Lepra tuberculoide: síntomas, tratamiento y más

En este post te estaremos  proporcionando información sobre la enfermedad que lleva años reproduciéndose aún desde los tiempos de Cristo. Esa es la lepra, pero específicamente la lepra tuberculoide. Ésta es una enfermedad que se producda por una peligrosa bacteria,  la cual damnifica más que todo a las áreas de extrema pobreza, en el medio rural de muchos países del mundo. Esto sucede en las vías de desarrollo. Quédate con nosotros y averigua más!

Lepra tuberculoide

Introducción

Si bien la lepra se menciona con frecuencia en los libros del Antiguo Testamento en la Biblia, no existe evidencia que todas las enfermedades de la piel que allí se mencionan hayan correspondido a esta enfermedad. Esto no contradice desde luego la antigüedad de la dolencia que la misma supone.

Su acontecimiento ha influido en muchas partes del mundo y para que se transmita se realiza de manera directa de una persona a otra, pero también existen las posibilidades de que se propague por medio de la leche materna o la picadura de los molestos mosquitos.

Esta enfermedad se da a conocer por medio de las lesiones de la piel o bien sea del sistema nervioso periférico, básicamente, en maneras clínicas indeterminadas como la tuberculoides (la cual estaremos explicando en breve), le lepromatosa y la intermedia.

Su diagnóstico respectivo es realizado a través de la visualización de los bacilos y la biopsia cutánea. Aunado a ello, se hacen las llamadas pruebas serológicas. Su tratamiento es basado solamente en la suministración de dapsona, rifampicina y clofazimina.

La lepra tuberculoide que también se conoce como la lepra tuberculosa es una de las formas más extremas de la lepra. Este tipo de lepra se da a conocer mediante los síntomas limitados de la piel; la piel produce un descoloramiento que adopta una forma de manchas, inicialmente.

La lesión primeriza de la lepra de este índole por lo general es una mácula hiperpigmentada que se delimita muy bien y es hipoestética. Mucho más adelante, esta lesión incrementa su tamaño.

Epidemiología

La estancia de este trastorno ha evolucionado de una manera tan significativa desde hace unas cuantas décadas por lo que han transcurrido alrededor de unos 12 a 72o mil casos en el respectivo año de 1999, en muchos países del mundo.

Un diagnóstico mejorado, más efectividad en los tratamientos médicos y en los programas de vacunación y el aumento del nivel sociocultural de la población variable en riesgo, son parte del conjunto de factores que explican el porqué de ésta declinación.

 

Este trastorno cutáneo damnifica y causa deterioro a las áreas de más pobreza en el medio rural de muchos países en el mundo como por ejemplo la India, Brasil, Indonesia y Bangladesh. En este último se concentra el 75% del número total de los casos de lepra.

En zonas concretas la lepra aparece y afecta a un 20% de la comunidad colectiva, y tiende a distribuirse en múltiples formas de manera irregular.

Es conveniente resaltar que la lepra tuberculoide es de gran predominio en la India a diferencia de la lepra lepromatosa que predomina en México. En el caso de los niños , sin embargo, existe un 20% de casos correspondientes a aquellos menores de 10 años.

La lepra tuberculoide en la etapa de la infancia afecta equitativamente a ambos sexos. En el caso de los adultos, prevalece más en los hombres que en las mujeres.

La lepra tuberculoide se logra transmitir de manera directa por lo que va de una persona a otra, aun cuando los antecedentes de exposición solo se pueden corroborar en menos de la mitad de los casos.

Es muy probable también  que su contagio y propagación se de por medio de la leche materna contaminada gracias a la picadura de mosquitos u otros segmentos y vectores.

La entrada de esta enfermedad en nuestro cuerpo aun es objeto de discusión, aun cuando posiblemente sea la piel o la mucosa de las vías respiratorias superiores.

Su salida principalmente se debe a la mucosa nasal de las personas que padecen de lepra que no ha sido tratada. En cuanto al período de incubación normalmente es de 3 a 5 años  pero la separación puede fluctuar entre 6 meses y unos cuantos decenios.

Patogenia

Los fenómenos producidos tras la entrada de M. leprae en nuestro organismo no son reconocidos con gran exactitud.

Las bacterias con forma de barra o vara (también conocidos como los bacilos) están rodeados por una cápsula densa, lipídica y casi inerte por lo que no son capaces de producir exotoxinas y causan una reacción inflamatoria la cual tiene muy poca intensidad.

Las experiencias epidemiológicas y los estudios del sistema inmune se encargan de plantear que solamente una pequeña simetría de las personas que se infectan las cuales presentan signos de esta lepra.

Con relación a lo antes planteado, se resalta que solamente alrededor de 50% de las personas que padecen esta lepra son más propensas a experimentar una progresión hacia la lepra que se establece clínicamente.

La fuerza de la contestación inmunitaria específica mediada gracias a las células que hacen frente a este bacilo el cual se relaciona con el tipo clínico de esta rara enfermedad.

Muchos especialistas han logrado demostrar que el Antígeno leucocitario humano (HLA-DR2) está asociado de manera preferente a los niños que padecen lepra tuberculoide.

Dicho efecto inmunitario mediado por las células es de carácter específico; por ello, aquellos que padecen esta lepra no dan a manifiesto una morbilidad mayor tras las infecciones que se producen por virus, protozoos u hongos.

El comportamiento diferente de los linfocitos en las múltiples formas de aparecer de la lepra logra el aporte de datos de interés para que se permita un tratamiento con inmunomodulares e incluso lograr una vacuna de efectividad.

La bacilemia es de gran intensidad de los casos de lepra tuberculoide para muchas de las personas quienes la padecen. Sin embargo, muchos de estos pacientes no presentan fiebre ni indicios de que exista en ellos toxicidad sistémica.

Es frecuente que la temperatura local no logre pasar de 37 °C y en casos similares a este, la ubicación preferente es en sí e nervio cubital en las zonas aledañas al codo y también el nervio peróneo en su recorrido por la cabeza del peroné.

También han sido notorias los acúmulos de bacilos en el hígado, en el bazo y en la médula ósea en las personas que padecen lepra tuberculoide, aun cuando no se haya comprobado que estos órganos se difunden.

Síntomas

En este tipo de lepra, que supone una enfermedad muy extrema (y también se le conoce como la lepra tuberculosa), se dan a manifiesto por algunos signos y síntomas que tienen algunas limitaciones en la piel.

Empieza a partir de la producción de decoloraciones en la piel de quien la padece que se presentan en forma de manchas. Su complicación supone elevaciones y uniones de ronchas y ampollas que adoptan el aspecto de un tubérculo.

Aunado a ello, se produce también una parálisis o inmovilidad que se debe al ataque prematuro de los nervios del sistema inmune. En casos como este, este sistema contesta impidiendo que se reproduzcan las bacterias (los bacilos)

Por lo general, la lepra del tipo tuberculoide adopta un carácter autolimitado, lo que quiere decir que se puede curar por sí sola que sería uno de los aspectos positivos.

La amenaza de contagio que esta supone es mucho menor que la de la lepra lepromatosa. (Ver artículo: Síntomas de la Lepra)

Tratamiento de la lepra tuberculoide

Para su tratamiento es necesario el uso de antibióticos que son los encargados de frenar el desarrollo, progreso y evolución de esta lepra por lo que el hecho de tratarla y curarla depende únicamente de la gravedad que la infección supone.

La gran mayoría de los pacientes tienen  el deber de medicarse durante toda su vida para que se logre evitar cualquier tipo de recaída.

Aquellos antibióticos que con más frecuencia se utilizan para tratar este tipo de lepra son la dapsona, que se combina con la rifampicina y la clofazimina.

Otros medicamentos que también pueden ser suministrados a los pacientes de lepra son la claritromicina, la oflozacina, la etionamida y la minociclina.

Se deben combinar todos estos fármacos de manera frecuente para que se logre combatir esta infección puesto que este tratamiento es de carácter multimedicamentoso ha demostrado ser efectivo y eficaz en la pelea contra la lepra.

Desde el año 1985 el acontecimiento de esta enfermedad en muchas partes del mundo se logró reducir en un ´porcentaje de 90%.

En los días actuales, la lepra es posible que se cure, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido ciertos objetivos para que se reduzca su predominio en muchos casos.

Sería más o menos por cada 10 mil de las personas que habitan a nivel mundial por lo que se quiere eliminar así de la lista de problemas de salud de carácter público.

En muchos países del mundo, el objetivo mismo está más que alcanzado y superado, no obstante, aún restan lugares que se ven realmente muy  afectados como por ejemplo Brasil y la India.

Para que se pueda erradicar la lepra tuberculoide es de gran necesidad que se establezca algunas estrategias de carácter fundamental.

Se deben incluir servicios los cuales deben ser especializados en la lucha contra esta enfermedad en muchos de los servicios de salud pública en aquellos países donde este trastorno es endémico, es decir permanente.

Todo esto, haciendo posible la factibilidad de acceso de la población a los mismos servicios para que se obtenga un diagnóstico prematuro.

También, es ideal que se proporcione a los pacientes de lepra tuberculoide un tratamiento y medicación de manera adecuada y totalmente gratuita.

Con relación a su diagnóstico y tratamiento tempranos, se debe disminuir gradualmente de manera significativa las secuelas de la lepra ya que así se hace posible que los pacientes logren llevar una vida normal.

Tratamiento natural

La lepra tuberculoide es una enfermedad altamente infecciosa y riesgosa;  transmisible y en algunos casos contagiosa pero no resulta para nada transmisible cuando la persona quien la padece recibe el suministro de los medicamentos adecuados.

Se hace necesario resaltar que aquellas personas que padecen de lepra tuberculoide las cuales no han sido tratados de manera adecuada o que posiblemente los medicamentos que tomaron no eran correctos, se les hace riesgoso.

A ellos les resulta un peligro inminente de fácil contagio, transmisión y propagación. En ellos se puede desarrollar una buena contestación en el sistema inmunológico que no es suficiente para que ayude a que la infección pueda contenerse.

La gran mayoría de los pacientes que han sido diagnosticados con la enfermedad de la lepra tuberculoide, adquieren conocimientos previos sobre alternativas viables para erradicar esta enfermedad de su cuerpo.

Para ello, en esta sección te hablaremos un poco sobre los remedios caseros o naturales que poseen eficacia.

Con estos remedios fácilmente se ayudarán para aliviar los múltiples síntomas que pudiera esta enfermedad producirles. (Ver artículo:Enfermedades de la piel).

A continuación hacemos mención de algunas opciones que nos brinda la naturaleza para curar esta molesta afección, todas ellas son ideales y favorables también los baños, infusiones, jugos etc, para el tratamiento de este tipo de lepra.

En primera, aparece la planta de nenn. Esta es una planta botánica la cual se conoce como Azadirachta indica. Es un agente eficaz el cual cumple un muy buen rol de antisépticida , por lo que contribuye a la exterminación de las bacterias.

Estas bacterias son las que atacan y hacen que se produzca la lepra en el organismo. La planta de nenn es la que se encarga de aliviar los parches y mejora en gran manera la textura molesta que pudiera causar la lepra tuberculoide

Lo ideal es realizar una pasta de esta planta. Para realizarla se debe aplastar las hojas de la misma añadiendo un poco de aceite. Esto es lo que se debe aplicar justo por encima de las laceraciones al menos unas dos veces al día.

Esta planta es la que te ayudará a que se curen las lesiones que causan esta lepra. Aunque si se mezcla la pasta con la pimienta en polvo se obtendrán resultados mucho mejore y el proceso de curación será mucho más rápido.

Ahora bien, te hablamos un poco sobre la planta de rizomas. Esta debe ser preparada como un jugo o meramente como una pasta. Esta planta resulta excelente para lograr la desinflamación.

También es útil para tratar las laceraciones que causa la lepra para mejorar y lograr el alivio de los signos y síntomas que supone esta enfermedad.

Seguidamente surge el hydrocotyle o también mejor conocido como la Centella Asiática que es uno de los mejores remedios efectivos para que se aplique un tratamiento eficaz a la lepra de este tipo.

Esta puede ser usada mientras se aplica como una crema o loción tópica por encima de la laceración que luego se ha de cubrir con una venda. La misma la puedes conseguir y hacer uso de ella como tratamiento en múltiples presentaciones.

Puede ser en infusiones y té o algún ungüento en polvo. Las ventajas que se obtienen al consumir esta hierba son primeramente el alivio de la inflamación de la piel. (Ver artículo: Tratamiento para la lepra)

También reduce los inconvenientes que se producen en la pigmentación por lo que ayuda a que se calmen las molestias causadas por la lepra tuberculoide.

Los remedios caseros a base de la centella asiática podrán dar mejoría a las condiciones d vida que llevas por lo que tendrás resultados inmejorables con relación a la textura que adopta tu piel cuando se padece de lepra.

Posteriormente, te mencionamos la aromaterapia; esta es una técnica en la cual se utilizan múltiples extractos de plantas concentradas correctamente. Se añade a ello los aceites esenciales los cuales son idóneos para curar la lepra.

Uno de estos aceites esenciales es el incienso, el cual representa un excelente agente tónico y también resulta un buen antiséptico para la piel que padece de lepra. El mismo te va a ayudar a aliviar los dolores de los pies y hasta de las manos.

Finalmente, lo que también es preciso recomendar es la dieta que se debe tomar durante el tratamiento de la lepra tuberculoide.

Aunque no se debe pasar por alto que una parte fundamental y que realmente ayuda es que al alimentación que el paciente lleva y cómo la lleva. En este post te daremos algunas sugerencias…

El paciente debe tomar alimentos balanceados, ricos y de predominio en la vitamina A ya que esta es la vitamina que proporciona múltiples beneficios a la piel.

Entre estos alimentos se ubican a la zanahoria, la remolacha, el hígado, el pimiento rojo, la espinaca como también el brócoli, la batata, la calabaza, entre otros.

Pero de igual forma es ideal que el paciente consuma alimentos ricos en vitamina B como los huevos de pescado, la langosta, el cangrejo, el pulpo, la carne de res, el cordero, entre otros.

Estos alimentos controlan y pueden curar los síntomas ocasionados por lepra. Tampoco debe faltar la vitamina C puesto que es en gran manera necesaria para la dieta diaria de quien padece de lepra.

Entre sus beneficios tenemos de manera general coadyuva a la inmunidad celular del cuerpo humano lo cual contribuye al combate y defensa de la enfermedad que los bacilos ocasionan en el cuerpo.

Allí es donde se ubican los alimentos tales como la naranja, la papaya, el limón, la guayaba, el pomelo, el kiwi, el berro, la mandarina, los coles de bruselas y hasta las fresas.

También es necesario que sepas que será de gran ayuda para con la lepra el consumo de calcio y zinc.

Aquí podemos ubicar a alimentos como as semillas de sésamo, el germen de trigo tostado, las semillas de sandía, la leche de soya.

También los acompañan el cacao en polvo, el chocolate negro, el yogur, las ostras, la sardina,el salmón, el tofu, las almendras, entre muchos otros alimentos ricos en calcio y en zinc.

Inmunología

La contestación inmunológica que hace frente a cualquier microorganismo, por lo general instiga la síntesis de anticuerpos circulantes que se considera un componente humoral. También la extensión clonal de los linfocitos T.

Estos últimos son los que tienen la responsabilidad para las múltiples manifestaciones de IMC. Quien tiene la responsabilidad en su gran parte de totalidad para hacer frente a todo tipo de reacción inmune es la inmunidad celular.

Esto ocurre así  debido al hecho de que el microorganismo maligno es un parásito intracelular de obligatoriedad. Su muerte y erradicación solo tienen dependencia en la activación de los macrófagos.

También dependen de las células de Schwam y otras células del sistema retículo-endotelial; en ellos el microorganismo vive y prolifera.

Las células de Schwam son aquellas células gliales que se ubican en el sistema nervioso periférico las cuales acompañan a las neuronas al tiempo de su crecimiento y del desarrollo de su función. También son llamadas neurolemocitos.

La más grande cantidad de bacilos en las formas multibacilares de este tipo de lepra son las que estimulan una respuesta vigorosa y humoral.

Estos son anticuerpos que intervienen en muchas de las manifestaciones patológicas de la lepra tuberculoide como reacción de un eritema nodoso leproso con manifestaciones cutáneas y sistémicas.

De igual forma, los anticuerpos logran la facilidad de entrada para los bacilos en las células macrofágicas por medio de los receptores  para inmunoglobulinas o receptores CR 1 y CR3 para componentes del sistema de complemento.

Este sistema de complemento se activa luego de la mezcla antígenoanticuerpo. Se dice entonces que no existe evidencia de que los anticuerpos cumplan un rol directo en la resistencia; más bien solo se refleja la carga de los bacilos.

La medición de ello tiene utilidad en el seguimiento de la contestación terapéutica de la persona que padece un tipo de lepra multibacilar.

Cuando se detectan prematuramente las recaídas, la resistencia o la reinfección, en los respectivos estudios subclínicos de las poblaciones altamente riesgosas y en estudios inmunoepidemiológicos.

La IMC es quien logra el reflejo de una serie crítica de interacciones celulares. Algunas de las medidas respectivas se hacen por un contacto directo tal vez entre dos o más células y el resto se hacen por productos solubles.

El más común de los productos solubles es la citoquina, secretada por las células previamente activadas.

Hablando en términos críticamente simples, las células que presentan antígeno generalmente son dentríticas o macrófagos, capturan y digieren partículas sólidas mediante el proceso de la fagocitosis y parcialmente digieren el microorganismo.

Muchos de los péptidos antigénicos atraviesan a la superficie de las CPA (células presentadoras de antígenos) por lo que son reconocidos asociadas con las moléculas de mayor complejidad de histocompatibilad (CMH).

Esto es factor causal de que los linfocitos timodependientes, los cuales poseen el receptor específico para el péptido-molécula. Esto va de la mano con el estímulo de la interleuquina la cual es producida por las CPA.

Es entonces cuando los linfocitos T específicos inicien su ciclo en un proceso de expansión clonal por lo que es facilitado por la síntesis de II. De igual forma se sintetiza un interferón gamma.

En la actualidad se reconoce que además de las células dentrítica y los macrófagos, también existen otras células en las que se incluyen las las células de Langerhans, linfocitos B y otras más.

Estas células también actúan como CPAs, de igual forma han sido descritas múltiples subpoblaciones de linfocitos T que cumplen distintas funciones y en sistemas muy complejos de la inmunorregulación.

Indeterminada

Las  lesiones de la lepra tuberculoide tienen su límite en la piel y se les diagnostica al tiempo que la exista una exploración física de los contactos de las personas que  padecen una lepra que no ha sido posible determinar.

Es de gran frecuencia que existan severas lesiones maculosas que son manchas de la piel causada por alguna alteración de la pigmentación a las que se les llama también hiperpigmentadas.

También pudieran existir las áreas cutáneas concretas de anestesia o parestesia. Estas lesiones puede que logren desaparecer de manera espontánea en un tiempo de 1 o 2 años, aunque siempre se recomienda que el tratamiento que se aplique sea específico.

Diagnostico de la lepra

La exhibición de la existencia de los bacilos acidorresistentes en los frotis de la piel nos permite entender que existe una enfermedad, aun cuando en la lepra del tipo tuberculoide se vuelve difícil demostrar que existe.

Para que la intensidad de la enfermedad y la parasitación sea medida se debe calcular lo que se conoce como el índice bacilar.

Esto se debe hacer en una escala logarítmica de 1 a 6, y el índice morfológico ya que el mismo es la cuantificación del porcentaje de los bacilos que están vivos y son de carácter infectante.

La biopsia cutánea podría considerarse otra de las posibilidades diagnósticas para que se logre la identificación de los bacilos. También se debe identificar la afección histológica de los nervios periféricos.

Es importante señalar que hace poco han sido aplicadas también la reacción en cadena de lo que se conoce como polimerasa (PCR) y ELISA.

Los descubrimientos hematológicos y bioquímicos no logran proporcionar datos definitivos para que se lleve a cabo el diagnóstico.

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