Cuidados del sistema muscular: ¿cuáles son? Lesiones y más

Los músculos son órganos que, unidos al sistema esquelético o a otros sistemas, nos proporcionan a un muy bajo costo energético, la movilidad necesaria para la vida. Sin embargo, como toda estructura del cuerpo, la inactividad, los traumatismos, el exceso de actividad y algunas enfermedades pueden ocasionar daño muscular que limitaría o anularía dicha movilidad. En este trabajo definiremos los distintos tipos de cuidados de nuestro sistema muscular, para mantenerlo saludable.

¿Cuáles son los cuidados del sistema muscular?

Hay cuatro aspectos  principales que se requieren para mantener una musculatura saludable. Estos aspectos son:

  • Alimentación: Lo primero a considerar es el peso total del cuerpo, Un exceso de peso corporal sobre esfuerza los músculos, razón por la cual es importantísimo mantener una dieta equilibrada, con la cantidad adecuada de proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales.

Limitar el consumo de grasas es vital, ya que al no asimilarse estas del todo, su acumulación en el cuerpo contribuye al sobrepeso. Los alimentos tales como cambur, papas, nueces, almendras y ciruelas, que contienen potasio, contribuyen a evitar los calambres y contracturas.

Los que contienen hierro, como las espinacas, berro, lentejas, etc. proveen suficiente hierro, el cual permite que los músculos se mantengas saludables. Otros alimentos como la leche, quesos, mantequilla, coliflor, etc. proveen calcio, el cual no solo beneficia a los músculos, sino también a los huesos.

  • Hidratación: Tan importante como comer bien es beber lo suficiente. Un cuerpo bien hidratado tiene pocas probabilidades de sufrir calambres. Cualquier líquido que no sea agua, especialmente si contiene cafeína o alcohol, contribuirá a que el cuerpo se deshidrate. Siempre debe hidratarse el cuerpo ingiriendo agua.
  • Rutina de ejercicios: Al realizar diariamente ejercicios físicos, se fortalecen los músculos, lo cual no solo nos convertirá en personas ágiles y despiertas, sino que aumentará el volumen y consistencia de estos, lo que protegerá más el sistema óseo, previniendo fracturas. Si se adquieren estas conductas en la juventud, se logrará un cuerpo saludable hasta una edad muy avanzada.
  • Antes y después del ejercicio: Tan importante como el ejercicio mismo, es necesario realizar dos procedimientos: Calentar los músculos antes de practicar deportes o realizar rutinas de ejercicios y estirar los músculos después de realizar estos. La práctica de ambas rutinas evita lesiones que nos obligarían a suspender la actividad hasta la recuperación de los músculos dañados.

Cuidados de enfermería.

Cuando existe una lesión o sospecha de esta, se sigue un protocolo para atenderla y proceder a su tratamiento. Como primera medida, se debe evaluar al paciente para determinar la naturaleza y el alcance del daño. Algunos exámenes que se practican y sus procedimientos son:

Exámen:

  • Primera fase del proceso de evaluación y diagnóstico de una lesión. Consta de:
  • Entrevista: para saber por un lado, la historia del paciente que incluye edad, sexo, hábitos alimenticios, ocupación laboral, trabajo, hábitos deportivos, etc. y por otro, todo sobre la lesión, cómo se la hizo, dónde fue el golpe, qué es lo que le duele, etc.
  • Observación: permite visualizar a simple vista el daño y hacerse una idea de la magnitud de este.
  • Inspección (Se examina la postura del paciente, cómo se yergue, cómo se encorva, cómo camina, Cómo realiza actividades habituales (peinarse, vestirse, etc.), el aspecto de su masa muscular, si es simétrico, si si la masa muscular es uniforme de ambos lados del cuerpo, si la fuerza es igual de ambos lados, cómo está la alineación de la columna, inspección de la piel y tejidos subcutáneos alrededor de los músculos, las articulaciones y buscar atrofias, hipertrofias y espasmos musculares.
  • Palpación Se realiza en los huesos, articulaciones y músculos que los rodean, en busca de zonas calientes, dolorosas, tumefactas, crepitación al presionar articulaciones y huesos. También acá se evalúa el tono muscular.

  • Rango de movimientos: Se instruye al paciente para que realice ciertos movimientos, para evaluar si el movimiento se da en toda su extensión o si hay dolor o limitación en el movimiento. También se realizan maniobras con el paciente relajado, para igualmente detectar fallas o limitaciones en el movimiento. Se compara si ambos lados del cuerpo tienen la misma amplitud de movimiento. Si se detecta alguna variación o limitación en el movimiento, se utiliza un goniómetro para medirla.

  • Fuerza muscular: Se debe evaluar cada grupo muscular. En el caso de las articulaciones, se limita el movimiento y se le indica al paciente que se mueva en contra de la resistencia para evaluar el nivel de fuerza y que la misma sea igual a ambos lados del cuerpo.
  • Columna cervical: se examina el cuello del paciente para determinar la simetría del mismo. Se palpa la apófisis espinosa y el tono de los músculos paravertebrales, Se evalúan los rangos de movimientos (Flexión = 45°; hiperextensión = 45°; Flexión lateral = 40° y rotación = 70°). Por último, se valora la fuerza de los músculos esternocleidomastoideo y trapecio colocando peso sobre los hombros y pidiéndole al paciente que accione el hombro contra este peso.
  • Columna dorsal y lumbar: Se examinan las curvas de ambas regiones (la dorsal convexa y la lumbar cóncava), a fin de detectar imperfecciones. También se examina la apófisis espinosa, la cual debe estar en la línea media del cuerpo. Se le pide al paciente de pie,  tocar el suelo con los dedos y sin doblar las piernas, para medir la distancia de estos al suelo y otros movimientos (flexión lateral, hiperestesión y rotación).
  • Hombros: se inspecciona el contorno de estos (incluye cintura escapular, escápulas, músculos) y se realizan movimientos de elevación, flexión, abducción, hiperextensión, rotación interna y externa, además de evaluar la fuerza contra la resistencia al movimiento.

También se palpan las articulaciones, escápulas,  apófisis coracoides, trocante mayor del húmero, surco del bíceps y otros músculos para evaluar la simetría e ambos lados de esa zona.

  • Codos: Se buscan nódulos examinando el contorno del codo y al moverlo. Igualmente se examina el movimiento en sí del codo: flexión, extensión, supinación, pronación, además de resistencia a extensión y flexión.
  • Manos y muñecas: Se examinan por ambos lados para evaluar el contorno, la correcta posición, forma y número de dedos. Se buscan deformidades en el cúbito y se examina el movimiento de la mano con ejercicios tales como tocarse cada dedo con el pulgar. Por último se le hace oposición al movimiento de la muñeca, para evaluar su fuerza.
  • Cadera: Se verifica la simetría y buena disposición de cada parte de esta área y se verifica el movimiento en todas direcciones y la fuerza de los músculos de esa zona.
  • Rodillas: Al igual que los anteriores, se evalúa cada parte de la rodilla, el movimiento de esta y la fuerza de los músculos que intervienen.

  • Pies y Tobillos: Se debe examinar el pie sosteniendo el peso del cuerpo. Se busca primero la posición del maléolo interno (la parte de la tibia que sobresale por el lado interno de la pierna, justo arriba del pie) y del tendón de Aquiles (el tendón que sobresale por la parte trasera del tobillo, justo encima del talón), en busca de condiciones como pie varo o zambo (cuando los pies están torcidos hacia dentro y no hacia delante del cuerpo) o pie valgo (cuando al apoyar los pies, los talones se doblan hacia afuera, en vez de quedar alineados con la pierna). También se observa el arco del pie para detectar condiciones como pie plano, por ejemplo. Finalmente se observan todos los rangos de movimiento del pie y la fuerza de los músculos al oponer resistencia a dichos movimientos.

Otros exámenes a saber:

  • Enzimas Musculares: La creatinfosfoquinasa es una enzima que en condiciones normales, debe estar en altas concentraciones en el sistema muscular. Hay tres tipos: MM (se encuentra en el músculo esquelético), MB (se encuentra en el músculo cardíaco) y BB (se encuentra en el cerebro, en el sistema gastrointestinal y en el genitourinario).
  • Resonancia magnética: se introduce el cuerpo o la parte afectada de este en una estructura que produce un fuerte campo electromagnético combinado con pulsaciones de energía. El resultado es una imagen detallada de todos los tejidos del cuerpo (blandos y duros) que puede ser vista en el monitor de la computadora y archivada en un medio electrónico (pen drive, CD, etc) o pasada a película, como una radiografía.

  • Radiografía: Se utilizan radiaciones electromagnéticas muy parecidas a la luz normal; pero mucho más fuertes (la exposición continua a estos rayos destruye las células) que atraviesan el cuerpo. El resultado es una imagen que presenta las estructuras duras (huesos) de color blanco, las estructuras blandas (músculos y vísceras) en color grís y las que contiene aire o gases, en color negro.

Sirve para evaluar daño musculo esquelético al visualizar las articulaciones y huesos, en busca de daños estructurales de estos. El paciente debe ser informado del procedimiento antes de la evaluación, que consiste en despojarse de objetos metálicos, tales como joyas, llaves relojes, etc.

  • Artroscopia: Permite visualizar directamente las articulaciones del cuerpo, realizando pequeñas incisiones en uno o más puntos de estas, para introducir por ellas cámaras, con las que se visualiza directamente el daño, produciéndose el diagnóstico. Por esas mismas incisiones se pueden introducir pinzas y otros objetos, a fin de reparar los daños, sin tener que abrir la articulación por completo.

  • Artrocentesis: Procedimiento por el que se aspira líquido sinovial (Líquido que se encuentra en las articulaciones, con la apariencia y consistencia de la clara de huevo, que ayuda a reducir la fricción de los huesos y cartílagos entre sí), utilizando una aguja y una jeringa. Esto se hace para diagnosticar artritis y cuando hay exceso de líquido, para drenar este y así reducir la presión (y con ello, el dolor) en la articulación.

  • Electromiografía: Examen para detectar problemas, tanto en los músculos, como en los nervios que los controlan. Se utiliza para diagnosticas las causas de debilidad muscular, dolor en los músculos y sensibilidad anormal de estos. Se puede diferenciar con él, las deficiencias causadas por trastornos de los nervios o del sistema nervioso y trastornos por enfermedades musculares.

Dependiendo de lo que se busca, hay varias formas de realizarlo. Una es introduciendo un electrodo en forma de aguja, hasta el interior del músculo.

Dicho electrodo detecta las pulsaciones eléctricas de este, tanto en reposo, como en movimiento. También se puede colocar un electrodo en la piel de la parte afectada y combinarlo con otro móvil, que se ubica en varios puntos alejados del primero, para pasar una descarga eléctrica entre ambos. Eso mide la velocidad de transmisión de estos impulsos eléctricos por los nervios, lo cual evalúa su funcionamiento.

Protocolo de acciones:

Una vez diagnosticado el daño muscular u óseo, se procede con un protocolo de acciones cuyo fin es estabilizar al paciente y acelerar su curación. A continuación enunciaremos de manera muy breve procedimientos de enfermería lesiones comunes.

Es de hacer notar que una lesión o traumatismo es un cambio anormal producido por un agente externo o interno, que afecta negativamente las funciones normales de la parte afectada por esta, del organismo. Una vez evaluadas y diagnosticadas las lesiones, se siguen estos protocolos para evitar complicaciones producto del tratamiento seguido.

Fracturas: son lesiones donde la continuidad de los huesos se ve interrumpida. Muchas de ellas se tratan con vendajes enyesados, después de una intervención. El objetivo de los cuidados es evitar las complicaciones y hacer confortable la convalecencia. Las complicaciones que pueden suceder son:

  • Circulación incorrecta de zona de compresión y lesión nerviosa: Si el yeso se colocó apretado, puede ocurrir esta condición. Para evitarla se debe vigilar y controlar al paciente las primeras 24 horas. Si no hay cambios negativos, se continuará con el control cada 7 días, hasta la remisión del yeso.

Síndrome compartimental: consiste en un aumento de presión en un compartimiento muscular. Ocurre cuando los músculos por cualquier razón se inflaman y como están contenidos en la fascia (que es una estructura gruesa que separa los músculos entre sí), al esta no expandirse, el músculo se comprime en sí mismo, produciendo esta condición, la cual no solo afecta al músculo, sino también a nervios y vasos sanguíneos en él.

El síntoma de este síndrome consiste en un dolor agudo en la zona afectada, que no cede con analgésicos. Si la presión es lo suficientemente alta, el flujo sanguíneo se interrumpirá, ocasionando daños permanentes al tejido muscular y si no se atiende, la muerte del mismo, lo que obligaría a la amputación del miembro afectado.

El tratamiento consiste en cirugía inmediata, en la que se realizan incisiones en el músculo para que este se expanda, reduciendo así la presión. Las mismas se dejarán abiertas (protegiendo adecuadamente la zona afectada), por unas 24 o 48 horas, para luego cerrarlas en una segunda intervención.

Tracción transesquelética: consiste en añadir peso adicional  a una parte del cuerpo, con el fin de inmovilizar un hueso o articulación desplazados y ubicarlos en su posición. También se utiliza para estirar músculos y evitar así espasmos musculares.

Amputaciones: Es la pérdida por lesión o accidente, de parte o la totalidad de un miembro. Esta puede ser total o parcial. El primer riesgo de una amputación es la hemorragia, el shock y la infección.

Una vez superados estos traumas, se presentan otros problemas, como son:

  • Trastornos psicológicos: el paciente experimenta tristeza, depresión o ansiedad, ya sea en el hospital o en su casa. Esta sensación es normal. Para superar esta condición, se puede recurrir a ayuda psicológica, pero el apoyo familiar es muy importante.
  • El paciente debe someterse a un proceso de aprendizaje para utilizar dispositivos para desplazarse (andaderas o sillas de ruedas). Luego es importante ejercitarse y acostumbrarse a utilizar estos dispositivos de manera rutinaria.
  • En caso de recibir una prótesis (dispositivo que sirve para sustituir en funciones o apariencia, el miembro amputado) debe aprender a usarla, colocársela y quitársela, lo cual lleva tiempo.
  • Después de la cirugía se puede sentir dolor en la parte afectada, así como la sensación de que el miembro aún se encuentra allí. Esto último es conocido como “sensación del miembro fantasma”.

  • Hay una etapa de recuperación luego de la intervención, que incluye mantener vigilancia constante sobre la herida, la cual deberá estar al descubierto, a menos que el médico indique lo contrario. Se deben buscar áreas rojas o sucias en los alrededores del muñón. Si todo va bien, se envolverá este con vendas elásticas, las cuales se cambiarán cada 2 – 4 horas. Si en este período aparecen puntos o líneas rojas, la herida y sus alrededores se calientan, hay sangrado, protuberancias o supuración, deberá llamarse al médico de inmediato.

Lesiones musculares:

Dependiendo del tipo de lesión, se estructura un tratamiento que puede ir desde esperar a que la lesión evolucione por sí misma, hasta un tratamiento más elaborado. Los diferentes tipos de lesión que puede sufrir una persona en sus músculos son:

Calambre: en una contracción involuntaria y por lo general, dolorosa, que se puede producir en un músculo o varios y que surge como consecuencia de haber sometido a estos a un sobreesfuerzo.

Contractura: es una lesión producida por someter a gran tensión un músculo relajado, que antes estuvo realizando un gran esfuerzo.

Elongación: consiste en someter un músculo a estiramiento, sin que este produzca lesiones tales como hematomas o cualquier otro daño anatómico.

Rotura fibrilar: Es cuando varias fibras de un músculo se rompen, produciendo hemorragias. Dependiendo de la magnitud del daño, la recuperación puede durar de 15 a 60 días.

Rotura muscular: Igual que el anterior; pero involucra a una gran cantidad de fibras musculares o a todo el músculo. Requiere cirugía y un largo período de recuperación.

Contusión muscular: consiste en un golpe al músculo, el cual lo presiona con violencia contra el hueso al que cubre. Además de la lesión, se presenta el edema (inflamación) del músculo.

Las lesiones que no implican roturas de fibras o músculos, por lo general se curan solas en lapsos relativamente cortos. El reposo se limita a no esforzar el área afectada, aplicar calor en la zona y tomar relajantes musculares. En lesiones con roturas, la recuperación es más larga e incierta.

Es una norma que si el paciente no recuerda cuándo ni cómo se lesionó, la lesión es leve y curará por sí misma, como máximo en una semana. Si el paciente recuerda cómo se hizo la lesión y el dolor no cede al intentar mover el miembro afectado, la lesión puede ser más grave y no atenderla, la puede convertir en crónica.

Fases de la recuperación:

1ra. Reducir hematomas: los que se forman en la parte de la fascia muscular (parte externa), son más fáciles de reducir que los que se forman dentro del músculo. Se aplicará frío en la zona, cuidando de proteger la piel en la misma. Se aplicará vendaje y se tomarán medicamentos desinflamatorios (sin esteroides) y relajantes musculares. Se debe evitar masajear la zona en exceso.

2da. Cicatrización: Se mantendrán los vendajes para que la cicatriz (en caso de que la haya) sea lo más reducida y funcional posible. Se aplicará calor en la zona por lo menos cinco veces al día, por veinte minutos cada vez. Se puede intentar contraer el músculo, si no duele; pero en esta fase, la fisioterapia es fundamental y acelerará el proceso de curación.

3ra. Reanudación progresiva de la actividad del músculo: En caso de deportes, se procederá a un calentamiento previo a la actividad, la cual será leve al principio y después se incrementará.

Higiene muscular

Como ya se indicó, para mantener los músculos en óptimas condiciones, Lo primero que se requiere es una dieta adecuada, con énfasis en la ingesta de glucosa, la cual actúa en el músculos como combustible para producir energía y por ende, movimiento.

El ejercicio físico también es muy importante para mantener la musculatura saludable. Al realizar actividades físicas como deportes, aeróbicos, etc. se somete el sistema muscular a esfuerzos, los cuales afectan la estructura del mismo. Con una alimentación especial, al dormir, estas estructuras se reparan, adaptándose al nuevo esfuerzo al que se les está sometiendo. Esto se traduce en un aumento tanto de la masa muscular, como de la fuerza.

Con el tiempo, se desarrolla el característico cuerpo que suelen tener los deportistas (dependiendo de la disciplina), con una musculatura sana y desarrollada. Es de hacer notar que las mujeres, en condiciones normales, no desarrollan la masa muscular de los hombres, ya que sus hormonas femeninas limitan este desarrollo.

Lo que sí aumenta en ellas con el ejercicio, es el nivel de fuerza muscular. Las mujeres que desarrollan musculaturas similares a las de los hombres, por lo general es porque además del ejercicio físico especial, se han sometido a tratamientos adicionales, tanto con hormonas masculinas, como con esteroides.

Con respecto al uso de pesas, se debe evitar este tipo de ejercicios durante la infancia y la adolescencia, ya que su uso indiscriminado puede traer consecuencias negativas en el desarrollo.

Tampoco es recomendable comer grasas en exceso, ya que estas no se asimilan por completo, almacenándose en diversas áreas del organismo.

Enfermedades y cuidados del sistema muscular

En la parte correspondiente a lesiones, ya se ha hablado de algunas condiciones que afectan a los músculos. Sin embargo, Acá se conceptualizarán las mismas, para tener una idea conceptualizada de las mismas y generalizada, de su tratamiento (ver: enfermedades del sistema muscular)

Desgarro muscular: es la rotura del tejido de uno o más músculos. Este desgarro puede ser parcial (cuando afecta a una o más fibras de un músculo; pero no a todas) o total (cuando afecta a todas las fibras de un músculo, partiéndolo en dos). Se produce al someter al músculo a estiramiento, más allá de su capacidad física, o a una contracción violenta, o a un esfuerzo superior a su resistencia. Se divide en leve, moderado o grave.

Sus síntomas son: dolor agudo; pero no prolongado, en la zona afectada, acompañado de un hematoma. Si ocurre un desgarre total, el dolor no cede y el hematoma suele ser extenso y se puede producir parálisis en la zona, por contracción de los músculos vecinos. Con un dolor muy agudo, pueden aparecer síntomas de shock (mareos y sudor frío).

El tratamiento incluye aplicación de frío, reposo, toma de medicamentos desinflamatorios y relajantes musculares y posteriormente, calor y estiramientos progresivos. En casos más graves, se puede requerir cirugía y rehabilitación fisiátrica.

Los factores que favorecen esta condición son el sedentarismo, la desnutrición, fallas en el sistema circulatorio, enfermedades metabólicas como la diabetes, practicar deportes de forma inadecuada (sin calentar antes) y traumas tales como sobreestiramiento de músculos o realizar esfuerzos muy prolongados, sin atender a síntomas de aviso, como la fatiga muscular.

Calambres: Son contracciones involuntarias y espasmódicas de uno o más músculos, que suelen causar dolor que puede ser leve o intenso.

Los mismos se clasifican en: durante el esfuerzo (producidos por movimientos bruscos y acumulación de desechos en el músculo) y después del esfuerzo (se producen por estiramiento de la fibras musculares o por haber sometido a este a esfuerzos prolongados).

No existe forma de diagnosticarlos por medio de exámenes. Se suelen diagnosticar por palpación directa, al ubicar el músculo contraído, el cual se suele apreciar duro al tacto y doloroso al tocarlo. Si el calambre sucede por irritación de un nervio, la resonancia magnética puede detectar la causa de esta.

Se cree que se producen por acumulación de ácido láctico, el que a su vez se acumula por deficiencia de oxígeno en el músculo durante ejercicios muy intensos, la cual favorecería que las sustancias que producen energía, no se degraden por completo y se transformen en este ácido (no hay evidencia científica de esto).

También se cree que una proteína llamada miosina, cuya unión con células de atp está asociada a la relajación del músculo, no se degrade lo suficiente por falta de estas últimas células durante un ejercicio fuerte, lo que impediría al músculo relajarse y produciría el calambre (hay pocas evidencias de esto).

En muchos casos la solución para los calambres, consiste en estirar el músculo afectado, combinada con masajes. En casos más fuertes, se pueden prescribir relajantes musculares.

Distrofia muscular: consiste en debilidad muscular producto de alteraciones hereditarias. Existen más de 30 variedades de distrofia muscular. La mayoría de los tipos de distrofia se manifiestan en la niñez; pero algunos son propios de la edad adulta. Los tipos de distrofia que pueden ocurrir son:

  • Distrofia de Becker: Debilidad de los músculos proximales de los miembros inferiories, causada por alteraciones en el cromosoma X. En esta enfermedad, la proteína distrofina es deficiente en calidad o cantidad en el músculo. Por lo general, este trastorno surge durante la adolescencia. No existe un tratamiento específico para ella, pero no suele ser muy agresiva, por lo que quien la padece puede sobrevivir hasta la edad adulta.
  • Distrofia de Duchenne: Enfermedad parecida a la anterior; pero mucho más agresiva, también asociada al cromosoma X. En este caso, la proteína distrofina está prácticamente ausente en los músculos, lo cual produce deficiencia muscular progresiva, que lleva a la discapacidad física y eventualmente, a la muerte por complicaciones cardíacas y respiratorias. Tampoco hay un tratamiento para esta enfermedad, pero se están desarrollando medicinas que actúan directamente sobre la genética del músculo, muy prometedoras en lo que a la cura definitiva de esta enfermedad en el futuro, se refiere.

  • Distrofia de Emery – Dreifuss: Trastorno que afecta principalmente a los músculos esqueléticos y al músculo cardíaco. También está ligado al cromosoma X; pero en este caso la proteína que está alterada o falta en los músculos, se llama emerina.

Se caracteriza por debilidad en los músculos más alejados de los miembros superiores e inferiores, la cual progresa hasta afectar hombros y cadera. En la edad adulta, puede afectar el músculo cardíaco.

  • Distrofia facioescapulohumeral: Enfermedad genética que consiste en debilidad de los miembros superiores y de los músculos de la cara. A diferencia de las anteriores que afectaban principalmente a los varones, esta puede afectar a hombres y mujeres (a esta última, en menor proporción).

Sus síntomas son: párpado caído, debilidad de músculos faciales, dificultad para hablar, incapacidad para levantar objetos por encima del hombro, escápulas pronunciadas (síndrome de omóplato en forma de ala) y a veces, cuando el trastorno empeora, debilidad en las piernas, que pude llevar en casos extremos a la discapacidad y al uso de sillas de ruedas. No hay cura para este trastorno, tratar de aliviar los síntomas mediante fisioterapia, analgésicos y medicamentos para aumentar la musculatura. No es mortal.

  • Distrofia de la cintura escapulohumeral o pélvica: enfermedad producida por al menos 18 trastornos genéticos, cuyos síntoma más evidente es debilidad en la cadera (incapacidad para ponerse de pie sin ayuda de los brazos y para subir escaleras).

Por lo general se necesita que ambos padres tengan el gen defectuoso para que el niño manifieste la enfermedad. Más allá de terapias para aliviar los síntomas, tampoco existe cura para esta enfermedad.

  • Distrofia oculofaríngea: Enfermedad que produce debilidad en los músculos de los ojos y la garganta. Está asociada a un gen dominante en el cromosoma 14, por lo que si uno de los padres la tiene, hay un 50% de probabilidad de que el hijo la tenga. Suele manifestarse hacia los 40 años de edad con síntomas como: debilidad de los músculos de la cara, párpados caídos, dificultad para tragar y debilidad de los músculos del cuello y los hombros.

La enfermedad progresa lentamente, hasta llegar a afectar, después de mucho tiempo, a los brazos y piernas. Tampoco hay cura para ella, salvo terapias para mejorar la calidad de vida del paciente.

  • Distrofia miotónica: enfermedad que, además de afectar al sistema muscular, también afecta al ocular, nervioso, digestivo y endocrino. En el sistema muscular produce debilidad y atrofia muscular en uno o más grupos musculares. Casi la totalidad quienes padecen esta enfermedad sufren de cataratas después de los 40 años. Puede afectar el sistema respiratorio y cardíaco.

Se transmite por un gen dominante en el cromosoma 19. Al igual que otros padecimientos, no tiene cura, salvo para mejorar la calidad de vida del paciente.

Atrofia muscular: Disminución de la masa y fuerza del músculo. Este trastorno está asociado a una multiplicidad de condiciones de salud que lo producen. Algunas ni siquiera son enfermedades, como el sedentarismo o la malnutrición; pero otras si lo son, como el cáncer, sida, insuficiencia cardíaca, anemia, insuficiencia respiratoria o fallos renales.

Existe una condición que normalmente se asocia con la edad avanzada; pero que últimamente también se asocia con el sedentarismo. Dicha condición se conoce como sarcopenia y se define como la pérdida de masa muscular y fuerza al envejecer o llevar una vida sedentaria.

La causa real de esta condición no se conoce; pero se han realizado experimentos con animales que apuntan a la idea de que la sarcopenia aparece cuando algunas proteínas de las células de los músculos experimentaban pérdida de calcio, lo cual da inicio a una serie de procesos que culmina en la reducción de la capacidad del músculo para contraerse. Aún se requieren más estudios al respecto.

Es de hacer notar que como esta es una dolencia que hasta ahora solo se había presentado en personas de edad avanzada, los que adquieren esta condición por llevar una vida sedentaria, por lo general no saben que la tienen. Esto último ocurre sobre todo en países desarrollados.

Independientemente de su causa, la atrofia muscular se produce por una alteración de la relación entre la síntesis de proteínas y su degradación (la primera disminuye y la segunda aumenta), la cual hace que se consuma más masa muscular que la que se produce.

La síntesis de proteína es el proceso por medio del cual se reparan y fortalecen los tejidos del cuerpo, mientras que en el caso de los músculos, hay un proceso ligado a una mini proteína llamada “ubitiquina”, la cual al unirse como mínimo cuatro veces a las proteínas musculares, las “marca” para que otra proteína, la “proteasoma”, las destruya.

Los mecanismos para combatir la atrofia muscular, se basan en la aplicación de ejercicios anaeróbicos, combinada con la administración de aminoácidos. Esto corta las vías de degradación del músculo, favoreciendo el efecto contrario, Descargas eléctricas administradas de forma controlada a los músculos también han resultado efectivas. En casos extremos se utilizan esteroides, como la metandrostenolona.

Hipertrofia muscular: Es la condición contraria a la atrofia. Se caracteriza por un aumento de la masa y la fuerza del músculo, producto de un aumento en el tamaño de las fibras musculares que lo componen. Como la hipertrofia se puede adquirir con ejercicios especializados y alimentación especial, se ha convertido en el objetivo de disciplinas tales como el físicoculturismo.

Sin embargo, hay hipertrofias de origen patológico, como la hipertrofia ventricular, que consiste en un aumento de las fibras del músculo cardíaco, la cual se produce por el aumento en el esfuerzo del corazón por bombear sangre a zonas donde este bombeo requiere mucha presión, como cuando se produce estenosis pulmonar valvular (las válvulas que controlan el acceso arterial de sangre a los pulmones reduce su diámetro).

La hipertensión arterial y toda una variedad de condiciones del sistema circulatorio pueden producir esta condición. Al crecimiento desproporcionado del corazón se le conoce como cardiomegalia.

Poliomielitis: Es una enfermedad producida por un virus, el poliovirus, que se transmite de persona infectada a persona sana, por medio de secreciones respiratorias o por vía orofecal. El virus afecta el sistema nervioso,  destruyendo las células motoras de este, lo que impide que los impulsos nerviosos que mueven los músculos lleguen a estos, produciendo atrofia muscular y parálisis aguda flácida.

Es una enfermedad llamada infantil, porque suele manifestarse más en niños (desde los 4 a 15 años) que en adultos. Uno puede infectarse de polio y no saberlo, ya que la mayoría de estas infecciones son asintomáticas. Muy pocas personas llegan a desarrollar la enfermedad. Existen al menos dos tipos de vacunas contra la polio. Se suele utilizar más la de administración oral, que la inyectable.

Miastenia gravis: Enfermedad que produce debilidad muscular por un defecto en la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos. Cuando se activa un nervio para mover un músculo, este genera una sustancia llamada acetilcolina, la cual sirve de enlace para que este impulso vaya del nervio al músculo.

En el caso de esta enfermedad, el sistema autoinmune del cuerpo produce anticuerpos que destruyen la acetilcolina, impidiendo que el impulso nervioso llegue a los músculos. Esto define más a esta enfermedad como del sistema autoinmune, que de los músculos.

Se ha relacionado la producción de estos anticuerpos al mal funcionamiento de la glándula endocrina llamada timo. Esta glándula, que funciona más en la infancia, reduciendo su acción con los años, hasta parar en la vida adulta, puede producir instrucciones erróneas al sistema endocrino, las cuales generan los anticuerpos. Se utiliza tratamiento inmunosupresor para contrarrestar los efectos de estos anticuerpos.

Cuidados del sistema oseo Muscular

Se suele llamar sistema oseo muscular a la conjunción del sistema oseo (conformado por todos los huesos del cuerpo) con el sistema muscular. En el movimiento del cuerpo los músculos operan como parte activa, contrayéndose y estirándose, mientras que los huesos a los que estos están unidos funcionan como parte pasiva, sirviendo de soporte, de estructura y protección a los órganos del cuerpo, además de traducir las contracciones musculares en movimientos del cuerpo.(ver: órganos del sistema muscular).

El sistema óseo es un conjunto de huesos, unidos entre sí por ligamentos, tendones, cartílagos, y músculos (a excepción del hueso hioides, que no está unido directamente a ninguna parte del esqueleto) de manera tal, que le dan al cuerpo su forma, además de permitirle moverse. En el ser humano este sistema está compuesto por alrededor de 206 huesos. Su eje principal es la columna vertebral.

Las funciones específicas del sistema óseo son:

  • Sirve de sostén a todo el cuerpo, definiéndolo estructuralmente (dándole su forma).
  • Al darle consistencia al cuerpo, permite que este pueda asumir posturas como la de estar erguido.
  • Al servir de anclaje y palanca para los músculos, le permiten al cuerpo moverse, caminar, etc.
  • Sirve para contener y proteger las vísceras del cuerpo (la caja torácica protege a los pulmones y el corazón de golpes externos, además de darle a los pulmones un espacio donde estos puedan realizar su función de introducir y expulsar aire para obtener oxígeno).
  • Por su capacidad de absorber y expulsar minerales, regula la cantidad de sales de calcio y fosfatos, que se encuentra en el organismo
  • En su médula (parte más interna del hueso) es donde se producen y diferencian las células sanguíneas.

Anteriormente hemos descrito los cuidados que involucran al sistema muscular, tanto saludable, como enfermo, por lo que ahora nos enfocaremos en los cuidados del sistema óseo. Este grupo, e alrededor de 206 huesos, es susceptible de sufrir enfermedades, malformaciones y otras condiciones que los afectan. A continuación, algunas de ellas:

Deformaciones: en muy raras ocasiones pueden ocurrir malformaciones como la falta de algún hueso, el exceso de estos o la fusión de huesos (como en el sindactilismo, donde los huesos de los dedos adyacentes se unen. También hay una condición conocida como acondroplasia, donde el crecimiento óseo es muy irregular. Esta condición es la causa del enanismo.

Fracturas: Como ya se indicó más arriba, es la discontinuidad de la estructura de uno o más huesos, producida por alguna lesión. La lesión produce que el hueso se divida, por ser más la fuerza que esta lesión aplica al hueso, que la resistencia estructural de este.

Los diversos tipos de fracturas que existen son:

  • Completa: Es cuando el hueso se parte en dos piezas.
  • De tallo verde: Le suele ocurrir a niños. El hueso se parte; pero no se separa.
  • Simple: una parte del hueso se quiebra.
  • Conminuta: el hueso se astilla o se quiebra en más de un punto.
  • Abierta: el hueso sale por la piel
  • Cerrada: aunque se rompe el hueso; este no sale por la piel.
  • Por estrés: el hueso se rompe al realizar movimientos repetitivos. Pueden ser por debilidad del hueso, como en la osteoporosis, o por fatiga, cuando se realiza muy seguido una actividad (como en el caso de los deportistas).

Los síntomas que se experimentan al fracturarse un hueso son: Dolor muy agudo, deformación del sitio donde se encuentra el hueso fracturado, hinchazón, hematoma o sangrado, entumecimiento, u hormigueo, limitación de movimiento y en caso de infección, fiebre.

Una vez que los huesos son realineados e inmovilizados, los vasos sanguíneos desarrollan un hematoma óseo, que eventualmente se convertirá en un callo que unirá ambas partes del hueso fracturado.

Escoliosois: es la desviación de la columna vertebral, como mínimo, desde unos 10 grados de la posición vertical normal. Principalmente esta condición afecta a mujeres. A veces ocurre por defectos congénitos, otras por enfermedades neuro musculares; pero hay un gran porcentaje donde se desconoce la causa.

Osteoporosis: disminución de la densidad ósea, lo cual causa una debilidad estructural de los huesos, que los hace más susceptibles de fracturarse. Hay varias condiciones que producen esta enfermedad:

  • Envejecimiento: con los años, los huesos se hacen más débiles, presentándose esta condición. El riesgo es mayor para personas de más de 50 años.
  • Falta de calcio: El calcio es el elemento que más solidez le da a los huesos. Una falta de este en el organismo, produce osteoporosis.
  • La genética: hijos de padres con facilidad para sufrir fracturas, pueden heredar esta condición.

  • Sexo del afectado: las mujeres tienen más tendencia a sufrir de esta enfermedad (por una relación de 4 a 1), que los hombres. Esta tendencia aumenta después de la menopausia, ya que los estrógenos ayudan a fijar el calcio en los huesos y su falta, por lógica, debilitará el hueso, produciendo la enfermedad.
  • Sedentarismo o inmovilidad del hueso: el ejercicio fortalece los huesos, al igual que los músculos. Su falta, debilitará ambas estructuras.
  • Medicamentos: hay medicamentos como los esteroides que impiden la fijación del calcio en los huesos, produciendo la enfermedad.
  • El exceso de café, tabaco y alcohol también puede generar esta condición.

Algunas medidas para cuidar el sistema óseo son:

  • Tomar el Sol todos los días: esto produce en el cuerpo vitamina D, la cual es esncial para fijar el calcio en los huesos.
  • Tomar vitamina D, vía oral. Existe en alimentos tales como hígado, la yema del huevo, pescado, leche y mantequilla que contienen cantidades adecuadas de vitamina D. También se pueden tomar suplementos de esta vitamina.

  • Evitar accidentes: para ello debemos prevenir las condiciones que los producen, como subir a lugares altos, manejar bicicleta, motocicleta, o tabla patín sin la debida protección y precaución; o practicar deportes también sin la debida protección.
  • Practicar diariamente el ejercicio.

  • Alimentarse sanamente y consumir en especial alimentos ricos en calcio, como leche y en general, todos los productos lácteos.
  • Procurar un descanso adecuado.

Del sistema osteo artro muscular

A los sistemas óseo y muscular ya antes descritos, se suman las articulaciones. Estas son conexiones flexibles muy poderosas que unen a los huesos entre sí. Hay tres tipos de articulaciones: Sinartrosis (o articulaciones fijas. Estas no se mueven en absoluto. Un buen ejemplo son las articulaciones del cráneo), Anfiartrósis (o parcialmente móviles, como las de las costillas al esternón) y diartrodiales (o con movimiento completo, como la del fémur a la cadera).

Dentro de estas últimas hay las que se mueven en todas direcciones o en un plano específico como las de codos y rodillas.

Por los tejidos que las unen, se pueden clasificar en fibrosas, cartilaginosas, sinoviales y diartrodias

Las sinatrosis se unen por medio de fibras, que las inmovilizan. La anfiartrosis se unen por medio de fibras o cartílagos, que les dan un rango leve de movimiento y las diartrodiales se unen por cartílagos hialinos que cubren los extremos de los huesos, además de una membrana sinovial, que produce un líquido de apariencia viscosa, llamado líquido sinovial, que está encapsulado entre las articulaciones y les sirve de lubricante.

Cada tipo de articulación puede realizar diversos tipos de movimientos, los cuales se clasifican de la siguiente manera:

Las diatrodiales ( o sinoviales):

  • Uniaxiales: son articulaciones sinoviales que solo pueden moverse en un único eje. Hay dos tipos: las de bisagra, que solo permite movimientos de flexión y extensión como la de la rodilla (femoro rotuliana) y las de pivote, que permite a un miembro de la articulación girar sobre el otro, como la del cuello (atlantoaxial).
  • Biaxialles: son las que permiten el movimiento en dos ejes. Se dividen en planas (articulación de la clavícula con el acromiun de la escápula) porque solo permiten que sus huesos deslicen entre sí; en silla de montar, por su forma (articulación de la clavícula con el esternón) y elipsoidales donde dos huesos se encuentran siendo uno cóncavo y el otro convexo, para unirse de forma irregular (articulación temporo maxilar)
  • Multiaxiales: permiten movimiento en más de tres ejes: por lo general son articulaciones donde un hueso termina en una bola, y el otro en un agujero esférico, donde encaja aquella. (la articulación del húmero con la escápula u omóplato).

Sinartrosis o fibrosas: su movilidad depende del largo de las fibras que las unen. Hay tres tipos:

  • Sindesmosis: en estas, una membrana une a los huesos (membrana entre los huesos cúbito y radio).
  • Suturas: totalmente inmóviles (huesos del cráneo)
  • Gónfosis: Articulación que une a los dientes con la mandíbula.

Anfiartrosis o semimóviles:

  • Primarias: son uniones de cartílagos que se dan en huesos que se están formando o en partes de un mismo hueso en formación. Son temporales, hasta que el o los huesos se encuentren totalmente formados.
  • Secundarias: A diferencia de la anterior, estas son articulaciones definitivas, donde dos chuesos están unidos por un cartílago fuerte, que les da una limitada movilidad.

Las enfermedades más frecuentes de las articulaciones son:

Artritis: es la inflamación de la articulación. Se caracteriza por dolor, calentamiento y enrojecimiento de la articulación y limitación en el movimiento de esta. Puede afectar a una sola articulación (monoartritis) o a varias (poliartritis).Con el tiempo, la articulación se puede deformar. Hay varios tipos de artritis:

  • Reumatoide: es un tipo de poliatritis donde las estructuras se van erosionando hasta la completa destrucción de la articulación. Aunque puede ocurrir en casi cualquier parte del cuerpo, ocurre más frecuentemente en las articulaciones de los dedos de manos y pies. Es una enfermedad donde el sistema autoinmune del organismo ataca las articulaciones. Para su tratamiento se utilizan medicamentos antiinflamatorios e inmunosupresores.
  • Por microcristales: Afecta a los que padecen una enfermedad llamada gota.
  • Infecciosa: La producen virus, bacterias y otros microorganismos.
  • Secundaria: Se produce como un síntoma de otras enfermedades (lupus eritematoso sistemico, sarcoidosis y muchas mas.
  • Reactiva: Aparece después de ciertas infecciones urinarias, intestinales o genitales.

Hay que diferenciar entre la artritis propiamente dicha y la que es producida como síntoma, por la concurrencia de otras enfermedades. La artritis como enfermedad en si, sobre todo tratándose de  poliartritis, es una enfermedad que conforme evoluciona, va limitando la movilidad del afectado, hasta convertirlo en un discapacitado, impidiéndole una vida normal.

Cuidados del sistema muscular

Artrosis: también llamada erroneamente osteoartritis, es una enfermedad degenerativa que se caracteriza por la destrucción lenta del cartílago que cubre los extremos de los huesos de las articulaciones tanto diatrodiales, como las anfiartrosis. Puede afectar a las articulaciones de la columna, hombros, brazos, cuello, piernas, etc.

Se puede extender a los huesos debajo de estos cartílagos y a los músculos, produciendo atrofia muscular. Se trata de la enfermedad más común, tanto en el hombre, como en animales. Es asintomática hasta que el daño está muy avanzado. Se puede producir por sobrecarga mecánica de las articulaciones, factores genéticos, y otras condiciones.

Se diferencia de la artritis en que mientras esta consiste en la inflamación de la articulación, aquella se define como la destrucción del cartílago, la cual al principio, no produce inflamación. Comienza por la rotura y el desgate del cartílago, hasta que este desaparece y los huesos comienzan a rozar uno contra el otro. A este nivel es que se genera fricción, desgaste del hueso, dolor e hinchazón. Con el dolor viene la pérdida de movilidad. Si no se atiende, la articulación pierde su forma y se pueden desarrollar espolones. Los trozos de cartílago y hueso pueden quedar flotando dentro de la articulación, produciendo más daño.

Cuidados de las articulaciones:

Además de los cuidados para músculos y huesos, se agregan los siguientes consejos:

  • Evitar el sobrepeso, ya que este se refleja en las articulaciones.
  • Evitar movimientos muy repetitivos.
  • Evitar consumir en exceso bebidas gaseosas, ya que estas contienen ingredientes que afectan la eliminación del calcio y destrucción del cartílago.
  • Mantener una buena postura en todo momento.
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