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El Sistema linfático es una red de tejidos y órganos que ayudan a liberar de las toxinas, desperdicios y demás materiales indeseados del organismo, así ayuda a mantener el cuerpo sano por la eliminación de infecciones y enfermedades. La principal función del sistema linfático es el transporte a través del cuerpo de la linfa. La cual es un fluido transparente e incoloro, que contiene las células blancas de la sangre, llamadas leucocitos, las cuales combaten las infecciones.

Así, las disfunciones del sistema linfático están asociados a taponamiento de los vasos o nodos linfáticos y a desordenes celulares, llamados linfomas, los cuales forman nódulos superficiales o profundos. En general, los linfomas son tumores malignos constituidos por linfocitos o células madre linfáticas tumorales. Cada año se diagnostican en Estados Unidos unos 61.000 casos de linfoma.

Signos y síntomas del linfoma

El linfoma es un tipo de cáncer que se ubica en los nodos linfáticos. Ocurre cuando el número de linfocitos crece de manera incontrolada. Por lo que existen muchos tipos de linfoma. Uno de ellos, conocido como enfermedad de Hodgkin (EH), representa aproximadamente el 13% de todos los linfomas.

El resto de los demás tipos de linfoma se agrupan dentro de la categoría de linfomas no hodgkinianos (LNH), los cuales son muy diversos y dependen de múltiples factores.

La linfa transportas las grasas y proteínas que han salido de los vasos sanguíneos hacia el espacio existente entre las células. Una parte de este plasma regresa en los vasos sanguíneos, a la circulación de las venas a través de pequeños vasos de sangre. El resto se absorbe en los vasos linfáticos, pues lleva las células del cuerpo, que una vez que han entregado sus nutrientes, son transportadas junto a los desechos. Este plasma remanente viene a formar parte entonces la linfa, según Mayo Clinic.

La linfa también transporta, para su eliminación, sustancias extrañas y microorganismos, como bacterias y virus potencialmente dañinos, y células muertas, dañadas y/o cancerosas que pudieran encontrarse en los tejidos de los vasos y órganos linfáticos.

Contiene además muchos glóbulos blancos o leucocitos. Todas las sustancias transportadas por la linfa pasan a través, al menos, de un ganglio linfático.

Los ganglios linfáticos son los puntos específicos de recolección y filtrado, donde quedan retenidas y se destruyen las células inservibles, los organismos infecciosos, las células malignas y en general todas las sustancias extrañas, antes de que el líquido vuelva al torrente sanguíneo.

A diferencia de la sangre que fluye a través de todo el cuerpo en un circuito continuo, la linfa circula en una sola dirección, de manera ascendente y luego desciende por el cuello. Los vasos linfáticos conectan a dos venas subclavianas, las cuales se ubican una a cada lado y cerca de las vértebras del cuello, donde el fluidos de linfa se reincorpora al sistema circulatorio.

El sistema linfático fundamentalmente está compuesto por vasos, los cuales son similares a los del sistema circulatorio, de venas y capilares. Los vasos están conectados por nodos linfáticos donde se filtra la linfa. Las principales partes del sistema linfático son: las amígdalas, el adenoides, el vaso y el timo. (ver Órganos del sistema inmunológico)

Hay cientos de nodos linfáticos en el cuerpo humano, los cuales están localizados tanto en la parte interna y profunda del cuerpo, por ejemplo alrededor de los pulmones y del corazón, como en la superficie, por ejemplo los ganglios localizados bajo los brazos y en la ingle.

Además, los nodos linfáticos se encuentran a lo largo de todo el cuerpo, desde la cabeza hasta el área de las rodillas. Ellos remueven el 99% de las impurezas de la linfa antes de devolverla al torrente sanguíneo.

El vaso es el órgano más grande del sistema linfático y uno de los principales. Se localiza en el lado izquierdo del cuerpo, justo debajo del riñón. De acuerdo con la U.S. National Library of Medicine (NLM), las funciones primarias son: filtrar la sangre, controlar la cantidad de glóbulos rojos y el almacenamiento de sangre en el cuerpo, y ayuda a combatir las infecciones.

Cuando el vaso detecta una bacteria, virus u otro microorganismo potencialmente peligroso en la sangre, él a través de los nodos linfáticos crea nuevas células sanguíneas blancas, o leucocitos, los cuales actúan de inmediato para defender el organismo de los microbios invasores. Los linfocitos producen anticuerpos que matan los microorganismos y detienen las infecciones y su propagación. (ver Función del sistema linfático)

Los nodos linfáticos se presentan como aglomeraciones en ciertas áreas. Los grupos más importantes de nodos linfáticos, por su tamaño y función, son:

  • Nodos linfático cervicales, se encuentran en la base del cuello y monitorean la linfa proveniente de la cabeza y el cuello.
  • Nodo linfático auxiliar, se encuentran aglomerados en las axilas y reciben la linfa proveniente de los brazos y del pecho.
  • Nodo linfático inguinal, se localiza en la ingle y recibe la linfa proveniente de las piernas.

Es en los nodos y ganglios linfáticos donde los glóbulos blancos (leucocitos) se reúnen, interaccionan, entre ellos y con los antígenos, para posteriormente desarrollar respuestas inmunitarias a las sustancias invasoras en los ganglios linfáticos. Estos últimos están formados por una especie de tejido en forma de malla y contienen gran cantidad de células como: linfocitos B, linfocitos T, células dendríticas y macrófagos.

Los microorganismos potencialmente dañinos se filtran a través de la red interna del ganglio linfático, donde son identificados y atacados por las células B y T. (ver Anatomía del sistema linfático)

Los desórdenes y enfermedades del sistema linfático, son tratados por especialistas en inmunología vascular, dermatólogos, oncólogos y fisiatras, entre otros especialistas asociados con las dolencias linfáticas. También existen los terapeutas de linfodema, quienes se especializan en el drenaje del sistema linfático de manera manual.

Cuando no es posible que el sistema linfático pueda realizar su función de forma efectiva, generalmente es como consecuencia de:

  • Un bloqueo u obstrucción en el sistema linfático, lo cual genera la acumulación de líquido, conocido como linfedema. El bloqueo suele ser una consecuencia de la presencia de cicatrices en el tejido, el cual se desarrolla por los vasos o los nódulos linfáticos que se han dañados o que se han eliminado mediante una intervención quirúrgica, radioterapia, lesiones o por filariasis, que es una infección contraída por el ingreso de una lombriz que bloquea los conductos linfáticos, muy frecuente en países tropicales.
  • Una infección, la cual puede causar inflamación de los ganglios linfáticos, en ocasiones los ganglios linfáticos pueden infectarse con microorganismos que se propagan a través del sistema linfático desde el lugar original de la infección, conocido como linfadenitis.
  • Cáncer, los tumores bloquean los conductos linfáticos o pueden trasladarse a los ganglios linfáticos cercanos a un tumor, conocido como metástasis, por lo que obstruye la circulación del fluido linfático a través del ganglio. En situaciones anómalas, esto puede conllevar al crecimiento y desarrollo de un tumor en el sistema linfático, lo que se conoce como linfagiosarcoma.

El proceso general ocurre cuando el fluido linfático reconoce las bacterias, los nodos linfáticos crean una mayor cantidad de leucocitos, lo cual puede causar inflamación. La inflamación de los nodos puede sentirse en el cuello, bajo los brazos y en la ingle.

La limfadenopatía usualmente se origina por una infección o cáncer. Las infecciones que causan la linfodenopatía incluye las infecciones bacterianas tales como como faringitis estreptocócica, heridas cutáneas infectadas o infecciones virales como mononucleosis o infección por VIH.

La hinchazón de los nodos linfáticos puede estar localizada en el área de infección, como faringitis estreptocócica, o ser generalizada en los casos de enfermedades autoinmunes o infecciones por HIV. En algunas áreas del cuerpo el engrosamiento de los nodos linfáticos son palpables, mientras que otros son más profundos para sentirlos, por lo que es necesario utilizar técnicas de imagenología y escaneo para localizarlas y explorarlas. (ver Enfermedades del Sistema Linfático)

Estos dos tipos principales de linfomas difieren de manera importante respecto a su forma de comportarse, su propagación y respuesta al tratamiento, por lo que es trascendental hacer la diferenciación eficaz entre ellos. Por lo general, los especialistas pueden distinguirlos mediante la observación de las células cancerosas en un microscopio o a través de pruebas de laboratorio específicas. (ver Tipos de linfoma)

El factor que más influye en la elección del tratamiento es el estadio de la enfermedad. Si se diagnostica precozmente (estadio I o II), los tratamientos localizados pueden dar buenos resultados. Son muy pocos los linfomas que se diagnostican en los estadios iniciales. Por ejemplo, sólo el 10%-15% de los LNH se diagnostican en los estadios I o II.

El tratamiento para la mayoría de los linfomas en los estadios III y IV consiste en la quimioterapia. El tratamiento más eficaz es la quimioterapia combinada, en la que se administran simultáneamente dos o más fármacos.

Una opción terapéutica para el linfoma agudo en estado avanzado es el trasplante de médula ósea, o trasplante de células madre hematológicas. Si se dispone de células madre medulares de un donante compatible, el paciente se somete a radioterapia de cuerpo entero, a quimioterapia o a una combinación de ambas para matar las células tumorales de todo el cuerpo.

Desgraciadamente, este tratamiento destruye también las células madre normales de la médula ósea. A continuación, se infunden las células madre del donante. Al cabo de 2 semanas, las células del donante colonizan la médula ósea y empiezan a producir células sanguíneas nuevas.

Entre las posibles complicaciones del trasplante de células madre destaca el riesgo de infecciones y hemorragias hasta que prende la médula del donante. Si una persona padece un linfoma en estado I o II sin afectación medular, se le puede extraer médula ósea y conservarla (congelada) durante más de 10 años.

Si fracasan los demás tratamientos o si la persona recae posteriormente, se puede realizar un trasplante de médula.

Normalmente, el primer síntoma que produce cualquier linfoma es un aumento indoloro del tamaño de los ganglios linfáticos. Los ganglios afectados presentan una consistencia firme y elástica. Dado que los ganglios son indoloros, este trastorno suele pasar desapercibido hasta que progresa y produce síntomas secundarios.

Los casos más frecuentes que se presentan son cuando algunos pacientes que acuden al médico por los síntomas más comunes, que pueden ser, por ejemplo por fiebre recurrente, sudoración nocturna, problemas digestivos o respiratorios y pérdida de peso. Puesto que, en general pueden ignorar los cambios ganglionares subyacentes. (ver Causas del linfoma)

En las fases avanzadas, la enfermedad puede producir incremento del tamaño del hígado (hepatomegalia), o agrandamiento patológico del bazo, llamado esplenomegalia. También, la disfunción del sistema nervioso central, neumonía, diferentes alteraciones cutáneas y anemia.

Síntomas del linfoma de Hodgkin

La enfermedad de Hodgkin es el nombre que recibe un grupo de cáncers que comienzan en los nodos o ganglios linfáticos y que luego se diseminan hacia otras las áreas adyacentes del cuerpo. Los ganglios linfáticos son pequeños órganos que se encuentran en varios sitios del cuerpo, como debajo de las axilas, en la ingle, en la parte posterior del abdomen y en el cuello.

Estos nodos ayudan a combatir las infecciones al filtrar las bacterias y otras sustancias nocivas. Muchas personas notan ganglios ligeramente hinchados en el cuello cuando tienen un resfriado o la gripe. Sin embargo, estas inflamaciones suelen ser temporales y desaparecen en una semana o dos.

La enfermedad de Hodgkin es un tipo de linfoma o una forma de cáncer que afecta el sistema linfático. Los linfomas son el tercer tipo de cáncer más común en los niños. La enfermedad de Hodgkin generalmente ocurre en 2 grupos de edad: personas entre las edades de 15 y 40 años, y personas mayores de 55 años. Aunque se desconoce el origen de esta enfermedad, puede que esté relacionada con un agente infeccioso (probablemente un virus).

La causa exacta de la enfermedad de Hodgkin es desconocida, como es cierto para la mayoría de los tipos de cáncer. Los estudios han mostrado que existe un mayor riesgo de enfermedad de Hodgkin en personas que han tenido el virus de Epstein-Barr. Esto ha conducido a los investigadores a pensar que los factores virales pueden desempeñar un papel importante en el origen de este tipo de cáncer. Sin embargo, esto aún no se ha probado. (ver: Síntomas del Linfoma de Hodgkin)

Otros elementos de riesgo pueden ser la infección por VIH, precedentes familiares de linfoma de Hodgkin y exposición previa a la quimioterapia o a la radiación. Las personas que han suprimido el sistema inmunitario debido al uso de ciertos medicamentos o condiciones médicas también pueden estar en riesgo.

Las personas con enfermedad de Hodgkin podrían presentar cualquiera de los siguientes signos y síntomas:

  • Inflamación indolora de los ganglios linfáticos en las axilas, el cuello o el área de la ingle.
  • Fatiga persistente.
  • Fiebre y escalofríos.
  • Sudores nocturnos.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Pérdida de apetito.
  • Picor severo (raramente).
  • Bazo agrandado.
  • Dificultad respiratoria.
  • Hinchazón de las piernas.

Si descubre una masa indolora, particularmente en la región del cuello, y no desaparece después de algunas semanas, debe consultar a un médico para que la revisen. A menudo, especialmente en los niños, las ampliaciones indoloras en los ganglios linfáticos son los únicos síntomas de la enfermedad de Hodgkin.

*En adultos

Como el tejido linfático está distribuido en prácticamente en todas las partes del cuerpo, la enfermedad Hodgkin puede tener origen en cualquiera de ellas. Se origina más frecuentemente en los ganglios linfáticos de la sección superior del cuerpo. Las localizaciones más frecuentes son en las axilas, el cuello, el tórax.

Con más frecuencia, la enfermedad de Hodgkin se propaga por los vasos linfáticos de manera escalonada de ganglio a ganglio. En raras ocasiones, y en una etapa tardía de la enfermedad, puede propagarse a las demás partes del cuerpo, mediante su transporte a través del torrente sanguíneo, llegando así a atacar  a la médula ósea, el hígado y los pulmones.

Es posible que una persona pueda tener enfermedad de Hodgkin y sentirse perfectamente bien. Pero enfermedad de Hodgkin a menudo causa síntomas o cambios que un médico debe controlar.

Bulto (s) debajo de la piel: el síntoma más común de la enfermedad de Hodgkin es un bulto en el cuello, en la axila o en la ingle. Este tipo de protuberancia es un ganglio linfático inflamado. Por lo general, no duele, pero puede ser doloroso luego de consumir bebidas alcohólicas. La inflamación puede agrandarse con el tiempo, o pueden aparecer nuevas protuberancias cerca de él o incluso en otras partes del cuerpo.

Aun así, la enfermedad de Hodgkin no es la causa más común de inflamación de los ganglios linfáticos. La mayoría de las inflamaciones de los ganglios linfáticos, son ocasionadas por una infección. Los ganglios linfáticos que crecen debido a una infección se llaman nodos reactivos o hiperplásicos. Estos a menudo duelen cuando al contacto con las manos. Si es consecuencia de una infección, el nódulo debe volver a su tamaño normal después de que la infección desaparezca.

Otros tipos de cáncer también pueden causar la inflamación de los ganglios linfáticos. Consulte con un médico si presenta nódulos en el cuello, axila o en la ingle por un ganglio linfático inflamado y no ha sufrido de infecciones recientemente, para que, de ser necesario, la posible causa pueda encontrarse y tratarse.

Algunas personas con la enfermedad de Hodgkin presentan algunos síntomas conocidos como los síntomas B, los cuales son una parte importante de los estados de HL y la determinación de la perspectiva de una persona. Estos signos son:

  • Fiebre que puede aparecer y desaparecer durante varias semanas sin infección aparente.
  • Sudoración nocturna abundante
  • Pérdida de peso involuntaria, se pierde al menos 10% de su peso corporal en aproximadamente 6 meses

Otros síntomas generales y no específicos de la enfermedad de Hodgkin podrían ser picazón intensa en la piel, fatiga persistente y pérdida de apetito. A veces, el único síntoma puede ser sentirse cansado todo el tiempo.

Si la enfermedad de Hodgkin afecta los ganglios linfáticos del pecho, la hinchazón y aumento de tamaños de los mismos puede presionar sobre la tráquea y provocar tos, dificultad respiratoria, especialmente si se acuesta. Algunas personas pueden manifestar dolor en el pecho, específicamente detrás del esternón.

La presencia de uno o más de los síntomas descritos anteriormente, no necesariamente es sinónimo de que definitivamente padezca de linfoma de Hodgkin. Aun así, si usted presenta alguno de estos síntomas, consulte a su médico para un examen detallado, para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado a su caso.

*En niños

Tanto los niños como los adultos pueden padecer enfermedad de Hodgkin. Los ganglios linfáticos tienen un tamaño que oscila entre los 2 y los 10 cm, con la excepción de los inguinales que suelen ser de mayor tamaño. Sin embargo, en los niños entre los 2 y los 10 años, los ganglios tienden a ser de mayor tamaño que en el resto de las edades.

La inflamación de los nodos linfáticos puede tener múltiples causas, por lo general está asociada a infecciones (adenitis), pero a veces puede estar asociada a enfermedades graves como el cáncer. De allí la importancia de que el pediatra haga una evaluación cuidadosa.

En los lactantes se palpa con frecuencia la inflamación de los ganglios en la parte posterior de la cabeza o detrás de las orejas. Mientras que en los niños mayores a los dos años, se encuentra a nivel de la ingle y en la zona cervical.

La enfermedad de Hodgkin es un cáncer que se origina en el sistema linfático, como parte importante del sistema inmunológico. Provoca que los ganglios linfáticos afectados se hagan más grandes.

Este cáncer se puede diseminar al bazo, hígado, médula ósea o pulmones. Los niños que son más propensos a desarrollar linfoma de Hodgkin son aquellos que:

  • Han sido infectados con el virus de Epstein-Barr o han tenido mononucleosis (“mono”, causada por este virus);
  • Han sido infectados con VIH (virus de la inmunodeficiencia humana);
  • Tienen el sistema inmune debilitado, ya sea por una enfermedad hereditaria o por medicamentos para suprimir el sistema inmune después de un trasplante de órgano o médula ósea; o
  • Tienen un pariente cercano, especialmente un hermano o hermana, que también tiene o ha tenido linfoma de Hodgkin.

En los niños menores de 5 años rara vez desarrollan linfoma de Hodgkin. La probabilidad de que se desarrolle la enfermedad aumenta a medida que los niños crecen, alcanzando su punto máximo en la adultez temprana y más tarde en los adultos mayores. La enfermedad de Hodgkin es más común en niños que en niñas.

Los síntomas en un niño con linfoma de Hodgkin que pueden estar presentes son:

  • Ganglios linfáticos inflamados, pero sin dolor,en el cuello, el pecho, la axila o la ingle
  • Fatiga extrema y persistente
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida notable de peso
  • Fiebre que persiste en el tiempo y sin infecciones aparentes
  • Sudoración nocturna
  • Picazón intensa en la piel

Síntomas del linfoma no Hodgkin

Los linfomas no hodgkinianos generalmente se clasifican según el tipo de célula que actúa en la formación del tumor maligno. Es decir, el linfoma puede ser de células B o de células T.

La mayor parte de los casos, 85% de linfomas no hodgkinianos se deben a alteraciones cromosómicas de las células tumorales, las cuales generalmente presentan traslocaciones en las que se intercambian segmentos de unos cromosomas a otros.

El cambio en los genes de un cromosoma a otro obstaculiza los mecanismos de regulación normal, y como consecuencia se genera un crecimiento descontrolado de las células, por lo que se hacen cancerosas. Un ejemplo de ello es el tipo de linfoma conocido como linfoma de Burkitt.

En 2007, los linfomas no hodgkinianos representaron aproximadamente el 4% de todas las nuevas neoplasias diagnosticadas en EE. UU. Los LNH son más frecuentes en pacientes que reciben inmunosupresores y en personas infectadas por VIH. Por razones que se desconocen, en los 20 últimos años se ha podido observar un aumento de la incidencia de linfomas no hodgkinianos entre las mujeres.

Los avances en la quimioterapia y la radioterapia han permitido prolongar la supervivencia de todos los pacientes con linfomas no hodgkinianos; actualmente, el índice de supervivencia relativa a los 5 años es del 63%.

Normalmente, el linfoma de Burkitt, del cual existen al menos tres variedades, se desarrolla solamente cuando se produce la traslocación de genes del cromosoma 8 al cromosoma 14. Suele afectar a niños varones de África y Nueva Guinea que han sido infectados por el Virus de Epstein-Barr (VEB), el cual es muy inestable y es el causante de la mononucleosis infecciosa. Aunque en situaciones normales el sistema inmune destruye a la mayoría de las células infectadas, el VEB actúa infectando las células B.

*En adultos

El linfoma no hodgkiniano en adultos es un padecimiento por el que se forman células defectuosas malignas, o cancerosas, en el sistema linfático. Los principales tipos de linfoma son el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin. El linfoma no hodgkiniano puede ser de crecimiento rápido, o agresivo, y de crecimiento más lento.

Entre los factores que influyen en el desarrollo de la enfermedad se encuentran la edad, el sexo y un debilitado sistema inmune influyen el riesgo de linfoma no hodgkiniano en los adultos.

Entre los signos y síntomas del linfoma no Hodgkin en adultos se encuentran ganglios linfáticos hinchados, sudoración nocturna abundante, estado febril recurrente, disminución de peso involuntariamente y fatiga constante. Para la detección y diagnostico del linfoma no hodgkiniano en adultos, se utilizan exámenes médicos que analizan en profundidad el cuerpo y el sistema linfático.

Otros signos y síntomas del linfoma no hodgkiniano pueden incluir: dolor o hinchazón abdominal, dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar, fatiga persistente.

El linfoma no hodgkiniano es un tipo de cáncer que se forma en el sistema linfático, una parte del sistema inmune del cuerpo, el cual lo protege de compuestos desconocidos, infecciones y enfermedades. Una parte importante de este sistema es la linfa, el cual es un líquido incoloro y acuoso donde viajan los glóbulos blancos llamados linfocitos o leucocitos, a lo largo del sistema linfático. Los linfocitos son quienes protegen el cuerpo de infecciones y el crecimiento de tumores. De ellos hay tres tipos de linfocitos:

  • Los linfocitos B, también llamadas células B, son los encargados de producir anticuerpos que sirven para combatir las infecciones. La mayoría de los tipos de linfoma no hodgkiniano empiezan en los linfocitos B.
  • Los linfocitos T son los encargados de apoyar a las células B a crear los anticuerpos necesarios para combatir las infecciones. También se llaman células T.
  • Los linfocitos citolíticos naturales son las células que combaten las células cancerosas y los virus. También se llaman células, CN o killer naturales NK.

El linfoma no hodgkiniano puede empezar en las células B, las células T o en las células killer naturales. Estas células también se encuentran en la sangre y además se acumulan en los principales órganos del sistema linfático: ganglios linfáticos, el bazo y el timo.

*En niños

Aún no se conocen las causas precisas del linfoma no hodgkiniano. Sin embargo, los especialistas han identificado algunos de los factores de riesgo, los cuales se mencionan a continuación:

  • Padecer de condiciones que debilitan el sistema inmune, como el SIDA
  • Consumir medicamentos inmunosupresores después de trasplantes de órganos
  • Exposición a ciertos virus, como el virus Epstein-Barr (el virus que generalmente causa mono)
  • Presencia de familiares cercanos como padres o hermanos con la enfermedad

Además, los niños que han sido sometidos a quimioterapia o tratamientos de radiación para otros tipos de cáncer parecen tener un mayor riesgo de desarrollar linfoma más adelante en la vida.

El tratamiento más frecuentemente utilizado para el linfoma no hodgkiniano es la quimioterapia, esto es la administración de medicamentos que matan o detienen el crecimiento de las células cancerosas. Sin embargo, algunos pacientes también reciben terápias de radiación, donde se irradian rayos X de alta energía a todo el cuerpo, con la finalidad de destruir las células cancerosas.

Los niños que reciben tratamientos muy agresivos como los descritos anteriormente, suelen necesitar luego trasplantes de médula ósea o células madre, para reemplazar las células dañadas por altas dosis de quimioterapia o radiación. Con este procedimiento, los especialistas colocan nuevas células sanas de médula ósea, en el torrente sanguíneo del paciente, mediante una inyección intravenosa. Estas nuevas células se toman del paciente antes del tratamiento o son donadas por otra persona.

Los niños que han padecido linfoma no hodgkiniano requieren continuar en contacto continuo con el oncólogo por varios años después del tratamiento, dado que el cáncer pudiera regresar. Las consultas de seguimiento con un especialista en cáncer pueden ayudar a los médicos a tratarlo temprano si esto llegase a ocurrir.

El linfoma no Hodgkin puede ser una enfermedad muy agresiva, sin embargo, la buena noticia es que los tratamientos han mejorado en los últimos años.

Las investigaciones en centros especializados están constantemente desarrollando nuevas y mejores formas de tratarlo. Actualmente, la mayoría de las personas que padecen de linfoma no hodgkiniano pueden curarse.

 

A pesar de que en la mayoría de los casos de linfoma no hodgkiniano, los médicos no logran identificar la causa específica, no se cambia el hecho de que los expertos se han vuelto cada vez mejores al tratarlo. Los controles pediátricos regulares permiten detectar los primeros síntomas del linfoma, en los casos en que el cáncer está relacionado con los tratamientos o las afecciones mencionadas anteriormente.

Los signos y síntomas del linfoma no hodgkiniano pueden variar de acuerdo al tipo de linfoma y el lugar del tumor. Algunos niños pueden tener dolor de estómago, estreñimiento y disminución del apetito. Mientras que otros pueden tener problemas para respirar, dificultad para tragar, tos o sibilancia respiratoria o dolor en el pecho.

 

Otros síntomas pueden incluir:

  • Ganglios linfáticos inflamados e indoloros
  • Fiebre, escalofríos o sudores nocturnos
  • Picor intenso en la piel
  • Pérdida de peso a pesar de comer normalmente
  • Cansancio permanente
  • Dolor de huesos o articulaciones
  • Infecciones frecuentes

Frecuentemente, el primer síntoma observable es la inflamación de los ganglios linfáticos, generalmente en el cuello, las axilas y la ingle. Pero es necesario recordar que, los ganglios linfáticos inflamados no se refieren necesariamente al cáncer; puesto que por lo general son un signo de una enfermedad común, como una infección, que aunque deben ser tratadas, no son graves.

De hecho, todos los síntomas del linfoma no hodgkiniano pueden ser causados por otras afecciones. En consecuencia, es importante tener presente que solo un médico puede determinar qué es lo que está realmente mal. Si se sospecha un linfoma no hodgkiniano, al consultarlo, el médico efectuará una evaluación exhaustiva del niño, que incluye obtener la historia médica y un examen físico. Luego, de ser necesario, el pediatra puede remitir al niño a un oncólogo, quien es un médico que se especializa en cáncer y como tratarlo.

El oncólogo puede entonces solicitar hacer una biopsia del ganglio linfático. La biopsia es un examen de laboratorio, donde se extrae un poco de tejido del ganglio afectado y se lo examina con un microscopio en el laboratorio. Dependiendo del tipo de biopsia requerida, el niño puede requerir la administración de anestesia local, donde solo se adormece una parte del cuerpo, o anestesia general, que es cuando el paciente se duerme para asegurar que no sienta dolor.

Las biopsias utilizadas para detectar linfoma no hodgkiniano pueden ser una o varias de las siguientes:

  • Biopsia excisional, es cuando se hace la extracción de un nódulo linfático completo
  • Biopsia incisional, cuando la extracción se realiza a solo una parte del ganglio linfático
  • Biopsia de médula ósea, se utiliza una aguja para tomar muestras del tejido blando dentro de un hueso
  • Aspiración con aguja fina, se realiza utilizando una aguja muy delgada para succionar una pequeña cantidad de tejido del ganglio linfático.

*Signos

Los signos que, en general pueden estar presentes en padecimientos asociados con linfomas no hodgkiniano son los siguientes:

  • Nódulos linfáticos hinchados e indoloros en el cuello, las axilas o la ingle.
  • Dolor y/o inflamación abdominal
  • Dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar.
  • Fatiga persistente
  • Fiebre recurrente
  • Sudoración nocturna excesiva.
  • Pérdida de peso inexplicable.

El linfoma no hodgkiniano se presenta con más frecuencia a los hombres que a las mujeres, y es más común entre los niños blancos que entre los niños afroamericanos y los niños de otras razas.

La estadificación y clasificación del linfoma no hodgkiniano se basa en la extensión de la enfermedad y las células específicas involucradas. La estadificación se refiere al proceso para determinar si el cáncer se ha diseminado y, de ser así, hasta qué punto. Hay varios síntomas de estadificación que se usan para el linfoma no Hodgkin. Siempre es importante consultar con el médico especialista para obtener información clara sobre la estadificación.

Un método para estadificar el linfoma no Hodgkin es el siguiente:

Etapa I. El linfoma se encuentra en un sitio, ya sea nodal o en cualquier otro lugar del cuerpo, pero no en el tórax o el abdomen.

Etapa II. El linfoma se encuentra en dos o más sitios en el mismo lado del cuerpo (arriba o debajo del diafragma), pero no en el pecho.

Etapa III. El linfoma está en el tórax o la columna vertebral, o se ha diseminado ampliamente en el abdomen, o está arriba y debajo del diafragma, pero no afecta a la médula ósea ni al sistema nervioso central.

Etapa IV. Cualquier linfoma que tenga compromiso de la médula ósea y / o del sistema nervioso central cuando se encuentre por primera vez.

Del linfoma de Burkitt

El linfoma de Burkitt es un tipo de cáncer de sangre, considerado raro y particularmente agresivo. Los linfomas se desarrollan debido a una reproducción anormal y una ampliación de los glóbulos blancos llamados linfocitos y se pueden clasificar como linfoma de Hodgkin o no Hodgkin. El linfoma de Burkitt es un linfoma de tipo no Hodgkin originado en las células B, el cual puede tornarse rápidamente fatal si no se trata de manera oportuna.

La enfermedad lleva el nombre de Denis Burkitt, un cirujano británico quien fue el primero en identificar la enfermedad en niños africanos, en 1956. Él demostró la existencia del tumor de crecimiento más rápido relacionado con inmunidad alterada. Este tipo de linfoma sigue siendo un gran problema entre los niños y adultos en África, debido a la prevalencia de enfermedades que debilitan el sistema inmune. Fuera de este continente, la enfermedad es rara. En los Estados Unidos, solo alrededor de 1.200 casos son diagnosticados anualmente.

Hay tres subtipos de linfoma de Burkitt, el linfoma de Burkitt esporádico, endémico y relacionado con la inmunodeficiencia, que son diferentes según las partes del cuerpo involucradas y la ubicación geográfica.

Si bien las causas para el desarrollo de la enfermedad no se conocen completamente, los factores de riesgo involucrados también difieren según la ubicación geográfica del paciente. En África y otros lugares con alta incidencia de malaria, la enfermedad es más común entre los niños. En todas partes, el principal factor de riesgo es el VIH / SIDA.

Los pacientes con sistemas inmunes debilitados son más propensos a desarrollar linfoma de Burkitt, con mayor incidencia entre niños y pacientes mayores de 59 años.

Los científicos creen que la fuerte correlación entre el linfoma de Burkitt y la malaria y el virus responsable de la mononucleosis infecciosa, Epstein-Barr, es relacionado con el hecho de que estas condiciones causan alteraciones en la respuesta inmune del cuerpo, lo que permite que las células B se conviertan en células cancerosas.

Los primeros síntomas que experimentan los pacientes con linfoma de Burkitt incluyen fiebre recurrente, sudoración nocturna y pérdida de peso inexplicable. También pueden causar dolor e inflamación en el abdomen, tanto el linfoma de Burkitt esporádico como el relacionado con la inmunodeficiencia. Además de distorsión de los huesos faciales, obstrucción intestinal y agrandamiento de la tiroides o las amígdalas.

El linfoma endémico de Burkitt puede causar hinchazón y distorsión de los huesos faciales, ganglios linfáticos inflamados y el desarrollo de tumores de crecimiento rápido.

Debido a que la enfermedad se propaga velozmente y puede tornarse rápidamente fatal, el diagnóstico temprano es vital para asegurar el éxito del tratamiento. Cuando un médico sospecha de linfoma de Burkitt, generalmente el primer paso para confirmar o excluir el diagnóstico es una biopsia.

El médico también podría ordenar: tomografía computarizada (TC) de tórax, abdomen y pelvis, una radiografía de tórax, una tomografía por emisión de positrones (PET) y un examen de fluido espinal. También se solicita una prueba de sangre para evaluar las funciones del riñón y el hígado y para detectar la presencia del VIH.

Folicular

El linfoma folicular es un linfoma no Hodgkin, el cual es de un tipo de linfoma que apenas crece lentamente, lo que los médicos llaman “indolente”. La incidencia es relativamente importante, ya que el linfoma no Hodgkin es uno de los cánceres más comunes en los Estados Unidos. Más de 72,000 personas son diagnosticadas con una forma de este cada año. Aproximadamente uno de cada cinco linfomas en los Estados Unidos es un linfoma folicular.

 

El linfoma folicular rara vez afecta a los jóvenes y la edad promedio para una persona con este tipo de cáncer es de aproximadamente 60. Los síntomas del linfoma folicular pueden incluir:

  • Ganglios linfáticos agrandados en el cuello, axilas, abdomen o ingle
  • Fatiga
  • Dificultad para respirar
  • Fiebre o sudores nocturnos
  • Pérdida de peso
  • Infecciones

Es importante resaltar que algunas personas con linfoma folicular no tienen ningún síntoma.

Para el diagnóstico del linfoma folicular, su médico puede realizar las siguientes pruebas:

  • La biopsia se realiza para examinar el tejido bajo un microscopio y determinar si es canceroso.
  • El análisis de sangre ya que una prueba para verificar el recuento de las células sanguíneas.
  • Escaneo de imágenes, en general esta prueba le permite al médico actualizarse y realizar una exploración de imágenes para ver el linfoma en su cuerpo y planificar su tratamiento. Se utilizan comúnmente la tomografía computarizada (TC) y la tomografía por emisión de positrones (TEP).

Gástrico

El linfoma gástrico primario es un término general para un tipo de cáncer que se origina en el estómago. Aproximadamente 25-50% de los linfomas ocurren en sitios distintos de los ganglios linfáticos (sitios extranodales) y el 90 por ciento de los pacientes de linfoma gástrico primario son linfoma gástrico asociado al tejido linfoide asociado a la mucosa (MALT) o linfoma difuso de células B grandes (DLBCL) del estómago.

 

El linfoma gástrico MALT a menudo se asocia con infección por la bacteria Helicobacter pylori. Dentro de la literatura médica, existe una gran controversia con respecto a la definición exacta, clasificación y estadificación del linfoma gástrico primario.

Sn embargo, es claro que para aquellos linfomas que afectan el tracto gastrointestinal, el estómago es el sitio más comúnmente afectado (50-60%), seguido por el intestino delgado y grueso (30% y 10% respectivamente). Aproximadamente el 5% de los cánceres que se encuentran en el estómago se pueden atribuir a los linfomas.

Los factores de riesgo para el linfoma gástrico incluyen:

  • Edad: la edad media para el diagnóstico de linfoma gástrico es de entre 60 y 65 años;
  • Sexo: los hombres se ven afectados 2-3 veces más comúnmente que las mujeres;
  • Infección crónica por Helicobacter pylori : es una bacteria que puede crecer y vivir dentro del tracto gastrointestinal. Su presencia se ha asociado con una serie de patologías que incluyen úlceras gástricas y linfoma gástrico. Sin embargo, dado que H. pylori infecta a más del 50% de la población mundial y la mayoría de estos no desarrollan linfoma gástrico, se cree que hay otros factores involucrados.
  • Otras infecciones crónicas, incluida la hepatitis C y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH);
  • Trastorno autoinmune de la tiroides o las glándulas salivales;
  • La enfermedad celíaca.

Al principio del curso de la enfermedad, las personas pueden no tener ningún síntoma o, de lo contrario, los síntomas no pueden ser específicos. Los síntomas más comunes son:

  • Dolor abdominal superior;
  • Malestar estomacal o indigestión;
  • Cambio de hábitos intestinales;
  • Náuseas y vómitos;
  • Pérdida de apetito;
  • Pérdida de peso.
  • Los vómitos de sangre (hematemesis) o la pérdida de sangre en las heces (melena) ocurren al principio en 20-30% de las personas.

Debe buscar atención médica si desarrolla alguno de estos síntomas y / o si le preocupa su salud. Para diagnosticar el linfoma gástrico y / o diferenciarlo de otras afecciones que pueden presentarse de forma similar, como gastritis o úlcera gástrica, se varias realizar varias investigaciones, que incluyen el análisis de sangre, test de respiración, la endoscopia, la biopsia.

Cutáneo

El linfoma aparece en diferentes partes del cuerpo, incluida la piel. El linfoma cutáneo es un subtipo de linfoma no Hodgkin y puede originarse tanto en células B como en células T. Estas células afectadas por el cáncer viajan a diferentes partes del cuerpo, formando una masa o tumor en lugares como los ganglios linfáticos. El linfoma cutáneo puede afectar no solo la piel, sino también la sangre, los ganglios linfáticos y los órganos internos.

Tanto el linfoma cutáneo de células T (CTCL) como el linfoma cutáneo de células B (CBCL) pueden afectar la piel, los ganglios linfáticos, la sangre periférica y los órganos internos. Por lo general, son de crecimiento lento o indolentes, lo que significa que son crónicos y no son tratables, pero tampoco son potencialmente mortales.

Los primeros síntomas del linfoma cutáneo suelen ser visibles porque la enfermedad comienza por afectar la piel. Entre los síntomas se encuentran la piel seca, picazón, lesiones en la piel, parches, protuberancias, erupciones rojas y ganglios linfáticos inflamados, que tienden a ser más notorios a medida que avanza la enfermedad.

Cuando el linfoma cutáneo no se detecta temprano, podría evolucionar a una etapa más avanzada. Luego, el paciente podría experimentar pérdida de peso inexplicable, fiebre, sudores nocturnos profusos y picazón severa.

A pesar de ser visible, los síntomas pueden confundirse con otras afecciones dermatológicas y pueden dificultar el diagnóstico.

Para confirmar o excluir el diagnóstico de linfoma cutáneo, los médicos generalmente extraen una muestra de tejido para biopsiar la piel. Con menos frecuencia, los ganglios linfáticos se biopsian. Es posible que se requieran otros exámenes para analizar la extensión y el tipo del cáncer, como la sangre y las pruebas de imágenes.

En el cuello

Los bultos o masas del cuello pueden ser grandes y visibles, o pueden ser muy pequeños. La mayoría de los nódulos en el cuello no son dañinos, generalmente también son benignos o no cancerosos. Pero un nudo en el cuello también puede ser un signo de una enfermedad grave, como una infección o un crecimiento canceroso. (ver Linfoma en el cuello)

Si tiene un nudo en el cuello que persiste durante semanas sin signos de infección aparente, debe buscar atención médica para evaluarlo con prontitud. Consulte a su médico de inmediato si tiene una masa cervical inexplicable.

En adultos

Los ganglios linfáticos se inflaman cuando la cantidad de gérmenes o de las células cancerosas son muy abundantes. También, a veces, los microorganismos causan una infección dentro de un ganglio linfático. En personas sanas a veces se pueden palpar pequeños ganglios. Los ganglios linfáticos de gran tamaño y fáciles de palpar pueden indicar una enfermedad. Algunas personas usan el término «glándulas inflamadas» para referirse a los ganglios linfáticos, especialmente cuando los ganglios del cuello aumentan de tamaño.

Sin embargo, los ganglios linfáticos no son glándulas. Se utiliza el término linfadenitis cuando los ganglios linfáticos están doloridos o muestran signo de inflamación (por ejemplo, enrojecimiento o sensibilidad).

Los ganglios linfáticos pueden estar inflamados en una sola área del cuerpo o bien en dos o más áreas del organismo. Dependiendo de la causa, pueden estar presentes otros síntomas como dolor de garganta, secreción nasal o fiebre. A veces, los ganglios linfáticos inflamados se descubren cuando se está explorando al paciente por otros síntomas.

Cerebral

El linfoma cerebral primario es un cáncer poco común que comienza en los tejidos linfáticos del cerebro o la médula espinal. También se conoce como linfoma cerebral o linfoma del sistema nervioso central. El cerebro y la médula espinal forman el sistema nervioso central (SNC). Las células llamadas linfocitos son parte del sistema linfático y pueden viajar a través del SNC. Cuando los linfocitos se vuelven cancerosos pueden causar cáncer en estos tejidos.

El cáncer se llama linfoma cerebral primario cuando comienza en el sistema nervioso central. También puede comenzar en el ojo. Cuando se disemina al cerebro se llama linfoma cerebral secundario. Sin tratamiento, el linfoma cerebral primario puede ser mortal entre uno y tres meses. Algunos estudios han demostrado que el 70 por ciento de las personas siguen vivas cinco años después del tratamiento.

Como la mayoría de los diferentes tipos de cáncer, la causa del linfoma cerebral primario es desconocida. Pero dado que los tejidos linfáticos son parte del sistema inmune, las personas con sistemas inmunológicos deteriorados corren un mayor riesgo de desarrollar esta forma de cáncer. También se ha asociado con el virus de Epstein-Barr y la infección avanzada por VIH.

Otros factores de riesgo para desarrollar linfoma cerebral primario incluyen un trasplante de órgano, tener una enfermedad autoinmune o ser mayor de 50 años. Cuanto más viejo sea, más susceptible será su cuerpo a esta enfermedad.

Es importante señalar que, aunque no todos los pacientes presentan los mismos síntomas o manifiestan todos los síntomas, para recibir un diagnóstico preciso, el médico debe realizar una amplia variedad de pruebas, Sin embargo, entre los síntomas del linfoma cerebral primario más comunes, los especialistas concuerdan en que son:

  • Cambios en el habla o la visión
  • Dolores de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Dificultad para caminar
  • Convulsiones
  • Cambios en la personalidad
  • Parálisis en un lado del cuerpo

El médico hará una serie de preguntas sobre sus síntomas, junto con sus antecedentes médicos y familiares. También realiza un examen físico que incluye una evaluación de su sistema neurológico, como su estado mental, equilibrio y reflejos. En este examen, puede usar las funciones básicas como empujar y jalar, observar y responder a los movimientos de su médico.

En los niños

Los tipos de cáncer que se desarrollan en los niños son diferentes de los que se desarrollan en los adultos. El estilo de vida o los factores de riesgo ambientales no juegan un papel. En cambio, generalmente es el resultado de cambios en el ADN de las células que tienen lugar muy temprano en la vida.

Los cánceres en los niños a veces son difíciles de reconocer porque las enfermedades comunes o los golpes y hematomas cotidianos pueden enmascarar los primeros signos de advertencia. Eche un vistazo más de cerca a los cinco cánceres principales que se encuentran en los niños y las señales de advertencia para cada uno.

Los tumores cerebrales y otros tumores del sistema nervioso constituyen aproximadamente el 27% de los cánceres infantiles. Hay muchos tipos de tumores cerebrales y el tratamiento y las perspectivas para cada uno son diferentes. La mayoría de los tumores cerebrales en los niños comienzan en las partes más bajas del cerebro, como el cerebelo o el tallo cerebral. Aunque los tumores cerebrales son típicamente diferentes en niños en comparación con los adultos, muchos de los síntomas siguen siendo los mismos.

Los síntomas: más frecuentes y notorios son:

  • Dolores de cabeza
  • Mareo
  • Problemas de equilibrio
  • Problemas de visión, audición o habla
  • Vómitos frecuentes

Síntomas linfoma anaplasico de células grandes

El linfoma anaplásico de células grandes (LACG) es un tipo de linfoma no Hodgkin , que es un cáncer que comienza en el tejido linfático. Es más común en niños y adultos jóvenes. El ALCL se desarrolla cuando los glóbulos blancos llamados células T se vuelven anormales. Estos generalmente se acumulan en los ganglios linfáticos, pero pueden afectar otras partes del cuerpo.

Por lo general, el primer síntoma es una hinchazón indolora en el cuello, la axila o la ingle. Los síntomas generales pueden incluir pérdida de apetito y cansancio. Algunas personas también pueden tener sudores nocturnos, altas temperaturas (fiebre) intermitentes y/o pérdida de peso. Otros síntomas dependen de dónde se ubica el linfoma en el cuerpo.

La prueba más común para ALCL es extraer una muestra de un ganglio linfático agrandado y verificar si hay células de linfoma. También es posible que se haga otras pruebas y exploraciones para obtener más información sobre el linfoma.La mayoría de las personas son tratadas con quimioterapia y esteroides. Algunas personas también pueden recibir radioterapia o tratamientos con células madre.

Axilar

Los pacientes comúnmente comienzan al notar una hinchazón indolora en un ganglio linfático, un problema conocido como linfadenopatía. La inflamación puede aparecer en diferentes partes del cuerpo, siendo las más comunes en el cuello y las axilas, pero también en las piernas, los tobillos o el abdomen. En algunos casos, la hinchazón no se nota, pero otras quejas de los pacientes incluyen un resfriado persistente o una infección respiratoria.

Además de la hinchazón, hay otros signos que pueden indicar la presencia de linfoma en estadio temprano. Por lo general, los pacientes sienten otras molestias, como sudores nocturnos, escalofríos o fiebres, pérdida de peso inesperada, pérdida de apetito, falta de energía o cansancio, picazón o sarpullido, tos, dificultad para respirar, amígdalas agrandadas o dolores de cabeza. (ver Linfoma benigno)

Estos síntomas pueden indicar otras enfermedades, pero buscar la opinión de un médico puede ayudar a detectar la enfermedad temprano o excluir un diagnóstico de linfoma. Si un paciente experimenta estos síntomas, el médico llevará a cabo un examen físico completo, buscando ganglios linfáticos inflamados no detectados o líquido en el cuerpo.

Pulmonar

Los signos y síntomas del linfoma de pulmón pueden incluir:

  • Falta de aliento y dificultad para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Tos que puede ser persistente.
  • Pérdida de peso involuntaria; cambios en el apetito
  • Fatiga y debilidad, dolor de cabeza.
  • Altas temperaturas y sudores nocturnos excesivos (pueden ser recurrentes)
  • Anemia (bajo conteo de glóbulos rojos)

El linfoma de pulmón u pulmonar es un linfoma poco común, que generalmente se observa en hombres y mujeres mayores. La condición puede ser primaria (poco común) o secundaria (más común).

 

El linfoma de pulmón puede estar asociado con trastornos autoinmunes e infección bacteriana. Puede causar dolor en el pecho, dificultades para respirar, fatiga y otros signos y síntomas generales, como fiebre, pérdida de peso y pérdida de apetito. Cuando la condición involucra a otros órganos, los signos y síntomas pueden estar basados en órganos específicos que se ven afectados.

La quimioterapia, la cirugía, la radioterapia y otras medidas de tratamiento se pueden usar para tratar el linfoma de pulmón según la evaluación del médico. La terapia con antibióticos puede ser necesaria en caso de infección bacteriana.

El pronóstico depende de muchos factores, incluidos el subtipo y el estadio del linfoma, la progresión del trastorno, la respuesta al tratamiento y la salud general del individuo. En general, el pronóstico del linfoma de pulmón está resguardado

Síntomas de linfoma en perros

El linfoma canino es similar al linfoma no Hodgkin en las personas. Es tan similar, de hecho, que los veterinarios y los médicos humanos usan casi los mismos protocolos de quimioterapia para tratar el linfoma en sus pacientes.

 síntomas del linfoma

Existen más de 30 tipos diferentes de linfomas caninos conocidos, todos los cuales varían en agresividad, tasas de supervivencia y signos clínicos. Los cuatro tipos más comunes de linfoma en perros que los dueños deben conocer son:

  • Linfoma multicéntrico: afecta los ganglios linfáticos y, en la mayoría de los casos, la manifestación clínica más obvia es la ampliación rápida de los ganglios linfáticos.
  • El linfoma alimentario se dirige a los intestinos, que es donde ocurren la mayoría de los síntomas.
  • El linfoma mediastínico en esta enfermedad, tanto el timo como los ganglios linfáticos del mediastino en el área del tórax se agrandan, o ambos, a causa de los linfocitos T malignos de alto grado.
  • El linfoma extraganglionar se refiere al linfoma que se dirige a un órgano específico, como la piel, los ojos, los riñones, los pulmones o el sistema nervioso central. El linfoma extraganglionar más común afecta la piel y se llama linfoma cutáneo.
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