Amigdalitis bacteriana: ¿qué es? Causas, síntomas, tratamiento y más

Amigdalitis bacteriana consiste en un proceso patológico el cual se singulariza por la inflamación de las amígdalas palatinas. Estas consisten en masas de tejido ovales, carnosas, de tamaño particularmente grande, que se localizan en la pared lateral de la orofaringe a ambos lados de la garganta.

Amigdalitis bacteriana

Amigdalitis bacteriana definición

La amigdalitis bacteriana  también conocida con el nombre de anginas es la inflamación de una o de las dos amígdalas palatinas. Estas mezclas de tejido presentan las células que crean anticuerpos que son de gran utilidad en lo que se refiere a la lucha contra la infección.

Unidas con las adenoides, las amígdalas forman parte del sistema linfático. El sistema linfático desecha las infecciones y sirven para equilibrar los fluidos corporales. Las adenoides y las amígdalas atrapan gérmenes que entran por la boca y la nariz.

Causa y síntomas de la amigdalitis bacteriana

Amigdalitis bacteriana

La causa de la mayoría de los casos de amigdalitis bacteriana es la infección producida por bacterias.

Por lo general el tratamiento apropiado para la amigdalitis va a depender de la causa, por lo que se hace pertinente acudir al especialista para conseguir un pronto diagnóstico además de preciso.

Anteriormente se tenía como tratamiento principal una cirugía para extirpar las amígdalas, para tratar la amigdalitis, en la actualidad se utiliza normalmente solo cuando la amigdalitis bacteriana presenta una frecuencia constante y esta no responde a otros tratamientos o produce complicaciones graves. (Ver artículo de Amigdalitis crónica)

Síntomas de una amigdalitis bacteriana

Por lo general la amigdalitis se hace presente en los niños, cuyas edades oscilan entre la edad preescolar y mediados de la adolescencia. Los signos y síntomas más comunes de la amigdalitis son los siguientes:

  • Amígdalas rojas e inflamadas
  • Parches o recubrimientos blancos o amarillos en las amígdalas
  • Dolor de garganta
  • Dificultad o dolor al tragar
  • Fiebre
  • Glándulas sensibles y dilatadas (ganglios linfáticos) en el cuello
  • Una voz rasposa, apagada o ronca
  • Mal aliento
  • Dolor estomacal, en especial en los niños pequeños
  • Rigidez en el cuello
  • Dolor de cabeza
Síntomas de la amigadlitis en niños muy pequeños

En los niños más pequeños que aún no pueden expresar con palabras lo que sienten, algunos de los síntomas de amigdalitis se manifiestan de la siguiente manera:

  • Babeo debido a dificultad o dolor al tragar
  • No querer comer
  • Agitación inusual (Ver artículo de Amigdalitis en niños)

Diagnóstico y tratamiento de la amigdalitis bacteriana

El especialista pediatra examinará al niño, llevando a cabo una exploración física que se basa en:

Utilizar un instrumento con luz para observar mejor la garganta del niño y, quizás, los oídos y la nariz, los cuales pueden convertirse en focos de infección.

Amigdalitis bacteriana en niños

Comprobar si existe una erupción a la que se le conoce como escarlatina, la cual está relacionada con algunos casos de amigdalitis estreptocócica.

Palpar levemente el cuello del niño para corroborar si hay glándulas o ganglios linfáticos hinchados.

Explorar la respiración del niño con un estetoscopio

Comprobar el agrandamiento del bazo, lo que pudiese ocurrir y para considerar la mononucleosis, que también agranda las amígdalas.

Muestra faríngea

Consiste en una prueba simple, en la cual el especialista frota un hisopo estéril en la parte posterior de la garganta del niño para conseguir una muestra de secreciones. La muestra se llevará a analizar en la clínica o en un laboratorio para localizar e identificar bacterias.

Por lo general en los centros hospitalarios se encuentran los equipos necesarios en el laboratorio de los mismos, en las que se puede conseguir los resultados en muy poco tiempo. No obstante, es común que se lleve a cabo una segunda prueba más verás, que es enviada a un laboratorio que ofrece los resultados en un plazo de 24 a 48 horas.

Si la prueba que se realiza en el mismo centro hospitalario sale positiva, es muy probable que el niño paciente presente una infección bacteriana. Si por el contrario la prueba da negativa, significa que toda la probabilidad sea que el niño presente una infección viral. No obstante, el especialista esperará el análisis del laboratorio externo, antes de diagnosticar.

Hemograma completo

Hemograma completo

El especialista también puede pedir un hemograma completo el cual es llevado a cabo con tan solo una pequeña muestra de sangre dl niño. A través del hemograma completo, que por lo general se hace en una clínica, es para obtener un conteo de los distintos tipos de células sanguíneas.

Es decir un perfil completo que señala lo que está elevado, lo que está en los niveles apropiados o lo que está por debajo de lo los niveles normales además de señalar si la infección esté producida por una bacteria o un virus. Ver artículo de Amigdalitis purulenta)

Faringoamigdalitis bacteriana

La faringoamigdalitis aguda o faringitis consiste en una hinchazón de la faringe y amígdalas con eritema, abultamiento, con secreción, llagas o ampollas. El 70-80% de las faringitis son amigdalitis virales. El resto son bacterianas y, entre las amigdalitis conocidas, la producida por Estreptococo pyogenes es la causa principal del 30% de las faringitis en los niños.

Faringoamigdalitis bacteriana

Las faringitis bacterianas o faringoamigdalitis pueden suceder a cualquier edad, pero muy especialmente en los niños menores de 3 años. Las bacterianas son más frecuentes entre los 3 y 15 años de edad.

La faringitis bacteriana no es frecuente en menores de 2 años. No obstante, puede hacerse presente en niños pequeños que van a la guardería o tienen hermanos mayores

La faringoamigdalitis es una enfermedad infecciosa y por ello, es una afección contagiosas, que se adquiere por contagio, bien sea por medio del aire, cuan do el paciente tose o estornuda o bien por contacto directo. Con lo antes expuesto, se elimina la creencia que la faringoamigdalitis se produce desterrar ciertos por no usar abrigoa apropiados para el frío, por tomar líquidos fríos o comer helados, por corrientes de aire o andar descalzo, etc.

La faringoamigdalitis bacteriana empieza de manera gradual con fiebre suave, dolor de garganta y la inflamación de pequeños ganglios en el cuello. En el común de los casos, también hay presencia de moco nasal, tos, ronquera o conjuntivitis. En la garganta se observa un enrojecimiento difuso o una secreción amigdalar puntiforme o con placas, vesículas o aftas. (Ver artículo de  Faringoamigdalitis viral)

Diagnóstico de Faringoamigdalitis bacteriana

El diagnóstico se realiza por medio de los síntomas y el examen físico que realizan en la garganta. En la mayoría de los casos, se hace difícil distinguir una faringoamigdalitis vírica de una bacteriana. Debido a que el desarrollo, el tratamiento y las complicaciones difieren entre sí, a veces hace falta un análisis microbiológico que señale si la faringitis es bacteriana o no. Esto se puede hacer por medio de un cultivo faríngeo o del test rápido de detección antigénica de Streptococcus pyogenes.

Faringoamigdalitis vírica

Para el tratamiento de la faringoamigdalitis se debe aplicar antibióticos, no obstante, a los niños no se les debe administrar un antibiótico si no está prescrito por un médico.

En caso de vómitos, falta de cumplimiento, en países en desarrollo o con alto dominio de fiebre reumática, se puede aplicar una sola dosis de penicilina G benzatina intramuscular.

Una opción diferente a la penicilina es la amoxicilina oral cada 8-12 horas durante 10 días, dada su mayor diversidad de presentaciones farmacéuticas, mejor sabor y tolerancia.

En caso de alergia a la penicilina, es recomendado sobre todo el empleo de macrólidos (josamicina, midecamicina, eritromicina, azitromicina o claritromicina).

Complicaciones de las faringoamigdalitis

Las faringitis bacterianas no tienden a complicarse y hasta se curan solas en pocos días. Sin embargo, hay una infección conocida como la mononucleosis infecciosa, que es producida específicamente por  virus de Epstein-Barr. Los síntomas manifiestos son la fiebre alta, amigdalitis con amplias llagas blanquecinas, la inflamación de los ganglios del cuello, decaimiento y crecimiento del bazo e hígado entre otras complicaciones.

En el caso de las faringitis bacterianas, las complicaciones son escasas, las podemos clasificar en dos tipos:

Complicaciones supurativas locales (1-2%): otitis media, sinusitis aguda, absceso periamigdalino, mastoiditis y, excepcionalmente, absceso retrofaríngeo, síndrome de shock tóxico, etc.

Complicaciones no supurativas: que no son frecuentes en países desarrollados, tales como la fiebre reumática, glomerulonefritis y artritis reactiva. (Ver artículo de Síntomas de la amigdalitis)

Amigdalitis bacteriana aguda

El proceso de la enfermedad conocida como amigdalitis aguda presenta la peculiaridad de la inflamación de las amígdalas palatinas. Las amígdalas conforman parte del anillo de Waldeyer, el cual consiste en un grupo de compuestos linfocitarios en la entrada de la vía aero-digestiva en las que se incluyen a las adenoides o “vegetaciones”, a la amígdala lingual y al tejido linfoide que bordea a la trompa de Eustaquio.

Anillo de Waldeyer

Por otro lado, el anillo de Waldeyer también conforma al mismo tiempo, una estructura de mayor orden a la que se le conoce como tejido linfoide asociado a mucosas (MALT).

Otros componentes del tejido linfoide asociado a mucosas  (MALT) incluyen las placas de Peyer en el tubo digestivo, el tejido linfoide relacionado a la fosa nasal y al árbol respiratorio bronquial entre otros.

Todos ellos tienen la capacidad de crear 5 gramos de moléculas defensivas, las cuales se le conocen como inmunoglobulinas, específicamente inmunoglobulina A, que configuran el principal mecanismo de defensa de las mucosas del organismo como respuesta a los antígenos de los alimentos, de los microorganismos o de otras partículas que hayan sido inhaladas o ingeridas a diario.

Los niños con amigdalitis aguda bacteriana se les reconoce porque de repente presentan fiebre repentina, dolor de garganta, dificultad para tragar, lo que se conoce también como disfagia, dolor en la deglución o como se le denomina odinofagia e inflamación de los ganglios linfáticos cervicales.

Las complicaciones de las amigdalitis bacterianas agudas también presentan la aparición de abscesos periamigdalino, retrofaríngeo o parafaríngeo, la escarlatina, la glomerulonefritis aguda, la fiebre reumática y el síndrome del shock tóxico estreptocócico que, en algunos casos, puede llegar a ser mortal. (Ver artículos de Amigdalitis crónica)

Tratamiento de la amigdalitis bacteriana

El tratamiento de la amigdalitis bacteriana se puede dividir en  dos tipos: el tratamiento etiológico, que sería el que se utilizaría en casos de faringitis y amigdalitis bacterianas y el tratamiento sintomático que sirve para tratar infecciones virales, bacterianas y afecciones con otras causas (irritación, sequedad, etc.).

Tratamiento etiológico

Penicilina G benzatina

El medicamento principal que se escogerá en este tratamiento será la penicilina en forma de penicilina G benzatina, el cual consiste en una sal de bencilpenicilina con benzatina, la cual forma un depósito tisular desde donde se libera la penicilina G, en la que se logra la máxima concentración plasmática al cabo de 18 horas. Se aplica por vía intramuscular en dosis única de 1,2 millones de UI.

Otra penicilina que es recomendada es la penicilina V o fenoximetilpenicilina. Este tipo de penicilina resulta ser más resistente a la hidrólisis ácida del estómago que la bencilpenicilina, por lo que se administra vía oral, pero su efectividad antimicrobiana no es tan efectiva y se prescribe sólo para casos leves.

La dosis es de 250 mg cada 6 horas en adultos y de 15 mg/kg también cada 6 horas para niños por no menos de 10 días. La amoxicilina, la cual consiste en penicilina de amplio espectro, por vía oral también resulta efectiva con una dosis de 500 mg cada 8 horas durante 10 días.

Para tratar casos en los que el paciente presenta alergia a las penicilinas, otro tratamiento opcional más común para infecciones grampositivas es la eritromicina.

Dado el caso de que el paciente presente resistencia a la eritromicina, existen otros antibióticos recomendables como son las cefalosporinas de administración oral de primera generación, tales como cefadroxil, cefalexina y cefradina, que presentan buena actividad bactericida frente a bacterias grampositivas.

Bacterias grampositivas

Los lincosánidos como clindamicina y lincomicina, también son apropiados para este tratamiento. Si hay una infección estreptocócica recurrente se relaciona amoxicilina más ácido clavulánico.

Para amigdalitis bacteriana, como en el caso de la faringitis, la antibioterapia se lleva a cabo por medio de penicilina G benzatina intramuscular, penicilina V oral, ampicilina o macrólidos como eritromicina, josamicina y diritromicina.

Cada vez que haya la sospecha que el origen de la afección es bacteriano, el especialista, a través de un diagnóstico diferencial a partir de la analítica, será quien sea la persona más indicada para decidir el tratamiento con antibióticos.

Tratamiento sintomático

El tratamiento sintomático consiste en recomendaciones en base a los alimentos que se deben ingerir, mientras continúe la inflamación, para mitigar el dolor faríngeo. Estas recomendaciones se basan en la ingesta de alimentos de consistencia blanda y el incremento del consumo de líquidos, con la excepción de zumos cítricos, pues son muy ácidos y pueden irritar la mucosa inflamada; también hay que dejar el cigarrillos el tabaco, el alcohol y las comidas picantes, abundantes o muy calientes; evitando el aire muy cargado, ventilando apropiadamente las habitaciones y evitar los cambios bruscos de temperatura ambiental.

En este tipo de tratamiento el farmaceuta  juega un rol importante, tratando de evitar la automedicación y suministrando el tipo de medicamento más apropiado para cada caso.

Sin embargo, el tratamiento sintomático debe ser una alternativa siempre y cuando: no haya presencia de fiebre, que los ganglios no presenten inflamación, que el enrojecimiento y el dolor sean suaves, que los síntomas de la patología faríngea hayan tenido pocos días de desarrollo, que haya erupciones y que no haya complicaciones del tipo otitis o sinusitis, y que no haya aparición de llagas blanquecinas.

Como medidas higiénicas y para evitar el contagio debe hacer uso de pañuelos desechables, tapar la boca y la nariz con pañuelos al toser o estornudar y lavarse bien las manos si se manipulan alimentos.

Colutorio

Colutorios

Son compuestos en forma de solución acuosa viscosa, que se emplea para el tratamiento tópico de afecciones bucales y que ejerce una acción local sobre las mucosas de la zona oral y de la garganta. Esta solución se deberá aplicar realizando enjuagues o, en algunos casos, tocamientos con una espátula de la que están ya provistos algunos envases.

Se debe tener la boca abierta por segundos sin tragar saliva. Bajo ningún concepto se deben ingerir algunos excipientes que se encuentran en la formulación, como agua, etanol, tensioactivos, humectantes (propilenglicol, sorbitol o glicerina) y aromatizantes (mentol, timol, eucaliptol).

Antisépticos. Poseen un ancho espectro antibacteriano frente a bacterias grampositivas y gramnegativas y no son activos frente a virus. Son elementos antisépticos la clorhexidina, cloruro de dequalinio, hexetidina, povidona yodada, cloruro de cetilpiridinio, formol, cineol, timol y fenol.

Antiinflamatorios. Como enoxolona y bencidamina.

Anestésicos locales

Anestésicos locales. Son útiles para la reducción del dolor, ya que bajan la sensibilidad de la lengua y la garganta. Entre otros, se pueden distinguir la lidocaína, benzocaína, tetracaína, fenol, cloral hidrato, butoformo, clorobutanol, etc.

Es pertinente saber  que los productos que entre sus componentes hay anestésicos locales están contraindicados en niños menores de 6 años, por lo que hasta los 12 años se deben aplicar con precaución, ya que un tratamiento prolongado puede producir efectos secundarios por absorción sistémica.

Además productos con acción sedante (eugenol). También se señala el mentol, el cual está contraindicado en niños menores a 30 meses por presentar la posibilidad de la aparición de laringoespasmos y el salicilato de sodio o de metilo.

Gargarismos

Son preparaciones líquidas de aplicación local que poseen los principios activos iguales a colutorios y que están destinados al lavado de garganta, pero que no deben ser ingeridas. Con la cabeza echada para atrás y la solución en la boca, se realizarán gargarismos por un lapso de unos 30 segundos.

También se pueden aplicar por medio de una cánula que hace un lavado continuo. Por lo general, la misma presentación sirve para colutorio y para gargarismos.

Estos gargarismos aplicados con la cánula, son especialmente para pacientes pediátricos debido a lo difícil que sería para los niños el empleo de colutorios y ni decir sobre gargarismos. Son sistemas polidispersos de fase interna líquida y fase externa gaseosa. Existen en envases presurizados cuyas fórmulas presentan principios activos similares a los colutorios, que se puede aplicar en forma de nebulizaciones varias veces al día.

Comprimidos, pastillas, tabletas.

La amigdalitis bacteriana se puede tratar con compuestos sólidos que actúan de manera local y se deben suministrar por medio de una disolución lenta y completa en la boca. Dado que es necesaria una disgregación paulatina, se crea un exceso de saliva que resulta útil para la afección faríngea, ya que posee poder antimicrobiano dado por la lisozima que contiene y poder inmunitario por la IgA.

Comprimidos, pastillas, tabletas

Se presentan diferentes tipos de principios activos:

Antisépticos. Cloruro de dequalinio, cloruro de cetilpiridinio, clorhexidina, benzetonio cloruro, alcohol diclorobencílico, amilmetacresol, cineol, hexamidina, potasio clorato, cloruro o bromuro de cetrimonio, benzalconio cloruro, etc.

Antibióticos de acción local. Bacitracina, tirotricina, neomicina sulfato, sulfoguanidina, sulfatiazol, kanamicina sulfato y polimixina B sulfato.

Antiinflamatorios. Bencidamina, enoxolona y corticoides (hidrocortisona acetato, triamcinolona acetonide).

Descongestionantes, demulcentes y expectorantes. Alcanfor, clorofila, gomenol, mentol, terpineol, esencia de pino, eucalipto.

Anestésicos locales. Lidocaína, benzocaína, bencidamina, clorobutanol, procaína, tetracaína, butoformo, etc.

Caramelos para la garganta

Dado el caso de que el paciente presente resistencia a las penicilinas, el tratamiento optativo más frecuente para infecciones grampositivas es la eritromicina.

Dentro y fuera, en lo que se refiere a farmacias y sus rubros, hay caramelos que presentan el registro de productos dietéticos compuestos de sustancias de origen natural como miel, limón, eucalipto, malvavisco, regaliz, etc., que se deben succionar lentamente y proporcionan alivio del dolor y la resequedad de garganta y que además son muy empleados para tratar la amigdalitis bacteriana.

Con relación a las precauciones que se deben tener con estos tipos de preparados, es la de recordar que las pastillas grandes no se deben suministrar a los niños por posible obstrucción respiratoria, también que en pacientes diabéticos están contraindicados si existe sacarosa y glucosa como excipiente y que en el caso de pastillas que poseen edulcorantes como xilitol o sorbitol, los cuales si se ingieren en exceso, pueden ocasionar fenómenos diarreicos. (Ver artículo de Tratamientos para la amigdalitis)

Tratamiento natural de la amigdalitis bacteriana

Así como hay tratamientos a base de fármacos, también existe una serie de recetas naturales que pueden ayudar a tratar el cuadro de inflamación de las amígdalas o amigdalitis bacteriana, que de ninguna manera debe sustituir al tratamiento prescrito por el especialista, pero si pueden ser empleados como complemento a los medicamentos o bien, cuando comienzan a aparecer los síntomas:

  • Tratamiento natural de la amigdalitis bacteriana

    Hacer gárgaras con zumo de limón y una cucharada de miel, cinco veces por día. Lavar los dientes al terminar las gárgaras para evitar el efecto corrosivo que posee el limón en las dentinas.

  • Hacer un ungüento de hojas de salvia hirviendo, o lo más caliente posible. Aplicar en la garganta y envolver con un pañuelo o paño para que el calor dure un poco más. Cuando se enfríe, cambiar por otro. Se pueden hacer, mientras tanto, gárgaras de infusión de salvia, tibia.
  • Mezclar una cucharada de miel, una de vinagre de manzana y una taza de agua tibia. Beber pequeños sorbos lentamente sin dejar que se enfríe.
  • Realizar una infusión de tomillo. Añadir el zumo de medio limón y una cucharada grande de miel y beber.
  • Mezclar el zumo de un limón con una cucharada de bicarbonato de sodio. Realizar gárgaras tres o cuatro veces al día. Esto ayudará a limpiar las llagas que están irritando las amígdalas.
  • Comer un par de dientes de ajo o rodajas de cebolla crudos cada día.
  • Colocar en fuego lento algunos higos secos y dos cucharadas de miel. Añadir agua y beber una cucharada de este jarabe tres veces cada día.
  • Mezclar leche tibia o caliente con arcilla hasta obtener una pasta blanda. Colocar como cataplasma con una tela gruesa alrededor del cuello.
  • Hervir tres cucharadas de romero con una taza de vino blanco y una cucharada de miel. Realizar gárgaras tres veces por día.
  • Mezclar un vaso de zumo de naranja con dos cucharadas de pulpa de aloe vera. Beber en ayunas esta preparación.
  • Mezclar media taza de agua con ¼ taza de vinagre de manzana. Empapar con ello un pañuelo y envolver alrededor de la garganta. Dejar hasta que se seque.
  • Hervir una taza de agua y poner en ella una cucharadita de flores de manzanilla y otra de salvia por un lapso de 5 minutos. Dejar infusionar por 15 minutos, tapado. Colar y hacer gárgaras cada dos horas.
  • Hervir una taza de agua y añadir una cucharadita de romero, otra de tomillo y una de cardamomo. Tapar y dejar entibiar. Colar y beber una taza por día. Es un antiséptico preventivo, además de ayudar a tratar la amigdalitis, siendo ideal para los que padecen esta enfermedad con frecuencia. (Ver artículo de Remedios caseros para la amigdaltis)

Consejos para evitar la amigdalitis bacteriana

Verduras y frutas que proporcionan vitamina C
  • El mejor consejo es mantenerse con buena salud y una alimentación rica en verduras y frutas que proporcionen vitamina C, que sirven para mejorar el sistema inmunitario, como por ejemplo los cítricos, mandarina, naranja, pomelo, etc.
  • Alejarse de las personas que están enfermas para no sufrir contagio. Si es alguien del entorno, proteger la boca o no pasar mucho tiempo con el enfermo.
  • Dormir por lo menos 8 horas al día, pues esto ayudará a proteger las defensas.
  • Mantener siempre la casa limpia, especialmente después de un cuadro de enfermedad de este tipo. Ventilar los cuartos, cambiar las sábanas, abrir bien las ventanas, desinfectar el baño y los suelos, etc.
  • No fumar y evitar estar cerca de personas que si lo hagan.
  • Beber mucha agua cada día, aunque no se tenga sed, al menos se recomiendan dos litros por día. También sopas, zumos naturales y batidos.
  • Evitar estar expuesto a corrientes de aire y no permanecer demasiado tiempo con la ropa, el calzado o los pies mojados.
  • Coloca un humidificador en casa, sobre todo en las habitaciones.

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