Entre las prácticas de una buena higiene están

  • Asearse regularmente para disminuir las bacterias de la piel.
  • Lavar las manos con frecuencias para reducir la cantidad de bacterias que se encuentran en la piel.
  • Cubrir cualquier herida que tengamos en la piel, incluso o picaduras de insectos para proteger el área de la infección.
  • Mantener las uñas cortas y limpias.
  • No tocar ni rascarse las llagas abiertas. Esto extenderá la infección.
  • Lavar todo lo que entre en contacto con las llagas de impétigo en agua caliente y un poco de lejía para lavar ropa.
  • Cambiar la ropa de cama, las toallas y la ropa todos los días, hasta que las llagas ya no sean contagiosas.
  • Limpiar y desinfectar las superficies, el equipo y los juguetes que puedan haber estado en contacto con el impétigo.
  • No compartir artículos personales con alguien que tenga impétigo.
  • Mantener una correcta hidratación de manera de fortalecer la función barrera de protección que tiene la piel.
  • Usar protectores solares para prevenir las quemaduras en época de verano.

En resumen, podemos decir que la buena higiene es clave para prevenir la propagación del impétigo. Esto incluye limpiar todo lo que entra en contacto con las lesiones.

Impétigo
Higiene primordial para combatir infecciones

Y como recomendación general, los niños con impétigo deben quedarse en casa hasta que esté totalmente restablecido de la afección; es decir, ya no sea contagioso. Por su parte los adultos con impétigo en la etapa de contagio y que trabajan en ocupaciones que implican un contacto cercano con otras personas deben consultar con su médico sobre cuándo regresar al trabajo.