frente ataques por virus, bacterias u otros microorganismos. Desde esa edad, esta empieza a remitir y, paso a paso, se van menguando hasta que la persona alcanza los 25 años.

Síntomas comunes de amigdalitis

Los indicios más frecuentes que muestran los niños con amigdalitis son:

  • Dolencia de garganta
  • Dificultad y dolor al tragar, inclusive líquidos
  • Hinchazón de los ganglios del cuello
  • Amígdalas sonrosadas e hinchadas, con manchas blancas o amarillas
  • Fiebre
  • Debilidad y falta de apetito
  • Ronquera
  • En ocasiones dolor de cabeza

Amigdalitis y antibióticos, ¿Por qué no siempre se utilizan?

Por regla general, si las amigdalitis son de procedencia vírica no se suministran antibióticos.

Numerosos facultativos tampoco sugieren su empleo en ciertas infecciones de naturaleza bacteriana, por cuanto es mejor que el organismo produzca anticuerpos y destruya a los patógenos responsables. Si se suministra un antibiótico, se mata el microorganismo y se termina con la infección, pero no se despliegan abundantes protecciones contra él. En esta suposición, el organismo del niño estará más sensible a infecciones posteriores.

La “Guía para el diagnóstico y tratamiento de las infecciones del tracto respiratorio en atención primaria”, de la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria, SAMFYC, asegura que tan sólo un tercio de las faringoamigdalitis están causadas por bacterias y que la única etiología bacteriana que necesita terapia de antibiótico es la estreptocócica grupo A (inducida por el estreptococo beta-hemolítico grupo A -EBGA- o Streptococcus pyogenes).

Para establecer de qué tipo es, se sacan muestras de células en las dos amígdalas a través de un frotis. “Si la prueba (no invasiva) es positiva, se indica el tratamiento antibiótico, no para curar el episodio de amigdalitis sino para prevenir el desarrollo de fiebre reumática o de la glomerulonefritis posestreptocócica, ambas relacionadas con un mecanismo inmunológico”, argumenta Ana Soriano, pediatra del centro de atención primaria de Santa María de Palautordera, en Barcelona.

La fiebre reumática consigue generar, en ciertos casos, aberración gradual y pausada de las válvulas cardíacas del infante.

Igualmente, existen facultativos partidarios de no tratar la fiebre salvo en casos determinados, ya que cuando la temperatura alcanza los 38ºC se generan unas sustancias llamadas leucocitos “killer”, cuya función es exterminar los patógenos. Al bajar la fiebre, se refrena esta acción.

Amigdalitis frecuentes, ¿Cuándo intervenirlas?

Los médicos sugieren operar las amígdalas cuando:

  • El niño ronca.Los ronquidos pueden estar asociados con la apnea del sueño: las elevadas dimensiones de las amígdalas y las glándulas adenoides producen obstrucción de las vías respiratorias superiores.
  • El niño presenta problemas para respirary sufre eventos de otitis acompañados.
  • Las infecciones son muy recurrentes, mayor a cinco o seis al año.
  • El niño ha padecido algún absceso(almacenamiento de material infectado) en la región contigua a las amígdalas.
  • La fiebre producida por la amigdalitis genera convulsiones febriles.

Remedios para amígdalas inflamadas

Remedios caseros que pueden contribuir a calmar la molestia causada por las anginas.

  • Beber líquidos fríos o helados de agua.
  • Incrementar el consumo de líquidos suaves, bajo ningún aspecto calientes.
  • Suministrar analgésicos, como paracetamol o ibuprofeno. No suministrar Aspirina, por cuanto se relaciona con el síndrome de Reye.
  • Procurar la tranquilidad y descanso del niño, y no llevarlo a la guardería o a la escuela para cooperar con la reducción de la difusión de la patología.
  • Si la amigdalitis es estreptocócica, el pequeño debe mantenerse en casa por lo menos a lo largo de las primeras 24 horas de terapia con antibiótico.

Causas de las amígdalas inflamadas

Las amígdalas constituyen la primera línea de defensa frente a enfermedades. Generan glóbulos blancos para cooperar con el organismo a luchar contra las infecciones. Las amígdalas enfrentan las bacterias y virus que ingresan al organismo mediante la boca. No obstante, las amígdalas igualmente son sensibles a la infección por esos invasores.

Por lo general, la causa de la inflamación en amígdalas son los virus, pero asimismo, puede ser por la concurrencia de una infección bacteriana.

La amigdalitis puede ser producida por un virus como el resfriado común, o por una infección bacteriana, como la amigdalitis estreptocócica. De acuerdo a la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (AAFP, siglas en inglés), se estima que entre 15 y 30 por ciento de los casos de amigdalitis obedecen a bacterias.

La mayor parte de las veces es una bacteria estreptocócica, mejor conocida como estreptococo del grupo A, igualmente causante de otras condiciones, como la faringitis. Otras bacterias asimismo, pueden estar implicadas en la evolución de la patología.

Los virus son la razón más frecuente de amigdalitis. El virus de Epstein-Barr puede ocasionar amigdalitis, que además puede producir mononucleosis.

Los niños hacen contacto con otros niños en la escuela y juegan, exponiéndose a una cantidad de virus y bacterias. Esto los convierte poderosamente en vulnerables a gérmenes que ocasionan amigdalitis.

Las siguientes son las causas más frecuentes de inflamación en amígdalas:

  • Infección viral o bacteriana producida por el contacto con una persona infectada puede causar inflamación en las amígdalas.
  • A menudo, los niños pequeños tienen amigdalitis crónica debido al virus del resfriado o de la gripe común.
  • En adultos y adolescentes, principalmente, se inflaman las amígdalas debido a una infección bacteriana o infecciones en la garganta.
  • En raras ocasiones las bacterias que causan enfermedades tales como la fiebre escarlata o difteria, también pueden ser causa de inflamación en las amígdalas.
  • Las alergias alimentarias también pueden causar inflamación en las amígdalas.

Síntomas de la inflamación en las amígdalas

Algunos síntomas son característicos de la amigdalitis son:

  • Amígdalas inflamadas y enrojecidas
  • Placas blancas o amarillentas en las amígdalas
  • Dolencia de garganta
  • Problemas y dolor al engullir
  • Fiebre
  • Nódulos linfáticos en el cuello
  • Halitosis
  • Dolor de cabeza

Tratamientos para la inflamación de amígdalas

Están sujetos a la causa. Para establecer la razón, el galeno puede efectuar un examen rápido de estreptococo o un cultivo de exudado faríngeo. Los dos exámenes consisten en frotar levemente la parte trasera de la garganta adyacente a las amígdalas con un hisopo de algodón.

Un examen de laboratorio puede revelar una infección bacteriana. Una infección viral no se manifestará en el examen, pero se puede sospechar si la prueba para bacterias es negativa.

En ciertos casos, los descubrimientos físicos son lo bastantemente convincentes como para determinar una posible infección bacteriana. En estos casos, se pueden recetar antibióticos sin efectuar una prueba expedita para estreptococos.

Los antibióticos se pueden suministrar en una única inyección o por vía oral, a lo largo de 10 días. Si bien es posible que los síntomas se disipen en un plazo de dos a tres días luego de empezar a tomar el antibiótico, es significativo que ingiera todos los fármacos que su doctor le recete para corroborar de que las bacterias hayan muerto.

Ciertas personas requieren suministrarles un segundo ciclo de antibióticos para sanar la infección.

Si la hinchazón de las amígdalas es originada por un virus, los antibióticos no resultarán y su organismo enfrentará la infección por sí solo. Entretanto y sin interesar la razón, existen cosas que puede realizar para lograr mejoría:

  • Descanse lo bastante
  • Beber líquidos calientes o muy fríos para calmar la dolencia de garganta
  • Consuma comida suave como gelatinas saborizadas, helado o compota de manzana
  • Realice gárgaras con agua tibia salada
  • Sorber pastillas que incluyan benzocaína u otros anestésicos
  • Consuma analgésicos de venta liberada como ibuprofeno o paracetamol.

Realizar estas cosas pueden cooperar a disminuir la peligroso de los síntomas y la dolencia de amígdalas hasta que la infección cese.

Igualmente, puede tratar con remedios caseros para las amígdalas hinchadas hasta calmar los síntomas iniciales. Si los episodios de amigdalitis son repetidos, una cirugía para retirar las amígdalas puede ser recomendada por el facultativo.

Tratamientos Naturales para la inflamación de amígdalas

Como es de conocimiento general, la amigdalitis es la hinchazón de las amígdalas originada por una infección viral o bacterianaLas amígdalas son un par de ganglios cuya misión se resume en evitar el ingreso de bacterias y otros microorganismos fuertemente perjudiciales al organismo.

Se debe destacar que cuando una persona conserva malos hábitos de higiene, el peligro de infección es ampliamente superior. De ello se deduce lo importante de conservar buenas prácticas de higiene.

Por otro lado, las principales molestias que origina esta patología son: dolencia de garganta, dificultad para respirar, y fiebre alta. Asimismo, igualmente puede producir los siguientes síntomas:

  • Cefalea
  • Dolor de oídos
  • Pérdida de voz
  • Malestar generalizado
  • Molestia al tragar
  • Purulencia en la garganta
  • Ganglios infectados
  • Sensación de resequedad en la boca

Remedios caseros para aliviar las amígdalas inflamadas

Si bien es cierto que la amigdalitis requiere una terapia farmacológica, regulada por un doctor para alcanzar una verdadera sanación; esta puede fortalecerse con la participación de algunos remedios caseros, formados con ingredientes naturales de uso común.

La mayor parte de los componentes utilizados en esos preparados tiene las subsiguientes propiedades: antibacterianas, antisépticas, antioxidantes, entre otras, de mucha utilidad a la hora de enfrentar agentes infecciosos.

Tomillo, miel y limón

La miel es un comestible que contribuye a suavizar la garganta, calmar la sensación de resequedad y, al mismo tiempo, enfrentar las bacterias que lesionan las amígdalas.

En tanto que el tomillo y el limón tienen propiedades que igualmente enfrentan los agentes invasores. Para beneficiarse de la acción de estos tres ingredientes, en caso de enfermedad, se puede elaborar una brebaje de la siguiente forma:

Ingredientes

  • 1 vaso de agua (250 ml).
  • El zumo de medio limón.
  • 2 cucharadas de miel (20 g).
  • 1 cucharada de tomillo seco (10 g).

Preparación

  • Poner a hervir el agua.
  • Cuando llegue al punto de ebullición, agregue el tomillo; baje la llama y deje que se cocine por unos 5 a 7 minutos.
  • Al estar cocido cuele el agua; añada la miel y cuando esté tibio, agregue el limón y tome. 

Bicarbonato de sodio y limón

Con la contribución de este remedio lograrás calmar en parte las dolencias derivadas de la amigdalitis. Solamente debes entremezclar un tanto de zumo de limón con una cuchara de bicarbonato de sodio.

Para disolverlo puedes agregar un poco de agua natural. Efectúa gárgaras con esta preparación de 3 a 5 veces al día para lograr resultados.

Higos y miel

Esta preparación está principalmente formulada para calmar la sequedad de la garganta cuando existe infección. Para ello cuenta con dos componente de textura muy suave que, unidos, opera muy bien. También, el sabor del jarabe logrado  es agradable al paladar. Para hacerlo debes tener lo siguiente:

Ingredientes

  • 3- 4 higos
  • 5 cucharadas de miel (50 g).
  • Agua (cantidad necesaria).

Preparación

  • Desnuda los higos y córtalos en cubos.
  • Coloca los higos pelados en un vasija con agua tibia (no demasiado). Déjalos en reposo cerca de 15 minutos
  • Agregue la miel y revuelva con una cuchara. Al obtener la mezcla homogénea, podrás hacer uso del jarabe.
  • Se sugiere almacenar en un vasija de vidrio con tapa hermética a lo largo de una semana.

Agua, sal y limón

Es uno de los remedios clásicos que contribuye a calmar las padecimientos derivados del dolor de garganta. Consiste en la mezcla de tres ingredientes: zumo de limón, sal y agua tibia. Hacer gárgaras con esta mezcla enfrenta las bacterias que habitan en la garganta y, por consiguiente, contribuye a eliminarlas. 

Rábano, piña y ajo

Otro brebaje casero que puede cooperar a completar el tratamiento farmacológico para la amigdalitis. Es un licuado muy sano. Si bien la mezcla de elementos te resulta un tanto particular, su sabor te proporcionará una agradable sorpresa. 

Ingredientes

  • 1 rábano maduro
  • 3 ruedas de piña
  • 2 dientes de ajo
  • Agua (cantidad necesaria)

Preparación

  • Pela y corta la piña en ruedas. Procede igual con los dientes de ajo y el rábano.
  • Pon todos los ingredientes en la licuadora y con un poco de agua licúalo todo.
  • Mezcla bien para que quede un batido homogéneo
  • Consume al momento

Manzanilla y salvia

Estas dos plantas unidas componen un poderoso remedio capaz de enfrentar las bacterias que habitan en la garganta. Además, no se debe olvidar que la manzanilla es una hierba con particularidades antiinflamatorias que son muy beneficiosas en caso de amigdalitis. Para elaborar este remedio debes mezclar los siguientes:

Ingredientes

  • 1 cucharadita de flores de manzanilla (5 g).
  • 1 cucharadita de salvia (5 g).
  • Agua (Cantidad necesaria).

Preparación

  • Ponga a calentar el agua. Al alcanzar su punto de ebullición, agregue la salvia y las flores de manzanilla.
  • Deja cocinar las hierbas a fuego bajo, cerca de 5 minutos.
  • Aparte del fuego, tape y deja reposar por otros 15 minutos.
  • Cuele el líquido y cuando esté tibio, realiza gárgaras cada 2 horas.

Estos remedios caseros te contribuirán a fortificar la terapia farmacológica desde una orientación natural. No olvides que debes conservar buenos hábitos de higiene para lograr una recuperación total. Consulta con el galeno sobre cualquier duda, él será quien puede brindarte la mejor asesoría.

Complicaciones de la inflamación en las amígdalas

Las personas que padecen amigdalitis crónica pueden empezar a manifestar apnea obstructiva del sueño.

Esto ocurre cuando las vías respiratorias se inflaman y evita que una persona duerma adecuadamente. Además, es posible que la infección se agrave y disemine a otras zonas del organismo.

Esto se reconoce como celulitis amigdalina. La infección igualmente puede lograr que una persona produzca una acumulación de purulencia atrás de las amígdalas, lo que se identifica como absceso periamigdalino. Esto puede necesitar drenaje y más cirugía.

La amigdalitis producida por estreptococo puede conducir a la fiebre reumática o hinchazón de los riñones (glomerulonefritis) si no se médica.

Los jóvenes tienen más posibilidades de manifestar la enfermedad que las personas mayores. Por lo general, la amigdalitis surge en niños y preadolescentes. Exponerse a los virus y bacterias que conllevan a la amigdalitis en niños pequeños, se pueden contaminar, principalmente, en guarderías y escuelas.

Diagnóstico de Amigdalitis

Para efectuar el diagnóstico se aplicará un examen físico, en el cual el doctor evaluará boca y garganta para chequear si las amígdalas se encuentran hinchadas, su aliento e igualmente el cuello del paciente.

Asimismo, puede hacer un cultivo fregando suavemente la parte profunda de la garganta. El cultivo se remitirá a un laboratorio para determinar la razón de la infección de garganta.

Lugo de eso, los siguientes exámenes pueden ser exigidos por el especialista:

  • Recuento de células sanguíneas
  • Prueba de mononucleosis
  • Análisis rápido para la detección del estreptococo

Y recuerda, ante el surgimiento de los primeros síntomas, lo primero que debes hacer es acudir al médico de cabecera.

Antibióticos para las amígdalas inflamadas

Antibióticos

Si la amigdalitis es producida por una infección bacteriana, el doctor prescribirá un grupo de antibióticos.

Ingerir penicilina por vía oral, a lo largo 10 días, es la terapia con antibiótico más habitual recetada para la amigdalitis generado por estreptococos del grupo A. Si su hijo es alérgico a la penicilina, el especialista prescribirá un antibiótico alterno.

El infante debe cumplir todo el tratamiento con antibióticos de acuerdo a lo prescrito, inclusive si los síntomas ceden completamente. Si no se suministran todos los fármacos de acuerdo a las indicaciones, la infección puede agravar o propagarse a otras zonas del cuerpo. Concretamente, no cumplir con todo el tratamiento con antibióticos puede aumentar el riesgo del infante de sufrir fiebre reumática e inflamación renal peligrosa.

Consulte con el médico o farmacéutico sobre qué hacer si olvidas suministrarle una dosis a su hijo.

Cáncer de amígdalas

Es una tipología de cáncer que se produce en las células de las amígdalas, las cuales son dos almohadillas en forma de óvalo, situadas en la parte trasera de la boca, que conforman el sistema inmunitario del organismo, que enfrenta los gérmenes.

El cáncer de amígdalas puede producir problemas para ingerir y una sensación desagradable donde queda algo en la garganta. Cantidades de veces el cáncer de amígdalas se determina tarde en a lo largo de la enfermedad, cuando el cáncer ya se propagó a sitios contiguos, como la lengua o ganglios linfáticos.

La terapia para el cáncer de amígdalas por lo general comprende una cirugía para extirpar el cáncer. En ciertos casos, igualmente se propone la radioterapia y quimioterapia.

Definición

Los cánceres de las amígdalas son parte de los cánceres de las vías aereodigestivas superiores (VADS) que comparten numerosos puntos en común. Estos tipos de cáncer impactan especialmente a hombres de más de 50 años, y su primordial factor de peligro es la intoxicación unida de alcohol y tabaco.

El propio cáncer de amígdalas no es inmune a esos problemas, pero se encuentra más influenciado por el hecho de fumar. A parte de que haya factores de riesgo iguales entre este tipo de cánceres, el de amígdalas puede estar asociado con otras lesiones de las vías aerodigestivas superiores.

Síntomas

Diferentes síntomas pueden insinuar un cáncer de amígdalas: dificultad para ingerir u odinofagia, o para comer o disfagia; dolor de garganta y, en ocasiones, del oído (otalgia) de un lado, impresión de presentar un cuerpo extraño en la garganta, incremento en las dimensiones de los ganglios del cuello o en el ángulo de la mandíbula.

Habitualmente es un grupo de términos poco determinados, pero lo que nos debe ocupar nuestra atención es que se exhiben en un fumador de aproximadamente 50 años. Estos individuos deben consultar frente a al surgimiento de cansancio, pérdida de peso repentina y disminución del apetito.

Diagnóstico

Ante esos signos, el doctor procederá a aplicar un análisis de la cavidad bucal, y toda lesión sospechosa debe ser objeto de una biopsia. El análisis de referencia es una endoscopia, o sea, la observación directa de las cavidades implicadas.

Ya que presentan los mismos elementos de riesgo todas las vías aerodigestivas superiores, deben ser examinadas en el transcurso de esta endoscopia, ejecutada bajo anestesia general y conocida como panendoscopia de las VADS. Se efectúa, pues, una biopsia de la lesión dudosa e igualmente de otras que se puedan encontrar, para estudiar la naturaleza de estas lesiones.

Si una de ellas es cancerosa será necesario hacer un estudio de extensión, o sea, la ejecución de exámenes que permita colocar en evidencia la presencia de otras situaciones de células cancerosas, que habrían partido a los ganglios vía circulación linfática o metástasis en otros órganos.

Tratamiento

Hay varias opciones de terapia para atacar el cáncer de las amígdalas y dependerán de la clasificación del cáncer realizado después del estudio de extensión. A menudo, la quimioterapia se hace inicialmente para tratar de reducir el tamaño del tumor que se extirpa después mediante cirugía. Los ganglios afectados asimismo, deben ser extirpados; la radioterapia perfeccionará el tratamiento.

Prevención

Para impedir la evolución del cáncer de las amígdalas y, por extensión, de todos los cánceres de las VADS debe eliminarse la exposición al humo de tabaco y al alcohol.

Extracción de amígdalas en adultos

Las amígdalas son una defensa ante agentes patógenos que ingresan por vía bucal, pero cuando se hinchan, puede ser requerido una cirugía para extraerlas. En los adultos es extraño, inclusive, menos del 10% de esas cirugías se realiza en mayores de 18 años.

En el techo nasofaríngeo, a lo profundo del paladar, se sitúan esas formaciones de tejido linfático que cumplen una función inmunológica al producir inmunoglobulinas. No obstante, en numerosas ocasiones las infecciones surgen en las propias amígdalas, lo que produce que éstas se hinchen, enrojezcan y duelan y se conforme un cuadro de amigdalitis.

Se da específicamente como reacción ante gérmenes patógenos, pero igualmente pueden inflamarse por causas inmunológicas y otras de origen ignorado.

Cada uno de esos sucesos se puede resolver con medicamento, pero en ocasiones de debe recurrir a su extirpación, la cual se realiza regularmente en niños de entre dos y siete años; etapa en la que se origina la mayor evolución de tejido amigdaliano y de su dinámica inmunológica.

Luego, la periodicidad de amigdalitis va disminuyendo con la edad, hasta convertirse en extraña en la adultez. Esa “normalidad” de la niñez, se convierte en anecdótica en los adultos, que en situaciones peligrosas deben recurrir a la cirugía, aun teniendo el tejido linfático más evolucionado y de reaccionar con más rapidez a las infecciones.

“La necesidad de hacer una amigdalectomía en adultos se debe generalmente, a una amigdalitis crónica en adultos jóvenes o a problemas de pacientes roncadores que sufren de apnea de sueño por hipertrofias de las amígdalas, lo que es más habitual en hombres de entre 30 y 50 años”, argumenta el especialista José Abiuso, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana.

Cuándo se opta por la cirugía

Los sucesos de amigdalitis crónica en adultos no son bien soportados, se desarrollan con fiebre, decaimiento del estado general y mucha dolencia; lo que representa una dificultad en su calidad de vida si esos cuadros se reeditan con periodicidad. Por eso, se resuelve extirpar las amígdalas.

Dentro de las causas que conllevan a una operación de las amígdalas, la más significativa es que al hincharse, las amígdalas obstruyen la respiración por un aumento desproporcionado y produzcan apnea del sueño. El especialista afirma que es la principal causa de operaciones en infantes de entre dos y cinco años, en tanto que en adultos, es más frecuente en hombres de entre 30 y 50 años que padecen trastornos obstructivos del sueño.

Otras razones son que la amigdalitis produzca convulsiones febriles, que haya infecciones periódicas (tres o cuatro al año), dolencias de garganta repetidos, halitosis (que sea un problema para el paciente), presencia de abscesos periamigdalianos y problemas para tragar. Asimismo, se decide una intervención quirúrgica cuando los fármacos suministrados tampoco han sido eficaces.

La intervención se debe efectuar un ayuno de ocho horas, la misma se realiza bajo anestesia general. Su duración es menor a una hora y no se ejecutan incisiones sobre la piel ya que las amígdalas se retiran por la boca. La metodología es aplicar diminutos cortes para extraerlas y cauterizar los vasos sanguíneos presentes.

En contraste con los niños, la cirugía en adultos es más compleja de efectuar porque puede brotar más sangramiento y dolencia postoperatoria. Pero si el  paciente es intervenido a primera hora y no surgen hemorragias, debería ser dado de alta en la tarde; debe cumplir un tratamiento con antibióticos y analgésicos para el dolor. Luego de una semana, los niños pueden retornar al colegio, pero los adultos pueden incorporarse a sus labores pasados diez días.

Cerca de siete días de ejecutada la cirugía, se despega del paladar una escara que recubre la zona intervenida, lo que podría provocar un poco de sangramiento, pero luego de una semana más, la zona debería haber cicatrizado totalmente.

Otra incomodidad postoperatoria puede ser el dolor al engullir que puede transmitirse al oído; para evitarlo se sugiere no comer alimentos que rasquen la garganta (galletas, por ejemplo) y continuar una dieta blanda fría hasta el tercer día (papillas, helados, jaleas y yogures), seguir luego con alimentos blandos tibios (sopas, tallarines, pan blando) y al día diez, retornar a la dieta normal. Asimismo, hay que guardar reposo relativo (sin actividad física) por dos semanas y no aplicar la higiene dental en la zona posterior de la boca.

¿Se sacan completamente? Si quedan residuos ¿Puede retornar la amigdalitis? 
Si quedan residuos del tejido amigdaliano, lo que ocurre con cierta frecuencia, regularmente no representa problema alguno, pero en ciertos pacientes esos remanentes de tejido se contaminan, surgiendo cuadros similares a la amigdalitis.

¿Al sacarlas se afectan las defensas del organismo?
La eliminación de las amígdalas no quiere decir un quebranto en la función protectora que ellas tienen, por cuanto ésta es sustituida por todo el tejido linfático que existe en la mucosa faríngea.

¿Existen nuevas técnicas para extirpar amígdalas?
Hay técnicas diversas y novedosas para aplicar una amigdalectomía, como láser y radiofrecuencia, entre otras; sin embargo, la técnica clásica -extirpación completa del tejido amigdaliano- es tan sencilla y segura que definitivamente es la que utilizan la mayor parte de los cirujanos.

Adenoides y amígdalas

El anillo linfático de Waldeyer está conformado por las amígdalas palatinas o amígdalas, amígdalas faríngeas o adenoides, amígdalas peritubarias, amígdalas linguales y todo el resto del tejido linfático que se halla en la faringe.

La función de las amígdalas frecuentemente ha estado en discusión; desde asegurar que no tenían ningún uso significativo, hasta los últimos pronunciamientos donde debido a la ubicación de linfocitos en la superficie de las amígdalas, se haasegurado que cumplen un papel inmunológico, con dinámica linfocitaria de defensa.

Función inmunológica de amígdalas y adenoides

Por investigaciones de ciertos científicos (Ishikawa et al.) se colocó en evidencia la generación de inmunoglobulinas por las amígdalas (Ig A, Ig M, Ig G, Ig E e Ig D). Se demostró que las inmunoglobulinas se hallaban en la superficie epitelial así como en el parénquima: Ig A en la superficie de epitelio y subepitelio, Ig G en el subepitelio y en el folículo germinativo, Ig M en las criptas amigdalianas, y la Ig E e Ig D diseminadas por todo el tejido.

La conformación de los adenoides y amígdalas es diferente: las amígdalas se encuentran cubiertas por un epitelio superficial pluriestratificado, poseen de 10 a 20 criptas o invaginaciones que conforman un auténtico sistema críptico, mediante sus ramificaciones; criptas que poseen un papel significativo en la captación del antígeno, con un epitelio que las envuelve diferente al de la superficie, reticulado.

En ese epitelio se localizan linfocitos, linfoblastos, plasmocitos, plasmoblastos y macrófagos. Macroscópicamente las criptas son parecidas a orificios en la superficie amigdaliana, y su concurrencia hoy constituye un tejido amigdaliano dinámico y no un símbolo de infecciones periódicas.

Por otro parte, también refiere una actividad amigdaliana la concurrencia de centros germinativos. El descubrimiento de plasmocitos y linfocitos en el corion y en torno a los vasos indica el aporte de las amígdalas a la inmunidad humoral. La zona interfolicular, o zona T, puede encontrarse incrementada en casos de amigdalitis recurrentes.

Por su parte los adenoides se encuentran recubiertos de epitelio pseudoestratificado ciliado, y en contraste con las criptas muestran invaginaciones en figura de pliegues sin bifurcaciones. Los adenoides, al tener epitelio respiratorio generan Ig A secretora (IgAS), que posee una importancia significativa como barrera de defensa principal. El mecanismo comprometido en la inducción, generación y control de IgAS es complejo y todavía no clasificado.

Hay varias investigaciones que indican que la elaboración de IgA reduce en pacientes después de extirparles los adenoides y amígdalas, pero no queda claro por cuanto al hacer seguimiento de los casos operados se ha evidenciado una compensación de esa reducción de IgA por otros órganos.

Es significativo entonces razonar que adenoides y amígdalas son órganos inmunológicamente dinámicos, y que mediante infección o hiperplasia, fortalecen la inmunidad en la totalidad del tracto aerodigestivo superior, evidenciándose que esa función se realiza en los 3 primeros años de vida.

Es importante tener presente que la fase de más crecimiento de ese tejido es entre los 3 y 6 años de edad; sin embargo, hay excepciones y se ha comprobado un incremento en los neonatos con tejido adenoide hiperplásico obstructivo, igual que en adolescentes, lo que no es común por cuanto hacia la pubertad ese tejido ingresa en una fase de retroceso.

Amigdalas sanas: como se ven, funciones y signos de inflamación

Uno de los síntomas más frecuentes en niños como en adultos es el dolor en la boca y nasofaringe. Por ello es requerido conocer de qué tipo de amígdalas sanas se trata, cuándo la garganta se encuentra verdaderamente sana, cuándo existe alguna patología, y es ineludible acudir al especialista. Se debe tener en cuenta que la automedicación no solamente puede ser ineficaz, sino que en ocasiones puede dañar y transformar la etapa ligera de la patología en una crónica.

Por el hecho de que las personas con frecuencia se topan con infecciones y habitan en su mayoría en zonas ecológicamente desfavorables, tener las amígdalas totalmente sanas, podría constituir una excepción, por cuanto buena parte de las personas poseen enfermedades crónicas de la laringe.

La situación desmejora ya que muchas personas se automedican o, al ver mejorías, no trata la enfermedad médicamente.

Tipo de amígdalas sanas

Las amígdalas en una situación sana presentan las siguientes características:

  • Coloración rosa pálido, sin enrojecimiento ni placa
  • La superficie profunda de la orofaringe no se encuentra recubierta por una malla vascular
  • No existen hinchazones ni folículos;
  • Las dimensiones de las amígdalas son reducidas, no sobresalen después de los arcos (con excepción de pacientes normales cuyas amígdalas se dilatan permanentemente)
  • Otros sitios de la faringe no se encuentran inflamados (lengua, paladar, lengua, membrana mucosa)
  • Cuando se presionan, no hay presencia de segregación de pus ni acumulación caseosa
  • En estado normal su superficie presenta diminutas prominencias y raíces sin picos con arcos
  • Las amígdalas sanas no se hallan definidas por particularidades individuales, sino cuando se toma la imagen total.

¿Cómo examinar correctamente las amígdalas y la faringe?

Debido a que las patologías de la nasofaringe y la orofaringe en el infante son prácticamente normales actualmente, un adulto debe ser capaz de inspeccionar debidamente la nasofaringe para la salud.

Si el niño acusa dolor de garganta, acuda al doctor para una evaluación. Mientras eso no suceda acá tiene una guía para examinar la cavidad bucal del niño

  1. Halle un sitio con adecuada iluminación, sin embargo, esa luz no es basta, requiere utilizar una linterna. Se debe evitar que brille con el azul para impedir la alteración del color de la laringe.
  2. Examine toda la orofaringe. Para realizar esto, puede utilizar una paleta descartable, que se consigue en la farmacia; son de madera y plástico. La porción posterior de la cucharilla (limpia) servirá. Si presiona hacia abajo la lengua debe colocarse en el centro o más próxima al borde; si lo realiza en la parte posterior, puede incitar un reflejo de vomito.
  3. La configuración de la laringe humana en ocasiones no requiere el empleo de dispositivos; basta con abrir la boca y empujar un poco hacia abajo la lengua.
  4. Con la respiración honda por la boca, el examen de la orofaringe se realiza más exhaustivamente. Esto disminuye el reflejo nauseoso.
  5. Es suficiente que un infante abra la boca suficientemente y respire hondamente para el examen, por cuanto es frecuente que se hace dificultoso forzar la lengua y situar la espátula.

Signos de dolor de garganta

Los signos de una garganta saludable ya fueron descritos anteriormente, sin embargo, es requerido conocer cómo se evidencian los signos en anormalidades patológicas, los cuales se pueden hallar a lo largo del examen, debido a lo inusual que resulta ese hallazgo

¿Qué tomar en cuenta?

La faringitis es una enfermedad viral.

En esta afección el cielo de la boca se presenta de un color rojo suave, se evidencia que presenta un desarrollo inflamatorio. Las paredes de la orofaringe se ven sonrojadas; en la zona más profunda los folículos se han tornado marcadamente más voluminosos.

Los pacientes manifiestan prurito, sudoración y por supuesto, garganta irritada. Frecuentemente, estos signos surgen durante la faringitis aguda, de naturaleza viral o bacteriana.

Por su parte, la faringitis crónica se acompañada de catarro; en la pared profunda de la faringe los folículos aumentan de tamaño.

Regularmente, la enfermedad se presenta con sinusitis o rinitis. La angina lacrimal es caracterizada por una capa blanca o amarilla en las amígdalas, hinchazón de la faringe, purulencia en las lagunas con presencia de fiebre alta el paciente.

El surgimiento de un manto blanco en la membrana mucosa de la boca, las amígdalas y la faringe del infante es característico de aftas bucales (candidiasis), las cuales se desarrollan habitualmente a consecuencia de la estomatitis aftosa. En estos casos surgen llagas inflamadas en encías y en el cielo de la boca.

Faringitis hipertrófica crónica: Se presenta en los muros laterales de la orofaringe, y en la zona profunda de la misma existen folículos macizos. La mucosa faríngea en la zona posterior se distingue pálida y delgada.

La amigdalitis folicular con frecuencia es producida por una barra de estreptococos. Se evidencian glándulas inflamadas y agrandadas, purulencia en las amígdalas, arcos palatinos como colmados de sangre.

El paciente acusa fiebre elevada, dolor en garganta, orejas y generalizado en todo el organismo. El cuerpo se halla cansado. La faringe está recubierta de abscesos o ulceras, hiperemia e hinchazón de las amígdalas: dolencia de garganta viral (herpes).

Si existe purulencia en las amígdalas, el tejido cicatrizal de la faringe es una amigdalitis crónica. De igual forma, el paciente esta agotado y con frecuencia padece ARI. Dado que los síntomas regularmente son análogos y los exámenes en ocasiones son normales, con dolencia de más de 3 días, se requiere consultar a un doctor.

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