Linfoma de Hodgkin: ¿Qué es? Historia, causas, síntomas y mucho más


DeLa mayoría de los casos de Linfoma de Hodgkin son curables, incluso si este tipo de cáncer retorna. Lo importante es atender los primeros síntomas que surjan, aunque es asintomático en las primeras fases. De manera que la inflamación de ganglios linfáticos en el cuello, las axilas y la ingle se debe atender sin demora. En este post podrás conocer los pormenores de este tipo de cáncer, que es clásico dentro de los linfomas.

¿Qué es el linfoma de Hodgkin?

El cáncer se desencadena en el momento en que las células empiezan a desarrollarse sin control. La mayoría de las células del organismo pueden convertirse en cáncer y luego diseminarse a otras zonas del cuerpo.

Los linfomas son cánceres que principian en los glóbulos blancos conocidos como linfocitosHay dos tipos principales de linfoma:

  • Linfoma de Hodgkin (HL)
  • Linfoma no Hodgkin (NHL)

Ambos tipos de linfoma se manifiestan, diseminan y reaccionan a las terapias de forma distinta, por lo que es de suma importancia conocer qué tipo presenta una persona en particular.

El sistema linfático

Para concebir qué es el linfoma de Hodgkin, es de utilidad saber sobre el sistema linfático; el cual forma parte del sistema inmunitario que contribuye en enfrentar infecciones y otras patologías. Asimismo, favorece el control de la circulación de líquidos en el organismo.

El sistema linfático está conformado especialmente por células denominadas linfocitos, que es un tipo de glóbulo blanco. Existen 2 tipos principales de linfocitos:

  • Linfocitos B (células B): las células B generan proteínas nombradas anticuerpos para cooperar en resguardar el organismo de gérmenes (bacterias y virus)
  • Linfocitos T (células T): hay numerosos tipos de células T. Ciertas células T exterminan gérmenes o células irregulares en el organismo. Otras células T incitan o desaceleran la acción de otras células del sistema inmunitario.

Regularmente, el linfoma de Hodgkin se inicia en los linfocitos B.

Comienzo y propagación del linfoma de Hodgkin

El tejido linfático se halla en numerosas partes del cuerpo, de tal manera que el linfoma de Hodgkin puede producirse en casi todas las zonas del organismo.

Las principales ubicaciones de tejido linfático son:

Ganglios linfáticos: estos son conjuntos de linfocitos y de otras células del sistema inmunitario que presentan la figura de un fríjol. Estos se hallan por todo el cuerpo, abarcando el interior del tórax, el abdomen (vientre) y la pelvis. Los ganglios linfáticos se encuentran acoplados entre sí por una red de vasos linfáticos.

Vasos linfáticos: constituyen una red de tubos minúsculos (muy similares a los vasos sanguíneos) que se enlazan a los ganglios linfáticos y trasladan células inmunes en un líquido claro conocido como linfa; la cual se adquiere de todo el organismo y pasa al torrente sanguíneo.

Bazo: es un órgano que se halla por debajo de las costillas bajas, en su lado izquierdo. El bazo es parte del sistema inmunitario, y genera linfocitos y otras células de ese sistema. Asimismo, acumula células sanas de la sangre y sirve como un filtro para exterminar células dañadas de la sangre, bacterias y desechos celulares.

Médula ósea: es el tejido esponjoso y líquido que se halla a lo interno de algunos huesos. Las nuevas células sanguíneas (abarcando algunos linfocitos) se originan en la médula ósea.

Timo: es un órgano pequeño que se halla atrás de la parte superior del esternón y enfrente del corazón. Este órgano es significativo para el la producción de linfocitos T.

Adenoides y amígdalas: son aglomerados de tejido linfático en la parte trasera de la garganta. Ambas colaboran en la fabricación de anticuerpos contra gérmenes que son aspirados o ingeridos.

Tracto digestivo: el estómago, los intestinos, así como numerosos órganos, igualmente comprenden tejido linfático.

Aunque el linfoma de Hodgkin puede iniciarse en cualquier lugar, se produce más comúnmente en los ganglios linfáticos de la zona superior del cuerpo. Las ubicaciones más habituales son el cuello, el tórax o debajo de los brazos.

Con más periodicidad, el linfoma de Hodgkin se irradia por los vasos linfáticos de ganglio a ganglio. En poco probable que, durante la fase avanzada de la enfermedad, pueda irrumpir el torrente sanguíneo y diseminarse a otras zonas del organismo, como el hígado, los pulmones y/o la médula ósea.

Historia del linfoma de Hodgkin 

Thomas Hodgkin, científico en honor al cual lleva el nombre el linfoma que se estudia en este artículo, vino al mundo el 17 de agosto de 1798 en Pentoville, barrio próximo a Londres. Sus padres, John y Elizabeth, pertenecían a una comunidad religiosa disidente llamada los cuáqueros, y vivían de manera rigurosa, con arreglo a las normas de esa agrupación. Varios tutores, incluyendo su padre, le enseñaron varios idiomas. Igualmente, manifestó un precoz entusiasmo por la mecánica, la electricidad y la química.

Comenzó sus estudios de medicina en los Hospitales de St. Guy St. Thomas, pero en 1819 o 1820 se cambió a la Universidad de Edimburgo, posiblemente la mejor escuela de medicina de Gran Bretaña para ese entonces. Allí exhibió su trabajo sobre el empleo del estetoscopio en la Guy’s Hospital Physical Society.

En Edimburgo logró el grado de doctor en 1823. Su tesis Dissertatio physiologica inauguralis de absorbendi functione, abarcaba reflexiones inéditas sobre los procesos de la función absortiva de la sangre y la linfa.

Thomas Hodgkin y la descripción original del linfoma

Hodgkin, como destacado estudiante, inclusive previo a concluir su grado de medicina, formuló su primer artículo médico “Sobre la utilidad del bazo”, en el cual señalaba, entre otras facultades, el control del volumen sanguíneo, la purificación de la sangre y la probabilidad de propagar el sistema portal.

Al finalizar sus estudios, en 1825, se residenció en Londres para unirse al equipo médico del Hospital Guy, y en 1826 se le otorgó el nombramiento de Inspector de los Muertos y Curador del Museo de Anatomía Mórbida.

En ese cargo atesoró una vasta experiencia en la relación de la enfermedad clínica con los datos patológicos, lo que le posibilitó hacer una serie de revelaciones que en 1832 lo llevaron a publicar su artículo histórico: “Sobre algunos aspectos mórbidos de las glándulas absorbentes y el bazo.” En él detalló de forma sucinta seis casos, abarcando los resultados de la necropsia, y uno agregado aportado por un colega.

En esa publicación, Hodgkin aseguró que el desarrollo patológico de los ganglios linfáticos y el bazo era la consecuencia de una enfermedad previa en ellos, y el resultado de un proceso infeccioso o inflamatorio, como se pensaba hasta entonces, y monitoreó la primera referencia de la enfermedad hasta el anatomista y biólogo Marcelo Malpighi, en 1666.

Definición posterior de la enfermedad de Hodgkin

En 1878, Greenfield efectuó el dibujo inicial de unas células gigantescas patognomónicas de la patología de Hodgkin (EH), con dos o tres núcleos; las mismas que se habían identificado 20 años atrás. La histopatología definitiva de la EH la detallaron, inicialmente Sternberg en 1898 y Dorothy Reed en 1902, el cual determinó, apoyadas en las explicaciones de las publicaciones médicas y ocho casos evaluados, que la enfermedad de Hodgkin tenía un tipo histológico característico único.

Causas  del linfoma de Hodgkin

Ciertas exploraciones consideran que, en ocasiones, la infección con el virus de Epstein-Barr origina transformaciones en el ADN de los linfocitos B. En ciertos episodios, esto lleva a la evolución de células Reed-Sternberg, las cuales son las células cancerosas del linfoma de Hodgkin.

El ADN es el químico que conforma nuestros genes en las células, y que regula cómo operan nuestras células. Nos semejamos a nuestros padres porque de ellos procede nuestro ADN. No obstante, el ADN no solamente influye nuestra apariencia. Ciertos genes  regulan las células cuándo  se desarrollan, se fraccionan en nuevas células y perecen:

  • A los genes que contribuyen con las células a evolucionar, dividirse y a conservarse vivas se les llama oncogenes.
  • Los genes que retardan la división celular o que ocasionan que las células expiren en el momento adecuado se les denomina genes supresores de tumores.

El cáncer puede ser producido por alteraciones en el ADN que dinamizan a los oncogenes o neutralizan a los genes supresores de tumores.

Los científicos han revelado numerosas transformaciones genéticas en las células Reed-Sternberg que cooperan con las células en su crecimiento y división, o a vivir un tiempo mayor del que deberían hacerlo. Las células Reed-Sternberg igualmente generan sustancias llamadas citocinas, las cuales atraen a numerosas células en el ganglio linfático, lo que origina el aumento de este. Paralelamente, estas células no cancerosas libran sustancias que contribuyen al desarrollo de las células Reed-Sternberg.

Si bien se han conseguido significativos avances en cuanto a cómo operan las células cancerosas, los científicos aún no saben qué es lo que genera estos procesos. En algunos casos, una interacción irregular a la infección por el virus Epstein-Barr (EBV) u otras infecciones puede ser lo que desencadena estos procesos. No obstante, se requieren otras investigaciones para comprender qué origina el linfoma de Hodgkin.

Clasificación del linfoma de Hodgkin

El linfoma se puede dividir en dos tipos principales: El linfoma de Hodgkin y linfoma non-Hodgkin. El linfoma de Hodgkin expone únicamente cerca de un quinto de los linfomas determinados cada año, en el Reino Unido, por ejemplo; lo que se traduce en escasamente 1600 personas al año.

La tipología de linfoma que un paciente presenta es solucionada sobre la base del examen microscópico, de una biopsia del ganglio linfático. En el caso del linfoma de Hodgkin, un tipo determinado de célula llamado célula de Reed-Sternberg está regularmente presente. La célula de Reed-Sternberg no se halla habitualmente en otras formas del linfoma, por lo tanto, se refieren como linfoma non-Hodgkin. La célula de Reed-Sternberg es un linfocito de B que ha alcanzado a ser cancerígeno.

En el análisis, estas células figuran mucho más voluminosas que linfocitos sanos, e igualmente parecen distintas a las células examinadas en el linfoma non-Hodgkin y otros tipos de cáncer. En el linfoma de Hodgkin clásico, los ganglios linfáticos se acrecientan y poseen una reducida cantidad de células de Reed-Sternberg, cercadas por un elevado número de células protegidas sanas. Las células de Reed-Sternberg igualmente poseen regularmente dos núcleos.

El linfoma de Hodgkin y el linfoma non-Hodgkin se manejan y se propagan de forma diferente, de manera que es significativo identificar a cada uno de ellos para poder elegir el acercamiento correcto de la terapia. El linfoma de Hodgkin clásico se puede dividir en cuatro subtipos, de acuerdo a la morfología de la célula de Reed-Sternberg, y la constitución de célula que sucede en torno a las células de Reed-Sternberg. Estos subtipos:

Esclerosis nodular

Éste es el tipo más común del linfoma de Hodgkin, el cual se presenta entre el 60 y 80 % de todas las casas diagnosticados con linfoma de Hodgkin. Este subtipo se diagnostica regularmente en un primero momento cuando los ganglios linfáticos abultados en el cuello se examinan.

En la evaluación de la biopsia del ganglio linfático, la expansión significativa de los nódulos del tumor disemina las células de Reed-Sternberg entre linfocitos, plasmocytes y eosinófilos reactivos. La fibrosis del colágeno se manifiesta en varios grados.

Celularidad mezclada

Se trata del segundo tipo más frecuente de la enfermedad y explica cerca del 5% de los linfomas de Hodgkin diagnosticados. Este subtipo de Celularidad mezclada se hace presente más frecuentemente en adultos mayores, aunque pueda surgir a cualquier edad.

En diagnosis, varios grupos de ganglios linfáticos son por lo general impactados y brindan las numerosas células de Reed-Sternberg entre linfocitos, plasmocytes, histiocytes y eosinófilos. El contagio anterior con el virus de Epstein Barr se relaciona con frecuencia a este subtipo.

El subtipo de la mezclado-celularidad se equivoca, en ocasiones, con la etapa precoz del subtipo nodular de la esclerosis. Si bien este subtipo puede impactar a cualquier ganglio linfático, se localiza habitualmente en las partes superiores del cuerpo.

Subtipo Linfocito-rico

Este subtipo es extraño y representa cerca del 5% de los diagnósticos del linfoma de Hodgkin. Cuando el tejido del ganglio linfático se estudia bajo un microscopio, numerosos linfocitos muy diminutos, y tan solo escasas células de Reed-Sternberg se observan.

El subtipo linfocito-rico sucede regularmente en la mitad de la estructura corporal implica generalmente solamente algunos ganglios linfáticos. Este subtipo se asocia al pronóstico más favorable.

Subtipo Linfocito-agotado

Éste es el menos subtipo común, que alcanza menos del 1% de casos del linfoma de Hodgkin. Impacta básicamente a individuos más viejos. En el examen microscópico del tejido del ganglio linfático, hay una profusión de células pleomórficas de Reed-Sternberg y de pocos linfocitos reactivos.

Esta enfermedad es más factible presentarse en un escenario evolucionado que comprende habitualmente ganglios linfáticos en el abdomen, hígado, el bazo y la médula.

Tipo predominante del linfocito nodular

De acuerdo a la clasificación actual, el linfoma de Hodgkin predominante del linfocito nodular no se considera como forma del linfoma de Hodgkin clásico. La diferencia principal entre este y los tipos clásicos del linfoma de Hodgkin, es que escasas células de Reed-Sternberg están asumidas en el tipo predominante del linfocito nodular.

Otras células irregulares denominadas las “células de las palomitas” se encuentran igualmente concurrentes. Por los análisis médicos, únicamente un grupo de ganglios linfáticos es impactado y el linfoma propende a ser más de desarrollo aletargado que en el linfoma de Hodgkin clásico.

El subtipo predominante del linfocito nodular, figura únicamente en cerca del 5% de los grupos del linfoma de Hodgkin. Puede suceder a cualquier edad, si bien es más frecuente entre personas de edad avanzada, y más frecuente entre los hombres.

Síntomas del linfoma de Hodgkin

Se puede manifestar linfoma de Hodgkin y estar asintomático. Sin embargo, el linfoma de Hodgkin con frecuencia origina síntomas o cambios que deben ser valorados por un especialista.

Protuberancia(s) debajo de la piel

El síntoma más habitual del linfoma de Hodgkin es una prominencia en el cuello, debajo del brazo o en la ingle, que es un ganglio linfático aumentado.

Regularmente no duele, no obstante, es probable que sienta dolor después de ingerir alcohol.

Es probable que la protuberancia se incremente de tamaño a través del tiempo, o puede que nuevas turgencias surjan cerca de la primera o incluso en otras partes del organismo.

No obstante, el linfoma de Hodgkin no es la causa más frecuente de la inflamación de los ganglios linfáticos. La mayor parte de los aumentos de los ganglios linfáticos, principalmente en niños, son originados por una infección. Los ganglios linfáticos que se inflaman por infecciones se llaman ganglios reactivos o ganglios hiperplásicos. Regularmente, estos ganglios causan dolor al ser palpados. Si la razón es una infección, el ganglio debe retornar a su dimensión normal una vez cese la infección.

Otros cánceres igualmente pueden producir ganglios linfáticos hinchados. Si usted posee algún ganglio linfático aumentado, principalmente si no ha contraído una infección recientemente, lo recomendable es visitar un doctor para que el origen se pueda hallar y tratar, de ser el caso.

Síntomas B

Ciertas personas con linfoma de Hodgkin presentan lo que se reconoce como síntomas B:

  • Fiebre (intermitente durante algunas semanas) sin infección
  • Sudoración abundante durante la noche
  • Pérdida de peso involuntaria (cerca de 10% del peso de su cuerpo a lo largo de seis meses)

Estos síntomas son un elemento significativo para estadificar el linfoma de Hodgkin y establecer el pronóstico a una persona.

Síntomas generales (no específicos)

Otros posibles síntomas del linfoma de Hodgkin son:

  • Picazón (prurito) en la piel
  • Sensación de cansancio
  • Merma del apetito

En ocasiones el único síntoma puede ser acusar cansancio permanentemente.

Tos, dificultad para respirar, dolor en el pecho

Si el linfoma de Hodgkin impacta los ganglios linfáticos a lo interno de su pecho, la hinchazón de estos ganglios puede aprisionar la tráquea y causarle tos, o usted puede manifestar problema para respirar, principalmente cuando se acueste. Ciertas personas pueden sentir dolor atrás del esternón.

Si usted presenta síntomas

Si Ud. presenta uno o más de los síntomas descritos, eso no quiere decir que usted tenga definitivamente linfoma de Hodgkin. Realmente, es muy posible que muchos de estos síntomas sean originados por otros problemas, por ejemplo, una infección. Sin embargo, si surge cualquiera de estos síntomas, solicite a un médico que le evalúe para que se pueda establecer la causa y de ser requerido aplicar tratamiento.

Síntomas iniciales

Los exámenes de detección se utilizan para revelar una patología en las personas que no manifiestan ningún síntoma. Actualmente, no hay análisis de detección prescritas corrientemente para el linfoma de Hodgkin. Esto es debido a que ningún examen de detección ha comprobado disminuir el peligro de fallecer a causa de ese cáncer en los ganglios linfáticos. No obstante, en ciertos casos el linfoma de Hodgkin se puede hallar precozmente.

La mejor forma de hallar el linfoma de Hodgkin anticipadamente, radica en estar pendiente de los probables síntomas. El síntoma más frecuente es la inflamación de uno o más ganglios linfáticos, lo que ocasiona una masa o abultamiento debajo de la piel, que habitualmente no causa dolor.

Esto se manifiesta a menudo a un lado del cuello, en las axilas o la ingle. Habitualmente, esto es originado por algún elemento como una infección, no linfoma de Hodgkin. No obstante, es significativo que su doctor explore esas turgencias.

Las exploraciones médicas meticulosas ejecutadas periódicamente, pueden ser favorables para las personas con elementos de riesgo de linfoma de Hodgkin reconocidos, como por ejemplo un historial familiar indicador. Estas personas frecuentemente no sufren linfoma de Hodgkin, pero ellas al igual que sus doctores, deben saber sobre los probables síntomas y signos de la enfermedad.

Linfoma de Hodgkin en niños

Causas

En los niños se presenta el linfoma de Hodgkin clásico, que es el tipo más común de este tipo de linfoma; es posible que surja entre los 15 y 19 años. No se sabe la causa de este tipo de cáncer; sin embargo, hay ciertos elementos que pueden intervenir en el linfoma de Hodgkin en niños. Estos elementos abarcan:

  • Virus Epstein-Barr, que causa la mononucleosis
  • Ciertas afecciones donde el sistema inmunitario no responde adecuadamente
  • Antecedentes familiares de linfoma de Hodgkin

Ciertas infecciones habituales de la infancia igualmente pueden acrecentar el riesgo.

Síntomas

Los síntomas del linfoma de Hodgkin en niños comprenden:

  • Inflamación indolora de ganglios linfáticos del cuello, axilas o en la ingle (glándulas hinchadas)
  • Fiebre sin razón aparente
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Sudoración nocturna
  • Agotamiento
  • Merma del apetito
  • Prurito en todo el cuerpo

Pruebas y exámenes

Su médico familiar evaluará la historia médica de su hijo; seguidamente le efectuará un examen físico para hallar ganglios linfáticos hinchados.

Si se presume de la existencia de la enfermedad de Hodgkin, el médico puede efectuar los siguientes exámenes de laboratorio:

  • Análisis de química sanguínea, abarcando los niveles de proteínas, pruebas de la función hepática y rangos de ácido úrico
  • Tasa de sedimentación eritrocítica
  • Conteo sanguíneo completo (CSC)
  • Radiografía de tórax, la cual habitualmente revela señales de una masa en el área entre los pulmones
  • Biopsia de ganglios linfáticos, la cual corrobora el diagnóstico de linfoma de Hodgkin.
  • Si la biopsia evidencia que su hijo presenta linfoma, se le efectuaran otros exámenes para conocer el nivel de propagación del cáncer. A esto se le denomina estadificación. Conocer el estadio contribuye con el futuro tratamiento y monitoreo del cáncer.
  • Tomografía computarizada de cuello, tórax, abdomen y pelvis
  • Biopsia de la médula ósea
  • Tomografía por emisión de positrones (TEP)
  • La inmunofenotipificación es un análisis de laboratorio empleado para determinar las células, apoyado en los tipos de antígenos o marcadores en el exterior de las células. Este examen se usa para diagnosticar el tipo concreto de linfoma cotejando las células cancerosas con las normales del sistema inmunitario.

Tratamiento

Usted puede solicitar atención en un centro oncológico para niños.

La terapia va a depender del grupo de riesgo en el que se halle su hijo. Otros factores que se deben considerar comprenden:

  • Edad del niño
  • Género
  • Efectos colaterales de la terapia

El linfoma de su hijo será catalogado de bajo riesgo, riesgo intermedio o alto riesgo, fundamentado en:

  • El tipo de linfoma de Hodgkin (hay varias formas de linfoma de Hodgkin)
  • El estadio (hasta dónde se ha dispersado la afección)
  • Si el tumor principal es voluminoso y es clasificado como una “afección de bulto”
  • Si es su primer cáncer o es reincidente
  • Manifestación de fiebre, merma de peso y sudoración nocturna

La quimioterapia es a menudo la primera terapia.

  • Al comienzo su hijo puede requerir permanecer en el hospital; sin embargo, los fármacos de quimioterapia regularmente se administran en un centro de salud y su hijo continuará viviendo en su casa.
  • La quimioterapia se administra mediante las venas (IV) y en ocasiones por vía oral.

Su hijo igualmente puede recibir radioterapia orientando rayos x de elevada potencia hacia los lugares afectados por el cáncer.

Otros tratamientos pueden abarcar:

  • Terapias orientadas, usando medicinas o anticuerpos para destruir las células cancerosas
  • Altas dosis de quimioterapia pueden ser complementada por un trasplante de células madre (de su propio hijo)
  • Ocasiones es requerida la cirugía para eliminar el cáncer.

Expectativas (pronóstico)

En buena parte de los casos, el linfoma de Hodgkin es curable. Aun si este tipo de forma de cáncer retorna, las posibilidades de cura son muy elevadas.

Su hijo requerirá realizarse exámenes y evaluaciones de diagnóstico por imágenes periódicamente por años luego de la terapia. Estos contribuyen con el doctor en la búsqueda de señales que indiquen que el cáncer ha y para cualquier consecuencia del tratamiento, a largo plazo.

Posibles complicaciones

Las terapias para el linfoma de Hodgkin pueden traer complicaciones. Los efectos colaterales de la quimioterapia o de la radioterapia pueden surgir meses o años posterior al tratamiento. Estos se reconocen como “efectos tardíos”. Es significativo consultar sobre los efectos de la terapia con su grupo médico. Qué aguardar sobre efectos tardíos depende de la terapia determinada que se le aplicó a su hijo. La inquietud sobre estos efectos debe ser ponderado por la necesitad de terapia y sanación del cáncer.

Monitoree la evolución de su hijo con el doctor para vigilar y contribuir a evitar estas complicaciones.

Diagnóstico del linfoma de Hodgkin

Los galenos efectúan numerosas pruebas para revelar o diagnosticar el cáncer. Asimismo, ejecutan pruebas para investigar si el cáncer se ha esparcido a otras zonas del cuerpo desde el sitio donde comenzó.

Si esto ocurre, se le llama metástasis. Por ejemplo, las evaluaciones por imágenes pueden demostrar si el cáncer se ha esparcido. Las pruebas por imágenes presentan imágenes a lo interno del cuerpo.

Los médicos igualmente pueden realizar pruebas para establecer qué tratamientos podrían operar mejor.

En casi todos los tipos de cáncer, una biopsia es la única forma segura para que el doctor establezca si una zona específica del organismo presenta cáncer. En la biopsia, el galeno saca una pequeña porción de tejido para estudiarlas en un laboratorio. Si no se puede efectuar una biopsia, el doctor puede prescribir que se realicen otras pruebas que contribuyan a determinar un diagnóstico.

El doctor puede considerar los siguientes elementos al optar una prueba diagnóstico:

  • Tipo de cáncer que se presume
  • Sus signos y síntomas
  • Edad y afección médica
  • Resultados de pruebas médicas previas

Se pueden usar las siguientes pruebas para contribuir en diagnosticar el linfoma de Hodgkin. No todos los análisis médicos citados a continuación se emplearán para todos los casos.

  • Antecedentes médicos y examen físico. El doctor le formulará preguntas precisas sobre sus antecedentes médicos, y aplicará un examen físico, que puede determinar síntomas típicos de linfoma de Hodgkin, como sudores nocturnos, episodios de fiebre y ganglios linfáticos o el bazo inflamados.
  • Una biopsia es la supresión de una pequeña porción de tejido para analizarla mediante un microscopio. Otras pruebas pueden insinuar la existencia de cáncer, pero el diagnóstico de linfoma de Hodgkin solo puede realizarse luego de la biopsia del tejido lesionado, de preferencia, con la supresión (o escisión) de un ganglio linfático. En la mayor parte de los casos, será un ganglio linfático afectado del cuello, la axila o la ingle.
  • Si no existen ganglios linfáticos en esas zonas, posiblemente sea requerido la biopsia de otros ganglios linfáticos, por ejemplo, los que se hallan en el centro del tórax. Ese tipo de biopsia por lo general necesita cirugía menor. Igualmente, se puede realizar con una aguja gruesa. Los galenos usan habitualmente una ecografía o tomografía computarizada (computed tomography, CT o CAT) como guía para posicionar la aguja en la ubicación perfecta.

Un patólogo examina la muestra de tejido que se suprimió o las que se extirparon (si es el caso) en la biopsia. Un patólogo es un especialista en descifrar análisis de laboratorio y valorar células, tejidos y órganos para determinar enfermedades. Un hematopatólogo es un médico que ha tomado formación adicional para el diagnóstico de patologías y cáncer de la sangre.

Es fundamental que la muestra de biopsia sea adecuadamente grande como para posibilitar al patólogo efectuar un diagnóstico exacto y establecer el subtipo de linfoma de Hodgkin. Como se había señalado, en una biopsia de LHC regularmente existe concurrencia de células de Reed-Sternberg.

En los individuos con linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular, las células Reed-Sternberg con frecuencia poseen una apariencia diferente y se designan células “LP”. A diferencia de las células clásicas Reed-Sternberg, las células cancerosas LP poseen una proteína en su superficie llamada CD20.

Después de efectuar el diagnóstico de linfoma de Hodgkin, otras pruebas adicionales pueden contribuir a definir la dimensión o el estadio de la afección y a lograr otros datos que permita a los médicos la planificación de la terapia. Estas pruebas abarcan:

  • Pruebas de laboratorio.Los exámenes de sangre pueden comprender un hemograma completo (complete blood count, CBC; en inglés) y análisis de los diferentes tipos de glóbulos blancos, además de pruebas de la velocidad de sedimentación eritrocitaria (VSE), y pruebas de la función hepática y renal. El linfoma de Hodgkin no se puede revelar a través de análisis de sangre.
  • Tomografía computarizada (CT o CAT). Una CT (en inglés) forma una imagen en tres dimensiones del interior del cuerpo, usando rayos X que se captan desde diversos ángulos. Una computadora mezcla estas imágenes en una vista minuciosa de cortes transversales que revela anomalías, como ganglios linfáticos inflamados o tumores. La CT de pecho, abdomen y pelvis puede cooperar en detectar un cáncer que se ha propagado a otras zonas del cuerpo.

Por lo general, se suministra un tinte especial llamado medio de contraste, antes de la investigación, a los fines de optimizar los detalles en la imagen. Este tinte se puede administrar por una vena del paciente o en forma de líquido para ingerir. Los pacientes con antecedentes de enfermedad renal o deficiencia renal no deben recibir un medio de contraste inyectado en una vena (intravenoso o por vía i.v.).

  • Estudio de tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET), o PET-CT.Una PET regularmente se mezcla con una CT (ver más arriba), lo cual se le llama PET-CT (en inglés). Sin embargo, es probable que oiga al doctor mencionar esta técnica como una PET. La PET es una manera de fabricar imágenes de los órganos y los tejidos interiores del cuerpo.

En la vena del paciente, se inyecta una baja cantidad de un elemento edulcorado radiactivo, el cual es absorbido por las células que usan la mayor cantidad de energía. En vista de que el cáncer propende a usar energía de manera activa, este succiona una cantidad superior de la sustancia radiactiva.

Después una investigación revela esa sustancia para producir imágenes del interior del organismo. Las PET-CT se logran usar para establecer el estadio del linfoma de Hodgkin. Las PET-CT igualmente se pueden ejecutar para definir la respuesta del linfoma a la terapia.

  • Imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI).La resonancia magnética (MRI; en inglés) utiliza campos magnéticos en vez de rayos X, para generar imágenes detalladas del organismo. Antes del examen se suministra un tinte especial llamado medio de contraste, a objeto de crear una imagen más nítida. Este tinte se puede inyectar en una vena o administrarse en forma de líquido para ingerir. En algunos casos, esta prueba se usa en el linfoma de Hodgkin.
  • Pruebas de función pulmonar (PFP). Evalúan la cantidad de aire que pueden almacenar los pulmones, la velocidad con que el aire entra y sale de los pulmones y qué tan bien los pulmones perciben oxígeno y excretan dióxido de carbono de la sangre.Estas pruebas se pueden efectuar si el plan terapéutico de una persona abarca quimioterapia con algunos medicamentos que pueden impactar los pulmones.
  • Evaluación cardíaca.Esta abarca un ecocardiograma (ECO; en inglés) o una ventriculografía isotópica multigated acquisition, (MUGA; en inglés), para regular el funcionamiento del corazón si se incorporan tipos determinados de quimioterapia en el plan terapéutico de una persona.
  • Aspiración y biopsia de médula ósea. Estos dos mecanismos son parecidos y habitualmente efectúan paralelamente para inspeccionar la médula ósea; la cual es el tejido blando y esponjoso dentro del centro de los huesos. Presenta una zona sólida y una líquida. En la aspiración de médula ósea se succiona una porción del líquido con una aguja. La biopsia de médula ósea radica en la supresión de una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. Luego, un patólogo estudia la(s) muestra(s). Estos procesos en la médula ósea se sustituyeron en su mayoría con PET-CT, y ya no se los requiere.

Luego de que se efectúen las pruebas de diagnóstico, su doctor examinará todos los resultados con usted. Si la calificación es linfoma de Hodgkin, estos resultados igualmente ayudarán a que el médico determine la gravedad del cáncer. Esto se llama determinación del estadio.

Etapa terminal

Estos datos están reservados para los cuidadores de la salud, pero numerosos pacientes quieren conocer la información aquí contenida. Se expresan ciertas señales que indican que la venida de la muerte se aproxima, y se brinda a los especialistas ciertas ideas sobre cómo actuar.

Las personas habitualmente utilizan este momento para congregar a la familia y darle al adiós a de su ser querido. Posiblemente se alternen para estar con el paciente, agarrarse de las manos, conversar con el paciente o sencillamente sentarse en silencio junto a él.

Asimismo, puede ser un instante para realizar cualquier acto religioso y otras acciones que el paciente desee antes de su defunción. Es una ocasión para que numerosos familiares y amigos manifiesten su amor y aprecio por el paciente y entre ellos mismos.

Es significativo contar con un plan sobre qué hacer después de la muerte, para que las personas que están con el paciente sepan cómo actuaer durante ese momento tan emotivo. Si el paciente se halla en un hospital, la enfermera y el trabajador social le socorrerán. Si no es así, converse con el doctor para que conozca con exactitud qué hacer al momento del fallecimiento.

No todos los síntomas que siguen se manifestarán, pero puede ser de utilidad conocer sobre ellos.

Posibles cambios en las funciones corporales

  • Debilidad muy pronunciada; generalmente el paciente ya no puede levantarse de la cama y tiene dificultades para movilizarse al estar en ella.
  • Requiere ayuda para casi todo.
  • Cada vez tiene menos interés en la comida, comúnmente con una ingesta muy baja de alimentos y líquidos a lo largo de varios días.
  • Problemas para engullir pastillas y medicinas.
  • Más somnolencia; el paciente puede dormir por largo tiempo si el dolor es calmado, y puede que se presente dificultad para incorporarlo o despertarlo.
  • Los labios suelen decaer
  • Disminución en la capacidad de atención y es probable que no pueda enfocarse en lo que está sucediendo.
  • Desconcierto en cuanto el espacio, al tiempo o las personas.
  • Capacidad disminuida para ayudar a los médicos en su trabajo.
  • Movimiento súbito de cualquier músculo, agitar las manos, brazos, piernas o cabeza.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Colabore con el paciente para voltearse y a cambiar de ubicación cada hora o cada dos horas.
  • Converse con una voz calmada y eluda los ruidos o movimientos súbitos para reducir las posibilidades de perturbar al paciente.
  • Si el paciente presenta dificultades para pasar las píldoras, pregunte sobre la adquisición de medicinas líquidas o un parche medicinal.
  • Si el paciente manifiesta problemas para engullir, no le proporcione alimentos sólidos. Trate con pedacitos de hielo o sorbos de líquidos.
  • No le obligue al proporcionarle los líquidos. Algo de deshidratación es habitual en el momento próximo a la muerte, lo cual resulta un tanto más cómodo para el paciente.
  • Aplíquele compresas húmedas y frías en la cabeza, la cara y el cuerpo.

Posibles cambios en su estado de consciencia

  • Dormita más tiempo a lo largo del día.
  • Problema para despertarlo o incorporarlo.
  • Desconcierto en cuanto al tiempo, el espacio o las personas.
  • Intranquilidad; el paciente podría agarrarse a las sábanas o jalar la ropa de cama.
  • Quizá empiece a hablar sobre cosas irrelevantes de los eventos o personas presentes.
  • Posiblemente manifieste mayor ansiedad, inquietud, temor y soledad por la noche.
  • Luego de un espacio de somnolencia y desconcierto, puede que tenga un momento corto de lucidez o claridad mental previo a que recaiga nuevamente en un estado semi-inconsciente.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Planee su tiempo con el paciente para cuando éste se halle más presto o durante la noche, cuando su presencia pueda ser reconfortante para él.
  • Al hablar con el paciente, menciónele quién es usted, y recuérdele la fecha y la hora.
  • Mantenga el uso de los analgésicos hasta el momento del fallecimiento.
  • Si el paciente se encuentra muy inquieto, compruebe si está manifestando cierta dolencia. Si ese es el caso, suminístrele medicamentos contra el dolor de acuerdo a la receta, o hable con el doctor o la enfermera de ser requerido.
  • Cuando converse con una persona en estado de desconcierto, háblele en tono de confianza y tranquilidad, para reducir las posibilidades de amedrentarla o asustarla.
  • Tocar con cuidado, sostener, acariciar, y abrazar al paciente son regularmente acciones útiles y confortantes.

Posibles cambios en el metabolismo

  • Es posible que el paciente presente un interés menor por la comida o que le haya dejado de interesar en absoluto (el paciente posee menos requerimientos de alimentos y líquidos).
  • Quizá tenga resequedad de la boca.
  • Puede que ya no requiera de ciertas medicinas, como vitaminas, restitución de hormonas, medicinas para la presión arterial y diuréticos, a menos que contribuyan a que el paciente se sienta más confortable.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Ponga lubricante o Vaselina en los labios para impedir que se deshidraten.
  • Trocitos de hielo proporcionados con cuchara o sorbos de agua o jugo con un sorbete (pajilla, pitillo, calimete) pueden ser suficientes para el paciente.
  • Hable con el doctor para definir cuáles medicamentos debe interrumpir. Las medicinas para calmar del dolor (analgésicos), náuseas, fiebre, convulsiones o ansiedad deben mantenerse para mantener confortable al paciente.

Posibles cambios en las secreciones

  • Puede que haya acopio de mucosidades en la zona posterior de la garganta. Esto puede producir un ruido muy alarmante de oír, pero regularmente no desagrada al paciente.
  • Es posible que las secreciones se vuelvan más espesas por el menor consumo de líquidos, y que se amontonen por la imposibilidad de toser.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Si las segregaciones bucales se incrementan, manténgalas sueltas al aumentar la humedad en el dormitorio con un humidificador de vapor fresco.
  • Si el paciente se le dificulta tragar, puede que al proporcionarle trocitos de hielo o sorbos con un sorbete (calimete, pitillo, pajilla) sea de mucha utilidad para diluir los fluidos.
  • Varíe la posición del paciente; ponerlo en su costado puede ayudar a drenar las segregaciones de la boca. Mantenga la higiene dental con agua y un cepillo suave, o con palillos con extremo de algodón.
  • Algunas medicinas puede que contribuyan, pero consúltelo con su doctor o enfermera sobre el uso de las estas.

Posibles cambios en la circulación y temperatura

  • Brazos y las piernas pueden palparse algo fríos al tacto, en la medida en que la circulación se vuelve más lenta.
  • La piel de brazos, piernas, manos y pies se ensombrece y luce azul o moteada.
  • Otras zonas del cuerpo podrán ennegrecerse o palidecerse.
  • La piel podría palparse fría, bien sea seca o húmeda.
  • El ritmo cardiaco se puede acelerar, desacelerarse o permanecer irregular.
  • La presión arterial podría reducir y ser dificultoso de oír.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Conserve al paciente cubierto a través de frazadas y ropa de cama ligera.
  • No utilice mantas eléctricas, almohadillas de calentamiento o artículos análogos.

Posibles cambios en los sentidos y la percepción

  • La vista podría volverse borrosa o un tanto oscura.
  • Puede que las pupilas no varíen de tamaño
  • Es probable que presente problema para cerrar los párpados
  • Es posible que la audición se reduzca, si bien la mayor parte de los pacientes puede oír inclusive luego de no poder hablar.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Mantenga prendidas las luces indirectas a medida que la visión del paciente se reduzca.
  • Considere siempre que el paciente puede escucharle.
  • Siga conversando y palpando al paciente para calmarle con su presencia. Es posible que sus palabras de aprecio y apoyo sean entendiodas y apreciadas.

Posibles cambios en la respiración

  • La respiración puede acelerar o disminuir por el menor flujo sanguíneo y a la aglomeración de secreciones de desecho en el organismo.
  • El paciente puede gruñir al respirar
  • Los músculos del cuello pueden mostrarse tensos para ayudar a la respiración
  • Las mucosidades en la zona posterior de la garganta pueden ocasionar ronquera o gorgoteos en la respiración.
  • En posible que el paciente no respire por espacios de 10 a 30 segundos.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Posicione al paciente sobre su espalda, o levemente sobre uno de sus costados.
  • Si sube la cabeza del paciente puede suministrarle algo de alivio.
  • Utilice cojines para descansar la cabeza y el pecho del paciente a determinado ángulo, o eleve esa parte de la cama del hospital.
  • Cualquier postura que aparente posibilitar la respiración es admisible, inclusive al estar en posición sentada provista de un apoyo adecuado. Una persona pequeña estará más cómoda en sus brazos.

Posibles cambios en la eliminación de sustancias

  • La orina podría volverse más oscurecida y reducirá su cantidad.
  • El paciente puede mermar el control sobre sus excreciones.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

  • Ponga bajo la cama del paciente capas de almohadillas desechables impermeables.
  • Si el paciente mantiene un catéter para la recolección de orina, la enfermera le adiestrará cómo manipularlo.

Señales que la muerte ha sucedido

  • La respiración se para.
  • No es factible oír la presión arterial.
  • El pulso se contiene.
  • Los ojos dejan de moverse y se mantienen abiertos.
  • Las pupilas se conservan dilatadas, inclusive con la luz.
  • Puede que merme el control de los intestinos o la vejiga, a medida que los músculos se relajan.

Lo que puede hacer el cuidador del paciente

Después de la muerte, es tolerable mantenerse sentado por unos momentos con la persona que ha perecido. No existe ningún apuro por hacer algo de inmediato. Numerosas familias consideran que este es un instante de suma importancia para orar o hablar entre sus miembros, y reafirmarse su amor, así como por la persona que ha expirado.

Si usted ya ha realizado las gestiones correspondientes y completo todos los arreglos funerarios, sólo será requerido comunicar al director de la funeraria y al doctor.

Si el paciente fallece en casa y no se encuentra bajo atención de un hospicio, los cuidadores serán los indicados para llamar a las personas e instituciones pertinentes. Las leyes sobre quién debe ser informado y la manera cómo el cuerpo debe ser retirado cambian de una comunidad a otra. Su doctor o enfermera podrán brindarle esa orientación.

Prevención

Se desconoce alguna medida concreta que haga prevenir el surgimiento de la enfermedad de Hodgkin (linfoma de Hodgkin). Si se revela un síntoma propio de la enfermedad (inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso injustificada, sudoración nocturna intensa o tos por más de dos semanas), es recomendable asistir al médico para que lo examine.

Igualmente, las personas con familiares de primera línea consanguínea que presenten la enfermedad, deben estar conscientes de que la posibilidad de padecerla se multiplica por cinco. Esta expresión hereditaria se genera en reducidos casos, solamente en el 5%, pero debe tener presente que: concretamente, los hijos de personas con la enfermedad de Hodgkin, si son gemelos monocigóticos, alcanzan una posibilidad muy alta de padecer la enfermedad; cien veces mayor posibilidad que los gemelos dicigóticos.

De 60 a 70% de los pacientes de la enfermedad de Hodgkin se mantienen asintomáticos en las fases iniciales de la enfermedad. Los primeras señales del cáncer del sistema linfático se revelan con los ganglios linfáticos inflamados en el cuello, o igualmente en la axila o en la ingle.

En fases más desarrolladas de la enfermedad es cuando pueden volverse palpables otros síntomas de la enfermedad, como merma de peso o sudores nocturnos. Con el transcurso del tiempo, otros órganos, como el bazo o el hígado pueden verse impactados y, en casos extraños, igualmente los huesos o la médula ósea.

Favorablemente, el 80% de los pacientes con la enfermedad de Hodgkin superan la enfermedad con exitosamente, siempre y cuando respondan bien al tratamiento.

Factores de riesgo en el linfoma de Hodgkin

Un elemento de riesgo es todo lo que está asociado a su posibilidad de sufrir una enfermedad, como el cáncer.

Los diferentes tipos de cáncer poseen diferentes factores de riesgo. Algunos elementos de riesgo para cáncer, como el fumar o tener sobrepeso, pueden transformarse. Otros factores, como la edad o antecedentes familiares, no se pueden alterar.

Varios elementos de riesgo ocasionan que una persona sea más proclive a sufrir el linfoma de Hodgkin (si bien no siempre está explícito por qué esos elementos incrementan el peligro). Si se tiene uno, o varios factores de riesgo, eso no quiere decir que es definitivo que se sufrirá la patología. Asimismo, numerosas personas que presentan el linfoma de Hodgkin pueden no tener factores de riesgo conocidos, o solo algunos.

Infección por virus de Epstein-Barr/mononucleosis

El virus de Epstein-Barr (EBV) produce mononucleosis infecciosa (con frecuencia llamada mono). Los individuos que han sufrido mononucleosis infecciosa presentan un riesgo superior de linfoma de Hodgkin. Pero incluso, siendo superior el riesgo para estas personas que para las que no han presentado mononucleosis infecciosa, aún es muy pequeño (alrededor de 1 en 1,000).

El papel concreto de la EBV en la evolución del linfoma de Hodgkin no está explícito totalmente. Numerosas personas están contaminadas con EBV, pero pocas sufren linfoma de Hodgkin. Porciones del virus se han hallado de las células Reed-Sternberg en cerca de 1 a 4 personas con linfoma de Hodgkin clásico. No obstante, la mayor parte de las personas con linfoma de Hodgkin no presentan signos de EBV en sus células cancerosas.

Edad

El linfoma de Hodgkin puede suceder a cualquier edad, si bien es más frecuente en la edad adulta temprana (principalmente en personas de 20 a 29 años) y tarde en la edad adulta (luego de los 55 años).

Incidencia según el sexo

El linfoma de Hodgkin sucede un tanto más frecuente en hombres que en mujeres.

Antecedentes familiares

Hermanos y las hermanas de personas jóvenes con esta patología presentan mayor peligro de linfoma de Hodgkin. El riesgo es más elevado en un gemelo idéntico de un individuo con linfoma de Hodgkin. Sin embargo, el nexo familiar sigue siendo poco frecuente (la mayor parte de las personas con linfoma de Hodgkin no presentas antecedentes familiares.

No queda claro por qué el historial familiar pudiera incrementar el riesgo. Se puede deber a que miembros de la familia presenta exposiciones análogas en la niñez, a algunas infecciones (ejemplo el virus Epstein-Barr), a que comparten permutaciones genéticos hereditarios que les hace más proclives a sufrir linfoma de Hodgkin, o a una mezcla de esos factores.

Sistema inmunitario debilitado

El peligro de linfoma de Hodgkin acrecienta en personas infectadas con VIH (HIV, en inglés), el virus que ocasiona el SIDA (AIDS).

Las personas que ingieren medicinas para neutralizar el sistema inmunitario luego de un trasplante de órganos y personas con patologías autoinmunes igualmente poseen un riesgo superior al normal de sufrir linfoma de Hodgkin.

Tratamiento para el linfoma de Hodgkin

En esta sección se sintetizan las alternativas de tratamiento para el linfoma de Hodgkin en adultos, de acuerdo al estadio del cáncer. El tratamiento de la patología en niños es levemente distinto al tratamiento que se utiliza para adultos. Varias de estas diferencias se debaten en el tratamiento del linfoma de Hodgkin en niños. Para los adolescentes con linfoma de Hodgkin que han llegado al crecimiento completo, regularmente el tratamiento es igual que para los adultos.

Las alternativas de tratamiento están sujetas a numerosos factores, como:

  • El tipo de linfoma de Hodgkin
  • Estadio del linfoma de Hodgkin
  • Si la enfermedad es extensa o no
  • Si la patología ocasiona síntomas B
  • Resultados de los análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio
  • Edad de la persona
  • Estado general de salud de la persona
  • Preferencias personales

Según estos factores, el tratamiento de un paciente podría ser algo diferente la síntesis general que se muestra seguidamente.

La mayor parte de los especialistas coinciden en que se debe considerar tratamiento especial en un estudio clínico para linfoma de Hodgkin que es resistente al tratamiento convencional o que reaparece (recaída) luego del tratamiento.

Etapa IA y IIA, favorable

Este grupo abarca el linfoma de Hodgkin que está delimitado a un lado del diafragma (arriba o abajo), y que no posee elemento desfavorable. Por ejemplo:

  • No es voluminoso
  • El linfoma de Hodgkin se encuentra en menos de 3 zonas distintas de ganglios linfáticos
  • No origina ninguno de los síntomas B
  • El ESR (velocidad de sedimentación de eritrocitos) no se encuentra elevado

El tratamiento para la mayor parte de los pacientes es la quimioterapia (po lo general 2 a 4 ciclos), continuada con radiación conducida al sitio donde se surgió la enfermedad (ISRT o radioterapia dirigida al lugar afectado). Otra elección es la quimioterapia sola (habitualmente por cuatro o seis ciclos) en pacientes seleccionados.

Los galenos con frecuencia ordenan una PET/CT luego de unas cuantas aplicaciones de quimioterapia para conocer qué tan bien está operando el tratamiento y para establecer cuánto tratamiento adicional es requerido (de ser necesario).

Si una persona está inhabilitada para que se le aplique quimioterapia por otros problemas de salud, la radioterapia sola puede ser una alternativa.

Para esos pacientes que no reaccionan al tratamiento, se puede prescribir quimioterapia utilizando distintos fármacos o elevadas dosis de quimioterapia (y probablemente radiación) continuando un trasplante de células madre.

Otra elección puede ser el tratamiento con el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotin (Adcetris®). Si esto no es de utilidad, la terapia con un inhibidor de puestos de control inmunitario, puede ser favorable.

Etapa I y II, desfavorable

Este conjunto comprende el linfoma de Hodgkin que se encuentra circunscrito a un lado del diafragma (arriba o abajo), pero posee 1 o más de los siguientes elementos de riesgo:

  • El tumor es voluminoso
  • El linfoma de Hodgkin se encuentra en 3 o más zonas distintas de ganglios linfáticos
  • Existe cáncer afuera de los ganglios linfáticos (compromiso extraganglionar)
  • Ocasiona síntomas B
  • El ESR (velocidad de sedimentación de eritrocitos) está alto

Regularmente, la terapia es más intensa que en la enfermedad favorable. Habitualmente empieza con quimioterapia (frecuentemente ABVD de 4 a 6 ciclos u otros regímenes tal como 3 ciclos de Stanford V).

Con frecuencia, se realizan estudios PET/CT luego de algunos ciclos de quimioterapia para conocer si se requiere tratamiento adicional y cuánto de este. Luego de esta terapia, habitualmente se suministra más quimioterapia, y es probable una que sea distinta.

En ese instante, la radioterapia (dirigida al campo afectado IFRT) por lo general se suministra a las localizaciones del tumor, principalmente si era enfermedad voluminosa.

Para esos pacientes que no reaccionan al tratamiento, se puede prescribir quimioterapia utilizando distintos fármacos o elevadas dosis de quimioterapia (y probablemente radiación) continuando con trasplante de células madre. Otra elección puede ser tratamiento con el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotin. Si esto no funciona, el tratamiento con un inhibidor de puestos de control inmunitarios, puede ser de ayuda.

Etapa III y IV, enfermedad en etapa avanzada

Esto abarca el linfoma de Hodgkin que se halla por encima y por debajo del diafragma, y/o se ha esparcido generosamente por uno o más órganos a lo externo del sistema linfático.

Generalmente, los doctores atienden estas etapas con quimioterapia utilizando regímenes más agresivos que lo que se usan en etapas iniciales. El régimen ABVD (por al menos 6 ciclos) se usa habitualmente, pero ciertos doctores prefieren el tratamiento más agresivo con el régimen Stanford V por 3 ciclos, o inclusive el régimen BEACOPP por hasta 8 ciclos, si hay algunos elementos pronósticos adversos.

Se pueden utilizar estudios PET/CT durante o luego de la quimioterapia para valorar cuánto tratamiento agregado usted requiere. De acuerdo a los resultados de los análisis, se puede suministrar más quimioterapia. Se puede aplicar radioterapia luego de la quimioterapia, principalmente si había cualquier zona voluminosa de tumor.

Para los pacientes cuyos linfomas de Hodgkin no reaccionan al tratamiento, se puede prescribir quimioterapia utilizando distintos medicamentos o elevadas dosis de quimioterapia (y probablemente radiación) continuando con trasplante de células madre.

Otra elección puede ser tratamiento con el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotin. Si esto no es utilidad, un farmaco de inmunoterapia, como el nivolumab (Opdivo®) o el pembrolizumab (Keytruda®), puede ser provechoso.

Linfoma de Hodgkin resistente

El tratamiento del linfoma de Hodgkin debe exterminar todas las señas de linfoma. Luego del tratamiento, el especialista prescribirá análisis de laboratorio, tal como CT/ PET, para establecer si existen signos de linfoma de Hodgkin. Si el linfoma de Hodgkin se halla presente todavía, la mayor parte de los especialistas considera inoficioso dar más dosis adicional del mismo tratamiento para su curación.

En ocasiones, la radioterapia en una zona de la enfermedad que se mantiene luego de la quimioterapia podría ser beneficiosa. Otra opción es usar una combinación diferente de quimioterapia. Si el tratamiento al comienzo fue radiación sola, la quimioterapia (con o sin radiación) igualmente pudiera sanar la enfermedad.

Si el linfoma de Hodgkin todavía continúa luego de estos tratamientos, pero está reaccionando al tratamiento, la mayor parte de los médicos prescribiría elevadas dosis de quimioterapia (y probablemente radiación) continuada con un autotrasplante de células madre, si se puede efectuar. Cuando luego de esta terapia el cáncer continúa, un alotrasplante de células madre puede ser una alternativa.

Otra elección, bien sea en lugar del trasplante de células madre o después de este, puede ser la terapia con el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotin (Adcetris). Si esto no es de utilidad, la inmunoterapia, puede ser favorable.

Linfoma de Hodgkin recurrente o en recaída

Cuando el linfoma de Hodgkin retorna (recurre) luego del tratamiento, la terapia adicional está sujeta al sitio donde retorna el linfoma, el tiempo que pasó desde la terapia inicial y del tratamiento aplicado, primeramente.

Si el tratamiento de inicio fue radioterapia únicamente, la enfermedad recurrente generalmente se atiende con quimioterapia. Si se empleó primero quimioterapia sin radioterapia, y el cáncer vuelve solamente en los ganglios linfáticos, se puede suministrar radiación a estos, con o sin más quimioterapia. Otra elección puede ser quimioterapia con varios fármacos.

Regularmente, la radiación no se puede volver aplicar en la misma zona. Cuando, por ejemplo, el linfoma de Hodgkin en el tórax fue atendido con radiación y volvió en el tórax, este regularmente no se puede tratar con más radiación a ese sitio. Esto es de esta manera, independientemente del tiempo que haya pasado desde que se administró la primera radiación.

Si el linfoma retorna luego de muchos años, emplear los mismos u otros fármacos de quimioterapia (probablemente unido a la radiación) podría todavía curarlo. Por otro parte, es probable que el linfoma de Hodgkin que vuelve, al poco tiempo luego de la terapia, requiera un tratamiento más agresivo.

Por ejemplo, si el linfoma de Hodgkin ha retornado en un período de escasos meses del tratamiento inicial, se puede prescribir quimioterapia en elevadas dosis (y probablemente radiación) continuada de un autotrasplante de células madre.

Si el linfoma de Hodgkin todavía se mantiene luego del autotrasplante, una alternativa sería un alotrasplante de células madre.

Otra elección, ya sea en lugar de o luego del trasplante de células madre, puede ser un tratamiento con el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotin (Adcetris). Si esto no funciona, un fármaco de inmunoterapia como el nivolumab (Opdivo) o el pembrolizumab (Keytruda), puede ser favorable.

Radioterapia en el linfoma de Hodgkin

La radioterapia usa rayos de elevada energía (o partículas) para exterminar las células cancerosas. La radioterapia forma parte del tratamiento para la mayor parte de los individuos con linfoma de Hodgkin. Resulta especialmente ventajoso cuando el linfoma de Hodgkin está focalizado únicamente en una zona del cuerpo.

Para el linfoma de Hodgkin clásico, la radiación con frecuencia se suministra luego de la quimioterapia, principalmente cuando hay un tumor grande o abultado (habitualmente en el tórax). La quimioterapia o la radiación sola posiblemente no sanarían el linfoma, pero los dos tratamientos unidos comúnmente lo curan.

La radiación además se puede utilizar por sí sola para atender ciertos casos de linfoma de Hodgkin con predominio linfocitario nodular (NHLPL).

Con frecuencia, la radioterapia es muy eficiente al exterminar células del linfoma de Hodgkin. Pero al pasar de los años se ha demostrado que la quimioterapia igualmente opera muy bien. Actualmente, los doctores propenden a utilizar menor radiación y dosis más pequeñas de radiación por sus probables efectos secundarios a largo plazo.

¿Cómo se administra la radioterapia?

Para radiar el linfoma de Hodgkin, se enfocan meticulosamente haces de radiación desde una máquina. A esta terapia se le llama radiación de haz externo.

Antes de comenzar el tratamiento, el equipo de radiación escrupulosamente toma medidas para establecer los ángulos para expulsar los haces de radiación, y la dosis requerida.

Esta sesión de planificación, nombrada simulación, por lo general abarca estudios por imágenes, como CT o PET. Se pueden realizar reposacabezas, moldes para el cuerpo y yesos para conservarle en la misma ubicación para cada tratamiento. Para resguardar otras zonas de su cuerpo, se pueden realizar bloques o escudos. Se le solicita al paciente que aguante la respiración por unos instantes. El fin es apuntar la radiación en el cáncer para reducir el efecto en los tejidos sanos.

Habitualmente, las terapias de radiación se suministran 5 días por semana durante varias semanas. El tratamiento es muy análogo a la radiografía, pero la radiación es de mayor intensidad. Cada sesión perdura solamente unos cuantos minutos, si bien el tiempo de preparación (ubicarle en el lugar exacto) habitualmente lleva más tiempo.

El tratamiento no produce dolencia, sin embargo, puede que todavía sea requerido sedar a ciertos niños de menor edad para garantizar que no se muevan a lo largo del tratamiento. Los análisis por imágenes modernos igualmente pueden ubicar sitios de linfoma de Hodgkin con gran exactitud, lo que contribuye a que los doctores puedan orientar la radiación únicamente al linfoma, resguardando los tejidos normales contiguos. Esto puede ser de utilidad para reducir los efectos secundarios.

Cabe recordar que los ganglios linfáticos se hallan diseminados por todo su cuerpo y el linfoma de Hodgkin puede empezar en cualquiera de ellos. Lo que quiere decir que con frecuencia el cáncer está próximo a órganos principales como pulmones, corazón, riñones y médula espinal, igualmente a los músculos, los vasos sanguíneos y los nervios. Es significativo dirigir la radiación a los ganglios linfáticos para reducir los daños a los tejidos sanos contiguos.

Radioterapia dirigida al lugar afectado (ISRT)

Al atender el linfoma de Hodgkin, muchos médicos se inclinan por este método de radioterapia que es más reciente. En la ISRT, la radiación se orienta únicamente a los ganglios linfáticos que inicialmente contenían el linfoma, de esta manera como a cualquier zona contigua a la que el cáncer se haya expandido. Esto disminuye el tamaño de la zona de tratamiento (o campo) y contribuye a proteger los órganos y los tejidos normales de la radiación.

Radioterapia dirigida al campo afectado (IFRT)

Tiempo atrás esta era la manera predilecta de radioterapia para el linfoma de Hodgkin, pero actualmente ha sido desplazada generosamente por la ISRT. En esta técnica, únicamente se atienden las zonas con ganglios linfáticos que presentan linfoma de Hodgkin, si bien esto abarca regiones más amplias de tratamiento que en la ISRT. Esto puede incrementar el peligro de que la radiación alcance órganos colindantes.

Radioterapia de campo extendido

Actualmente, es un tratamiento que se usa en pocos casos, pero en el pasado se suministraba la radioterapia a las zonas principales de ganglios linfáticos que tenían el linfoma, así como a las zonas de ganglios linfáticos normales próximos.

Esto se efectuaba en caso de que el linfoma se hubiera propagado, si bien los especialistas realmente no podían revelarlo en esas zonas. A esto se le denomina radiación de campo extendido.

  • Si el linfoma se ubicaba en la porción superior del cuerpo, la radiación se suministraba al campo de manto, el cual abarcaba las zonas de ganglios linfáticos en el cuello, tórax y en las axilas. En ocasiones igualmente se propagaba para abarcar los ganglios linfáticos en el abdomen (vientre) superior.
  • La radioterapia del campo de Y invertida abarcaba los ganglios linfáticos del abdomen superior, el bazo y los ganglios linfáticos de la pelvis.
  • Cuando se usaba la radioterapia del campo de Y invertida unida con la radiación del campo de manto, a esta combinación se le denominaba irradiación ganglionar total.

En vista de que actualmente casi todos los pacientes con linfoma de Hodgkin son atendidos con quimioterapia, la radioterapia de campo extendido pocas veces se utiliza.

Irradiación corporal total

Para procurar exterminar las células del linfoma que se encuentran por todo el organismo, las personas que se aplicarán un trasplante de células madre pueden captar radiación en todo el cuerpo unida con elevadas dosis de quimioterapia.

Probables efectos secundarios de la radioterapia

Estos efectos están sujetos al sitio donde se administre la radiación.

Algunos factibles efectos secundarios a breve plazo son:

  • Transformaciones en la piel de las zonas que reciben radiación, las cuiales van desde enrojecimiento hasta vejigas y descamación
  • Agotamiento
  • Resequedad en la boca
  • Vómitos
  • Diarrea

La radiación que se suministra a algunas zonas, principalmente luego de quimioterapia, puede reducir los recuentos sanguíneos e incrementar el peligro de infecciones.

La radioterapia además puede causar efectos secundarios a largo plazo, comprendiendo:

  • Un riesgo superior de sufrir otro cáncer en la porción del cuerpo expuesta a la radiación.
  • Perjuicios a la glándula tiroides ocasionado a la radiación conducida al pecho o al cuello, que pueden impactar su capacidad para generar hormona tiroidea. Esto puede producir fatiga e incremento de peso.
  • Un riesgo mayor de cardiopatía (ataques al corazón) y dificultades pulmonares por la radiación conducida al pecho.
  • Un riesgo superior de accidente cerebrovascular (derrame) algunos años luego de la radioterapia dirigida al cuello
  • Lentitud del crecimiento óseo en niños. De acuerdo al sitio donde se suministró la radiación, esto podría ocasionar deformaciones o inducir que un niño(a) no crezca hasta su altura completa. La radiación que se suministra a la zona inferior del cuerpo de los niños y los jóvenes adultos podría asimismo impactar la fertilidad en el futuro.

Para disminuir el peligro de los efectos colaterales, los galenos miden cuidadosamente la dosis correcta de la radiación que usted requiere y orientan los rayos en la manera más exacta posible. Además, se pueden utilizar protectores sobre las zonas del cuerpo contiguas para resguardarlas de la radiación.

Para contribuir a resguardar la fertilidad en niñas y mujeres jóvenes, se pueden separar los ovarios con cirugía menor antes de que la radiación se suministre.

Si usted o su hijo se hallan recibiendo radioterapia, cerciórese de conversar con su médico sobre los probables efectos secundarios a largo plazo. El linfoma de Hodgkin puede ser sanado y los efectos secundarios a largo plazo constituyen una inquietud muy real.

Tratamiento nutricional para el linfoma de Hodgkin

Consumir los alimentos apropiados a lo largo del tratamiento para este tipo de cáncer puede contribuir en conservar sus niveles de energía. Encontrarse en su mejor condición de salud mientras avanza el cáncer y el tratamiento, puede contribuir a superar los efectos de la patología.

El linfoma de Hodgkin 

Este linfoma se clasifica en dos tipos principales: El linfoma no-Hodgkin y el linfoma de Hodgkin, primeramente, reconocido como enfermedad de Hodgkin. Otros cánceres que se pueden esparcir a los ganglios linfáticos y se proceden de otro lugar no se asumen como linfoma de Hodgkin.

Cuando el Hodgkin se descubre de manera precoz y se atiende a tiempo, las perspectivas de supervivencia a cinco años son cercanas al 90 por ciento, de acuerdo a la American Cancer Society. Es significativo conservar una alimentación saludable luego del diagnóstico, para mantener su cuerpo funcionando a su mayor rendimiento.

Beneficios Nutricionales 

Si puedes soportar la mayor parte de los alimentos apropiadamente, mientras estás en tratamiento, usted debe orientarse en alimentos de los principales grupos como frutas, verduras, productos lácteos bajos en grasa, proteínas magras y granos.

Esto garantizará que usted está consumiendo una dieta balanceada y que obtendrá las vitaminas y nutrientes que requiere para conservar su salud.

Comer saludable le proveerá de ácido fólico, calcio, potasio, magnesio, zinc y hierro con el fin de aportarle energía y resistencia.

Usted puede lograr su provisión diaria de vitaminas, A, B, C, D, E y K cuando usted consume frutas y verduras en la forma más cruda. Una nutrición apropiada contribuye a conservar su sistema nervioso central, a fortificar los músculos y huesos y optimizar los ranhgos de oxígeno en la sangre; todo lo fundamental para combatir contra el linfoma de Hodgkin.

Especial de Nutrición 

Su oncólogo puede prescribir una dieta determinada asociada a su tratamiento. Con frecuencia, el tratamiento puede atenuar el sistema inmunológico; en este caso, su doctor le puede sugerir que agregue más alimentos que son fuentes naturales de zinc y vitamina C, tales como frutas cítricas y carne magra.

Si presenta dificultades gastrointestinales, puede que requiera tomar un suplemento nutricional para satisfacer sus niveles de zinc y vitamina. Suplementos alimenticios nutricionales, como batidos se pueden sugerir, principalmente si usted perdió peso por pérdida muscular a lo largo del tratamiento.

Resultado 

Conservar su cuerpo en torno a su objetivo de peso durante el tratamiento del linfoma y, posterior a este, es importante. El Instituto Nacional del Cáncer recomienda ciertas maneras de mantener los alimentos hacia abajo, inclusive cuando usted no presenta apetito: Procure lograr calorías tantas veces como sea posible, con bocadillos saludables como frutas, verduras y galletas de trigo integral.

Procure consumir varias comidas de menor proporción a lo largo del día, en vez de tres grandes; esto puede contribuir a soportar los alimentos que de otra forma desequilibran el estómago. Consérvese hidratado, pero debe consumir leche, sopa y jugo para adicionar calorías a su día.

Luego del tratamiento del linfoma de Hodgkin

La terapia del linfoma de Hodgkin sana a la mayor parte de los pacientes. No obstante, se han explicado ciertas complicaciones retardadas y peligrosas, a largo plazo, que pueden manifestar los supervivientes, y que es conviene conocer.

La radioterapia puede perjudicar los órganos que se encuentran cercanos al campo de radiación, como por ejemplo la glándula tiroides, las mamas, corazón, pulmón, gónadas (testículos y ovarios), etc. e inducir, en ocasiones, el surgimiento de nuevos tumores (sobre todo de mama y pulmón).

La quimioterapia puede producir a largo plazo (con poca frecuencia) variaciones cardiacas o pulmonares, o nuevos tumores (leucemia, síndromes mielodisplásicos y otros tipos de linfoma diferentes del inicial).

Finalmente, la fertilidad se puede ver impactada con ciertos tipos de quimioterapia, por lo que se sugiere debatir con su doctor especialista lo necesario o no, de comenzar alternativas de conservación de la fertilidad.

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