Micosis superficiales: Tratamiento, tipos, diagnóstico y más

Los hongos son vegetales muy particulares que pueden perjudicar o beneficiar a los seres humanos. Las micosis superficiales son unas de las enfermedades producidas por hongos patógenos, que tienen su incidencia en las superficies del cuerpo humano. En este artículo podrás informarte de estas micosis que a menudo afectan a las personas, alterando su calidad de vida.

Micosis superficiales

Micosis superficiales

Las micosis son alteraciones epidérmicas, producto de la acción parasitaria de “hongos”; los cuales son vegetales que no tienen la capacidad de desarrollar el proceso de la fotosíntesis. Conforman el conjunto de enfermedades más comunes que afectan al hombre, e inclusive, se puede asegurar que prácticamente todos los seres humanos, a lo largo de su vida, la sufrirán en alguna oportunidad.

Hay tres tipos de micosis humanas: superficiales, intermedias como las candidiasis, y profundas. Las micosis superficiales conforman una patología dominante en el campo de la dermatología. Los hongos que son capaces de ocasionarlas en el ser humano, son saprófitos, en su mayoría, tienen la propiedad de coexistir de manera constante con él, sin causarle infección alguna, pero en ciertas condiciones pueden comportarse como agentes patógenos y fomentar la enfermedad.

Existen dos grandes grupos de hongos que las producen: las levaduras y los dermatofitos (tiñas). Las primeras suceden por una variación de la microbiota, que conlleva a una multiplicación del hongo, y los segundos, se generan infecciones externas, donde el contagio se da por transmisión de un animal u una persona.

Micosis superficiales

Diagnóstico de las micosis superficiales

El diagnóstico de las micosis superficiales, por lo general, es microbiológico y se asume como obligatorio para fijar un tratamiento apropiado y evaluar el comportamiento futuro del proceso infeccioso. Esto es especialmente importante en ciertas zonas como las ungueales.

El método microbiológico, para que arroje resultados confiables al especialista, debe realizarse de manera exhaustiva. Por ello se examinan los diversos procesos para lograr y manejar de manera conveniente las muestras clínicas a los fines de lograr datos reales. De manera específica se evalúa la ventaja del examen microscópico y de los cultivos en el diagnóstico micológico, y se examinan los sistemas de reconocimiento del hongo separado. Igualmente, se estudia la aplicación de las pruebas de análisis de la sensibilidad in vitro a los antifúngicos, y la probabilidad de hacer un tipado de los varios aislados de un mismo hongo, que suministre datos para una investigación epidemiológica.

Tipos

Las micosis cutáneas superficiales, como se ha señalado, pueden localizarse en cualquier área de la piel. Cada tipo presenta sus características clínicas particulares, si bien, habitualmente, algunos de ellos manifiestas irritaciones similares, en otras oportunidades son diferentes, y otras revelan propiedades que facilitan su reconocimiento, tan sólo con evaluar al paciente. Estas micosis pueden dividirse en tres grandes grupos dominantes a saber:

  • Dermatofitosis o tiñas.
  • Candidiasis intertriginosa.
  • Pitiriasis versicolor.

Dermatofitosis o tiñas

Son una clase de micosis cutánea superficial, originada por hongos filamentosos, que tienen una gran analogía por tejidos en cuya constitución se encuentre la queratina, y una aceptable adaptación a situaciones desfavorables del entorno que parasitan. De acuerdo al área corporal que impacten muestran propiedades diferentes, que a continuación se detallan.

  • Tinea capitis o del cuero cabelludo: los elementos causales más frecuentes de esta clase de tiña, extensamente propagada, son los dermatofitos, de la familia Microsporum y Trichophyton. Estos tienen capacidad de contaminar el cabello, el cuero cabelludo, cejas y pestañas, produciendo láminas alopécicas, picor y lesiones anti estéticas tipo eritematógeno, con escamas e inflamadas.

Es de fácil contagio, especialmente entre infantes. Impacta más que todo a niños entre 2 y 10 años; pocas veces contagia a los adultos.

  • Pie de atleta (tinea pedis o tiña de los pies):  infección frecuente que lesiona principalmente a varones adolescentes y adultos. Los casos de niños más pequeños son menos común. Las causas desencadenantes incluyen sudor, secado irregular de los pies luego de bañarse o nadar, calcetines y calzados apretados y el clima caluroso. Los síntomas del pie de atleta pueden abarcar:
    • Decolorado de la piel entre los dedos de los pies
    • Descamación de los pies
    • Erupción con picor en los pies
    • Vejigas en los pies.

Micosis superficiales

  • Picazón del suspensor (tinea cruris o tiña inguinal): esta condición también afecta con mayor frecuencia a los varones y se presenta más comúnmente durante los meses cálidos. Entre las mujeres, los casos son muy pocos.
  • Tiña de las uñas (tinea unguium): afección de las uñas en los dedos en manos y pies, distinguida por mayor espesor y deformación de la uña. Los dedos de los pies habitualmente son afectados con más frecuencia que las manos. Son más los casos entre adolescentes y adultos; en niños pequeños, este tipo de tiña sucede pocas veces.
  • Tiña corporal (tinea corporis): infección de la piel que se identifica por una erupción anular en alguna parte del cuerpo o del rostro. Sucede a todas las edades, pero se es más común en niños. Se da con frecuencia en climas cálidos.

Candidiasis intertriginosa

Es una micosis producida por varias especies de levaduras de la especie Candida. Cualquier tejido puede ser impactado por lo que se manifiestan varios cuadros clínicos, cada uno de ellos relacionado de manera directa con la condición inmunológica del paciente.

Las candidosis de mucosas y piel, son las más comunes, en tanto que las sistémicas son de desarrollo agudo o crónico y generalmente más severas. Agentes causantes Los elementos patógenos son levaduras (el estado anamorfo), de la especie Candida correspondiente al Phylum Ascomycotina.

Muchas especies se han apartado de agua, aire, alimentos, vegetales, suelo, y varias de ellas conforman parte de la biota normal de la piel y membranas mucosas (vías respiratorias altas, tracto gastrointestinal, boca, vagina,), de mamíferos. Este género comprende casi 150 especies identificadas.

Micosis superficiales

Epidemiología Las candidiasis superficiales son comunes, de sencillo tratamiento y no ponen en riesgo la vida del paciente, mientras que las sistémicas de desarrollo agudo o crónico son regularmente severos. La mayor parte de estas infecciones en la piel se causan de un foco endógeno (tracto gastrointesinal o respiratorio), si bien no se desecha la participación de fuentes externas.

Pitiriasis Versicolor

Se trata de una infección superficial de la piel originada por una proliferación incrementada de un hongo llamado Malassezzia furfur, el cual es un levadura que es parte de la flora habitual de la piel (presente en la piel del 90 al 100% de la población). Por este ello no se asume como una patología contagiosa.

Factores que posibilitan su surgimiento Hay varios elementos que pueden posibilitar la aparición de esta infección, entre los cuales se señalan calor, humedad, elementos genéticos, productos cosméticos,  inmunosupresión (VIH, diabetes, fármacos), o enfermedades de base de la piel (dermatitis seborreica), que posibilitan que este hongo se multiplique y que el individuo manifieste la enfermedad.

Micosis superficial

Síntomas Dentro de los síntomas figuran el surgimiento de unas manchas anormales, de tonalidad canela o marrón, con una delgada descamación al rascarse, ubicadas en el cuello, tronco y áreas cercanas a las extremidades, especialmente a lo largo del otoño o el invierno.

Luego de la exposición al sol las manchas pueden convertirse en más perceptibles y adoptar un color blanco (hipopigmentadas), contrastando con la piel de alrededor (que se ha pigmentado normalmente). Las sombras blancas son, con frecuencia la razón de las visitas al especialista. Pueden ser afecciones carentes de síntomas por completo, o dar paso a un prurito de intensidad inestable.

Tratamiento de las Micosis Superficiales

De acuerdo a la forma clínica y propagación de las lesiones, se prescribe tratamiento local o sistémico. Dentro del primero, regularmente se emplean procedentes del imidazol como miconazol o ketoconazol. Asimismo, resulta eficaz la terbinafina y la amorolfina al 5 %. Para los tratamientos sistémicos se pueden usar ketoconazol, griseofulvina, itraconazol o terbinafina.

Ordinariamente, los dos últimos medicamentos se prescriben con frecuencia, a excepto de los casos de niños a quienes se les receta griseofulvina. Para reforzar el medicamento de uso tópico de las micosis epidérmicas superficiales, se aplican una serie de normas de tipo higiénico, orientadas a impedir la diseminación de la infección y la autocontaminación, aparte de la atención farmacológica.

Los medicamentos antimicóticos que se emplean de forma directa en la cabeza, no son eficientes para atender la tiña del cuero cabelludo. Si el que padece la lesión es su hijo, su pediatra puede aconsejar suministrarle una medicina antimicótica vía oral, a menudo el medicamento llamado Griseofulvin, que debe administrar por un período de 4 a 6 semanas. Se pueden emplear una serie de otras medicinas.

Asear el cabello con un champú de sulfuro de selenio puede disminuir la capa que podría propagar la infección a otras personas. Los antimicóticos que se expiden libremente, pomadas y talcos para secado, son eficientes para otros tipos de infecciones por tiña, inclusive el pie de atleta o tinea corporis. Su doctor de confianza puede recetar una pomada para atender el salpullido vinculado con la tiña inguinal. Los medicamentos tópicos incluyen clotrimazola y ketoconazola que se emplean para tratar la tiña del cuerpo, así como también, la tinea versicolor.

Micosis superficiales de la piel

Las micosis superficiales de la piel, se les denomina dermatofitosis, las cuales son infecciones superficiales originadas por los hongos dermatofitos, que solamente se desarrollan en el tejido más externo de la piel (estrato córneo), cabello, uñas y vello. Los signos y síntomas, cambian de acuerdo al lugar de la infección. El diagnóstico se fundamenta en el aspecto clínico y en el examen de muestras de frotados epidérmicos en compuestos húmedos con hidróxido de potasio. Aunque el tratamiento se modifica de acuerdo al lugar, siempre se emplean fármacos antimicóticos tópicos o por vía oral.

Estos hongos necesitan queratina para alimentarse, y subsisten solamente en el estrato córneo, el cabello o las uñas. En los seres humanos, las infecciones están originadas por especies de Epidermophyton, Microsporum, y Trichophyton. Estas infecciones se distinguen de la candidiasis en que pocas veces son invasivas.

La contaminación se transmite de persona a persona, de animal a persona y, algunas veces, desde el suelo al ser humano. El microorganismo puede subsistir por tiempo indeterminado. La mayor parte de las personas no manifiestan infección clínica; en las que se evidencia pueden presentar una variación en las respuestas de linfocitos T por déficits en las defensas locales (p. ej., contusión con implicación vascular) o por presentar inmunodeficiencia primaria (hereditaria) o secundaria (diabetes, HIV, etc.).

Micosis superficiales

Las dermatofitosis frecuentes incluyen:

  • Tiña de la barba.
  • Tiña del cuero cabelludo.
  • Tiña corporal.
  • Tiña inguinal.
  • Tiña de los pies.
  • Reacción dermatofítide.

Signos y síntomas En las dermatofitosis estos cambian de acuerdo al sitio de infección (piel, cabello, uñas). La severidad está sujeta a la virulencia del microorganismo y a la susceptibilidad e hipersensibilidad del parásito. Lo más habitual es que no haya hinchazón o muy poca; que las lesiones sean carentes de síntomas o con levemente picor, con extremos un tanto elevados, pueden disminuir y reincidir de manera discontinua. Algunas veces, la hinchazón es más severa y se revela como una patología vesicular o ampollar (regularmente, en el pie), o como una afección muy hinchada focalizada en el cuero cabelludo (querión).

Diagnóstico

  • Aspecto clínico.
  • Preparado en fresco con hidróxido de potasio.

El diagnóstico de las dermatofitosis se fundamente en el aspecto clínico y el sitio de infección, y se puede ratificar con rasgados epidérmicos y la manifestación de hifas en el preparado húmedo con hidróxido de potasio (KOH) o con cultivos de cabellos. Para onicomicosis (tiña de uña), el experimento más sensible es el teñido de cortes de uñas con ácido peryódico de Schiff. Con respecto al preparado húmedo con KOH, se debe cotejar y analiza el área impactada de la placa ungueal, no los restos subungueales.

El reconocimiento de microorganismos determinados en el cultivo no es necesario, a excepción de los casos de contaminación del cuero cabelludo (cuando es viable determinar y tratar al animal responsable) y la infección ungueal (que puede estar ocasionada por un hongo no dermatofito). El cultivo puede ser de utilidad cuando la hinchazón suprayacente y la infección bacteriana son severas, o están asociadas a la alopecia. Los diagnósticos diferenciales de las dermatofitosis son:

  • Foliculitis decalvante (extraña alopecia cicatrizal donde se amplía un parche de alopecia con vejigas con pus).
  • Piodermias bacterianas.
  • Condiciones que producen alopecia cicatrizal como el lupus discoide eritematoso, liquen planopilar y seudopelada.
  • Celulitis disecante.

Tratamiento

  • Antimicóticos tópicos u orales.
  • Ocasionalmente, corticosteroides.

Los antimicóticos tópicos habitualmente son apropiados. La terbinafina de expendio libre es fungicida y posibilita una reducción del tratamiento. El econazol o el ciclopirox pueden ser los más eficaces si no es factible desechar una infección candidiásica. Otros tratamientos tópicos convenientes de venta libre son clotrimazol y miconazol. Micosis superficiales Los antimicóticos por vía oral se emplean para la mayor parte de las infecciones ungueales y del cuero cabelludo, contaminaciones cutáneas difíciles de tratar y pacientes que no desean o no pueden acoger tratamientos tópicos extensos; las dosis y su extensión están sujetos al lugar de infección. En ocasiones se utilizan corticosteroides, aparte de las pomadas antimicóticas, para ayudar a calmar el prurito y la hinchazón.

No obstante, la composición de corticosteroides tópicos y cremas antimicóticas debe evadirse de ser posible, ya que los corticosteroides tópicos fomentan la evolución del hongo. Los productos tópicos con corticosteroides y antimicóticos disponibles en el mercado no deben utilizarse antes de obtener un diagnóstico preciso mediante una preparación en fresco con KOH o cultivo.

Micosis superficiales en el cuero cabelludo

Dentro de las micosis superficiales del cuero cabelludo se encuentra, primeramente, la tiña de la cabeza (tinea capitis) que es una contaminación producida por hongos en el cuero cabelludo y del cabello.

La sintomatología de la tiña en la cabeza pueden cambiar, pero por lo regular, se muestran zonas calvas de apariencia escamosa que producen picazón. Es una infección sumamente contagiosa, es más común en niños pequeños y en edad escolar.

La terapia de la tiña de la cabeza comprende fármacos que se ingieren por vía oral para exterminar los hongos, así como champús medicinales que pueden reducir la expansión de la infección. Ciertos casos de tiña de la cabeza generan una hinchazón severa en el sitio de la infección, lo que puede originar cicatrices o caída sostenida del cabello.

Síntomas de la tiña de la cabeza: Dentro de los síntomas y signos de esta infección tenemos:

  • Una o varias áreas de piel de apariencia escamosa, exactamente sobre el cuero cabelludo, en las cuales el pelo se ha caído.
  • Borrones que se propagan progresivamente.
  • Áreas de aspecto escamoso, grisáceas o sonrosadas.
  • Regiones del cuero cabelludo con diminutos puntos negros donde el cabello se ha caído.
  • Pelo frágil que se quiebra o desprende con facilidad.
  • Áreas del cuero cabelludo sensibles o que producen dolor al tocarlas.

¿Cuándo consultar con el médico? Diferentes afecciones del cuero cabelludo pueden presentar apariencias perecidas. Consulta con su galeno familiar si usted o su hijo presentan caída del cabello, zonas con escamas o picor en el cuero cabelludo, u otra apariencia no habitual del cuero cabelludo. Es significativo lograr un diagnóstico exacto, y un tratamiento precoz y apropiado.

Causas Una serie de hongos tipo moho denominados dermatofitosson los responsables de la la tiña del cuero cabelludo. Los hongos arremeten contra la capa exterior de la piel del cuero cabelludo y el tallo del pelo. La tiña no es a causa de un parásito. La invasión por hongos origina una infección en la piel que se manifiesta en forma anular o tiene apariencia redondeada. Imagen relacionada

Formas de transmisión

La tiña se contagia y puede propagarse por las siguientes vías:

  • Entre seres humanos.Habitualmente la tiña se propaga mediante el contacto directo piel a piel con una persona contaminada.
  • De objeto contaminado a un ser humano.Se puede propagar mediante contacto con objetos o superficies que un individuo o animal contaminado haya tocado, como ropa de cama, peines, ropa, toallas, o cepillos.
  • De animal a ser humano.Los perros y gatos, especialmente los cachorros y pequeños gatitos, habitualmente son portadores de tiña. Otros animales que regularmente son portadores de hongos son cabras, cerdos, vacas y caballos. Su hijo puede hacer contacto con la tiña cuando acaricia un animal con tiña.

Micosis superficiales en niños

Las dermatofitosis son micosis superficiales causadas por un conjunto de hongos, denominados dermatofitos, que tienen la capacidad de metabolizar la queratina, lo que hace que puedan repoblar el estrato córneo de la piel. En caso de contaminaciones severas, difíciles o reincidentes se debe descartar causas de inmunodeficiencia. La mayor parte de las dermatofitosis en niños y adolescentes sin inmunodeficiencias se pueden atender a través de tratamiento tópico.

Los antifúngicos tópicos se encuentran prescritos cuando hay impacto exclusivo de la epidermis. La succión sistémica del tratamiento tópico es muy irrisoria y regularmente es bien soportado, si bien puede causar sarpullido focal o urticaria.

Micosis superficiales

Se prescribe el tratamiento sistémico, por vía oral, en contaminaciones más subyacentes, con lesiones a la dermis, los folículos pilosos, el pelo terminal o las uñas, o cuando existe impactación de palmas y plantas.

Igualmente, está prescrito en infecciones superficiales extensas, rebeldes al tratamiento tópico o reincidentes, con posibles consecuencias de efectos desfavorables e inadecuado cumplimiento.

Diagnóstico Regularmente, el diagnóstico es únicamente clínico, si bien es aconsejable la ratificación microbiológica en todos los casos, por cuanto admiten hacer un diagnóstico etiológico y un tratamiento orientado. En vista de que los resultados pueden retardarse, se aconseja comenzar el tratamiento doméstico después de tomar las muestras a la espera de resultados, a excepción en los casos de tiña en las uñas, también llamada micosis en las uñas.

Pruebas complementarias

  • Cultivo: recomendable tomar la muestra el en laboratorio, principalmente en onicomicois.
  • Estudio microscópico directo luego de la fijación con KOH al 10 – 20 %: el KOH diluye la queratina y facilita la observación de las esporas o hifas.
  • Análisis con luz de Wood: fluorescencia verdosa en tiñas microspóricas.

Micosis superficiales y profundas

Hay más de 100 mil variedades de hongos en la naturaleza, de las que menos de cien son patógenos para la especie humana. Son organismos eucariotas aclorófilos y heterotrofos que se multiplican sexual y asexualmente, cubiertos por una pared celular conformada por quitina, glucano, manano y otros polisacáridos, y son parte de un único reino: Fungi. Su probabilidad de desarrollo en las diversas estructuras hace que se clasifiquen en micosis superficiales, mucocutáneas y profundas.

Micosis superficiales

Superficiales En cuanto a las micosis superficiales tenemos que los hongos que la ocasionan en el ser humano, son los saprófitos en su gran mayoría, que coexisten de forma permanente con él, sin infligirle daño alguno, pero bajo ciertas situaciones pueden manifestarse como agentes patógenos e inducir la enfermedad.

Profunda El fenómeno biológico común más específico que muestran los hongos desencadenantes de micosis profundas es su dimorfismo, o sea, viven en la naturaleza en etapa miceliana (mohos) y migran hacia la etapa levaduriforme a lo largo de su fase parasitaria. Las micosis profundas, son patologías comunes en países subdesarrollados y desarrollados, con zonas donde las circunstancias medioambientales posibilitan el crecimiento de los hongos que las generan. Estas enfermedades son principalmente habituales en toda América y ciertas zonas de África.

Histoplasmosis Es una enfermedad producida por el hongo dimórfico Histoplasma capsulatum,  que se desarrolla como un moho en la naturaleza, a temperatura ambiente y en los tejidos de seres humanos como levadura. Las hifas tienen dos clases de esporas: grandes y pequeñas, que facilitan su reconocimiento. Igualmente, pueden ser determinadas a través de la hibridación del ácido nucleico. Esta enfermedad se puede contagiar en cualquier lugar, no obstante, es más frecuente o proclive contagiarse en cavernas, cuevas, avícolas, palomares, pajareras, o en sitios donde abunde el excremento de aves y/o murciélagos.

El H. capsulatum se desarrolla mediante huevos, como una diminuta levadura en los tejidos y en agar (sustancia gelatinosa) enriquecida con glucosa, cisteína y sangre a 37 °C. Aunque su nombre podría indicar lo contrario, el hongo no posee cápsula.

Blastomicosis Es una patología pulmonar originada por inhalación de esporas del hongo dimorfo Blastomyces dermatitidis; a veces, estos hongos se dispersan por vía hematógena y producen enfermedades fuera del pulmón. Los síntomas son propios de la neumonía o de la propagación hacia diversos órganos, habitualmente a la piel. El diagnóstico se fundamenta en la valoración clínica o la radiografía de tórax y se ratifica a través del reconocimiento del hongo en pruebas de laboratorio. El tratamiento radica en anfotericina B, fluconazol o itraconazol.

Coccidioidomicosis También es una patología pulmonar o dispersada por vía hematógena ocasionada por los hongos Coccidioides immitis y posadasii; en general, se revela como una afección asintomática benigna, o una infección respiratoria autoregulada. En ocasiones, el microorganismo se expande y causa afecciones focalizadas en otros tejidos. Si surgen síntomas, son propios de una afección respiratoria baja o de la patología generalizada inespecífica ligera.

El diagnóstico se presume en personas con particularidades clínicas y epidemiológicas definidas y se corrobora con radiografía de tórax, cultivo y pruebas serológicas. Si se necesita tratamiento, éste se lleva a cabo con itraconazol, fluconazol, triazoles de última generación, o anfotericina B.

Micosis superficiales

La coccidioidomicosis se contagia mediante la inhalación de polvo saturado de esporas. Por ello, ciertas ocupaciones (agricultura, la construcción, etc.) y las actividades de esparcimiento al aire libre, incrementan el riesgo. Las epidemias pueden suceder en tiempos de copiosas lluvias, las cuales fomentan el desarrollo de micelios, y que son continuadas por sequías y vientos. Como los pacientes habitualmente viajan, y como consecuencia del surgimiento tardío de las manifestaciones clínicas, las infecciones pueden revelarse fuera de las zonas endémicas.

Paracoccidioidomicosis Es una micosis profunda, sistémica y crónica identificada por lesiones granulomatosas, que inciden especialmente en individuos que tienen constante contacto con la tierra. Provoca infecciones pulmonares, ulceraciones granulomatosas en nariz, boca y el tracto gastrointestinal. La paracoccidioidomicosis (PCM) es una de las micosis sistémicas que son endémicas únicamente en América Latina.

Es originada por especies de hongos del género Paracoccidioides. La PCM y su agente que lo causa fueron explicados por Adolfo Lutz en 1908 en Brasil. A partir de allí, un extenso y espinoso camino posibilitó comprender, hasta la fecha, apenas ciertos aspectos biológicos, epidemiológicos y clínicos de la patología y su agente causal. La PCM es única en América Latina y los casos autóctonos suceden entre los paralelos 23° de latitud N (México) y 34.5° de latitud S (Argentina), en zonas de clima subtropical humedecida, con ríos y bosque en galerías, acompañadas de población rural.

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